Co18001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19980802

Título: ¿Que es ser rico ante Dios?

Original en audio: 14 min. 3 seg.


Los domingos la Iglesia abre más abundantemente los tesoros de la Palabra de Dios, por eso tenemos no sólo una primera lectura y el Evangelio, sino también una segunda lectura.

Sin ánimo de Criticar a quienes hayan expuesto estas lecturas, lo cierto es que uno como predicador se encuentra con que la segunda lectura tiene siempre un tema tan diverso del que tienen la primera y el Evangelio, que suele ser difícil relacionarlos.

Tal vez esto tiene la ventaja de que ofrece como dos posibilidades de predicación distintas. En fin, a nosotros no nos corresponde juzgar sobre ello sino más bien alegrarnos de que en este día las lecturas tienen una maravillosa coherencia en torno a tema de los bienes.

Así, en el libro del Eclesiastés, se formula la pregunta: "¿Qué saca el hombre de su trabajo?" Eclesiastés 2,22; y como una anticipación del evangelio dice: "Hay quien trabaja con destreza y tiene que legarle su porción al que no la ha trabajado" Eclesiastés 2,21, los bienes y el trabajo.

En la Carta de San Pablo a los Colosenses se nos invita a "buscar los bienes de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios" Carta a los Colosenses 3,1 , y el Señor Jesús, en el evangelio, nos invita a hacer ricos ante Dios y a no fiarnos de los bienes que se adquieren con trabajo en esta tierra.

Así pues, podríamos decir que la enseñanza de hoy está especialmente clara y recoge el testimonio de las lecturas del Eclesiastés, de parte de los colosenses y del evangelio según San Lucas. Todo está resuelto, solo nos falta responder qué quiere decir eso de ser un rico ante Dios.

Ser rico ante los hombres es acumular en los graneros, es exhibir la riqueza, es contar con muchos bienes, mucho dinero, ser rico ante Dios qué es, ante un Dios que no se puede impresionar, que no se deja impresionar de nuestros bienes.

En el Salmo 49, según la numeración de la liturgia, el 50, según la numeración de las Biblias, Dios dice al pecador que no se satisface con esos sacrificios, y dice: "Si tuviera hambre no te lo diría, pues el orbe y cuanto lo llena es mío" Salmo 50,12.

Un Dios que es dueño de todo, que no puede impresionarse como nos impresionamos los que no tenemos frente a los que sí tienen en esta tierra.

¿Qué es ser rico ante Dios? El Eclesiastés ve la vaciedad, o como se utiliza decir, la vanidad de tantas cosas en esta tierra; comprueba que los bienes de esta tierra son cuestionables y muchas veces cuando se los toca fuerte, suenan vacíos, como esos recipientes de madera o de metal que al tocarlos dejan ver que están sólo llenos de aire.

Jesús no responde propiamente esa pregunta, así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios. Él nos advierte sobre los bienes de esta tierra, es decir, sobre idolatrarlos, pero no nos responde exactamente qué es ese ser rico ante Dios.

Vamos a ver si San Pablo logra resolver el problema: "Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba" Carta a los Colosenses 3,1. Otra vez la misma idea: aspirar a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

"Nuestra vida está con Cristo escondida en Dios" Carta a los Colosenses 3,3. Otra traducción, reciente para Colombia, dice: "Dios os tiene una vida reservada con Cristo. Dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: fornicación, impureza, pasión, codicia y avaricia" Carta a los Colosenses 3,5.

Nos estamos quedando sin saber qué es ser rica ante Dios. "Despojáos de la vieja condición humana" Carta a los Colosenses 3,9.

O sea que fíjate que el Eclesiastés nos invita a dejar la vaciedad, la vanidad de las cosas; Jesús nos invita a no poner nuestra confianza en las cosas; San Pablo nos dice que dejemos todas esas cosas terrenas, no porque critique los bienes materiales sino cuando no están como al servicio de Dios.

Lo único que parece darnos pistas es esto. "Despojaos de la vieja condición humana y revestíos de la nueva condición que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo" Carta a los Colosenses 3,9-10.

En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles por que por que Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

La pista que tenemos para saber cuáles son los famosos bienes de arriba y qué es eso tan importante de ser rico ante Dios, las pistas importantes son estas: que se trata de renovarse para ser imagen de su Creador hasta llegar a conocerlo, y se trata de alcanzar esa síntesis de Cristo que está en todo y en todos.

Ser rico ante Dios es ser plenamente su imagen hasta llegar a conocerlo. Dos frases que son misteriosas, lo que pasa es que uno pasa tan rápido sobre ellas, que tal vez no se da cuenta de ello.

