Co33007a

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Este es el domingo número 33 del Tiempo Ordinario, eso significa que vamos llegando al final del año litúrgico, porque éste tiene un total de 34 domingos propios de este tiempo; terminado ese Tiempo Ordinario empieza el siguiente año litúrgico con el tiempo litúrgico del Adviento, así que vamos llegando hacia el final y eso se nota bastante bien en las lecturas.

Quiero destacar el texto del capítulo 19 de San Lucas, se trata básicamente de las señales del final y de las actitudes que debemos tomar como creyentes ante el final de los tiempos, porque hay que saber que la historia de la humanidad y la historia misma de este planeta y del universo, aunque tienen la expresión de la belleza divina son apenas la introducción para lo que Dios tiene como realmente definitivo, es decir este cielo y esta tierra que conocemos no son la expresión perfecta del plan de Dios; llegar a ese convencimiento puede traer bastante melancolía y amargura a algunas personas porque pueden sentir qué cuál es el sentido de todo el esfuerzo y de todo lo que uno hace si finalmente este planeta no es eterno, el universo no es eterno, por lo menos como lo conocemos no va a durar para siempre, entonces terminamos preguntándonos cuál es el significado, cuál es el sentido de tantos esfuerzos nuestros; esas preguntas si están en las lecturas del final del año litúrgico; entre otras cosas son preguntas que aluden a la muerte del universo, al final de la historia humana, hay que ir aplicando a la realidad, a la vida y a la muerte de cada uno de nosotros porque no vamos a esperar que el universo se acabe para decir: “bueno ahí es donde hay que hacerse las preguntas del sentido de la historia”; cada uno de nosotros llegará a su propio final y ese final se llama la muerte, y preguntarse sobre la muerte de una manera serena, sabía, constructiva siempre ha sido parte de los grandes tesoros de nuestra fe cristiana.

Cristo nos habla de señales, éstas son duras, implican la persecución a los creyentes, las guerras entre las naciones y grandes señales en la naturaleza. ¿Qué tanto hemos avanzado en esas señales? ¿Podemos decir que el final de los tiempos ya es inminente? Algunas personas consideran que sí, que a medida que se van aprobando leyes inicuas en contra de la familia, en contra de la Iglesia, en contra de la fe; esas son las señales de que el fin ya es inminente. Si se estudia historia de la Iglesia se ve que en distintas oportunidades a lo largo de los siglos se han presentando cosas realmente espantosas y eso a la gente de aquel tiempo se le convirtió como en una especie de despertador, como de alarma y sentían que todo se iba a acabar, pero no se acabó todo; así que debemos estar siempre preparados, buscar que nuestra vida siempre tenga rectitud ante Dios pero no debemos estar tan obsesionados con el hecho de que si el fin ya va a acontecer, si falta mucho o poco; personalmente creo que todavía falta mucho por suceder lo cual implica muchos combates que todavía nos aguardan y de aquí la importancia de las actitudes que quiere que tengamos Cristo, Él quiere que tengamos una actitud en primer lugar de gran confianza, tengamos la certeza de que hay un Dios victorioso, sabio, misericordioso, que se ha pronunciado a favor nuestro y que está siempre a nuestro lado.

En segundo lugar, la perseverancia, ese Dios que ha perseverado a nuestro lado nos invita a que perseveremos de su lado, a que estemos siempre con Él, a que no neguemos nuestra fe y la manera de vivir que Él nos ha transmitido, así que acojamos estas enseñanzas, sabemos que estamos viviendo en tiempos difíciles, sabemos que vienen tiempos incluso más difíciles y que las claves para sobrevivir son la infinita confianza en Nuestro Señor y lo mejor de nuestra perseverancia.