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Fecha: 19980118

Título: Llenemos nuestra mente de pensamientos bellos

Original en audio: 15 min. 12 seg.


Queridos Amigos:

Uno de los bienes de la Sagrada Escritura es la belleza de su palabra, aunque la viéramos solamente como una obra literaria, cuánta belleza destilan sus páginas, cuánto se puede aprender de esa belleza recorriendo sus lecturas, su poesía y su prosa, es mucho lo que se puede recibir, y nadie piense que este es un bien pequeño.

Reconstruir el sentido de la belleza en una persona, es ponerla en camino de salvación, es ponerla en camino de santidad. Hoy el sentido de la belleza intenta destruirse, así como se destruye el sentido de la bondad y el sentido de la verdad.

Se destruye el sentido de la belleza cuando, por ejemplo, el cuerpo se vuelve en objeto de la pornografía. La belleza de la creación de Dios se convierte así en ocasión de pecado.

¿No fue hermoso lo que hizo el Señor? Desde luego, pero como el cuerpo tiene su propia expresión, con una letra tan hermosa como es el cuerpo, se pueden decir palabras asquerosas como las de la pornografía, y así, la pornografía, por seguir con ese ejemplo, es la destrucción del sentido de la belleza física.

¿No es hermoso el pensamiento? Desde luego que sí, es una chispa divina, pero puedo utilizar mi pensamiento para urdir mentiras, para tramar cómo quedar bien a pesar de ser un falso, entonces esa chispa divina y esa luz, esa astucia sirven para hundirme y no para salvarme y lo mismo podríamos decir de tantas otras cosas.

¿Saben que la Iglesia necesita artistas santos? Mira, tomemos por ejemplo las revistas dominicales, las lecturas que vienen con los periódicos, ¿qué aparece ahí? ¿cuál es la poesía de hoy, por favor? Un eterno, un repetitivo cántico a la nada, a la muerte, al pecado.

La única libertad que ahí se canta es la libertad que se llama libertinaje, eso desfigura el sentido de la belleza. Imagínate una persona a la que hubiéramos alimentado con hiel, agua de batería, vinagre, sal y limón, suponiendo que alguien pudiera alimentarse con eso, esta pobre persona queda con el paladar despedazado, ya lo malo le sabe bien y lo bueno le sabe mal.

Necesitamos que Dios reconstruya en nosotros el sentido de la belleza, la belleza en nuestros sentidos, la belleza en nuestras palabras, la belleza en nuestros pensamientos, la belleza en nuestro trato con las otras personas.

Se nos habla mucho en la Sagrada Escritura de las enseñanzas que trae la Biblia, sí es cierto, y son únicas; se habla mucho de cómo esas enseñanzas transforman nuestra vida, eso es cierto, la Biblia trae verdad y bondad, pero hoy ¿quién habla de que la Biblia trae belleza y de que esa belleza tiene poder para reconstruir el sentido de la belleza en nosotros? Y así es sin embargo.

La lectura reposada de la Sagrada Escritura, le devuelve el sentido recto de la belleza al corazón humano, para que tengamos sano el paladar y para que podamos degustar qué es lo bueno y qué es lo malo.

Cuando una persona está sana, distingue con facilidad el alimento que está bueno del que ya está pasado; cuando una persona está enferma, por ejemplo, gravemente resfriada, las cosas no le saben a nada en la boca, nada tiene sabor para él.

Hoy el mundo no sólo ha perdido el sabor, sino que ha perdido la capacidad de tomarle sabor a las cosas, a la vida, al día, a la noche, a la luna, a la naturaleza, a la sonrisa, han perdido su sabor.

Pero nosotros nos vamos al profeta Isaías y en el ritmo de esta bendita prosa hebrea, en el ritmo de esta poesía nosotros descubrimos de nuevo el sentido de lo bello: “por amor a ti Sión, no callaré; por amor a Ti Jerusalén, no descansaré hasta que brille la luz de tu libertad, y tu salvación se encienda como antorcha” Isaías 62,1.

Eso hay que sabérselo de memoria.

¿Sabe una cosa? Así como aprendí que hay que recuperar el sentido de la belleza, hay que recuperar el sentido de la memoria. Cuando yo era niño ya se decía en mi colegio: "hay que evitar la educación memorística", sí, estoy de acuerdo, uno no puede aprender simplemente como el disco duro de una computadora, se le meten datos y luego vuelve y ve lo que tiene guardado en sus archivos.

Sí, hay un mal uso de la memoria y tal vez por aquello de que la letra con sangre entra... entonces se abusó de la memoria. Pero hoy como que nos fuimos al otro extremo, me parece que muchos estudiantes salen de la secundaria y creo que saben más o menos donde tomar el autobús para ir al colegio y no mucho más.

Es necesario recuperar un poco en eso, pero mi historia no va ahí, sino va al poder de la memoria. Muchas personas no saben que una de las maneras de limpiar el pensamiento es llenar la memoria.

Muchos de nosotros tenemos pensamientos que no son de acuerdo con Dios, pensamientos que le disgustan a Él porque son, por ejemplo, mentirosos, porque son de rencor, de impureza, de envidia, tenemos malos pensamientos, muchos de nosotros, y desde luego llenarse uno de malos pensamientos es luego proferir malas palabras y cometer luego malas acciones, eso va seguido.

Pero lo que muchos de nosotros no sabemos es que uno puede llenarse de buenos pensamientos, y el poder de los buenos pensamientos arroja los malos pensamientos.

Es que muchas personas se imaginan que quitarse los malos pensamientos, de cualquier clase que sean, quitárselos es como quedarse vacías, como quién dice: "Yo voy a sacar de este recipiente, que se supone que es mi corazón o mi mente, y voy a sacar los malos pensamientos y me quedo vacío".

