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Fecha: 20090308

Título: Sacrificio de vida de niños hoy

Original en audio: 25 min. 55 seg.

Hermanos, vamos a detenernos especialmente en la primera lectura de hoy que sin duda es bastante extraña, es el sacrificio de Isaac. Dios le manda a Abrahán que sacrifique a su único hijo. Eso parece completamente absurdo y cruel. Además, ¿qué se supone que tiene que ver con la cuaresma? ¿Por qué tenemos esta lectura hoy? Nosotros mis hermanos queremos ser oyentes inteligentes, no solamente personas que vienen y cumplen con un precepto, con un deber quizás muy bonito, el deber de la Misa.

Nosotros queremos ser oyentes inteligentes, debe haber alguna razón por la que se lee ese pasaje y debe haber alguna razón por la que Dios aparece ordenando algo tan extraño y tan cruel. Yo creo que esas dos pequeñas preguntas o inquietudes están relacionadas, es decir, cuando comprendamos un poco mejor por qué o qué sentido tiene ese pasaje del Génesis, también descubriremos cómo podemos aplicarlo a nuestra vida.

Ante todo tenemos que viajar muchos siglos hacia el pasado, y muchos, son muchos, como unos 37 ó 38 siglos; estamos hablando de unos 3700, 3800 años; esa fue la época en la que vivió Abrahán, quizás un poco más; algunos dicen que vivió hacia el año 1850 ó 1800 a.C., es bastante tiempo.

En esa época por supuesto había muchos pequeños pueblos, pequeñas naciones en esa región del mundo que corresponde a Mesopotamia; la palabra Mesopotamia quiere decir, entre dos ríos, y esos dos ríos son el Tigris y el Éufrates, en la región donde hoy queda Irak; esa es la región de donde era Abrahán.

Había pequeños clanes, pequeñas …naciones es una palabra muy grande, y en aquella época, cada nación tenía prácticamente su propio Dios o su conjunto de dioses, su propia religión, su propia mitología. Nosotros sabemos de la mitología de los griegos que tenían una cantidad de deidades, pero también todos esos pueblos chiquitos de la época de Abrahán tenían su propio panteón, una cantidad de dioses que se relacionaban de manera compleja unos con otros.

Y en ese mundo sucedían cosas tan extrañas como esto de matar los hijos. ¿Por qué? muchos de esas naciones mataban a los hijos! Porque resulta que eran personas bastante supersticiosas y muchos de ellos eran semi-nómadas.

Empezaban a establecerse las ciudades, una de las ciudades más antiguas que conoce la humanidad se encuentra no lejos de esa región, es lo que se llama Jericó; se han encontrado ruinas de Jericó y muchos dicen que es la ciudad más antigua del mundo.

Entonces esta gente estaba en el proceso de transición, entre ser semi-nómadas al estilo camello, al estilo de los beduinos y ya establecerse en un determinado lugar, o sea volverse sedentarios; estaban como en esa transición, pero esa transición es muy difícil porque la persona que es nómada puede conseguir sus recursos, pueden salir por ellos. Estos estaban acostumbrados a tener sus tiendas de campaña, iban de Oasis en Oasis, llevaban sus ganados, movían sus ganados de acuerdo con las lluvias, de acuerdo con el lugar donde se conseguiera buenos pastos.

La vida de un nómada es una vida dura en un cierto sentido, pero es una vida que se acomoda a las circunstancias cambiantes, por ejemplo: si hay un verano muy fuerte, entonces, bueno, vamos a otra parte donde se consiga mejor pasto!

Cuando se intenta pasar a una vida sedentaria, la cosa es complicada porque en la vida sedentaria, las personas no están listas para salir a cualquier lugar. Nosotros por ejemplo, pues somos sedentarios y si se llega una circunstancia en que por ejemplo, no hay alimento…pues es gravísimo porque nosotros no podemos decir: bueno, vamos a mover a Dublín a otra parte, vamos a irnos de aquí para otra parte. Ya estamos establecidos aquí.

