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De Wiki de FrayNelson
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Fecha:19970817

Título Aprender a saborear y a gustar el bien para no dejarse engañar con falsos bienes

Original en audio: 9 min. 8 seg.


Queridos Hermanos:

Que sirvan de inspiración a nuestro pensamiento las palabras que hemos tenido como respuesta en el Salmo: "Gustad y ved qué bueno es el Señor" Salmo 33,9.

En este año la Iglesia nos invita a escuchar especialmente al evangelio según San Marcos, esto es lo que se llama el ciclo B; así como el año pasado era el ciclo A, y escuchábamos especialmente a Mateo, el el año entrante es el ciclo C, y escucharemos a San Lucas. Y así sucesivamente: Mateo, Marcos, Lucas.

Pero como el evangelio de Marcos es comparativamente más cortico que el de Mateo o el de Lucas, en este año, que es el de Marcos, hay una buena porción de textos tomados del evangelio según San Juan.

Y por eso, seguramente hemos notado que desde hace varios domingos hemos escuchado al evangelio según San Juan, allá en el capítulo sexto, empezando por ese texto de la multiplicación de los panes y siguiendo con las palabras con las que Jesús quiere que nos nos quedemos sólo pensando en el pan material, sino que descubramos, en el mismo Jesucristo, el alimento que Dios nos da, un alimento que no se acaba con esta vida, sino que llega hasta la vida eterna.

Esa es la razón por la que hemos venido escuchando estos textos de San Juan, porque el evangelio de Marcos es un poco más corto que los otros dos, y cada año se va escuchando un evangelio.

Estas cosas es bueno saberlas para obtener mayor provecho de la participación en la Eucaristía, porque como la mayoría de los textos son relativamente familiares, uno corre el peligro de decir: "Eso yo ya lo oí, eso yo ya me lo sé; en cambio, si estamos con el oído atento, entonces descubriremos la novedad y la enseñanza que tiene cada pasaje de la Escritura, y por consiguiente nos vamos a alimentar mejor.

Precisamente, la invitación que nos ha hecho Dios, en las palabras que hemos repetido con el salmista, son para eso: para que nosotros gustemos, saboreemos lo bueno que es Dios. Porque aquel que ha probado la dulzura de Dios, luego no se deja engañar tan fácilmente; el que se ha alimentado bien, luego no se deja convencer con golosinas; el que sabe dónde está verdaderamente lo que nutre, lo sabroso, después no se deja engañar con venenos.

Por consiguiente, la invitación es a que saboreemos el misterio de Cristo, a que aprovechemos el Pan de la vida; porque después de que Cristo se adueñe de nuestro corazón, después de que Cristo sea Rey en nuestra alma, entonces no habrá más reyes, no habrá más idolatrías, ni habrá tampoco más pecados.

Miremos lo que nos ha dicho el Apóstol en la Carta a los Efesios: "Fijáos cuidadosamente cómo os comportais, que sea como sabios, no como insensatos" Carta a los Efesios 5,15. Miremos nuestro propio comportamiento, miremos qué camino estamos siguiendo nos0tros, y miremos si es esa sabiduría de la que nos hablaba el libro de los Proverbios.

Porque el libro de los Proverbios nos invita a seguir el camino de Dios, a disfrutar el bien. Uno cae en la tentación es porque se pone a considerar demasiado los bienes falsos que trae el mal, eso parece un trabalenguas, a ver cómo lo explicamos.

Supongamos un robo,una persona se siente tentada de robar. Si esta persona quiere robarse, por ejemplo, un brazalete, y se pone a darle vueltas en la cabeza: "Qué brazalete tan hermoso, cómo es de precioso, qué costo tan alto debe tener, y si yo tuviera ese brazalete, yo lo vendía a buen precio, y yo con esa plata me compraba una moto, y yo con esa moto me conseguía una novia, y yo con esa novia hacía una familia, y ese brazalete me abre las puertas de la felicidad".

