El Rosario 03: Camino de Oración

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El Rosario, camino de oracion

Tiempo: 43’24”

Estos jóvenes que tengo cerca de mi levantan ese lema que dice: “María enséñanos a orar”, María no solamente es una inspiración para nuestra oración por ejemplo en el Rosario sino que también es ejemplo acabado de la Iglesia en oración, Ella es la Virgen orante de Ella podemos aprender mucho sobre la oración y por eso yo quisiera ofrecer una enseñanza sobre la oración utilizando los dedos de nuestra mano y utilizando la letra “C” la letra “C” de Cristo, la letra “C” de la comunión, y vamos aprender con esas cinco letras “C” sobre la oración y vamos a mirar como practicó María esta oración y vamos a mirar como en el Rosario nosotros también nos unimos a la oración de Ella.

A mí me parece que el Rosario casi más que una oración que le dirigimos a María, es una oración que dirigimos con María y eso también nos lo puede recordar la letra “C” el Rosario es orar con María porque efectivamente a medida que vamos repitiendo las Ave Marías lo que estamos recordando es la declaración del amor de Dios a esta Santa Señora y cuando Dios le declara su amor a Ella a través de ella nos regala su sonrisa y su gracia y sobre todo la presencia salvadora de su hijo Nuestro Señor Jesucristo, es decir, que el Rosario que está tejido de Ave Marías está tejido del amor que Dios declaró, Dios se pronunció a favor de nosotros a declararle su amor a la Virgen Dios se pronunció a favor de nosotros porque al contarle a ella como la amaba y como la había elegido también le declaro a ella esa misión que tenía y esa misión no era otra sino concebir a Nuestro Señor Jesucristo por quien se vive, esa frase la dijo María en Guadalupe que ella es la Medre de Cristo por quien se vive y en este sentido María es también Medre nuestra porque la vida que hemos recibido de ella que es la vida de Cristo es la vida que no muere.

Vamos con la letra “C” la meta que me propongo es que no se me olvide ninguna de estas cinco “C” y la meta es que esas cinco “C” queden grabadas en todos nosotros pero especialmente en mis amigos de la infancia misionera, en los amigos de Lumen Dei que creo que por aquí andan y en mis amigos acólitos que ustedes dirán que siempre los menciono en todas las homilías.

La primera “C” es la primera cualidad que debe tener la oración, la oración ha de ser CREYENTE, la oración nos sitúa desde el principio en un horizonte nuevo, en el horizonte de la fe, situarse en el horizonte de la fe es reconocer desde el principio la verdad más profunda del ser humano, lo más profundo que podemos decir de nosotros mismos es que no nos hicimos a nosotros somos creados, somos creaturas. La fe no es un salto al mundo de la fantasía de las hadas, de los súper héroes, la fe si se quiere mas que un salto es una excavación porque lo que hace la fe es levarnos a la profunda verdad de nuestro ser somos creación de Dios nos enseña Santo Tomás de Aquino que “la fe es una perfección de la inteligencia”, la fe no consiste en tapar la razón, la fe no consiste en dejar de pensar, la fe no consiste en dejar de razonar para quedarnos solo deseando, la fe es una exploración profunda de la verdad más honda de nuestra vida.

Somos creaturas, fuimos hechos Dios y ese Dios ha querido dirigirnos la palabra, si nosotros podemos hablar es porque nuestra habla hacia Dios es una respuesta es una respuesta al lenguaje que El nos ha dado toda oración genuinamente cristiana es una respuesta desde la fe nos dice San Pablo en el capítulo diez de la carta a los Romanos [[ ]] “Cuando Dios habla merece la obediencia de la fe”, nosotros a través de la fe entramos en la dimensión más profunda de nuestro ser nos situamos allí donde se reconoce que Dios es el que actúa y escuchamos la palabra que ese Dios ha querido revelarnos cuando recibimos esa palabra profundamente en el corazón una respuesta nace en nosotros, Dios hace una propuesta y nosotros damos una respuesta, nuestra respuesta CREYENTE esa es nuestra oración y esa es la primera “C” .