Con esto quiero decir que fundar una ciudad era una apuesta sumamente arriesgada en aquella época porque podía llegar a faltar el agua, tal vez el suelo no daba suficiente cosecha, podía llegar una plaga que acabara con tu ganado, podían llegar las langostas y acabar lo poco que había sembrado, podían llegar salteadores o bandidos y no solamente robarte sino matarte, podía llegar otro pueblo, otra nación, otro clan; te atacan a ti, te matan y se llevan tus hijos como esclavos. Es decir, el mundo, el mundo de Mesopotamia en el siglo XVIII a.C era un mundo en continua zozobra, era un mundo en pánico.

Nosotros sentimos desasosiego y preocupación porque hay recesión económica pero no nos podemos imaginar lo que era la angustia, la ansiedad, el desconcierto, el miedo permanente en el que vivían todas estas personas y además no existían instituciones sociales que nosotros conocemos y apreciamos, como por ejemplo la policía o los juzgados o el Ejército o la Guardia Civil, nada de eso existía, es decir, que si tú tienes tu grupo de pastores y vienen a atacarte el rebaño, pues tus pastores tendrán que volverse tus soldados, tienes que responder al ataque con lo que tengas, con lo que puedas porque no hay más.

Ese era el mundo de aquella época y en ese mundo, fundar una ciudad era una apuesta sumamente arriesgada. ¿Qué hacía la gente? Como la gente era supersticiosa, como la gente tenía sus dioses, lo que ellos hacían era invocar a sus dioses, pedirle a esos dioses que le cuidaran la ciudad.

Nosotros decimos ciudad, pero ciudad eran 30 casas, 50 casas, 100 casas; casas hechas con materiales pobres, rudimentarios donde, repito, cualquier cosa podía escasear en casi cualquier momento. Entonces esta gente como era tan religiosa, oraba y ofrecía sacrificios y ellos tenían esta idea: si yo quiero ganarme a Dios, tengo que ofrecer un sacrificio y si quiero que Dios esté realmente de parte mía, pues tengo que darle un sacrificio más grande.

Ellos pensaban: cuanto más costoso lo que yo le ofrezca a Dios, más comprometido queda Dios a protegerme! Algo parecido al que compra un seguro de vida, si yo aseguro mi familia por 100.000 dólares, eso me da un nivel de protección; pero si yo puedo pagar un seguro de dos millones de dólares, pues eso me da mayor protección y si logro un seguro de 100 millones de dólares, mayor protección! Pero claro, cada uno de esos seguros me va a costar mucho más dinero a mí.

Ellos al hacer sus sacrificios, sentían que estaban pagando un seguro, ellos sentían que estaban comprando, casi podríamos decir, sobornando a su Dios o a sus dioses y por eso tenían que dar cosas muy preciosas, por eso tenían que sacrificar animales del ganado. Tú piensas, que esos animales eran el almuerzo, eran la comida de una semana? entonces, a ver si tú puedes sacrificar la comida de toda una semana así no más.

Pero si se trata de fundar una ciudad con tantas incertidumbres, con tanto miedo, con tanta zozobra, hay que darle lo máximo a ese dios y por eso en muchos lugares de Palestina, lo primero que hacían los jefes de estos pueblos era: cada familia, asesinar a su hijo mayor. Era mal negocio ser hijo mayor en esa época. Mataban al hijo mayor y en los huecos que abrían para los cimientos, los primeros cimientos de la ciudad, lo primero que echaban era el cadáver del hijo. De manera que esas ciudades estaban literalmente construidas sobre cadáveres pero el sentido era que esos muertos eran el sacrificio que ellos estaban ofreciendo a Dios para comprometer a Dios.