Con todas esas consideraciones, la persona ¿qué? Se lanza a robar, porque se ha puesto a darle vueltas en su cabeza al pecado.

"Fíjate cómo te comportas, que sea como sabio y no como insensato" Carta a los Efesios 5,15, dice San Pablo.

En cambio, si la persona cuando siente la estación, por ejemplo en este caso del robo, se pone a hace una consideración y una meditación sobre lo que significa una conciencia en paz, se pone a pensar y dice: "Bueno, yo un día voy a formar una familia",-supongamos que es un muchacho el que tiene esta tentación-, y dice: "Yo un día voy a formar una familia, ¿yo quiero que mi familia se funde, tenga su cimiento sobre el robo? ¿Esa es la frente y la cara que yo le voy a dar a mis hijos? ¿Que yo los eduqué a ellos o que yo empecé mi familia robando?"

"No, yo quiero tener mi frente en alto, yo quiero tener mi cara limpia de pecado, yo quiero tener mi conciencia en paz".

Entonces la persona hace una meditación sobre las ventajas de ser honrado, sobre lo bueno de conservar una conciencia en paz, ¿qué conclusión sacó de esa meditación? Que aunque sea muy tentador robarse su brazalete, y aunque sea muy seductora esa falta, no la va a cometer.

Lo mismo podríamos decir de los demás pecados, se podría decir de la pereza, de la codicia, de la lujuria, del orgullo, de la vanidad, de la envidia. ¿Qué tal que uno, por ejemplo, hiciera esas consideraciones antes de empezar a hablar de la gente? Lo que pasa es que uno habla atropelladamente, entonces no piensa lo que dice, sino lo piensa es después de que lo ha dicho.

Qué tal que uno se pusiera a pensar: "¿Oiga, a mí si me consta? Que fulanito, que zutanita, que ne la casa de no sé quién, que en la casa de sí sé más", ¿a usted le consta? ¿Esas palabra que usted está diciendo son de una persona sabia? ¿Usted sabe qué es lo que está diciendo? ¿Usted sabe qué consecuencias se van a seguir de esa bola que usted va a poner a rodar, de ese chisme que usted va a decir? ¿Usted ha pesado y sopesado las consecuencias de sus palabras?

Ahí dice uno, como el Chapulín Colorado: "Fue que se me chispoteó", pero después de que se le chispoteó, echó por delante tres o cuatro hogares, dañó una amistad, echó a perder la paz".

Guste usted, guste la sabiduría, sáquele jugo, saboree la sabiduría: qué hermosa la paz, qué hermosa una palabra, una boca en la que no cabe la mentira; qué hermoso que mis amigos puedan creer en mí. Porque después de que uno ha defraudado a los amigos, con chisme, con calumnia, con lo que sea, recuperar la confianza no se logra tan fácilmente.

Entonces, si uno gusta, si uno saborea el bien y uno dice: "Qué es mejor para mí? Pues yo voy a conservar la paz, yo voy a ser esa persona en la que todo el mundo pueda confiar, y si me llegó un secreto, pues se muere conmigo el secreto, pero que la gente sienta que puede confiar".

Bueno, estos ejemplos, hermanos, son simplemente para decir: que la persona que está enamorada del bien, que saborea el bien, que saborea lo que nos ha dado Dios, en Jesucristo, esa persona, seguramente, está libre de iniquidad, porque ya ha probado lo que es el alimento bueno, y no se va a dejar engañar, no se va a dejar envenenar con otras golosinas o con otros cebos que le ponga por delante.

Que Dios nos permita disfrutar, en esta Eucaristía, la humildad, la pureza, la verdad, dulzura de Jesucristo, y que salgamos encendidos en amor a Jesucristo.

De ese modo, la senda del bien, será nuestra senda; y por ese camino, según la gracia de Dios, alcanzaremos la gloria del Cielo.