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De Wiki de FrayNelson
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Una semana después de la celebración de la Santísima Trinidad, nuestra madre la Iglesia nos invita a la celebración del Cuerpo y Sangre Santísimos de Jesucristo. Observemos que esta celebración tiene un cierto paralelo con el Jueves Santo, durante las ceremonias propias de la Semana Mayor tuvimos ese día en que nuestro corazón y nuestros ojos se iban hacia la Eucaristía, podemos decir que esta fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo viene a ser como un eco de ese momento santo de la Última Cena.

Ya estamos navegando en pleno tiempo litúrgico llamado Tiempo Ordinario, pero en medio de este tiempo nos llega este eco bendito y hermoso de la fiesta Eucarística. Observemos también que algo semejante acontece con el Viernes Santo, donde estamos celebrando el amor de Cristo, amor que llega hasta el extremo y el Viernes Santo también tiene como un eco durante el Tiempo Ordinario porque efectivamente tenemos otra celebración que se concentra en el amor generoso de Cristo, estoy hablando por su puesto de la Solemnidad del Sagrado Corazón. Es muy hermoso ver esta pedagogía, esta estructura interna que tiene la liturgia dentro de nuestra Iglesia Católica, porque al celebrar el Misterio Pascual en la Semana Santa todo sucede de un modo tan denso y en cierto sentido tan rápido que es imposible captar toda la riqueza de la Eucaristía, toda la riqueza del amor crucificado cuando las ceremonias suceden con pocas horas de diferencia.

Estas otras solemnidades como la de hoy, la del Cuerpo y Sangre Cristo, la solemnidad del Sagrado Corazón, o la solemnidad del Señor de la Misericordia nos están ayudando a extraer un poco más de las riquezas que trae el único y bendito Misterio Pascual. Observemos también que cuando nosotros celebramos el Cuerpo y Sangre de Cristo podemos también extender con mayor abundancia los textos bíblicos que nos ayudan a asomarnos a esa grandeza, como esta fiesta es específicamente sobre la Eucaristía entonces tenemos el texto del Éxodo que nos habla de la eficacia del sacrificio de la primera alianza y el lugar que tiene la sangre. Luego la carta a los Hebreos encontramos una meditación sobre el sacerdocio de Cristo,la comparación del antiguo sacrificio al estilo o manera de Moisés, que es un sacrificio de animales y el nuevo sacrificio, el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo que es el sacrificio, la entrega de su propia vida. Y luego en el Evangelio encontramos el momento mismo de la institución de la Eucaristía.

Que estas celebraciones muevan nuestro corazón a la gratitud, lo muevan ante todo a esa entrega porque la Eucaristía nos está hablando de una entrega, una donación; Cristo que se entrega, que se dona, aguarda de nosotros respuesta de amor, entrega, absoluta confianza en Él. Vamos a entregarle al Señor lo que somos, lo que tenemos, lo que deseamos, lo que tememos, lo que nos avergüenza, vamos a entregar a Jesús todo nuestro ser, vamos a acogerlo y junto con Él vamos a ofrecernos a Papá Dios. Amén