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De Wiki de FrayNelson
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Fecha:19971012

Título: El "test" de Jesus

Original en audio: 8 min. 6 seg.


Queridos Hermanos:

He aquí un Evangelio que nos muestra la manera típica de predicar de Jesucristo.

Jesús no es un simple profesor exponiendo temas o ideas, Jesús es un predicador, es un profeta y sabe que no hay que llegar sólo a las mentes de las personas, sino sobre todo a sus corazones; sabe que es necesario que las personas no sólo tengan ideas correctas, sino que su corazón se mueva a tomar las decisiones correctas para que sus obras sean según Dios.

Una técnica que utilizó Jesús varias veces y que es común en predicadores y profetas, es la de causar ese impacto emocional que hoy hemos visto que sufrieron los Apóstoles.

Dice esta traducción: "En el colmo del asombro, comentaron ellos: "¿Quién puede salvarse?" San Marcos 10,26.

Esta es parecida a la pregunta que hizo aquel señor que se cercó a Cristo: "¿Qué tengo que hacer para poseer vida eterna?" San Marcos 10,17, "¿quién puede salvarse?" San Marcos 10,26, "¿cómo ser verdaderamente discípulo de Cristo?"

Estas tres preguntas en el fondo apuntan hacia la misma cuestión, y Cristo crea el asombro, les regala esa imagen que yo creo que todos recordamos fácilmente: un camello y el ojo de una aguja.

Parece que por chiquito que uno quiera hacer al camello y por grande que quiera hacer la aguja no hay caso, y eso es lo que Cristo quiere que uno sienta, que efectivamente, para el ser humano, con sus fuerzas, no hay caso.

En alguna otra predicación decía que este método de predicación de Cristo se parece a lo que haría, por ejemplo, un entrenador deportivo si nos dijera: "Mira, vamos a intentar saltar desde este piso que nos encontramos hasta el techo de esta Iglesia". Nosotros diríamos: "Este señor no sabe lo que está diciendo, no tiene sentido, no hay caso, es imposible, nadie puede hacerlo".

Eso es lo que Cristo quería causar, ¿ y por qué es necesario que el ser humano se convenza que no hay caso? Es necesario que llegue a esa convicción para que pueda recibir de Dios, para que pueda acoger de Dios la salvación, para ue pueda convertirse verdaderamente en discípulo de Dios.

Ese hombre que se acercó a Cristo, realmente era un hombre excepcional, porque dice él que desde joven ha cumplido con todos los mandamientos, yo creo que ninguno de los que estamos aquí, yo por lo menos, no puedo decir eso.

Este hombre ha cumplido con todos los mandamientos de la ley desde que era jóven y además, así como ha ido amontonando virtudes, ha ido amontonando dinero, es rico en bienes materiales y es rico en bienes morales; tiene virtudes, cualidades; aumenta sus virtudes disminuye sus defectos; cada día se supera más y más a sí mismo.

Yo creo que este señor que se acercó a Cristo, si escribiera un libro, podría contarnos en un maravilloso manual de autosuperación, de autoayuda: "Cómo cada día más y más tú puedes aumentar tu prosperidad, tú puedes aumentar tus virtudes, tu inteligencia, cualidades, puedes crecer y crecer y serás tan grande como tú quieras".

Es un lenguaje atrayente ciertamente y ese es el lenguaje que había tenido este hombre, él había experimentado que si uno es inteligente puede ir añadiendo unos miles a otros miles y luego unos millones a otros millones y así uno se vuelve multimillonario; y en el plano moral había comprobado que uno puede esforzarse ir acumulando virtudes como otros acumulan cuentas bancarias o tarjetas de crédito.

Este hombre que era experto en lograrlo todo con autosuperación, autorrealización, control mental, esfuerzo diario, optimismo, mirar la meta, y todo ese lenguaje.

Este hombre que era experto en eso, pues bien, este hombre llega donde Jesús y mira en Jesús una especie de personaje espectacular y pregunta: "¿Qué debo hacer yo para obtener vida eterna?San Marcos 10,17, está centrado en sí mismo.

Jesús lo miró de arriba abajo y empieza a hacerle el "test", el examen. De manera que éste se cree que va a tener la vida eterna por sus propias fuerzas, de manera que esta criatura cree que el don del Espíritu Santo, que la gracia de ser salvo, que la bendición del cielo es una cosa que se puede adquirir a pico y pala; y entonces empieza a llevarlo al límite, esta es la pedagogía de Cristo, lo lleva al límite.

¿Has cumplido con aquello de no matar, con aquello de no cometer adulterio?, y le hace el exámen de los mandamientos. Y el hombre, me imagino que con una sonrisa de satisfacción, le dice a Cristo: "¡Sí, paso el "test"! ¡Debo ser de los estudiantes avanzadisímos que tú tienes, porque yo paso el "test", porque voy adelante".

Y le dice Cristo: ¿Verdad que tienes tanto? Entonces si eres tú el que tiene esa plata, suéltala, si no la puedes soltar no es que tú la tengas a ella sino que ella te tiene a ti".

Y ahí si se queda el hombre de una pieza, porque él creía que tenía las cosas y resulta que las cosas lo tenían a él.

Ese maravilloso método de la autosuperación, autoayuda, autorrealización, control mental, meditación trascendental, respirar profundo en posición yogui, oler incienso de no sé dónde, todas esas terapias de nuestro tiempo son otra vez este señor, otra vez el ser humano creyendo que puede salvarse por sus propias fuerzas.

Y otra vez Cristo nos mira de arriba abajo y dice: "¿Y tú crees que con velitas de colores, inciensos, lucesitas, posturas y masajes vas a alcanzar la vida eterna"? ¿Tú crees que con eso vas a alcanzar aquello para lo que yo te creé? ¿Tú crees eso?"

Y también al ser humano hoy Jesús le hace el "test": "¡tú crees que llevas una gran vida, pero matas y adulteras y mientes y engañas!"

Amén.


San Marcos 10,26

San Marcos 10,17