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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20090517

Titulo: Reconocer nuestra fragilidad como seres humanos y que solo siendo humildes ante la presencia de Dios las podremos corregir.

Original en audio: 23 min. 2 seg.

Hermanos, el pecado causa división, esto nos lo enseña la Biblia desde las primeras páginas. Cuando entra el pecado entonces Adán y Eva se separan, huyen de la mirada de Dios, no quieren ser vistos por Dios (Génesis 3, 7-8). Cuando entra el pecado también se separan el y ella, necesitan unos vestidos, necesitan limitar la mirada de la otra persona.

Luego, en los hijos, que la Biblia nos dice que ellos tienen, Caín y Abel, una nueva división, envidia, celos, rechazo finalmente odio, el odio lleva al asesinato (Génesis 4, 1-8). El pecado causa división.

Luego vemos la torre de Babel (Génesis 11, 1-9) un relato precioso que tiene muchas enseñanzas, la torre del orgullo humano, el orgullo finalmente lleva a que la gente no se entienda y esto sucede en todos los campos de la vida humana, por el orgullo se destruyen empresas, países, familias.

El orgullo hace que uno no quiera escuchar, no quiera recibir, sólo quiere ser escuchado y sólo quiere imponer la propia voluntad, el orgullo, que es raíz de prácticamente todos los pecados, divide.

Babel es la torre del orgullo humano, la torre de la vanidad humana y en Babel dijeron los hombres “vamos a alcanzar el cielo nosotros y nos vamos a hacer famosos”. Es hambre de gloria, de fama; pero también es excesiva confianza en las propias fuerzas, el resultado es división de lenguas, la gente no se puede entender la una a la otra, por supuesto esta no es una explicación científica de por qué existen el francés, el húngaro, el chino o el español. Es un modo hermoso de enseñarnos como el pecado finalmente produce división.

Luego sigamos recorriendo las páginas de la Biblia, vayamos al tiempo de los reyes, Salomón tuvo un reino esplendoroso, grande, sólido, el hijo del rey Salomón llamado Roboam, fue un hombre orgulloso, un hombre que solo pensaba en sí mismo, había llevado una vida llena de privilegios y quería que toda la gente costeara su modo de vida, el solo sabía del placer, los aplausos, las cosas deliciosas de la vida y tenía al pueblo recargado de impuestos, era un hombre insensible sólo pensaba en sí mismo, pecado de egoísmo, además era iracundo, vanidoso, superficial y vengativo.

Llegaron entonces las tribus del norte a hablar con Roboam y le dijeron “necesitamos que nos bajes los impuestos esto está demasiado duro, esto está demasiado pesado” pero Roboam se aconsejó muy mal, se aconsejó de gente de su propia edad y entonces decidió que era el tiempo para hacer una demostración de fuerza y entonces les dijo mas o menos estas palabras, “¿ustedes se acuerdan como era mi papá? pues la cintura de él es del tamaño de mi dedo meñique” indicando así que clase de presión pensaba ejercer sobre el pueblo.

Semejante orgullo produjo la división, entonces se dividieron en el Reino del Norte que se siguió llamando Israel y el Reino del Sur que empezó a llamarse Judá. El pecado engendra división.

Y lo mismo encontramos en el mismo evangelio, en el evangelio también vemos como Jesús tiene su grupo de discípulos; pero el pecado de la codicia y un cierto espíritu de venganza lleva a Judas Iscariote que estaba decepcionado de Cristo lo lleva a traicionar a su maestro, también ahí se produce la división.

Por el contrario, la unidad es el fruto de la acción de Dios, es el fruto del amor, es el fruto de la gracia, del perdón, de la reconciliación y de eso nos hablan entre otras cosas las lecturas de hoy, por ejemplo Jesús habla a sus discípulos y les muestra los caminos hacia la unidad, los caminos hacia la reconciliación, nadie los tiene que enseñar porque son muy fáciles, espontáneamente uno cae en los caminos que llevan a la división, esos caminos repito, son los del orgullo, la vanidad, el egoísmo, la violencia, son fáciles de encontrar, lo difícil es salir de ellos.

