Cruz003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020503

Título: En la Cruz de Cristo descubrimos que el pecado acaba mal

Original en audio: 9 min. 32 seg.


Hoy estamos celebrando la Cruz. En Colombia y en otros países este es el día de la Santísima Cruz.

Y por eso la primera lectura nos habló de cómo, cuando el pueblo se puso rebelde allá en el desierto, sufrieron el ataque de las serpientes. Y una serpiente fue levantada en un estandarte, y cuando una persona era mordida de la serpiente, miraba a la serpiente de bronce en el estandarte y quedaba curada.

Esa es la escena que le recuerda Jesucristo a Nicodemo, que era un maestro de la Ley, le recuerda ese momento en que el pueblo se puso rebelde y en que se hizo la serpiente de bronce. Y nosotros vamos a entender hoy por qué esa serpiente de bronce tenía ese poder y por qué nosotros tenemos tanto amor a la Cruz de Cristo.

La serpiente es un animal que se esconde, es un animal que ataca escondiéndose, no muestra la cara sino sólo en el momento en el que se va a lanzar y va a envenenar con su mordida a las personas que no la habían visto.

El arma principal de la serpiente es esconderse, pero Dios le manda a Moisés que muestre a la serpiente. Esa serpiente de bronce está ahí a la vista para que todos puedan verla.

Primera enseñanza de hoy: Dios desenmascara a la serpiente, Dios saca a la luz los engaños del mal y los muestra para que no nos hagan daño.

Esto se entiende mejor con un ejemplo. Vamos a suponer el caso de una persona que decía mentiras. Cuando estaba en primero de primaria decía mentiras. ¿Quiénes están en primero de primaria, por favor? Cuando estaba en primero de primaria decía mentiras y le ocultaba cosas a la mamá.

Cuando llegó al grado sexto, había aprendido que diciendo mentiras muchas veces se podía librar de los regaños, y seguía diciendo mentiras.

¿Dónde está la gente de grado sexto, por favor? ¿Dónde están? Ahí está el grado sexto. Cuando esta persona tenía la edad de ustedes, seguía diciendo mentiras, porque creía que con las mentiras podía tapara las cosas malas que hacía.

Cuando este personaje llegó al grado décimo seguía diciendo mentiras y cada vez decía mentiras más grandes, más inteligentes, porque a medida que la cabecita se le iba desarrollando, decía mentiras muy inteligentes. ¿Dónde está el grado décimo?

Y cuando llegó al grado once, decía mentiras, decía mentiras, ¿Dónde está el grado once? ¿Qué le pasa a esta persona? Que cuando uno dice una mentira y a uno le va bien, uno cree que puede seguir diciendo mentiras, pero esta no es la historia de una mujer, es la historia de un hombre, así que pueden estar tranquilas.

Este hombre llegó a un cargo muy importante donde tenía que manejar muchos millones de pesos y seguía diciendo mentiras. Este hombre creyó que podía hacerse millonario diciendo mentiritas, falsificando contratos, creyó que podía hacerse millonario engañando a la gente, pero un día, un día lo descubrieron.

La enseñanza es que cuando uno hace el mal y nadie se da cuenta, uno lo sigue haciendo; pero Dios nos muestra en esa serpiente de bronce, que Él sí de da cuenta del mal; y Dios nos muestra, en las Llagas de Cristo, que el pecado es una cosa seria y que con el pecado no se juega.

Es decir, a través de la Cruz de Cristo, hemos descubierto que el pecado acaba mal; a través de la Cruz de Cristo hemos visto que la mentira, lo mismo que el orgullo, lo mismo que la venganza, la traición, y la impureza, hacen que la vida acabe mal.

Por eso la gente miraba esa serpiente y quedaba curada, porque Dios quiso significar de esa manera que el que se da cuenta del mal, el que ya ve a la serpiente, no se deja morder de la serpiente; y aquí viene la segunda y última enseñanza: cada uno de nosotros tiene que conocer cuáles son las serpientes que le pueden estar rodeando.

Yo di un ejemplo con la mentira, pero tal vez usted no se siente muy tentado de la mentira. Cada persona tiene que conocer cuáles son sus serpientes, cuáles son los peligros que le acechan, porque si usted ve a la serpiente antes de que la serpiente lo ataque, usted puede defenderse.

En este momento, vamos a dar un ejemplo. Usted tiene una cantidad de valores y tesoros, pero si nos volviéramos a encontrar todos dentro de veinte o dentro de treinta años, es posible y es muy triste que usted tenga que ver que su compañero o compañera de colegio, ese que decía mentiritas en el colegio, mire a donde fue a parar, y esa niñota que andaba jugando con noviecitos y noviecitos, ya cuántos abortos lleva.

Esa es la realidad, y cada una tiene que conocer cuál es la serpiente que le puede atacar, porque si tú miras a la serpiente antes de que te ataca, no te ataca, no te mata.

Tienes que conocer cuáles son los peligros, o, ¿quién sería tan tonto de decir: “A mí no me puede llegar ningún peligro, yo estoy fuera de todo peligro, a mí no me puede pasar nada? Eso sería un engaño tonto.

Todos tenemos peligros. Si tú conoces cuál es tú temperamento, si tú conoces cuál es tú psicología, si tú conoces qué es lo que le hace falta a tu alma, entonces te puedes dar cuenta de cuál es la serpiente que puede atacarte, y en el nombre de Jesucristo, la puedes vencer.