I051001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19970210

Título: El plan de Dios no es traicionar nuestro proyecto personal

Original en audio: [3 min. 30 seg.]


La lectura del libro del Génesis nos presenta a Dios Soberano, Creador de todas las cosas; la lectura del evangelio nos presenta a Jesucristo Soberano, Redentor de todas las enfermedades y dolencias.

Dios, con su palabra, como sin esfuerzo alguno, todo lo hace; Cristo, por su parte, como sin esfuerzo alguno, todo lo sana.

Y la alegría de las personas que reciben sanación de Jesucristo tiene como correspondencia con la alegría, la belleza, la limpieza de la obra de la creación al principio.

Cristo es Aquél por quien todas las cosas son restauradas; y la Palabra de Dios, que es el mismo Verbo y que es el mismo Cristo, es Aquél por quien todas las cosas son creadas.

Cristo, Palabra del Padre, es el designio, es el mapa, es el modelo por el que es creado el universo, y por eso el mismo Cristo es también el modelo en el que son rehechas todas las cosas.

Esto vale para el universo en general y vale para nuestra vida en particular. Hemos sido creados pensando en Cristo; Cristo es el modelo, es el prototipo, es la idea que tiene Dios en mente al crear el universo, y Cristo es también la idea, el modelo, el prototipo que tiene Dios cuando rehace nuestra vida, cuando renueva nuestra existencia.

Al acercarnos nosotros a Jesucristo, al creerle, al aceptarle conscientemente como Nuestro Señor y como Nuestro Salvador, no estamos sino volviendo al plan original.

Es como una casa que haya sido devastada, y cuando nosotros creemos en Cristo es como si se encontraran los planos originales, como si se pudiera llegar a saber: "Mira, lo que se quería era esto". Y así nuestra fe en Jesucristo: no nos hace distintos de lo que nosotros queríamos ser.

Nuestra fe en Jesucristo no es una traición a nuestro proyecto personal, sino precisamente es la manera de alimentar ese proyecto que de otra manera estaría siempre sepultado.

Acerquémonos a este Jesucristo, probemos de Dios, que revele en nuestro entendimiento cuál era ese plan original, porque mientras nosotros estemos tratando de que una lavadora se vuelva un carro, o de que un gato ladre; mientras estemos tratando de ser lo que Dios no ha querido para nosotros y desechemos ese plan bendito, pues estaremos, en primer lugar, en guerra con nosotros mismos.

La suprema paz y la suprema felicidad sólo la alcanzaremos en ese plan original; y para eso precisamente se ha encarnado el Verbo y nos ha mostrado, en su amor, cuál era el designio que Él tenía para nosotros.