La Santísima Virgen brilló en esta virtud de la fe, por ejemplo cuando ella se encontró con Isabel porque fue a visitar a esta prima suya, Isabel felicitó a la Santísima Virgen y en su felicitación el elogio que hizo fue “Bendita tu porque has creído”,[[ ]] la primera grandeza, la primera bienaventuranza que recibe María de labios humanos la recibe de esta parienta suya Isabel y lo que enaltece Isabel es la fe, María es la mujer CREYENTE y creyente significa la mujer que reconoce la verdad de su propio ser se declara en radical dependencia de Dios eso es creer, declararse en radical dependencia de Dios porque una luz muy grande nos muestra que por nosotros mismos nada somos entonces nos abrimos a su presencia creador y nos abrimos a su palabra que nos instruye nos consuela, nos corrige y nos guía, esa fue la primera “C”, la oración ah de ser creyente nosotros por supuesto alimentamos nuestra fe en el Santo Rosario la sustancia de Rosario está en los misterios nos enseña el Papa Pablo VI, puesto que los misterios del Rosario son la sustancia entonces nosotros contemplamos esto que Dios ha hecho a favor nuestro esto que Dios ha puesto a favor nuestro y entonces a lo largo del Rosario aprendemos aprendemos a recibir la propuesta de Dios para darle una respuesta en la fe, por algo se dice que el Rosario es una catequesis continua del pueblo Cristiano y la catequesis no es otra cosa sino formación e ilustración en la fe.


Vamos con la segunda “C”, la oración debe ser CORRECTA y correcta quiere decir que en conciencia debemos pedir todo y solo lo que vemos que corresponde con el querer de Dios la oración es como una herramienta muy poderosa que Dios ha querido darnos herramienta que solo debe servir para el bien, si en nuestra conciencia hay duda de que algo es realmente recto ante los ojos de Dios mejor es evitarlo en la oración y en cualquier caso digamos lo que digamos pidamos lo que pidamos todo debemos dejarlo en manos de la providencia de Dios y de su sapientísima Voluntad es El el que sabe lo que realmente nos conviene. Cuantas veces sucede que un niño lo único que quiere comer todo el día son dulces hay niños que les fascina los dulces y si fuera por los niños solo pedirían dulces, yo no me he encontrado el primer niño que le diga a la mamá , mamita me das un poquito de acelga por favor, los niños no tienden a pedir acelga, apio, espinaca, brócoli, no, en cambio que pide el niño: otro helado, otro chocolate, algodón de azúcar, miloja y no sigo por no torturar a estos pobres niños de la infancia misionera.

Así somos nosotros ante Dios nuestra mirada es corta y muchas de las cosas que pedimos o no son lo que más necesitamos o incluso podríamos hacernos daño, hay gente que dice Dios mío que me gane la lotería, Dios le podría preguntar a esa persona ¿y para qué te quieres ganar la lotería?; para humillar a mi vecino, no es una motivación muy correcta, otro decía quiero ganarme la lotería para pagar deudas y le preguntaron ¿y con el resto qué hace?; el resto que espere otro poquito, por lo visto tenía bastantes deudas ese pobre. La motivación nuestra tiene que ser correcta y en este sentido sobre todo en la oración de petición tenemos que revisarnos y tenemos que educarnos. Es muy interesante que en el Santo Evangelio Jesús nos enseña que es lo primero que debemos pedir, dice El: “Si ustedes que son malos saben darle cosas buenas a sus hijos, como no dará mi Padre Celestial el Espíritu Santo a quien lo pida”, [[ ]] lo primero que tenemos que pedir es el Espíritu Santo el Espíritu de amor porque ese Espíritu hará nuestra mente concorde con la mente Divina, nuestro corazón concorde con lo que Dios quiere, también nos dice el Apóstol San pablo en la primera carta a Los Corintios capitulo trece: “aspirad a los dones superiores” [[ ]] eso dice refiriéndose a los carismas incluyendo hacer milagros, tener don de profecía “aspirad a los carismas superiores y a unos voy a enseñar un camino mejor” y el camino mejor que nos enseña es el de el amor porque como dice la Primera Carta de Juan “Dios mismo es amor” [[ ]], nuestra oración será correctísima cuando le pedimos a Dios que El mismo se de a nosotros y esto es lo que sucede por el Espíritu Santo, el Espíritu Santo es Dios dándose a nosotros, por eso decimos con San Pablo “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”[[ ]], así enseña San Pablo en el capitulo quinto de la carta a los Romanos.

