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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111204

Título:

Original en audio: 4 min. 41 seg.


¡Feliz domingo!

Cada semana millones y millones de católicos acuden a los templos para celebra la Palabra de Dios y para recibir el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. La mesa de la Palabra nos prepara para la mesa de la Eucaristía, y por eso, el alimento que con mayor cuidado prepara la Iglesia son esas lecturas, las lecturas tomadas de la Palabra de Dios para nuestros domingos.

Los domingos, entonces, son las ventanas a través de las cuales podemos asomarnos, desde la mejor posición, desde el mejor punto de vista, al misterio de Jesucristo.

Nadie piense que el misterio de Jesús cabe entero en un solo texto, en una sola fiesta o en un solo corazón, más bien, el corazón de todos nosotros, el corazón de todos los católicos viene a formar como una gigantesca antena que quiere recibir las señales del amor de Dios. Ninguno tiene la posesión completa de Jesús, pero nosotros como Iglesia, acogemos y escuchamos cuanto podemos la palabra del Señor, para que ese mensaje que viene del corazón mismo de Papá Dios pueda llegar a todos nuestros corazones.

Sintámonos felices de ser Iglesia, sintámonos felices de ser miembros del Cuerpo de Cristo, sintámonos felices de poder alimentarnos semana tras semana con estos banquetes deliciosos que la Iglesia nos prepara.

Los domingos están organizados por lo que se llaman "Ciclos", son tres: el Ciclo A, el B y el C. El Ciclo A corresponde al Evangelista Mateo, el Ciclo B al Evangelista Marcos y el Ciclo C a Lucas. Ahora nos encontramos litúrgicamente ya en el año 2012, porque el año litúrgico empieza con el Adviento, es decir, el domingo pasado empezamos este nuevo año litúrgico. Así que es San Marcos el que nos está acompañando en este año 2012, porque es el Ciclo B.

Y en el Adviento nosotros tenemos tres grandes figuras, tres grandes maestros: el profeta Isaías que está muy presente especialmente en las lecturas de entre semana; Juan el Bautista que aparece, podemos decir de cuerpo entero en las lecturas de este segundo domingo de Adviento; y luego, por supuesto, la Santísima Virgen María que, con el don de la fe, con la virtud de la esperanza y con el regalo de su amor y ternura nos enseña también a apreparar la llegada de Jesús.

Iaías, Juan Bautista y la Virgen María están en todos los Advientos, pero en este en particular es Marcos el que nos da su visión peculiar de ese personaje, Juan Bautista, que es el propio para este segundo domingo.

Y sólo una cosa quiero destacar yo del rostro, podemos decir, del retrato que nos hace Marcos de este personaje, Juan Bautista: es grande, es independiente, por eso se viste con piel de camello, por eso se alimenta de lo que le da el desierto, como mostrando que se puede vivir sólo de Dios; es grande, pero siendo grande, sabe abajarse, y por eso lo más grande que tiene Juan es que sabe reconocer su pequeñez: "Detrás de mí viene uno más poderoso que yo" San Marcos 1,7.

¡Bendito Juan Bautista que sabe reconocer la grandeza del Mesías, y que nos enseña a esperar lo mejor y sólo lo mejor de Dios!