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De Wiki de FrayNelson
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Las lecturas de este domingo, especialmente el Evangelio, nos obligan a enfrentar lo que podríamos llamar “La gran paradoja cristiana”, “La gran paradoja del cristianismo”.

¿Qué significa la palabra “paradoja”? Es una afirmación que por lo menos en un primer examen, parece extraña o contradictoria; una manera de hablar que contradice nuestras expectativas. Jesús utilizó muchas veces ese lenguaje paradójico. Cuando Él dice, por ejemplo: “Los últimos, serán los primeros” (cf. Mt 20, 16), o cuando dice: “El que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos” (cf. Mc 9, 35), eso es lenguaje paradójico, porque es una manera de hablar que contradice lo que uno esperaría; uno esperaría que el primero, acabara de primero, y el último de último, pero Jesús dice: “Los últimos, serán los primeros”. Esa manera de enseñar de Cristo, es pedagógica en el sentido de que el cerebro humano tiene un cierto gusto por las paradojas; las frases que son un poco extrañas, enigmáticas, son frases que capturan nuestra atención.

Pues, bien, entre tantas paradojas de las enseñanzas de Cristo, Cristo mismo es la gran paradoja. Piensa, quién es Él, verdadero Dios y verdadero hombre; ¡Qué tal este Dios, que nace necesitado de todo, en un pobre portal!; ¡Qué tal este Dios humilde, sometido a la voluntad de un papá y de una mamá!; ¡Qué tal este Dios, que se rodea de los pobres, de los pecadores, y que en lugar de buscar a la gente importante para lanzar su programa de gobierno, “pierde tiempo” hablando a pescadores, y dando ejemplos aptos para las mentes más ignorantes, las más sencillas!.

Eso es paradójico, y esa fue la vida de Cristo, pero entre tantas paradojas, a la de hoy, es indispensable darle un lugar aparte. Dice Nuestro Señor Jesucristo, que Él mismo va a ser condenado, y presenta delante de sus discípulos, el gran misterio de la cruz (cf. Mc 9, 30-37). Y esa es la gran paradoja cristiana: La cruz; porque mientras todo el mundo está pensando en cómo ascender, tener más poder, más influencia, más placer, menos preocupaciones, más riquezas; mientras que esa es la mentalidad del mundo, pues aquí tenemos a Cristo, que empieza a hablar a sus apóstoles en un lenguaje que no le pueden comprender.

La gran paradoja es la cruz, y sería simplemente un enigma raro para nuestra mente, si no pudiéramos descubrir la palabra que ilumina esa paradoja; esa palabra es “amor”, “donación”; es decir, todo ese abajamiento, toda esa humillación de la cruz, no es por detestar el poder, o el dinero, o la comodidad; no es que Cristo considere malas las cosas de esta tierra, es que considera que la mejor manera de expresar y entregar amor, implica desprendimiento.

Así que la cruz, que es el máximo abajamiento, es al mismo tiempo la máxima donación, y por eso también es la máxima victoria, pero eso tardaron tiempo en entenderlo los discípulos, y tal vez, nosotros necesitemos también unos cuantos días, pero Dios nos va a ayudar. ¡Ánimo con la gran paradoja del cristianismo!