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Fecha: 20120109

Título: ¿En que consiste servir a Dios, agradar a Dios?

Original en audio: 4 min. 36 seg.


Este es el último día del tiempo litúrgico de Navidad.

Sí, yo sé que muchos piensan que la Navidad ya pasó hace bastante rato; pero es que, en nuestra Iglesia, cuando celebramos Navidad, estamos celebrando la llegada de Jesús, la llegada del Hijo de Dios a nuestra tierra. ¿Tú recuerdas aquel versículo del evangelio según San Juan: "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros"? San Juan 1,14.

Poner la morada, establecerse, vivir en medio nuestro, eso es lo propio de la Navidad. Y por eso el tiempo litúrgico de Navidad no se limita al nacimiento, al parto; el tiempo litúrgico de Navidad se refiere a todo lo que implica que Dios ha puesto su morada entre nosotros. O como dice la carta de San Pablo a los Filipenses: "Él, como uno cualquiera, se abajó" Carta a los Filipenses 2,7.

Ese Cristo que está en medio de nosotros, ese Cristo que ha querido vivir como uno de nosotros, ese misterio es el que nosotros recordamos en Navidad. Y por eso pertenece a la Navidad todo lo que tiene que ver con ese tiempo, desde el nacimiento hasta el Bautismo.

¿Qué es lo que cambia con el Bautismo, es decir, con la fiesta que tenemos hoy? Cambia que entonces Cristo recibe una unción especial, la unción propia del Mesías; cristo recibe la unción como Mesías, no de manos humanas, la recibe del mismo Dios, y la unción que recibe no es óleo preparado por manos humanas, sino que esa unción es el don mismo del Espíritu Santo, que viene a Cristo y que faculta a Cristo, que potencia a Cristo en su misterio y su ministerio de redención.

Por eso, todo lo que va antes del Bautismo pertenece a lo que llamamos "tiempo de Navidad", porque es el tiempo en el que Dios ha establecido su morada entre nosotros y ha vivido como uno más; en el Bautismo tomamos para el evangelio de hoy el texto de San Marcos, capítulo primero, es decir, la escena que seguramente recordamos: Juan el Bautista que bautiza a Jesús, y se oye una voz, se oye la voz del Padre diciendo: "Este es mi Hijo, este es el Amado" San Marcos 1,11.

En la primera lectura hay una expresión semejante, está tomada del capítulo cuarenta y dos de Isaías, y ahí es Dios refiriéndose a un personaje,un personaje un poco misterioso, y le dice: "Tú eres mi Siervo, en ti me complazco" Isaías 42,1. Obsérvese el para lelo: en el texto de Isaías Dios le dice a ese personaje: "Tú eres mi Siervo" Isaías 42,1, y en el evangelio según San Marcos Dios Padre le dice a su Hijo: ""En ti me complazco" San Marcos 1,11.

En ambos casos lo importante es que nosotros descubramos dónde está la complacencia de Dios, en quién se complace Dios, porque eso también significa qué quiere decir servir a Dios, qué quiere decir agradar a Dios. Es decir que el mensaje de esta fiesta del Bautismo para nosotros es: miremos a Cristo y caminemos en la senda de Cristo, eso es agradar a Dios, eso es encontrar la voluntad de Dios, eso es servir a Dios.