Nuestra oración pues ha de ser CORRECTA y para ser correcta tiene que pedir en primer lugar lo que es propio de la Voluntad Divina, porque también Jesús dijo a los Apóstoles “Vosotros sois mis amigos y hacéis lo que yo os mando”[[ ]], es necesaria la concordia de nuestra voluntad con la Voluntad Divina para poder verdaderamente pedir y recibir, la oración no es magia, la oración no es acudir a un depósito infinito de poder para lograr lo que uno quiera, la oración es sintonía de nuestro corazón con el corazón Divino y en ese sentido la oración ha de ser correcta.

María nos muestra que tiene esta disposición en su corazón cuando se define a sí misma con estas palabras “He aquí la esclava del Señor”[[ ]], con eso está diciendo que en ella misma, en su cuerpo, en su alma en su presente y en su futuro en sus pensamientos y en sus palabras en todas sus posesiones que tendría Ella Dios mío, en todo lo que Ella pudiera tener en todo quería que se cumpliera la Voluntad de Dios, así mostraba su perfecta concordia con el querer Divino y así nos mostraba como hemos de orar, hemos de orar de una manera CORRECTA.

La tercera “C” no la puedo decir todavía porque me faltó decir cual es la aplicación del Rosario en la segunda “C”, la segunda “C” es que la oración debe ser CORRECTA pero resulta que el Rosario nos enseña a rezar correctamente ¿por qué?, porque cada decena del Rosario tiene esa perfecta oración de Cristo en la que decimos:”Hágase tu Voluntad” quizás es la parte más importante del Padre Nuestro, aunque en esto cabe discusión, el Rosario al enseñarnos a repetir con amor ante Dios:”Hágase tu Voluntad”, Hágase tu Voluntad”, nos pone en sintonía con María la que dijo “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según Tu Palabra”[[ ]].

Ahora si vamos para la tercera “C”, la oración ha de ser CONFIADA esto lo enseño Nuestro Señor Jesucristo con su propio ejemplo, Jesucristo utilizó una palabra inaudita, inusual, Jesucristo uso la palabra Abba para referirse al Dios del cielo y de la tierra. Como seguramente sabemos una traducción aproximada de la palabra Abba es papá o sino papito, es una expresión llena de cariño, llena de cercanía, pero sobre todo llena de confianza. En esta materia nos educa muy bien el Apóstol San Pablo cuando dice: “Si Dios nos entregó a su propio hijo, como no nos va a dar con El todas las cosas”[[Romanos]], la oración para ser confiada tiene primero que abrir los ojos ante la grandeza del don que ya hemos recibido porque resulta que nosotros pedimos y pedimos y pedimos y tal vez no hemos caído en cuenta de lo que ya nos han dado, ya Dios nos ha dado a su propio Hijo. Aquel que no perdonó a su propio sino que lo entregó por nosotros, como no nos va a dar con El todas las cosas y también el mismo Apóstol nos enseña algo semejante cuando dice igualmente en la carta a los Romanos “Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son los hijos de Dios”[[ ]], si la oración CORRECTA es la oración que en primer lugar pide el don del Espíritu la vida correcta es la vida de aquel que vive como hijo, que piensa como hijo, que habla como hijo, que ora como hijo. Una escena del Evangelio que nos puede ayudar a recordar esta “C” tan importante, la “C” de la confianza, es el bautismo de Cristo especialmente de la manera como lo cuenta el Evangelista San Lucas, San Lucas es el Evangelista que más nos habla de Cristo en oración y entre otras cosas nos dice que cuando Cristo fue Bautizado en el Jordán, Cristo estaba orando [[ ]] y la oración de Cristo abrió los cielos [[ ]] y la oración de Cristo atrajo la paloma [[ ]] y la oración de Cristo hizo resonar la voz del Padre que dijo las siguientes palabras “Este es mi hijo amado”[[ ]], Jesús es el Hijo Amado pero especialmente en Jesús en oración brilla esa conexión Divina sublime, indescriptible, entre Dios Padre y Dios Hijo. Jesús en oración abra los cielos, la oración tiene esa clase de poder, decía el Profeta Isaías hacia el capítulo sesenta y tres me parece, le decía a Dios: “Ojalá rasgarás el cielo y bajaras” [[ ]], eso que el profeta pedía entre lágrimas eso logró la oración de Jesús, la oración de Jesús rasgó el cielo y se vio la Paloma y se oyó la voz del Padre y se rompió el obstáculo y pudimos como dice San Pablo “Tener en Cristo acceso libre al Padre” [[ ]] eso es lo que logra la oración.

