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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030224

Título: Lo que encontramos en el Corazon de Jesus

Original en audio: 8 min. 28 seg.


La mayor parte de la gente se imagina que cuando Jesús salió de Nazareth, empezó a andar como una especie de peregrino, como una especie de Santo vagabundo, de una parte a otra, y que ya no volvió a tener casa después de salir de su hogar en Nazareth junto a María.

Pero, resulta que esto no es así. Jesús, después de salir de Nazareth, vivió períodos relativamente largos en algunas casas. Él tuvo una casa en Cafarnaún, una ciudad que queda al norte de Palestina y que va a dar al lago llamado de Galilea, o de Tiberíades. Ahí tuvo una casa.

Él salía de misión y volvía a ella. Y esa fue la casa que desarmaron estos hombres. Era una casa que tenía techo. ¡Y le desarmaron el techo a la casa de Jesús! No era la casa de otra persona. Era la casa de Jesús, o por lo menos, la que Él utilizaba. Le dañaron la casa a Jesús.

Es una imagen bonita de lo que es un amor sin fronteras. La casa de Jesús se parece al Corazón de Jesús. En el Corazón de Jesús encontramos la Palabra con que Él nos ilumina, así como esta gente encontraba la Palabra de Jesús en la casa de Cafarnaúm.

La casa de Jesús estaba repleta de gente, como el Corazón de Jesús está lleno de gente. Y cuando ya no le cabía más gente a la casa, le abrieron un hueco. Cuando ya no le cabía más gente al Corazón de Jesús, le abrieron un hueco.

Aquellos hombres lastimaron la casa de Jesús para presentarle a un paralítico. Otros hombres lastimaron el Corazón de Jesucristo y así quedó abierto un boquete. Por ese boquete encontramos todos nosotros que somos paralíticos; paralíticos, porque no nos movemos. Nos movemos poco para la fe, poco para la esperanza y poco para el amor. De ahí que se nos puede llamar paralíticos.

Le abrieron un boquete a la casa de Jesús, así como se le abrió una llaga al Corazón de Jesús y le entraron un paralítico. En la casa estaba Jesús, y lo primero que hizo fue perdonar.

La primera palabra que pronuncia Cristo a este paralítico es: "Tus pecados quedan perdonados" San Marcos 2,5. Lo primero que sucede cuando entramos al Corazón de Jesús, es el perdón.

Podemos imaginarnos la escena de la Cruz cuando le atravesaron el Corazón a Cristo. Dice el Evangelista Juan: "De inmediato salieron Sangre y Agua" San Juan 19,34. Es normal; si se puya el corazón, sale sangre. Pero, la Sangre de Jesús es Sangre de misericordia, es Sangre de perdón.

Lo primero que encontrarás cuando entres a la Casa de Jesús, es lo primero que encuentras cuando entras al Corazón de Jesús. Lo primero que se encuentra es a Jesús perdonándote, lavándote en su Sangre, sumergiéndote en su misericordia. ¡Eso es lo primero que se encuentra! ¡A Jesús perdonando, a Jesús bañando en misericordia!

Había unos escribas que estaban en esa casa. Se ponen a juzgar a Cristo y dicen: "¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?" San Marcos 2,7. En realidad, no estaban equivocados. Sólo Dios puede perdonar pecados. En eso no se equivocaban.

Pero, nosotros no nos equivocamos al entrar en Jesús. Porque, entrando en Jesús, nos encontramos con Dios. La Casa de Jesús, el Corazón de Jesús, es el lugar donde Dios se revela.

Por eso dijo Él: "El que me ve a mí, ve al Padre" San Juan 14,9. Jesús es la revelación del Padre. Jesús, el Corazón de Jesús, la Casa de Jesús, es el lugar del encuentro con Dios. Allí está Dios, allí vive Dios, allí se muestra Dios.

Éstos decían: "¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?" San Marcos 2,7. Y estaban diciendo lo correcto. Les falta, sin embargo, sacar la consecuencia. Si aquí hay perdón de los pecados, aquí está Dios. Allí, donde aparece Jesús, allí, donde obra Jesús, allí, donde perdona Jesús, allí está obrando Dios.

La Biblia no dice si este hombre, además de paralítico, era mudo. Lo cierto es que no habló nada. No sabemos si era mudo. Jesús le dijo que le perdonaba los pecados. Jesús lo sanó y el hombre no habló.

No obstante, Jesús lo puso a hablar. Jesús lo mandó con la camilla al hombro: "Carga tu camilla" San Marcos 2,11. Este paralítico, con la camilla al hombro, es un testimonio del milagro concedido. Es decir, de la casa de Jesús, este hombre salió predicando el milagro que había recibido.

Del Corazón de Jesús, nosotros salimos predicando. Del Corazón de Jesús, salimos como misioneros que anuncian la piedad, la misericordia que Cristo ha tenido con nosotros.

Hermanos, ¡qué bonita es esta comparación entre la Casa de Jesús y el Corazón de Jesús, para descubrir que nosotros le abrimos un roto a ese Corazón, que allí entramos paralíticos, que nos encontramos con el perdón, que somos bañados en Sangre de misericordia y que de allí salimos para anunciar la ternura, el poder, la compasión que Cristo ha tenido con nosotros!

Felices nosotros si llegando a esta iglesia material, llegamos a la Casa de Jesús. Porque, hay algunos que entran a esta casa, salen, y no entraron al Corazón de Jesús, ni luego salen del Corazón de Jesús.

Hay que llegar a la iglesia, hay que venir a la Misa para encontrarse con la Sangre. Y hay que salir de la Misa para proclamar el milagro de la Sangre que perdona y que sana.