Co02001a

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Fecha:19980118

Título: Jesus manifiesta la gloria del Padre

Original en audio: 16 min. 26 seg.


Queridos Amigos:

Cada año las lecturas de la Santa Misa, los domingos, van siguiendo a un Evangelista. Este año el Evangelista que vamos a seguir es Lucas, y sin embargo, la lectura que acabamos de escuchar no es de Lucas, sino de Juan.

Pero el evangelio que vamos a escuchar la mayor parte de los domingos de este año es de Lucas. Podemos decir que cada Evangelista es como una especie de reflector. Usted ha visto, por ejemplo, en los conciertos, cómo se utilizan varias luces para alumbrar al artista, no basta una sola, se necesitan varias luces, cada una alumbra un aspecto del artista.

Así también cada Evangelista nos muestra unos rasgos de la persona de Jesús. Este año nosotros vamos a conocer a Jesucristo con las luces que nos da San Lucas; su mirada particular, una mirada en la que se destaca la misericordia del Señor, el gozo por el Espíritu Santo, el papel de los pobres en la obra del Evangelio, el lugar de la mujer en el corazón de Jesucristo y en la obra de la predicación del Evangelio y muchos otros rasgos.

Es bueno saber esto y decirlo desde el comienzo del año para que nosotros sepamos a qué atenernos a lo largo del año.

Hermanos, hemos crecido o estamos creciendo en la fe, no podemos seguir viniendo a la Misa como para ver qué es lo que van a leer allá, no, eres un cristiano, eres un bautizado, crees en Dios y quieres alimentarte de Dios, pasaron ya los tiempos en que las personas venían por miedo o por la sola costumbre a la Misa.

Sé que estás aquí porque quieres alimentarte de tu Señor y de tu Salvador, porque amas su Palabra, porque te interesa, porque has descubierto que tú le interesas a Él; la cita de amor entre tu corazón y el corazón de Dios es sobre todo la Eucaristía del domingo, pero es necesario que vayamos a la Eucaristía no como gente que: ¿a ver, qué irá a salir?

No, ya sabes lo que va a salir, Lucas, el evangelio de Lucas; lee en tu casa lo que más puedas del evangelio de Lucas, sáciate de Lucas, tercero de los evangelios, conoce a tu Señor, saborea su amor.

Bueno, yo haciéndole propaganda a San Lucas, y resulta que el evangelio que acabamos de escuchar es de San Juan, eso merece una explicación, la hay.

El domingo pasado estábamos celebrando la fiesta del Bautismo del Señor, ese domingo, de alguna manera, se prolonga en estas lecturas. Todo lo que yo he dicho de San Lucas vale para el próximo domingo y de ahí en adelante, pero es que había que decirlo desde el principio.

Las lecturas de hoy, particularmente el evangelio las bodas en Caná de Galilea, son como una prolongación de la fiesta del Bautismo del Señor, ¿y qué tiene que ver el Bautismo de Jesús con las bodas en Caná de Galilea?, ¿qué relación hay?

Mucha, en las Iglesias Cristianas Católicas de Oriente se celebran siempre tres acontecimientos juntos: la Epifanía, cuando Jesús revela su gloria a los reyes magos; el Bautismo en el Jordán, cuando Jesús revela su gloria al pueblo de Israel y las bodas de Caná, cuando Jesús revela su gloria a sus discípulos.

Esas tres escenas de la vida de Cristo están profundamente ligadas, repito, la visita a los reyes magos que no es una simple anécdota en la vida del Niño Jesús. Los cristianos no celebramos anécdotas, ni la Biblia es un álbum simplemente.

Lo importante de esa visita es que Jesús manifestó algo sobre quién es Él a esos extraños personajes que venían de Oriente, unos paganos, unos no judíos que vienen siendo como las primicias de lo que después seríamos todos nosotros.

Revelación de la gloria, Jesús dijo algo sobre quién era Él, ¿cómo lo dijo? En la humildad del regazo de la Santa Virgen María a donde los Magos contemplaron a Jesús.

y luego, en el Bautismo, el cielo se abre, una paloma sobrevuela, y es Juan el Bautista el que es testigo de la gloria de Cristo , como son testigos de la gloria del Señor aquellos que se acercan con humildad y con fe reconociendo que son pecadores, y finalmente, las bodas de Caná, cuando Jesús muestra su gloria a sus discípulos.

En resumen, ¿qué es importante de esta celebración y por qué aparece aquí? Porque es como una prolongación del domingo anterior, el domingo del Bautismo del Señor, ¿ y qué tiene en común con esa fiesta? Que en las bodas de Caná Jesús reveló su gloria, que Jesús mostró algo sobre quién era Él, son los comienzos de la misión evangelizadora de nuestro Señor y Salvador.

Y esto amerita que digamos una palabra sobre esa gloria, ¿qué quiere decir que Jesús ha manifestado su gloria? Porque es algo más importante que simplemente hacer algo espectacular, hacer cosas espectaculares, las hace mucha gente, incluso enemigos de Dios, Satanás también puede hacer cosas espectaculares.

La gloria no es el espectáculo, ¿qué es la revelación de la gloria? La gloria no es simplemente que sucedió algo extraño, no, mira la expresión que utiliza el Evangelista San Juan a quien hemos leído por este domingo, dice: “esta fue la primera obra reveladora de Jesús” (véase San Juan 2,11).

La palabra que dice en griego es más sencilla: “signo” y muchas Biblias traducen simplemente por signo, un signo que dio Jesús; una obra reveladora no es un espectáculo, es una obra reveladora.