Pues, ¿Quiénes somos nosotros?: nosotros somos el pueblo de los Bautizados con un Bautismo que el mismo Cristo dijo que era mejor que el Bautismo del Jordán, nosotros somos el pueblo de Bautizados y por eso cada uno de ustedes tiene el derecho de decir yo soy un hijo Amado yo soy hijo Amado del Padre y con esa convicción y con la escena bellísima de los cielos que se abren con esa convicción y con esa escena en la mente hemos de hacer nuestra oración. Nuestra oración no puede tener el temor del que juega a una ruleta, el temor con el que los antiguos paganos iban a los oráculos a ver que fue lo que me tocó en suerte, quien sabe que es lo que me toca ahora, quien sabe que destino tendrá mi vida, ese lenguaje es lenguaje pagano, ese no es el lenguaje del Cristiano, el lenguaje nuestro es yo sé lo que me ha tocado, yo sé lo que he recibido y lo que he recibido y lo que me ha tocado se llama Jesús, lo que ha llegado a mi vida se llama Jesús, el tamaño del amor que Dios tiene para mi se llama Jesús y en Jesús los cielos están abiertos para mí y yo soy hijo del Rey.

Así tenemos que orar, no con susto, decía Santa Teresa de Jesús “No podemos ni debemos orar con encogimiento” era la palabra que ella utilizaba, no podemos orar acomplejaos quien sabe Dios ahora que mazazo me va mandar, hay veces que le oramos a Dios como si fuera un desconocido, hay veces que oramos como si fuera una rifa, la oración no es una rifa o si era una rifa ya te ganaste el premio mayor, el premio mayor es ya hay uno que te ama como nadie te ha amado se llama Jesucristo y el que te ha dado a Jesucristo no te negará lo que tu realmente necesitas, por eso la oración tiene que ser CONFIADA.

María nos enseñó esta clase de confianza en el momento más duro de su existencia a los pies de la Cruz estaba Ella y también Ella estaba de pie, que si está de pie la Cruz del sufrimiento está de pie la oración que supera el sufrimiento, si está la cruz que trae la muerte de pie está María orando, María orante testigo de la vida que no muere. Ahí está la confianza de María todo los dardos del enemigo cayeron sobre ese pobre corazón de la Señora Nuestra los dardos del Demonio quería destruir la gracia inmaculada que Ella tenía desde el primer instante de su existencia, el Demonio no logró su cometido, María superó la prueba aferrada como estaba al misterio, aferrada como estaba llena de confianza en el plan de Dios, así tenemos que orar nosotros, cada uno tiene que decir yo soy hijo amado, yo soy hija amada.

El Rosario nos enseña a tener este Espíritu de hijos de varias maneras, por mencionar solamente dos porque precisamente decimos la oración de los hijos de Dios, así se dice en la misa también, vamos a decir la oración de los hijos de Dios, el Rosario te llena la boca del sabor de ser hijo, eres hijo del altísimo, así te ama Dios.