"Renovarse, para ser cada vez más imagen de Dios, hasta llegar a conocerlo" Carta a los Colosenses 3,9-10. La riqueza entonces está en ser cada vez más imagen de Dios hasta llegar a conocerlo.

¿A usted no le parece extraña esa frase? Se supone que uno primero lo conoce y luego se va haciendo como imagen de Él.

¿De cuál conocimiento está hablando san Pablo aquí? Ese conocimiento que es la meta hacia la que tiende la renovación en hacerse imagen de Dios; ese conocimiento es la sublime riqueza, ¿pero cuál conocimiento es ese? No es el conocimiento que está al principio del camino cuando uno sabe de Dios; es otra cosa.

Nos puede ayudar el griego, este llegar a conocerlo, este conocimiento en griego se dice “gnosis”. Las Cartas de la cautividad, Efesios y Colosenses son Cartas que insisten en el misterio cristiano y en el conocimiento de Cristo.

¿Qué clase de conocimiento es este que está en proceso de volverse imagen de Dios? Ese conocimiento, que es el bien de allá arriba, ese conocimiento que es rico ante Dios, esa gnosis, ¿a qué se corresponde?

Se corresponde como a conocer a Dios por dentro. Ser rico ante Dios no es tener nada de lo que Dios ha creado, sino de algún modo, tenerlo a Él, habitar dentro de Él, saber de cómo es Él.

San Pablo nos invita a que nos renovemos como imagen de nuestro Creador hasta conocerlo. Uno puede ser una imagen, pero es muy distinto por dentro. Así pasa, por ejemplo, con las imágenes religiosas.

Siempre me ha impresionado cuando una imagen hermosa, tiene algún percance y le aparece el hierro o la madera que llevaba por dentro.

"Renovarse a imagen de Dios" Carta a los Colosenses 3,10, participar cada vez más y mejor de la naturaleza divina, por la gracia del Espíritu Santo, hasta tener una experiencia sabrosa, intensa, personal, contemplativa, profunda de cómo es Dios.

Este llegar a conocerlo no se refiere al conocimiento del teólogo, no se refiere al conocimiento del converso, sino se refiere a aquél que está como tan habitado por el Espíritu de Dios, que llega a decir lo que decía San Pablo: "Nosotros tenemos la mente de Cristo" 1 Corintios 2,16; tener como el pensamiento de Dios, tener como la intuición de Dios.

Y esto ¿en qué se manifiesta? En que la persona ya no encuentra distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, esclavos y libres, hombre y mujer; la persona habita en la síntesis de Cristo que es la síntesis de todo y que está en todos.

Ser rico ante Dios es tener esa mente de Cristo, poder mirar así a las personas. Cuando nosotros hacemos la distinción entre bárbaros y escitas, cuando para nosotros, hombre o mujer, esclavo y libre, son las distinciones fundamentales, quiere decir que nuestros intereses, nuestros partidos, nuestras opciones, son las que están determinando en nuestro camino, nuestra sabiduría y nuestra felicidad.

A lo que se nos invita aquí es a vivir de tal manera que lo que importe no es quién recibe la gracia, puesto que todos la necesitan, sino quién la da, de dónde proviene. Ser rico ante Dios es habitar las fuentes de la gracia.

Y allí un día sale de nieves hermosas y llega a todo género de terrenos, a todo género de lugares. Puede llegar a un hermoso jardín o puede caer y desperdiciarse en un basurero.

El que esta viviendo todavía la distinción entre judío y gentil, a favor mío o en contra mío, está mirando el jardín y el basurero.

La gnosis cristiana, obviamente, esta riqueza ante Dios es no vivir ni en el jardín ni en el basurero, sino en las fuentes y la lluvia, allá donde nace la gracia.

Si miramos alrededor de esta tierra, aparecen muchas cosas que nos gustan y muchas cosas que no nos gustan, gente que nos cae bien y gente que nos cae mal; lugares donde nos sentimos cómodos y lugares donde nos sentimos incómodos. Si miramos en esta tierra encontramos eso, y nuestro corazón será como veleta a ese viento, y nuestras emociones inestables como el oleaje del mar.

Si miramos en esta tierra necesariamente seremos así, pero cuando un día, renovados a imagen de Dios, comprendemos que todas las personas por buenas que nos parezcan o malas que nos parezcan, son del mismo barro, necesitan la misma gracia y son amadas por el mismo Dios, y dejamos en paz a la gente y nos remontamos a las fuentes de la gracia, entonces hallamos una paz, una firmeza, una sabiduría, una piedad que se parece al modo como Dios mira a la humanidad.

Esto es ser rico ante Dios. Frente a este conocimiento, frente a esta experiencia íntima y sabrosa, tener graneros, es ser sumamente pobre.