¿Y quiere decir eso? La gloria de Jesús es la revelación de Dios Padre, la revelación del amor del Padre, que se manifiesta el amor y la verdad de Dios Padre en Jesucristo, esa es la gloria de Jesús, y de esa manera, Jesús le da la gloria a Dios Padre; Jesús manifiesta la gloria de Dios salvando a la humanidad que se queda sin el vino de alegría.

El vino en la Sagrada Escritura es la gran señal de la alegría y el gozo; aquí lo importante no es que volvió el agua en vino o que hubiera vuelto el jugo de mora en coca cola, lo importante no es que se transformó una cosa en otra, los magos o los ángeles malos pueden lograr también cosas extrañas en la naturaleza, eso no es lo que a nosotros nos interesa.

Lo importante es que en ese acontecimiento se está revelando algo de Dios, es que Dios mismo se estaba mostrando ahí en su cuidado por nosotros, en su amor a nuestras alegrías, en las bodas que Dios había celebrado con su pueblo en la persona y la Carne de Jesús de Nazareth, ahí se estaba mostrando Dios; Dios Padre estaba mostrando su amor, su poder, su misericordia en ese acontecimiento, es una obra reveladora del Señor.

Y con esto quedamos todos invitados a buscar las obras reveladoras de Dios en nuestra vida. Nosotros hablamos, por ejemplo, de coincidencias, muchas personas hoy hablan de diocidencias, sería mejor que muchas veces habláramos de diocidencias.

¿Por qué? Porque muchas cosas no han sido simple coincidencia, ahí Dios te quiere decir algo, pregunta: ¿quieres tú leer lo que Dios está diciendo en tu vida? Te preguntas tú: ¿por qué me pasa esto?, ¿qué me quieres decir Dios con esto?

Nosotros con el bautismo de Jesús y con la visita de los magos y con las bodas de Caná estamos celebrando la manifestación de la gloria de Jesús, ¿tienes corazón y ojos para buscar la gloria de Dios en tu vida, es decir, ¿qué me quiere decir Dios con esto? Porque hay dos maneras de vivir, una es: “esto fue lo que tocó”, otra es: ¿qué me quiere decir esto?

Cuando uno empieza a preguntarse: ¿qué me quiere decir Dios con esto? Encuentra hechos reveladores, encuentra presencia del Padre y de su Hijo Jesucristo. Una enfermedad puede servir para que uno maldiga todo el día, puede servir para que uno proteste, puede servir para que uno diga: "bueno, por lo menos descanso de la gente, del trabajo", o puede servir para que uno se pregunte: "¿qué quiere decir esta enfermedad en este momento de mi vida?

El que se queda simplemente maldiciendo o protestando, con sus maldiciones y protestas se irá a la tumba o se mejorará o lo que sea, no entendió lo que le que le quería decir Dios, en cambio, cuánta gente se ha convertido en una enfermedad, entre otros, ese gigante de la santidad, Ignacio de Loyola, una enfermedad, una herida de batalla, una larga convalecencia; Ignacio de Loyola, al principio, trata de distraer el dolor, trata de no pensar en esas cosas.

Pero la providencia de Dios le ayuda a pensar: ¿qué me quiere decir Dios con esta herida, con esta enfermedad, con esta convalecencia? Y en medio de ese retiro forzoso, Ignacio de Loyola descubrió a Jesucristo.

Hace unos años mi papá, por razones políticas que tanto peso tienen en los asuntos laborales en este país, se quedó sin trabajo, ocasión para que talvez alguien protestara, renegara, echara insultos, improperios a quienes le causaron ese daño.

Mi papá, con el corazón evidentemente deprimido, triste, habla con mamá y le dice: “Me han echado del trabajo por tales y tales circunstancias”, y mi mamá, mujer de fe le dice: “Algo quiere Dios con nosotros en esto, Dios no se ha muerto ni está enfermo, busquemos qué quiere el Señor”.

Desde ese momento nuestro hogar empezó a recibir bendiciones inesperadas y ahora mi papá, después de haber recibido su correspondiente pensión, felizmente profesional y profesor universitario, sonríe mirando esos días, esos días terribles, oscuros y dice: “Sí, algo bueno quería Dios para nosotros en ese momento".

Dios piensa las cosas bien, Dios sólo piensa cosas buenas, todo lo piensa bien, busca la revelación desu gloria. cuántas personas por un fracaso afectivo, por un desastre laboral, por una soledad inesperada, un plan que no resulta; sí, es que siempre no tienen que resultar tus planes, ni tus ideas, ni tus sentimientos.

Resulta que hay otro más grande que tú, que tiene sus propios planes, sus propios sentimientos y esos planes parece que son como mejores que los tuyos, por lo menos a veces, déjate de renegar, deja la prisa para que se cumpla tu voluntad, de pronto hay otra voluntad que es mejor.

El que es discípulo de Cristo descubre en esa escasez de vino la ocasión de la gloria de Dios. Algún planificador neurótico hubiera dicho: “¡qué porquería de fiesta es esta! ¿Cómo se les ocurre dejar acabar el vino? ¿Por qué no previeron que iba a venir tanta gente?"; ¿te vas a poner a protestar contra el ser humano? ¿Crees que vas a sacar algo de ahí?

María, Maestra de discípulos, da la clave: acude a Jesús, y nos dice: “Haced lo que Él os diga” San Juan 2,5, y la gloria de Dios aparece; simplemente haz la prueba, simplemente inténtalo.

La próxima vez que las circunstancias sean adversas, que no quepas dentro de la ropa, que prefieras, que quieras levantar los puños al cielo y renegar, esa próxima vez simplemente pregúntate: ¿qué quiere Dios con esto?

Ora un poco, también tu verás la gloria de Dios.