Vamos con la cuarta “C” la oración ha de ser CONSTANTE, vamos a la cuarta “C” aquí mis amigos de la infancia misionera estarán llevando las cuentas de las “ces”, la cuarta “C” hay que ser constantes, es Lucas también quien enfatiza este aspecto indudablemente Lucas era fascinado por la oración de Cristo y por el poder de la oración Cristiana, es Lucas como Jesús nos dio esa parábola del juez inicuo que sin embargo finalmente hace justicia a una cierta viuda porque la viuda era demasiado constante, pero hay que saber entender la constancia, la constancia es la “C” número cuatro, en cambio la “C” numero dos es que la oración tiene que ser CORRECTA y en este sentido se debe decir que en la constancia de la oración no consiste en que nosotros tratemos de torcer la voluntad de Dios para que Dios haga lo que yo quiero, eso iría en contra de la corrección, la oración tiene que ser CORRECTA.

Qué significa una oración CONSTANTE? Una oración constante la puedes comparar a un barco que atraviesa el mar, un mar tormentoso. Santo Tomás de Aquino hablando de la fortaleza, que por supuesto es otro nombre para la constancia, nos dice lo siguiente “La fortaleza no consiste principalmente o únicamente en que uno emprenda cosas difíciles sino en que uno sepa resistir los embates contrarios, sepa aguantar en las dificultades”. Si decimos que nuestra oración ha de ser constante no es en el sentido que lo dicen algunos sicólogos hoy, hay sicólogos que dicen que uno tiene que sugestionarse, es decir uno tiene que repetirse en la cabeza, por ejemplo decir: “No soy gordo, No soy gordo, No soy gordo”, se supone que eso lo va adelgazando a uno, yo no sé si funciona, o uno tiene que decirse, eso llaman programación del cerebro, uno tiene que sugestionarse: “Soy valiente, Soy valiente, Soy muy valiente, soy muy inteligente”, es ahí como una programación que se hace del cerebro, usted programa su cabeza. Yo tengo bastantes dudas sobre ese método.

Pero sobre todo quiero destacar ahora que cuando decimos que la oración es CONSTANTE no estamos diciendo que usted se agarre a sugestionarse, incluso, óigase esto, incluso si usted está orando por una causa que es noble, justa y correcta a sus propios ojos, por ejemplo usted puede decir, usted es una persona Cristiana y usted está orando por la sanación de su suegra, entonces usted dice: “Señor que ella se sane, que se sane mi suegra, que se cure mi suegra”, hay gente que no cree mucho en esa oración, usted está orando por esa intención pero no hay que confundirse, el objetivo de esa oración no es como si Dios estuviera por allá bravo o estuviera ocupado en otras cosas y a fuerza de decirle y repetirle al fin Dios cambia de opinión y hace otra cosa, la oración no es para cambiar a Dios, la constancia en la oración no es para cambiar a Dios, ¿Entonces para qué es?, según lo que nos explica Santo Tomás de Aquino: “La constancia o fortaleza en la oración es para que vengan los embates que vengan, vengan los ataques que vengan, nos mantengamos firmes sosteniendo aquello que creemos y proclamando que Dios es el único que vence”. Esa es la constancia en la oración. La imagen del barquito atravesando las aguas te puede servir.

Ser constantes en la oración es resistir, nos dice el Apóstol San Pedro en su Carta, creo yo que es en la primera, “Vuestro enemigo el Diablo anda rondando como León rugiente, buscando a quien devorar, resistidle firmes en la fe” [[ ]]. Y el Apóstol Santiago nos da una enseñanza parecida en su propia Carta, cuando dice: “Resistid al Diablo y huirá de vosotros”, la constancia en este caso es la resistencia a los ataques del enemigo, ¿Y cómo nos ataca el enemigo?, de la siguiente manera; usted para qué va andar rezando, para qué pierde ese tiempo, usted está muy distraído, esa oración no le vale para nada, dedíquese hacer otra cosa. El diablo intenta arrancarnos de la oración, porque el diablo sabe muy bien que si estamos pegados de la oración, somos invencibles, el diablo quiere que nos desprendamos de la oración, porque el sabe que si estamos agarrados de la oración jamás podrá hacernos daño, por eso nos dice Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia, Virgen Dominica del siglo XIV: “Tanto es el poder que Dios ha dado a la voluntad humana que ni el diablo ni creatura alguna puede torcerle esa voluntad si El no quiere”, pero para tener esa fortaleza hay que estar en la oración por nosotros mismos somos más débiles que el diablo, claro que si, el diablo es un ángel, nosotros somos seres humanos, el diablo es un ángel aunque ángel caído, pero aunque caído tiene mucho poder y puede hacernos bastante daño a menos que nosotros estemos aferrados a la oración y por eso la oración debe ser CONSTANTE.

