Bk01004a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20120226

Título: Si se puede vencer a las tinieblas, si se puede vencer al demonio, si se puede vencer al pecado

Original en audio: 4 min. 53 seg.


Este es el primer domingo del tiempo de Cuaresma, así que: ¡feliz domingo!

Hay varias cosas que anotar aquí, porque en los detalles está la hermosura de nuestra liturgia en la Iglesia Católica. Si tú haces juiciosamente las cuentas notarás que cuando se habla de Cuaresma, es decir, de cuarenta días, que van desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, notarás que en esa cuenta no entran los domingos, así como se oye.

Es decir, el domingo es un día, aún en medio de la Cuaresma, es un día de cierto reposo y de cierto gozo; por supuesto, es un gozo austero, es un gozo en la sobriedad, pero es gozo. Y de hecho, la Iglesia prohíbe ayunar en los domingos de Cuaresma. No es propio el ayuno para estos días. Hay una especie de descanso.

Porque es muy importante que en medio del esfuerzo de la conversión y de la penitencia tengamos ese tipo de reposo, y tengamos también la alegría de posar nuestra mirada en Jesús y ver al Resucitado. En medio de nuestro acompañamiento, en medio de nuestra manera de caminar con Jesús, en su penitencia y en su desierto, es bueno que sepamos que ese Jesús ya venció.

Hay un ejercicio que tenemos que hacer, es un ejercicio, si o queremos llamar así, pedagógico, válido, muy útil, pero al mismo tiempo un ejercicio que tiene su descanso para que levantemos la mirada, y para que más allá de la montaña del Calvario, veamos al cristo de la ascensión, al Cristo de la victoria, al Cristo resucitado.

Nuestra espiritualidad nunca puede detenerse en la cruz, no debe evitarla; lo nuestro no es evitar la cruz, pero tampoco quedarnos en la cruz. A través del misterio de la cruz, cada domingo nos asomamos a la grandeza de la victoria de Dios. Ese es el primer dato. Así que fíjate esto: técnicamente hablando, los domingos de Cuaresma no entran en la cuenta de los cuarenta días.

Segundo aspecto: el primer domingo de Cuaresma, que es el caso hoy, siempre tiene un tema, en todos los años, no importa cuál sea el evangelio que estemos siguiendo. Porque acuérdate que para los domingos nosotros tenemos Ciclo A, Ciclo B y Ciclo C, así ha propuesto las cosas nuestra Madre la Iglesia. Ciclo A es San Mateo, Ciclo B es San Marcos, el año en que nos encontramos, Ciclo C es San Lucas, y luego vuelve a empezar: A, B y C, y así sucesivamente.

Pero no importa qué Evangelista estemos siguiendo, el primer domingo de Cuaresma es siempre una catequesis sobre las tentaciones. Bueno, ¿y eso entra en contradicción con lo que he dicho antes de que el domingo es como una especie de recreo, un pequeño descanso, un momento para mirar con gran esperanza y con regocijo la victoria de Cristo que llegará con el gran domingo de la Pascua? No hay contradicción, mis hermanos.

Sucede que en este domingo de las tentaciones nuestra atención no debe quedarse en el hecho de la tentación, sino como nos enseña muy bien San Agustín, en la victoria sobre la tentación. Dice este gran Padre y Doctor de la Iglesia: "Te fijas en que Cristo fue tentado y no te fijas en que venció la tentación?"

Lo nuestro, al recordar las tentaciones de Cristo, es recordar que Él asumió nuestra naturaleza, en todo se hizo semejante a nosotros, menos en el pecado. Y esto significa que también nuestras tentaciones, si estamos unidos a Jesús, también ellas pueden ser vencidas.

O sea que el mensaje claro que es positivo, y si aprieto un poco más el sentido, me atrevería a decir que el mensaje es casi pascual. Lo que estamos diciendo, ya desde este primer domingo de Cuaresma, todavía mirando en la lejanía al domingo de la Pascua que está un poco distante, pero lo que estamos diciendo es: "Sí, sí se puede vencer a las tinieblas, sí se puede vencer al demonio, sí se puede vencer al pecado".