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De Wiki de FrayNelson
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El viernes posterior a la Solemnidad Cuerpo y Sangre de Cristo, nuestra Iglesia Católica celebra otra solemnidad, la del Corazón de Jesús. El Sagrado Corazón es una de las más hermosas y extendidas devociones de nuestra Iglesia Católica, y es importante ver en dónde están sus raíces, para que nos demos cuenta de que no se trata simplemente de una costumbre o únicamente la práctica extraña, exótica de unos cuantos. Cuando celebramos el Sagrado Corazón de Jesús, estamos celebrando el amor palpitante de Dios que ha llegado a nuestra historia, que ha visitado nuestra vida, que no nos ha dejado abandonados. Esto se enfatiza especialmente en las lecturas de hoy.

La primera lectura ha sido tomada del capítulo 34 del profeta Ezequiel y lo que encontramos en esta lectura es algo tan hermoso, porque lo que hay ahí es un Dios que no se resigna a perder a su pueblo. Con la imagen de un pastor que sale a buscar sus ovejas, sabemos que el capítulo décimo del Evangelio de Juan, contiene esas palabras inolvidables: “Yo soy el buen Pastor” (11). Pero para descubrir todo lo que significa ser un buen pastor, el capítulo 34 de Ezequiel nos ayuda mucho; el buen pastor es el que no se resigna a perder a su pueblo, a perder su oveja; la oveja se fue, la oveja dio la espalda, la oveja abandonó al pastor, pero el pastor no abandona la oveja y sin embargo es la oveja la que necesita del pastor, no lo contrario; la oveja necesita del pastor y lo abandona; el pastor no abandona a la oveja y sin embargo no es él el que la necesita. Entonces si la busca no es por necesidad, la busca porque la ama y ese es el contenido de esta fiesta: que nuestro Dios no nos necesita porque es completo, infinito, eterno, gozoso en sí mismo; nuestro Dios no nos necesita, pero sí nos busca y nos busca porque nos ama. Leelo Ezequiel capítulo 34, nos busca porque nos ama, y porque nos ama, al encontrarnos nos sana, y porque nos ama cuando nos encuentra nos libera, y porque nos ama cuando nos encuentra nos alimenta, y porque nos ama cuando nos encuentra nos devuelve con ternura al rebaño que es su Iglesia.

¿Cómo nos busca el Señor?, es la obra de su misericordia y la misericordia divina tiene tantos aspectos, tiene tantos rostros; la misericordia divina tiene tantos caminos, es tan creativa como creativo es Dios: a través de un programa de radio, a través de un mensaje de internet, a través del consejo de un amigo, a través de un pensamiento que vuelve a mi conciencia, el recuerdo de algo que oí en mi infancia; tal vez me aparte de Dios pero de repente viene a mi mente, sin que pueda controlarlo, el recuerdo de algo de mi infancia, por ejemplo: mi abuelita que era muy piadosa y de repente sin saber por qué me acuerdo de ella y de sus palabras y ahí está obrando la misericordia divina, y ahí está el pastor buscando a su ovejita perdida. A través de una enfermedad, a través una quiebra, incluso a través del camino sucio de los vicios. Cuántas veces hemos escuchado testimonios de conversión de personas que dicen: “¡yo toque fondo! yo llegue hasta el fondo y sin embargo de ese fondo me sacó Dios”; hasta el punto de que San Agustín en su Biblia escribió las siguientes palabras, porque San Pablo dice en la carta a los Romanos: “Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman” (8,28), y San Agustín escribió en el borde: “también los pecados”etiam peccatum” lo escribió en latín; es decir que incluso nuestros errores llegan a convertirse, por la fuerza de la misericordia de Dios en instrumentos de salvación ¡es que es asombroso! eso lo hace Dios, ese es el poder de Dios, ese es el amor de Dios; y eso es lo que nos recuerda esta bellísima solemnidad, esta fiesta preciosa del Sagrado Corazón de Jesús. ¡Abramonos a ese amor y a esa misericordia! y descubramos en esa fuente el agua que no engaña, la única posibilidad de saciar nuestra sed. Amén.