María nos muestra la constancia en la oración con su propio ejemplo, es doctrina común entre los padres de la Iglesia, que María estaba en oración cuando sucedió la presencia, cuando llegó la presencia del Arcángel San Gabriel, pero si luego miramos, pero si luego miramos todos los pasajes donde Ella aparece todos están en relación con la Voluntad de Dios, la cercanía a Cristo, la aceptación del querer Divino y después al final orando con perseverancia junto a los Apóstoles para pedir la llegada del Espíritu Santo, esa es María, María la perseverante, María la constante en la oración,.

El Rosario nos enseña esta constancia entre otras cosas por el hecho de que tiene las cuentas, ¿Por qué el Rosario tiene diez Ave Marías?, podrían ser once o podrían ser nueve o podrían ser ocho, el número no hay que convertirlo en un fetiche, pero diez es un buen número para ejercitarnos en la constancia, porque resulta que la naturaleza humana es débil y si uno dice voy a orar unas Ave Marías lo más probable es que un día rece siete y al otro día cuatro y al otro día dos y al otro día una. Por eso el Rosario nos pone un cierto límite, como diciendo: “ojo, ojo que no se te olvide orar, ojo, que no pierdas la constancia”, el Rosario es una herramienta muy pedagógica, mira lo que le sucede a muchos habitantes de Saboyá, Chiquinquirá, Caldas, Nariño y demás municipios cercanos, ve van a estudiar a otras partes, son jóvenes así como algunos de estos jóvenes que tenemos aquí que nos alegran con su presencia, se van a estudiar a Tunja, Bucaramanga, Bogotá, aquí en Chiquinquirá eran gente de misa todos los Domingos y a veces entre semana, rezaban el Rosario con frecuencia, se van para la capital, ¿qué suele suceder, qué es lo primero que se acaba, qué es lo primero que se debilita, qué es lo primero?, la oración. Lo primero, estadísticamente lo primero que pierden los jóvenes cuando se van del hogar paterno, lo primero que pierden es la oración y después de que han perdido la oración siguen perdiendo otras cosas, por ejemplo pierden el tiempo, después pierden la plata, pierden muchas cosas y en casos muy dolorosos pierden la paz de la conciencia y pierden la virginidad, todo eso sucede, pero toda esa cadena empieza por lo primero que se pierde y lo primero que se pierde es la oración, ¿y cómo se pierde la oración?, uno sale de Saboyá, Nariño, Caldas, Chiquinquirá o municipios aledaños puede ser Sutamarchán, puede ser que más decimos, a ver, Simijaca, llega el muchachito u muchachita a su respectiva ciudad donde va estudiar, ya no encuentra tiempo para orar, la primera semana antes de dormirse dice tres Ave Marías, las cuales dice a una velocidad que asustaría al Ángel de la Guarda, dice tres Ave Marías en un lapso de tiempo casi cuántico, después dice un Ave María, después se traza la Señal de la Cruz, después se duerme como un perrito y el que se duerme como un perrito va adquiriendo una vida perra.

Entonces, la constancia, el Rosario le enseña a uno la constancia, qué pasó hermano, qué pasó con usted, el Rosario está ahí para recordarle a uno, ¡Bueno, quiubo socio! ¿Qué pasa hermano, Que pasa con usted, que pasa que no está rezando, que pasa que no hay oración? Y la misa se va dejando de lado y así se pierde la oración y después de perderse la oración se pierden otras cosas, por ejemplo se pierde el tiempo y luego se pierde la plata.

La constancia nos la enseñó María con su propio ejemplo, Ella oró con perseverancia junto con los Apóstoles esperando la llegada del Espíritu Santo y la constancia está inscrita en las cuentas del Rosario.

