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De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura de este domingo está tomada del capítulo 24 del libro de Josué, es un momento solemne, porque el pueblo de Dios después de peregrinar tantos años por el desierto, por fin va a entrar en la tierra prometida, pero según lo que muestra Josué, ese cambio del desierto a la tierra de promisión, no es simplemente una victoria, sino el comienzo de nuevos retos, nuevas tentaciones, por eso invita al pueblo, casi podríamos decir obliga al pueblo a que haga una profesión de fe; ¿a quién quieres servir?, ¿con quién te vas a quedar?, esa la pregunta que hace Josué, eso en el capítulo 24 del libro que lleva su nombre.

El Evangelio mientras tanto, pertenece al capítulo sexto de San Juan, es la conclusión de las lecturas que hemos tenido en los domingos pasados. Cristo se muestra como Pan de Vida, y cuando Él revela esa estatura sublime de su amor, algunos se retiran, algunos sienten que eso no es con ellos y que es demasiado y Jesús les preguntó a sus discípulos más cercanos: “¿También ustedes quieren irse?” y viene la respuesta de Pedro, que también es una profesión de fe: “¿Señor a quién vamos a ir?, tú tienes palabras de vida eterna”. Esa adhesión del Apóstol San Pedro a Nuestro Señor Jesucristo, es un testimonio también para nosotros, indudablemente una invitación a que también nosotros nos apegamos a Jesucristo, como aquel que verdaderamente tiene vida y la da en abundancia.

Ahora volvamos un momento sobre la primera lectura porque es interesante el interrogatorio que Josué le hace al pueblo y es interesante la respuesta que el pueblo da en un primer momento, luego nos damos cuenta que la gente no cumplió todo lo que prometió, ese es un hecho.

Pero por ahora que interesante ver la manera como ellos profesan su fe en el Dios de la alianza, la pregunta que podríamos hacernos es: ¿qué les lleva a ellos a creer?. La fe del pueblo no es un salto en el vacío; un famoso filósofo Danés Soren Kierkegaard, la fe era una especie de salto como una especie de apuesta en la noche, ¡no la fe de la Biblia no es eso! y Kierkegaard en ese sentido se equivocó completamente, la fe es respuesta a las múltiples señales que Dios ha puesto en nuestra vida y los Israelitas interrogados por Josué, muestran tres de esas grandes señales, dicen: Dios primero, nos sacó de la esclavitud; segundo, nos ha mostrado grandes signos; tercero, nos ha acompañado por el camino; entonces el Dios que libera, que hace maravillas, que camina con nosotros, ese es el Dios en el que nosotros creemos; así hablan los Israelitas a las puertas de la tierra prometida, y que bueno que tomáramos estos tres elementos y los pudiéramos aplicar a nuestra propia vida, por ejemplo preguntarnos de qué nos ha desatado Dios, cada uno hacer esa pregunta, ¿qué cadenas ha roto Dios?, ¿qué ha desatado Dios en mi vida?. Segundo : ¿cuáles son las maravillas que mis ojos han presenciado?, ¿qué es lo que han visto mis ojos?, para que yo también pueda dar testimonio, como voy a dar testimonio de un Dios del que no puedo contar nada, entonces en la naturaleza, en la historia de los hombres, en mi propia historia ¿cuáles son esos prodigios y maravillas que yo he presenciado?. Y en tercer lugar, ¿cuál es mi experiencia de este Dios que camina y que acompaña, ¿cuál es esa experiencia de un Dios que precisamente a mi lado se muestra cómo mi fortaleza, el amigo entrañable y como el amor de mi alma.

Esas son las razones para creer que tiene el pueblo de Dios, y esas es una invitación para que nosotros reconozcamos esas mismas razones en nuestra vida, afiancemos nuestra fe y podamos verdaderamente apegarnos de corazón con toda fidelidad al Señor.