Ese fue el mundo en el que vivió Abrahán, ese fue el mundo en el que él creció y ¿Qué pasó con Abrahán entonces? Pasó que … ahora hagámonos esta pregunta: ¿Cómo le habla Dios a estos personajes de la Biblia?. En las películas de Hollywood todo se soluciona fácilmente, se pone una música de fondo, unas nubes que se entreabren, un chorro de luz y una voz profunda: Abrahán, Abrahán! Y ya quedó claro que Dios está hablando, así con unos cuantos efectos especiales. Hollywood soluciona el problema, pero la Biblia no es Hollywood.

¿Cómo habla Dios? ¿Cómo nos habla Dios? Esa pregunta es muy profunda en sí misma, pues muchas veces Dios nos habla a través de nuestra conciencia, son como inspiraciones muy profundas que nos muestran un camino. Aquí no podemos detenernos en ese tema que sería tan interesante. Solamente podemos decir que cuando Dios nos habla, Dios no nos habla cancelando la realidad que conocemos sino muchas veces a través de la realidad que conocemos.

Miremos el caso de la madre Teresa, todo el mundo ve en el caso de la madre Teresa de Calcuta, una persona que escuchó un llamado de Dios, ella era una religiosa de una comunidad dedicada a la enseñanza o a la salud o a las dos cosas, pero tenía como una inquietud por dentro y la realidad de Calcuta, la realidad de los pobres muriéndose en las calles, golpeó el corazón de esta mujer a través de esa realidad.

No fue cancelando esa realidad sino a través de esa realidad como Dios le habló a Teresa de Calcuta y a través de esos pobres, a través de la mirada de esos agonizantes, Jesús miró a Teresa y la movió finalmente a dar un paso que era muy difícil: dejar la comunidad en la que ella estaba e intentar un camino nuevo: fundar una nueva comunidad religiosa, ella lo hizo, hoy se llaman las Misioneras de la Caridad y sabemos el bien que están haciendo.

Pero ese paso no fue fácil, ella sintió que era un querer de Dios. ¿Cómo lo sintió? ¿en dónde lo vio? ¿se abrieron las nubes? ¿cayó un chorro de luz? No, ella lo vió en los pobres de su tiempo, en los pobres de Calcuta, en esos ojos, en esos agonizantes, en ese ver que muchas veces se aprecia más la vida de una vaca, en la India, de ahí viene la expresión “vaca sagrada”; se aprecia más la vida de una vaca que la vida de un ser humano.

En eso, Dios le habló a Teresa, entonces Dios muchas veces nos habla a través de la misma realidad nuestra, pero como la realidad nuestra es tan compleja y como nuestros oídos usualmente están bastante tapados por la parte espiritual, cuando Dios nos habla su voz nos llega, pero nos llega como de lejos, es difícil entenderla, es difícil oír con claridad; uno tiene que tener el corazón muy sereno y muy puro y muy generoso para oír completamente a Dios.

Personas como la Santísima Virgen, como San José y por supuesto como Jesús mismo, tenían esa receptividad inmensa hacia la Palabra de Dios Padre. Pero la mayoría de nosotros no tenemos un corazón no así de sereno, ni así de generoso, ni así de limpio. Entonces Dios nos habla pero como que le entendemos a pedazos.

Fíjate esto que le pasó a San Francisco de Asís, estoy hablando de un santo tan importante para nosotros los católicos. Cuando San Francisco empezó su proceso de conversión, él iba mucho a una Iglesia que existe todavía, una Iglesia donde está ese Cristo tan famoso de San Damián y él oyó que Dios le decía: “Francisco, repara mi Iglesia” y entonces él ¿qué hizo? Empezar a conseguir ladrillos y cemento para reparar esa capillita de San Damián. Pero lo que Dios le quería decir no era que reparara esa Capilla, lo que Dios le quería decir era: se necesita renovar la fe en todo el mundo .Se necesita construir mi comunidad, la comunidad de creyentes.