La ultima “C”, por ejemplo ustedes son gente constante porque hay que reconocer que esta es una predicación que toma su tiempo, la última “C” yo sé que les va a sorprender a ustedes, la última “C” toma su inspiración de la carta a los Hebreos donde nos dice lo siguiente “Que Cristo Jesús está intercediendo por nosotros ante el Padre, que Cristo Jesús en el Cielo y por ahí va esa “C”, por el cielo mostrando sus Benditas Llagas está intercediendo por nosotros”. La ultima “C” es que nuestra tiene que ser CELESTIAL, en la Iglesia Ortodoxa los Cristianos Ortodoxos que tienen prácticamente nuestra fe salvo unas discusiones que hay sobre un asunto del Papa y eso por supuesto duele pero no es tema de ahora, los Ortodoxos dicen que la Eucaristía se celebra en el Cielo y tienen toda la razón porque Cristo Jesús el Cristo que nosotros comulgamos no es un Cristo muerto, ni es un Cristo antes de padecer sino es el Cristo que ya ha padecido, es el Cristo resucitado, es el Cristo Celestial, por eso estos Cristianos Ortodoxos cuando van a dar la Comunión no dicen “El Cuerpo de Cristo” sino dicen “XXXXXXXXXXXX” que significa “Lo Santo para los Santos”.

La oración nuestra oración no se queda simplemente de tejas para abajo nuestra oración es comunión con el Padre que está en los Cielos, por eso, que flaco favor hizo a la piedad Cristiana aquel que quiso traducir el Padre Nuestro más o menos con estas palabras “Padre Nuestro tu que estás en los que aman la verdad y no sé que más cosas…”, Luego yo conocí otro Padre Nuestro que decía “Padre Nuestro en los pobres, Padre Nuestro que estás en los desvalidos…”, está muy bien que usted tenga esa sensibilidad social señor pero el Padre Nuestro no lo coja usted para hacerle ese daño, el Padre Nuestro lo enseño Cristo muy bien “Padre Nuestro del Cielo, Padre Nuestro que estás en el Cielo”[[ ]]. La oración tiene que tener siempre una mirada a esa casa que es la casa de verdad a ese destino que es el destino de verdad y a esa Patria que es la que nos espera, la oración tiene que tener siempre esa referencia al cielo y esto es muy importante porque resulta que la mayor parte de nuestras peticiones a veces se quedan solo a nivel de la tierra.

Supongamos una persona que reza para que no muera la abuelita es una oración muy tierna y sincera la abuelita tiene noventa y ocho años Señor que no muera, que no muera, la abuelita se cura; la abuelita cumplió ciento quince años, Señor que siga sin morirse mi abuelita; la abuelita cumplió 122 años, señor que mi abuela jamás muera. Hay un momento en el que uno dice: Oye la abuelita, a ver, entendámonos, abuelita, la abuelita Dios la quiere mucho y seguramente Dios quiere también tenerla allá en la casa del Cielo. Nosotros tenemos que entender que todas las peticiones hasta esas peticiones sacrosantas que hacemos para que alguien se cure, hasta esas peticiones hay que bañarlas primero con el oro del Cielo, solo Dios sabe cuando hay que llevarse a cada persona, solo Dios sabe cuando el Cielo es el lote para esa persona hombre o mujer. Por eso, nosotros tenemos que tener esa última “C”, la oración ha de ser CELESTIAL.

María nos enseñó esta oración, María nos enseño esta dimensión, especialmente en su cántico de Alabanza “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”[[ ]]. De ese cántico de Alabanza que tiene que repetirse en la Iglesia todos los días es una mirada al Dios que está por encima de la historia y que por eso, solo por eso puede hacer justicia en la historia y el Rosario nos enseña esto con los misterios, especialmente con los misterios Gloriosos. Cuando contemplamos al Asunción de María, cuando la contemplamos coronada como Reina del Universo suavemente somos recordados que nosotros también hemos de encaminarnos al destino eterno a la Patria de la Gloria.