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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20061203

Título: Vivamos el Adviento de una manera mas consciente

Original en audio: 14 min. 17 seg.


Amigos Muy Queridos:

Como decíamos al principio de esta celebración, hoy comienza el Adviento, y ustedes que tienen ojos muy atentos pueden descubrir que algunas señales nuevas, unos signos pequeños en nuestra Iglesia que nos están mostrando ese cambio a este tiempo de Adviento.

Las vestiduras que llevamos los celebrantes hoy son de color morado, de color púrpura. Y hay también unas velas de ese color. Ustedes pueden ver que son cuatro velas. Claro que no son todas moradas; tres son moradas y una es rosada.

Además, ustedes pueden darse cuenta que aunque son cuatro sólo está encendida una. Y tal vez alguno se haya preguntado: "Debe ser que se les olvidó encender las otras tres o de pronto fue que se les acabaron los fósforos y el último fósforo sirvió para esa vela pero ya no tuvieron más velas".

Nosotros sabemos que esas cuatro velas están representando las cuatro semanas, o mejor, los cuatro domingos del Adviento. Eso quiere decir que este tiempo litúrgico no es muy largo, son sólo cuatro domingos. Estamos celebrando en este caso esta Misa el 3 de diciembre, entonces el siguiente domingo va a ser el 10, y el otro va a ser el 17, y el otro va a ser el 24.

Entonces ya vemos que el Adviento es un camino que nos lleva a la celebración de la Navidad, por eso tenemos cuatro domingos. Los cuatro domingos anteriores al 25 de diciembre son siempre los cuatro domingos de Adviento.

Ya sabemos por qué hay cuatro velas y ya sabemos por qué está encendida sólo una. La próxima semana van a estar encendidas dos, y después tres y después toda la corona. Porque ustedes, donde están sentados, no alcanzan a verlo, pero yo sí puedo verlo aquí.

Aunque parece un cuadrado, en realidad esta es una corona, es un círculo, es la corona del Adviento, y son cuatro velas; y cuando se complete el adviento tendremos cuatro luces. Tendremos toda la luz que le cabe a esa corona.

O sea que el Adviento es un camino en la luz, un camino donde va aumentando la luz, hasta que llegue Jesucristo que es la luz mayor, que es la luz más grande. El Adviento es un camino hacia la luz de Cristo.

Y ¿por qué utilizamos estos vestidos y por qué las velas tienen ese color? Este vestido, este color morado, en la Iglesia siempre indica una actitud humilde, reflexiva, como cuando uno piensa muy bien las cosas o también cuando uno hace penitencia.

El color morado representa esa actitud de reflexión, como pensar bien las cosas y arrepentirse uno de los pecados. En esto le estamos haciendo caso a un gran santo que se llama Juan el Bautista, Juan fue el precursor de Jesucristo, y él preparó al pueblo para que llegara Jesucristo.

Nosotros también nos estamos preparando para que llegue Jesucristo y por eso hacemos como nos enseñó Juan, es decir, nos arrepentimos de nuestros pecados.

El Adviento es un tiempo de preparación espiritual en que ponemos mucha atención a la Palabra de Dios, pensamos muy bien , escrutamos, miramos muy bien nuestra vida y nos arrepentimos de nuestros pecados . Y esa actitud de penitencia y de humildad es la que representamos con esta tela, con este color.

Como ustedes son muy atentos, ustedes han visto este color también en otra época del año. Hay otro tiempo del año litúrgico en que usamos también este color. ¿Ustedes se acuerdan cuál es? Antes de la Semana Santa hay un tiempo, claro que en Semana Santa también, pero hay un tiempo antes que se llama la Cuaresma.

Nosotros los católicos vivimos nuestro año alrededor de Jesucristo. Jesús es el centro y nosotros a lo largo del año estamos como dándole la vuelta a Él, estamos mirando a ese sol que es Jesucristo, y lo miramos en distintas etapas que se llaman los tiempos litúrgicos.

