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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo 16 de San Lucas, tiene dos partes, en la primera hay una parábola en la que Cristo nos presenta una enseñanza un poco extraña, de un administrador tramposo que sin embargo recibe al final una felicitación. La segunda parte del texto de hoy trae algunas reflexiones de Nuestro Señor Jesucristo sobre el valor del dinero.

Es extraña la parábola de este administrador porque es una persona que obra de manera deshonesta, pero hay algo interesante en él, es que es una persona inteligente, que quiere sacar el mejor provecho de una situación difícil y es ese aspecto el que nos interesa, que se trata de un administrador astuto, y que hay cosas buenas que él intenta salir de ahí. La manera de aplicar a nuestra vida cristiana, es que muchas veces estamos en situaciones difíciles, muchas veces las circunstancias son adversas y nosotros en lugar de hundirnos en la derrota, deberíamos pensar cómo sacar el mejor provecho, incluso de las situaciones difíciles. Ese es el sentido general de esa parábola.

Pero concentrémonos un momento en las reflexiones que nos da Cristo después, sobre todo porque hay dos preguntas que nos invitan a considerar el carácter general del dinero en el pensamiento de Cristo. Hay dos adjetivos que Cristo utiliza refiriéndose al dinero, según la traducción bastante difundida en muchos leccionarios, muchos libros de lectura de la Misa, se habla de dinero “injusto” y de dinero “ajeno”, estas dos palabras están en sendas preguntas que hace Cristo, dice Él que hay que utilizar el dinero injusto para obras buenas: “si no sabéis utilizar el dinero ajeno, quién os dará lo que es vuestro” (cf. Lc 16,12). Es evidente que estos adjetivos nos están contando algo sobre la apreciación que Cristo tiene en cuanto al dinero, puede parecer injusto que se hable que el dinero es “injusto”, pero resulta que detrás de muchas fortunas hay demasiadas injusticias, suele haber grandes engaños o gran opresión, sobre todo a los más pequeños; creo que esta consideración tiene que llamarnos la atención para no idolatrar el dinero, detrás de muchas fortunas hay trampas, hay mentiras, hay injusticias, hay opresión; eso no significa automáticamente que cada persona adinerada que me encuentro, debo tratarla como una persona criminal, tramposa; pero es una invitación para aquel que ha recibido gran cantidad de dinero, escrute su corazón para ver si en ese dinero hay injusticia o no, porque repito, esto es demasiado frecuente. Observemos, que incluso en la antigüedad, en el mundo griego había un mismo dios pagano, llamado Hermes, dios de los comerciantes pero también dios de los ladrones. Y la verdad, es que en el mundo de la publicidad muchas veces hay cosas que son simplemente engaño, alguna vez un publicista me decía, refiriéndose a esos productos que parecen mágicos para el asunto de adelgazar, decía: “yo trabajo en publicidad, en fotografía y cuando hacemos los estudios fotográficos presentamos a una super modelo, con un cuerpo escultural, una mujer bellísima, y la presentamos como que ese producto que ese está vendiendo fuera el que le ha dado ese cuerpo; y resulta que esa mujer nunca fue gorda, se ha cuidado toda la vida, ha hecho gimnasio toda la vida, ha cuidado su dieta toda la vida”; es decir que tal producto no tiene nada que ver con la belleza de ese cuerpo y sin embargo al presentar las cosas esa es la imagen que se proyecta; de modo que este es un simple ejemplo de cuántas mentiras suele haber en eso.

También se han hecho estudios interesantes cuando llegan esas fechas que se supone que son fechas de grandes rebajas, entonces llegó lo que en inglés llaman el “black friday” o llegó el “día de los presidentes” que es muy famoso en Estados Unidos y “tenemos grandes promociones” y resulta que las grandes promociones consisten en que semanas atrás han elevado, han inflado los precios y cuando llega el día, supuestamente de las grandes rebajas, le ponen el precio normal y la gente cae en la trampa.

Cristo nos habla también que el dinero es “ajeno”, consideración muy interesante porque efectivamente el dinero no nos lo vamos a llevar de aquí, el dinero se quedará en esta tierra, el dinero en realidad no es nuestro y dice Cristo: “si no sabes administrar lo que es ajeno, ¿quién te dará lo que es tuyo?” (cf. Lc 16,12), así nos invita a pensar qué es lo realmente nuestro, lo realmente nuestro no es lo que dejamos aquí.

Las dos grandes consideraciones de Cristo en cuanto al dinero son: “escruta muy bien cómo estás haciendo tu plata y de quién la has recibido; y segundo aunque tengas muchos bienes, no creas que eso se va a ir contigo, todo quedará aquí”.