Una vez Dios le explicó a Santa Catalina de Siena que la cosa no era así, le puso en una visión y miró ella un recipiente lleno de agua y el Señor en la visión iba derramando el agua y le decía: "mira cómo a medida que sale el agua, va entrando el aire", cosa tan sencilla, cosa tan sabia, sale una cosa y entra la otra.

El corazón humano no puede estar vacío. si tú quieres estar libre de malos pensamientos, llénate de buenos pensamientos. Isaías 62: “Las naciones verán tu libertad, todos los reyes contemplarán tu gloria" Isaías 62,2.

Ah, estas cosas habría que publicarlas en las revistas dominicales, en vez de estar contando porquerías y repitiendo las mismas historias, las mismas violencias, las mismas náuseas, las mismas pornografías.

Qué, ¿no se cansan los literatos, no aprenderán, no habrá por ahí alguno que sirva para escribir algo bello? Ustedes tienen la tarea de renovar el mundo, tienen la tarea de volver a decir palabras bellas, no sólo verdaderas, no sólo buenas, no sólo poderosas, bellas.

Devuélvanle el sentido de lo bello. Cuando uno ve a un muchacho, y perdonarán las alusiones personales, de cabello largo, largo, que uno no sabe si es una mujer, acompañado de una muchacha que tenía el cabello cortico, que uno no sabe si es un hombre.

Entonces uno tiene que decir: "Bueno, vi un arete, ¿será hombre o será mujer? Espere, intentemos mirar por el otro lado", porque casi siempre los hombres se ponen solo un arete, entonces uno tratando de mirar la otra oreja para sacar algo en claro.

¿Qué es eso? Eso se llama pérdida del sentido de la belleza, ¿es que no hay belleza en un rostro masculino, serenamente masculino, como Dios me hizo?, ¿es que no hay belleza en un rostro hermosamente femenino como el creador me hizo?

De manera amigos, que ahí hay mucho que aprender, Isaías 62: “Tendrás un nombre nuevo que el Señor mismo te dará" Isaías 62,2, "serás corona espléndida en manos del Señor, diadema real en la palma de tu Dios” Isaías 62,3.

Esto se llama poesía y, por favor, los que quieran conocer de belleza valyan a la Sagrada Escritura, la Sagrada Escritura es un manantial que tiene muchas aguas.

Pero yo estaba hablando de la memoria, apréndanse fragmentos de la Biblia, yo en todas partes lo recomiendo, usted anda buscando un camino de oración: ¿qué hago yo?, ¿cómo hago yo para orar?, ¿qué tendré que hacer?

Para mí, el camino más sencillo, más hermoso para la oración, lo conocieron, lo divulgaron los antiguos monjes hace muchos siglos, es un camino muy sencillo: toma la Sagrada Escritura, lee, después de eso vuelves a leer y releer y después empiezas a buscar pasajes que quieres aprenderte.

Después los recitas como un niño de primaria, como un niño de la escuela de Dios, recitas pasajes: “Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré hasta que despunte la aurora de su justicia, y la salvación llamé como antorcha” Isaías 62,1.

Entonces, a medida que tú vas aprendiendo en tu memoria esas palabras y vas diciendo esas palabras y vas cantando esas palabras, los malos pensamientos, como ratones asustados, huyen, ¿no ven que ahí está Jesús?

Con el poder de Jesús las tinieblas huyen, se enciende la luz y huyen las tinieblas, dice aquél salmo. “Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos; huyan de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos” Salmo 67,2-3. Sí, la cosa es muy sencilla.

Mira, la vida espiritual no tiene que ser una cosa llena de fórmulas complejas, no, basta con las palabras: "bebe en ella, belleza, verdad, sabiduría, bondad; llena tu memoria de estas palabras, llena tu casa de estas palabras, porque tal vez tu le tienes miedo al demonio, el demonio le tiene miedo a esta palabra, llena tu mente de estas palabras y el demonio huye, tan sencillo como eso".

Le decía Dios a Santa Catalina, yo cito mucho a Santa Catalina de Siena virgen y doctora de la Iglesia, porque ha sido mi gran maestra en la vida espiritual, lo cual dice mucho de quién es esa maestra y de cuál alumno le ha tocado tener.

Mi historia es que Catalina de Siena escuchó del Señor esta expresión: cuando la persona está empezando en la vida espiritual, el demonio le tiene una cierta potestad para asustar a la persona, o mejor dicho, la persona le tiene miedo al demonio, pero cuando la persona avanza, es el demonio el que le tiene miedo a la persona, estoy repleto de Dios, eso significa que soy temible para el infierno.

Es así de sencillo, por eso en el ministerio de liberación yo les recomiendo muchísima oración, pero sobre todo muchísima sencillez, cuanto mas sencillo mejor.

¿Ustedes han visto cómo han sido los exorcismos de Cristo? Eso era sin ruido, sin dolor, sin espectáculo. Enseñanza: nos hemos apoyado en la belleza de Isaías para hacer una invitación, esta palabra de Isaías no sólo es bella, su cumplimiento nos lo cuenta el evangelio en las bodas de Caná.

Pero hoy no hemos predicado en las bodas de Caná, sino del poder de la belleza en el corazón humano.

Vamos a llenarnos de esta palabra, vamos a llenarnos de esta belleza vamos a que el demonio nos tenga miedo a nosotros y así, unidos con humilde fe al Señor Jesucristo, invencibles por la gracia de su sangre, vamos a contarle a este mundo que hay una belleza que viene de Dios y que no hay que lastimar más.