Entonces necesitábamos un maestro, un maestro como Jesús que nos mostrara los caminos que conducen hacia la unidad y podemos mirar el evangelio de hoy como el evangelio que nos habla de esa reconciliación, de esa recuperación, de la unidad. Lo primero que nos muestra Cristo es que toda unidad proviene del amor, si la división proviene del pecado, pues la unidad proviene del amor, pero claro, aquí hay un problema, que se ve muy bien, en el caso de una pareja ¿cómo se va a lograr la unidad de la pareja, si ambos, si cada uno de ellos está sujeto a sus propios pecados?

Cuando he tenido ocasión de prestar un servicio de reconciliación o de dialogo entre parejas siempre es lo mismo, se vuelve imposible el dialogo entre la pareja, porque cada uno tiene algo que acusarle al otro, es que tu, es que tu, esa es la frase favorita de las parejas cuando llegan a dividirse, cuando llegan al odio, cada uno está mirando lo malo del otro, entonces ¿cómo van a hacer el amor si cada uno está continuamente tratando de herir a la otra persona?

La situación no es mucho mejor si nos vamos a otros grupos humanos, también en los lugares de trabajo pasa a menudo esto, uno ve como los grandes jefes muchas veces son víctimas, digo yo entre comillas, de un terrible egoísmo, a ganar el máximo.

Hoy por ejemplo apareció una caricatura bien simpática en uno de estos periódicos irlandeses, se está hundiendo un barco, el barco de uno de los bancos irlandeses, se está hundiendo, se ve allá en el fundo el banco hundiéndose y todos los accionistas, los que metieron su plata, el dinero de su vida, los ahorros de toda una vida de trabajo ahí, hundiéndose con ese barco, la gente grita, otros se tiran al agua.

A la distancia está una lancha donde están los dueños del banco, unos señores muy gordos bien vestidos, bien alimentados, con unas bolsas de plata que son sus propias pensiones y con un megáfono dice el dueño del banco allá a la gente del barco hundiéndose “to let you know, sorry about that” ese es todo el mensaje “disculpen salió mal, se hundió” ese es todo el mensaje mientras se está hundiendo el barco “disculpen salió mal, se hundió”; pero mientras tanto ellos han asegurado lo suyo.

El egoísmo del poderoso que despierta la ira, la venganza de los accionistas o de los sindicatos, pero también la agresividad de los sindicatos que acaba con las empresas y que hacen imposible que una empresa sea viable, en mi país por lo menos tenemos muy buenas empresas que se fueron a pique, porque los sindicatos se convirtieron también en un poder paralelo que succionaba como sanguijuela las ganancias, mas y mas privilegios, mas vacaciones, mas sueldos, más preventas hasta que acabaron con la empresa.

Entonces el problema es, sí la solución es amar; pero como vamos a meter el amor en una pareja en donde cada uno le está tirando insultos al otro, como vamos a llevar amor al mundo del trabajo, como vamos a llevar amor al concierto internacional, al concierto de las naciones, es decir, a los países enteros cuando resulta que los países ricos dicen, es que esos del sur son unos perezosos y los pobres dicen es que esos del norte son unos aprovechados.

Es decir, si siempre encontramos una razón que justifique nuestro odio, ya se trate de la pareja, de los papás con los hijos, los hijos con los papás, los pobres con los ricos y los ricos con los pobres, las divisiones raciales, cada uno tiene siempre algo que acusarle al otro.

Las divisiones religiosas, nuestro papa estaba peregrinando en Tierra Santa y buscando caminos para la paz; pero las entrevistas no dan mucha esperanza sobre el resultado de esas gestiones, porque ya sabemos la historia, los Palestinos dicen, “es que estos israelitas acabaron con todo” y los israelitas dicen “es que estos Palestinos no son de fiar”; pero es que tú me mataste, pero sí, pero tú me mataste primero, porque tú me pegaste primero, porque tú me quitaste la tierra, porque tú me la habías quitado primero ¿cómo se puede sembrar amor ahí?

Jesús nos da una clave muy importante aquí, yo no debo empezar por esperar el amor ni de mi esposa o esposo, ni de mis hijos o hijas, ni de mis padres, ni de mis amigos ni de los ricos ni de los pobres, cuando yo empiezo a esperar amor, en primer lugar de otro ser humano, ya cometí el primer error, porque ese otro ser humano quizás está tan cansado como yo o peor de cansado, es tan victima como yo o pero víctima del pecado en sus diversas formas.

