Ca04001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha:19971221

Título: Dios nos muestra su grandeza en los bienes y en los males de nuestra vida.

Original en audio: 6 min. 36 seg.

Esto es el cuarto y último domingo de Adviento, ahí donde se acostumbra hacer la Corona de Adviento con sus cuatro velas, hoy se enciende la cuarta y última, como señal la plenitud de esperanza con la que nosotros queremos recibir a Cristo que se acerca y como señal también de que con El viene la luz plena, la luz completa.

Es una gran noticia, dicha con palabras pequeñas, parece que Dios prefiere lo discreto, lo pequeño casi diríamos lo despreciable para decir las palabras grandes.

Toda su grandeza la va a expresar en el llanto y la presencia humilde y frágil de un recién nacido, si en realidad este modo de obrar Dios, que unido a nuestra soberbia y tal vez confunde un poco nuestras expectativas, es también una misericordia suya, si Dios expresa lo grande a través de lo pequeño, se le puede decir a Belén, tu no eres la más pequeña porque de ti saldrá.

Si esto hace Dios lo hace también por misericordia, si esto hace Dios lo hace también con su sabiduría, lo hace también con su poder.

Es sabio que suceda así, es sabio que el primer acontecimiento del evangelio suceda en una conversación entre dos mujeres en una aldea perdida de un rincón del Imperio Romano. Un rincón, una aldea perdida, gente humilde, una conversación y un saludo y Dios sucediendo ahí.

¿Por que El llama así? porque en esa pequeñez, en esa discreción, en esa humildad Dios se glorifica plenamente, ahí aparece toda la fuerza de su don y de su regalo, precisamente nuestro pecado consistió en creer que con nuestras fuerzas, que con nuestras capacidades, que con nuestras posibilidades podíamos, como en la torre de Babel, escalar al cielo.

Era necesario entonces que la redención mostrara que no es la criatura por sus fuerzas si no es el Creador por su fuerza y esa fuerza del Creador se muestra especialmente grande así en lo pequeño.

De manera que, en la sencillez de este saludo en que está aconteciendo el evangelio aparece completamente como un regalo, como un completo regalo aparece la salvación y esto es lo que despierta la exclamación admirada, agradecida de Isabel, tenemos que aprender mucho de esa exclamación “quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor” (San Lucas 1,43) “quién soy yo” otra traducción sería ¿por qué a mí?

Esta expresión ¿por qué a mí? Nosotros la decimos cuando nos pasan los males, "por qué a mi” habiendo tanta gente tenía que encomendar este a mí me tocó, pero por que no le decimos eso a Dios cuando nos llegan los bienes ¿por qué no? Cuando llegan los bienes si El reparte la salud y la vida y despertamos y saludamos el día con una salud buena, o regular o mala, pero hablemos de los que tenemos más o menos buena salud y nosotros no decimos "por qué a mí" pero si estuviéramos enfermos diríamos “¿por qué a mí me tocó esta enfermedad?” y por qué no decimos "por qué a mí me tocó esta salud" ¿por qué?

Por qué me tocaron estos ojos y estas manos, esta mente que pude pensar, este corazón que puede amar ¿te das cuenta? Nos hemos vuelto invencibles al bien, creímos que tenemos derecho al bien y creemos, que casi es una blasfemia, que Dios tiene la obligación de darnos los bienes, ahí esta retratada la soberbia, ahí está la marca sobre todo del pecado original.

"Por qué a mí" decimos cuando nos llegan los males, no cuando nos llegan los bienes, por eso es necesario que se lleguen a estos extremos en que las fuerzas humanas nada pueden, ahí donde Belén es pequeño, ahí donde Isabel es anciana, ahí donde María es virgen, ahí Dios manifiesta su amor y entonces por primera vez decimos ¿por qué a mí? No de males sino de bienes, está sucediendo el evangelio. Así también Dios nos conducirá, nos conduce y nos conducirá, “por qué a mí” hasta que nosotros digamos “por qué a mí” de los bienes.

Cuando hagamos esto seremos verdaderamente evangelizados, viviremos en la alabanza, en la gratitud y predicaremos a otros que el Señor es grande, que está logrado con nosotros y que estamos alegres.