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De Wiki de FrayNelson
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Hoy estamos empezando el nuevo año litúrgico, corresponde al año 2016, la Iglesia comienza su año litúrgico con el adviento y este precisamente es el primer domingo de adviento. Una buena ocasión para recordar qué significa el adviento, cuáles son sus características y cómo vivirlo de una manera más provechosa. La palabra “adviento” se refiere a la “espera” y también a la “esperanza”, porque “advenir” es un verbo en latín que significa “llegada”, es decir el centro del adviento es la llegada de Jesucristo, pero como lo cuentan bien los padres de la Iglesia, en el caso de Cristo tenemos que hablar de más de una llegada, porque Cristo llegó por primera vez a nuestra tierra en las entrañas de María Santísima. Cristo llega a cada uno de nuestros corazones cuando abrimos la puerta, cuando le recibimos como nuestro Señor y Salvador; y Cristo llegará también, al final de los tiempos sin relación alguna con el pecado para juzgar a vivos y muertos.

Cuando hablamos de adviento, hay que referirse en realidad a tres advientos: el adviento en Nazaret que luego permitió el nacimiento de Cristo en Belén; el adviento en tu corazón y el mio si creemos verdaderamente en Jesús; y luego el adviento al final de los tiempos cuando Cristo regrese en poder y en majestad a juzgar a los vivos y a los muertos. El tiempo litúrgico de adviento nos está invitando a contemplar esta llegada de Cristo en sus distintas dimensiones, en sus distintas formas, miramos a Cristo como aquel que siempre viene; esto es propio de la introducción en el capítulo primero del libro del Apocalipsis, Cristo saluda diciendo que es el que era, el que es y el que viene (cf. 1,8). Cristo siempre es el que viene porque el futuro le pertenece, porque Él es el que tiene la palabra definitiva sobre la historia de cada uno de nosotros y también sobre la historia de la humanidad, ese es el adviento.

La característica más importante de este tiempo litúrgico, es que se divide en dos partes, la primera parte del adviento comienza hoy con el primer domingo y llega hasta el día 17 de diciembre, es decir una semana antes de navidad; durante esta primera parte del adviento, el énfasis está en que todos recordemos que Cristo habrá de venir por última vez a juzgar a vivos y a muertos, Cristo ha de venir con poder y majestad a hacer sus maravillas, es decir a mostrar cómo todos los hilos de la historia humana finalmente conducen a ese plan bendito y maravilloso, al plan de Dios; así que en esta primera fase del adviento el énfasis está en la segunda venida de Cristo.

A partir del día 17 de diciembre ya tenemos otro lenguaje fundamental en esa segunda parte del adviento es recordar que Cristo ya vino y entonces toda nuestra atención se va a concentrar en los acontecimientos que rodearon el nacimiento de nuestro Señor.

Así que una manera fácil de recordar cómo está organizado el tiempo de adviento es pensar como en una equis, está cruzado; la primera parte del adviento se refiere a la segunda venida de Cristo, y la segunda parte del adviento se refiere a la primera venida de Cristo.

El propósito es que Cristo llegue hoy a nosotros y por eso nuestra actitud ha de ser de verdadera apertura, corazones que realmente se abran al Señor, corazones que lo reciban; recibirlo como salvador para después poderlo recibir como señor; recibirlo como amigo y como médico para después, sin ningún temor recibirlo como juez de la historia, como juez de vivos y muertos.

Vamos a acoger a Jesucristo guiados por la liturgia de la Iglesia, guiados por las lecturas que la Iglesia nos propone, vamos a vivir con intensidad y con amor este tiempo de adviento, y vamos a experimentar que Él es el que era, el que es y el que viene.