Ahora estamos empezando el Adviento. El Adviento llegará hasta el 24 de diciembre por la tarde. Ahí empezará la celebración de la Navidad y el tiempo de Navidad, que es otra manera de mirar hacia Jesús. Esto es como dándole la vuelta al sol. Es como mirando el misterio de Cristo a lo largo del año.

Y luego tenemos un tiempo que se llama Cuaresma que llega hasta la Semana Santa. Y después de la Semana Santa viene un tiempo muy bonito, el tiempo más alegre del año que se llama el tiempo del a Pascua. Esos son los tiempos fuertes para nosotros los católicos. El Adviento que nos conduce hacia la Navidad, y la Cuaresma que nos conduce hacia la Pascua.

Entonces ya sabemos por qué tenemos el color morado. Esto nos recuerda de una manera muy sencilla que este es un tiempo de reflexión, de conversión, de arrepentirnos de nuestros pecados porque estamos preparando la llegada de Jesús.

Estamos preparándonos ¿cómo? Oyendo más la Palabra de Dios, estando más atentos, haciendo obras de amor y de misericordia, cambiando nuestras malas costumbres por buenas costumbres, así nos preparamos para recibir de la mejor manera a Jesús.

Pero resulta que una de las velas no le llegó suficiente color, las otras son moradas, y en cambio hay una que resultó rosada. Todo tiene su sentido. Nuestra santa Iglesia Católica está llena de símbolos, sencillos, son bellos y si uno los conoce, los disfruta, los entiende, los valora.

Resulta que cuando una persona está en ese ejercicio de arrepentirse de sus pecados y de reconocer las propias faltas, de pronto puede volverse demasiado triste, porque como todos hemos cometido muchos pecados uno de pronto puede deprimirse mucho. Si uno tiene demasiado reconocimiento del pecado: “Yo soy un pecador, soy un triste pecador, un terrible pecador” uno se puede ir deprimiendo demasiado.

Pero la Iglesia es como una mamá, y la Iglesia si quiere que tú te arrepientas de tus pecados, pero no quiere que tú te vayas a deprimir. Arrepentirse de los pecados no es llenarse de un complejo de culpa.

Arrepentirse de los pecados es darle una oportunidad a Dios para que nos cambie. Cuando nosotros nos arrepentimos de nuestros pecados lo que hacemos es decirle a Dios: “Lo que yo hice no quedó bien hecho, perdóname, ayúdame, contigo mi vida será otra cosa”.

Este sencillo color rosado lo que representa es eso: el tercer domingo de Adviento es un domingo de descanso, es un domingo para que todos recordemos que aunque somos pecadores, tenemos esperanza, Dios no se ha cansado de nosotros; y aunque estemos un poco sucios, tenemos derecho a sonreír porque tenemos un Dios compasivo que nos va a cambiar.

Ese alivio, esa ternura, para que no te vayas a deprimir, eso es lo que representa el color rosado.

Por eso se enciende primero esta vela morada; primer domingo, morado; segundo domingo, morado; tercer domingo, rosado, un pequeño consuelo, un pequeño respiro para que te acuerdes que aunque hayas cometido muchas faltas, Dios no se ha fastidiado de ti, Dios no te ha desechado para siempre.

Y el color rosado es el color de la ternura, es el color de la consolación y la alegría, es el color más delicado que tenemos, por eso lo reservamos para los seres más delicados que conocemos que son especialmente las niñas y las bebés. Es un color muy femenino usualmente, el color de la ternura.

Hermanos, después vendrá el último domingo de Adviento y después llegará la luz, llegará Jesucristo. Vamos a vivir este adviento de una manera muy especial. Vamos a vivirlo de una manera más consciente.

Fuera de las puertas de esa iglesia para allá el Adviento no existe. La gente lo que sabe es Navidad y ojalá supieran Navidad, lo que saben es comprar y comprar, gastar y gastar regalos, pero a veces se nos olvida el regalo por excelencia que se llama Jesucristo.

Ese se nos olvida, y el Adviento es para que nunca se nos olvide que todos necesitamos la medicina de Jesús, el regalo de Jesús, el amor de Jesús.

Yo les deseo un Adviento muy bien vivido para que tengan una verdadera Navidad de conversión y amor en Cristo.