Entonces, cuando esperamos amor, cuando esperamos comprensión de otro ser humano estamos esperando de donde no va a venir, es decir, de donde muchas veces no va a venir y ahí es donde la gente dice: “pues si no me lo dan yo lo reclamo por mis propios medios”.

A mi país Colombia, ese si sabe en que para esa historia, injusticia social, los ricos dueños de grandes terrenos aprovechándose del trabajo y de las necesidades de los pobres, entonces los pobres buscan justicia y no la encuentran, entonces dicen “pues la vamos a conseguir nosotros por nuestra cuenta, a estos ricachones hay que darles duro para que aprendan” y entonces se organiza una cosa que se llama la guerrilla y la guerrilla empieza a atacar para mostrar que hay que hacer justicia y viene toda esta ideología marxista y la lucha de clases, ahí Marx no importa, lo que importa es que es una bandera para atacar, porque la gente está resentida, porque la gente siente “es que a mí no me lo van a dar de buena gana entonces yo lo busco como yo lo pueda conseguir”.

Digamos que en un primer momento esa lucha de la guerrilla colombiana podía tener alguna explicación o justificación; pero inmediatamente se produce lo que ya sabemos, el odio genera más odio, la violencia genera más violencia ¿cuál fue la reacción de los poderosos? “Ah ¿tu quieres atacarme a mí? Pues yo voy a hacer también mi propio ejército, entonces a las crueldades de la guerrilla vinieron a sumarse las crueldades de los grupos paramilitares y la espiral en lo que se dora de violencia en mi país, es una cosa que aturde los oídos, los extremos de sadismo cometidos en esos secuestros, las torturas, los grupos, como se fue ensuciando todo, como las regiones que debían ser casi un paraíso en esta tierra se convirtieron en un infierno y vienen luego todas las complicaciones del narcotráfico y también complicidades en algunos casos del gobierno mismo del país.

¿Por qué ha sucedido todo eso? Porque nosotros los seres humanos tomamos unas de estas dos reacciones o esperar demasiado de los seres humanos o decir “puesto que no me lo das entonces te lo arranco porque yo no me voy a dejar ganar”. Jesús tiene una idea diferente, la idea de Jesús es, no empieces por esperar del ser humano, la frase central del evangelio de hoy es esta, “como el Padre me amó también yo los he amado a ustedes” (San Juan 15, 9).

Es decir, que la solución sí es el amor, pero no empieces por contar con las fuerzas de tú amor; porque tu amor seguramente es insuficiente y además uno se cansa, uno se cansa muy rápido de amar y uno se cansa pronto de amar; porque tiene muy poquito amor, muy poquito amor en el vaso y es como un líquido precioso que si lo derramas ya te quedas sin nada.

Entonces, sí uno trata de ser buena persona pero apenas sale la esposa con una mala cara el esposo le dice “y usted por qué me hace esa cara” “y usted qué cara cree que tiene” y ahí empezó y ahí sigue, hasta que se destruyen, hasta que se despedazan y en su tragedia se llevan por delante también los niños y acabado ese episodio de violencia entonces bueno, lo que pasa es que esa pareja no me servía, cero y va una, vamos con la segunda, vamos a conseguir una esposa que sí sea razonable; pero esa otra esposa usualmente tiene otro problema y así sucesivamente.

Jesús empieza por decirnos mira, para un poco, detente, no corras, no corras ni a mendigar amor, ni a disparar odio, no corras, para, detente, reconoce quien eres, reconoce qué necesitas y recibe lo que yo quiero y puedo darte y esto es lo maravilloso, esto es lo fantástico que nos da Jesús. Entonces Jesús, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, porque dijimos que cuando hay una pelea uno siempre mira los defectos de los otros.

¿Por qué Latinoamérica está pobre? ah porque esque Estados Unidos, es que el mundo es arrollado, es que el Fondo Monetario Internacional, es que Europa, el Polo Norte; la Luna, Marte, siempre buscamos una culpa allá y si le preguntamos en cambio a estos países, bueno ¿y por qué hay pobreza en Latinoamérica? hombre, porque esos gobiernos corruptos y esa cultura tropical facilista no les ayudan y cada uno busca la culpa en el otro.