Francisco al principio no entendió bien. Así nos pasa también a nosotros, así le pasó a Abrahán. Abrahán metido en ese mundo lleno de sangre, de crueldad, de crímenes; no nos imaginemos a Abrahán como un santo desde el principio; no nos imaginemos que todos en la Biblia son la Virgen María.

Abrahán tenía que tener la cabeza retumbando de miedo, de ignorancia, de incertidumbre; él mismo estaba lleno de frustración, estaba lleno seguramente de decepción de su propia vida porque lo que más se quiere en una sociedad como en la que vivió Abrahán, lo que más se quiere y lo que más se necesita son hijos, hijos y él no tenía ningún hijo y él sentía todo lo que había acumulado lo va a heredar el más astuto, el más avispado de mis siervos, no va a quedar nada para mi familia.

Abrahán está empezando apenas su camino y en medio de esa ignorancia y con la cabeza llena de miedo, lo que él ve es que todo el mundo sacrifica a los hijos; porque acuérdese que en esa época era muy mal negocio ser hijo mayor, sobre todo a los mayores les iba mal y a los hombres les iba peor que a las mujeres porque claro cómo se apreciaba más al hombre que a la mujer, sacrificar al hijo varón era sacrificar lo máximo; entonces era mejor negocio ser hija y no ser la mayor.

En todo caso, Abrahán creyó escuchar eso de Dios en medio de esa circunstancia y de ese mundo, y de ese miedo, eso fue lo que él creyó escuchar, que también él tenía que fundar algo, así fuera estéril y él lo único que tenía era ese hijo que era como un milagro y ahora Dios le pedía que se sacrificara a ese hijo; es muy difícil sacar en limpio qué era lo que le quería decir Dios, pero algo podemos entender de las palabras finales.

Abrahán cuando se detuvo, cuando comprendió un poco cuál era ese Dios que le estaba hablando, se detuvo antes de matar a Isaac, ahí como que entendió, eso que la Biblia llama “Dios le habló.

Dios le habla, Abrahán entiende que el Dios en el que él cree, no es un Dios que se solaza en la sangre sino es el Dios que da la vida; no es un Dios que quita la v ida, no es un Dios que se alimenta de muertos, es un Dios que le da vida a los muertos, es un Dios que levanta al que está caído y Abrahán sintió en su corazón, entendió en su corazón estas palabras: que Dios se comprometía para siempre con él diciendo: juro por mí mismo, porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones.

Es decir, Abrahán vino a entender que ese Dios es el Dios que no se alimenta de muertos sino que al contrario, da vida, ese Dios bendito, ese Dios reclama de nosotros una confianza total y reclama de nosotros una obediencia total porque Él mismo se compromete totalmente con nosotros, es decir, Abrahán entendió en este pasaje, entendió que nuestro Dios es el Dios que no sabe entregarse a pedazos y que tampoco quiere que nosotros nos demos a pedazos.

Él se da, se compromete completamente y Él quiere un compromiso así hasta el punto de que nada, nada, nada debe anteponerse a Dios.

Esto es lo que luego queda plasmado en el primer mandamiento de la Ley de Dios: amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, con toda el alma. Es decir, detrás de esa voz tan extraña que parecía ordenarle que matara al hijo, Abrahán vino a entender que ese Dios era más valioso que todo, incluso que el hijo fruto de un milagro, incluso más que mi propio hijo vale Dios, más que mis ganados vale Dios, más que mi propia vida, Dios lo merece.

Eso es comprender el primer mandamiento de la Ley de Dios y eso fue lo que comprendió Abrahán ahí y esto es una enseñanza muy profunda; ya vemos que tiene que ver con nosotros por dos razones: primera porque también hoy sigue habiendo dioses falsos que se alimentan de sangre humana.

En estos días por ejemplo, en nuestra querida España a la que le debemos la mayoría de nosotros. la fe y el idioma; en nuestra querida España se está implementando una ley que permite que las niñas de 16 años puedan abortar incluso si los papas se oponen. Hay una ministra, bendito sea Dios que no me acuerdo su nombre, que está haciendo fuerzas, empujando, creo que ya logró que esa ley se aprobara, es decir, una niña de 16 años, embarazada, puede abortar por encima de la voluntad de los papás.

