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Fecha: 20111211

Título: Las dos caracteristicas principales que tiene el Adviento

Original en audio: 4 min. 27 seg.


Hacen buena rima en español las palabras profeta y poeta: pero no todos los profetas tenían el don de escribir con tanta belleza como lo hizo Isaías. No olvidemos que este profeta, Isaías, es uno de nuestros tres guías en el Adviento. Tenemos a Isaías, tenemos a Juan Bautista y tenemos, por supuesto, a la Santísima Virgen María.

Del profeta Isaías se toman muchos pasajes durante el Adviento, hasta el punto que en los días entre semana el criterio para escoger el evangelio es aquello que ilustre mejor lo que fue anunciado por Isaías. El texto de este profeta es también el más extenso entre todos los profetas mayores y menores. San Jerónimo, en su comentario al libro del profeta Isaías, decía que era como un compendio de toda la Biblia y que tenía como un poco de todos los demás libros.

Sea esta una ocasión para invitar una vez más a todos a que nos acerquemos directamente al texto de la Escritura. En este tercer domingo de Adviento, la primera lectura está tomada de dos fragmentos que compiten en su belleza, ambos del capítulo sesenta y uno de Isaías.

El primero de estos fragmentos nos habla de la unción del Espíritu y de la misión de liberación y de esperanza que realizará el Mesías. El segundo fragmento es como una respuesta a lo primero, porque nos cuenta de esa alegría que siente el pueblo de Dios, alegría de saberse visitado y amado por el Señor.

La segunda lectura de hoy está tomada de la Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, en el capítulo quinto. Este documento, la carta a los fieles de Tesalónica, es decir, los tesalonicenses, este documento nos interesa mucho porque según un gran número de estudiosos fue el primero de todos los escritos del Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento no fue escrito en el mismo orden en que nosotros lo tenemos hoy y generalmente lo tenemos, es decir, empezando por los cuatro Evangelios, luego los Hechos de los Apóstoles, la Carta a los Romanos y luego las demás cartas de este Apóstol San Pablo, las epístolas católicas y el libro del Apocalipsis. Ese es el orden normal del Nuevo Testamento hoy, pero eso no significa que haya sido escrito en ese orden.

Lo primero que tenemos del Nuevo testamento, es decir, lo primero que fue escrito fue probablemente esta Primera Carta a los Tesalonicenses, y en ella se puede detectar bastante ese espíritu de gozosa expectativa que tenían los primeros cristianos aguardando el retorno del Señor. Nuestro Adviento tiene esas dos características: por una parte, es aguardar la segunda venida de Cristo; y por otra parte, ya del día diecisiete de diciembre en adelante, es una preparación más inmediata a celebrar la memoria de cómo ese Cristo ya vino una vez en Belén.

El evangelio de hoy se centra en la persona de Juan Bautista, esta vez nos presenta a Juan en una confesión, en una profesión de fe, y lo esencial está en aquello que nos dice: "Él no es el Mesías, él es la voz que anuncia el Mesías", y su bautismo es un bautismo de arrepentimiento, ciertamente necesario, porque al rechazar el pecado de algún modo volvemos a nuestra vocación original.

Pero todo en Juan es preparación, todo en él es anuncio; ese mismo arrepentimiento es sólo disposición para cuando llegue la hora bendita de la gracia.