Jesús toma una estrategia diferente, ¡para! detente, reconoce lo que tú eres, reconoce tú necesidad, y luego déjate bañar por ese amor, que yo tengo para ti. Por eso en el evangelio de hoy las cosas van como en una escalerita, me demoraría mucho en hacer una explicación más completa, quizás en un curso bíblico que tengo ilusión de que lo hagamos en otro momento en este año entremos un poquito en estos temas, esa escalera “el Padre me amó a mí, yo los he amado a ustedes” el Padre me ha dado un mandamiento a mí, yo les doy el mandamiento a ustedes, el Padre me concede que yo de fruto, yo les concedo fruto a ustedes, el Padre me ha enviado a mí, yo los envío a ustedes.

Es decir, por lo menos en este evangelio de Juan, lo que uno ve es que todo brota desde Dios, el ser humano sólo se renueva desde Dios, empezar uno a esperar a que se renueve la esposa y se vuelva una reina de belleza, inteligente, serena, sabia, buena trabajadora, siempre pacifica, ecuánime y sensual, pues tiene que tenerlo todo, mientras la esposa va a tener todas esas características pues ya puedes empezar a revisar tres mil millones de mujeres que debe tener el mundo, y contando.

Y lo mismo mientras tu esperas que llegue a tu vida el príncipe azul, perfecto, alto, buen mozo, inteligente, respetuoso, que no suda además, mientras estas esperando ese hombre perfecto tampoco llega, los hombres reales no solo sudan sino que se cansan y se desesperan y son egoístas o somos y somos orgullosos y tenemos una incapacidad, la gran mayoría de los varones tenemos una incapacidad terrible para expresar sentimientos.

La pregunta que casi ningún hombre puede responder ni ante su esposa ni ante nadie es, ¿y tu como te sientes realmente? Lo que solemos decir los hombres es - no pues yo normal, ¿normal que? con esa cara de traumatizado que tiene - no, yo normal - usted no es normal, no venga con que es normal, usted es cualquier cosa menos normal.

Entonces Jesús tiene su táctica y su táctica es esa, ¡detente y reconoce quien eres! detente y reconoce tu culpa, deja de estar buscando si fue el tratado de libre comercio o si fue Fidel Castro o si fue Uribe el que echó a perder el mundo. ¡Detente! mira tu vida, recibe lo que tú en primer lugar necesitas.

Cuando se aplica este principio uno empieza a mirar el mundo de otra manera, un día uno se despierta y ve que este mundo es como un hospital, todos sufrimos de algo, todos y ese algo del que sufrimos se llama pecado, lo que pasa es que tiene distintas expresiones, unos se ven más acechados por el pecado de la pereza, otros por la mentira, otros por la lujuria, otros por la envidia, y así sucesivamente, pero todos somos enfermos.

Entonces ya se hace posible la vida, porque como funciona un matrimonio, les voy a contar como funciona un matrimonio y con eso terminamos hoy, un buen matrimonio funciona cuando ambos saben que son enfermos ahí si funciona, ahí es donde funciona el matrimonio cuando se sabe, cuando el hombre dice estoy casado no con Wonder Woman, estoy casado con una mujer real, que se cansa, que a veces puede ser injusta, que necesita cuidado, que necesita atención, que necesita estimulo, que necesita que se le anime también a ella; porque es débil, porque también tiene su fragilidad y se hace la fuerte “no, yo estoy aquí yo sostengo”; pero ella quiere ser mimada, ella quiere ser a veces protegida, ella quiere ser animada, ahí cuando el hombre percibe la fragilidad de ella entonces ya puede obrar de una manera distinta.

Lo mismo ella con él, cuando ambos reconocen lo que son, y cuando ambos reconocen que solo con Jesús pueden vivir esta vida sobre la tierra, entonces aprenden a ser amigos porque se dan cuenta que es mejor negocio apoyarse y no destruirse.

Que Dios nuestro Señor nos permita humillarnos en la presencia de Jesús, esta es la importancia de humillarse ante Jesús, humillarse no es despreciar lo bueno que uno tiene sino reconocer que las necesidades son inmensas y no las va a solucionar nadie, eso no lo va a resolver nadie, únicamente el Dios que nos ha creado sabe en donde está la verdadera fuente de vida, de paz, de felicidad que anhelamos.