Y es tan grande la obstinación de la mentalidad abortista que nadie parece enterarse de lo que está sucediendo, mientras que se siguen haciendo campañas de sexo seguro y sexo seguro y más sexo seguro; lo único que queda por lo visto en la mente de la gente es: si, si, más sexo, más sexo, más sexo.

Y siguen multiplicándose los abortos y sigue muriendo y sigue el chorro incontenible de sangre. En un año, en un año típico se asesinan cerca de 1000 niños en Inglaterra cada día; cerca de 1000 niños, esa es la cuota de sangre, es decir, que la gente que se escandaliza de que se hable de todos estos dioses que mandaban sacrificar mis hijos…yo quiero ver por qué no se escandalizan de que se asesinen 1000 bebes todos los días y el chorro de sangre sigue.

Y ahora el presidente Obama, ustedes saben lo que está haciendo? Acaba de quitar la restricción para la investigación con células madres, las famosas (………self, palabra en inglés).

Las células madres con las que quieren investigar, científicos, la curación de enfermedades. Está muy bien que investiguen la curación de enfermedades, sobre todo enfermedades degenerativas como alzheimer o parkinson.

Pero el problema es que las células madres las toman de embriones humanos vivos. El presidente Bush al que nadie quiere y del que todo el mundo se burla, puso una restricción, él dijo: no pueden utilizarse los dineros de los impuestos para investigar en células de embriones humanos vivos, no se puede asesinar esos embriones.

Eso que había dicho el presidente George W Bush, el nuevo presidente que tendrá cosas buenas, esperemos que si pues ha dado otra señal más de lo que lamentablemente sabíamos de él, resulta que está diciendo que se quite esa restricción y por lo tanto, ya se pueden utilizar dineros de los impuestos, dineros públicos en Estados Unidos para financiar la destrucción de embriones humanos vivos con propósito de investigación.

La cantidad de seres humanos que van a morir de esa manera, no tiene nombre. Y en las clínicas de fecundación artificial hay una cantidad de seres humanos congelados, esto también hay que decirlo abiertamente con el tema de Abrahán.

La gente mira con naturalidad; bueno si no pude quedar embarazada, vamos con el sistema in vitro; pero antes de que corras a la clínica in vitro, déjame decirte, qué te van a hacer. Van a sacar, mujer, van a sacar 10, 12, 15, óvulos tuyos y los van a fecundar para ponerlos en fila y van a tratar de implantártelos y cuando ya quedes embarazada y quedes contenta, van a sobrar 6 ó 7 embriones que quedan ahí para que? para que si te falla el embarazo, te implantan; pero si ya quedaste contenta con el bebé que tienes, esos otros quedan para ser arrojados por la alcantarilla o ser llevados a los laboratorios y que investiguen con ellos.

Eso es lo que en nuestro tiempo sucede y yo no veo a la gente protestando, yo no veo a la gente rasgándose las vestiduras. La gente se rasga las vestiduras de decir: cómo es que Dios mandaba matar a ese niño pero no nos damos cuenta que lo que estaba sucediendo era exactamente lo contrario. En medio de una mentalidad que mataba niños, Dios hace posible que su voz llegue al corazón de Abrahán para salvar no solamente a ese niño sino a muchos niños.

Hermanos, uno de los muchos compromisos de nuestra cuaresma tiene que ser, tiene que ser la defensa de la vida y la conciencia clara de quien es el Dios que da la vida, cuáles son los dioses falsos que siguen alimentándose de muerte.

Sigamos esta celebración pidiendo a Dios Padre que nos ayude para que el primer mandamiento de la ley de Dios brille en nosotros como brilló en Abrahán y así nosotros aprendamos también a respetar y a promover el don de la vida.