Atra004a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20110806

Título: Cuando celebramos a Cristo transfigurado estamos tambien celebrando lo que nosotros seremos

Original en audio: 4 min. 42 seg.


¡Feliz fiesta de la Transfiguración!

Hay que saber y recordar que cuando celebramos a Cristo transfigurado estamos también celebrando lo que nosotros seremos. Fíjate lo que no dice la Primera Carta de San Juan. Dice: "Nosotros somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él" 1 Juan 3,2.

Es decir que en la hermosura de Cristo y en la gloria de Cristo está nuestro futuro. Podemos decir que Cristo ha aceptado nuestro pasado, lo ha aceptado en la Cruz. Porque el pasado nuestro es esa realidad de pecado, esa historia de pecado que de alguna manera humilla nuestra arrogancia.

Recorramos, por favor, la historia de la humanidad y reconozcamos que los grandes imperios se han edificado sobre principios de egoísmo, de agresión, de mentira, de envidia, y por supuesto, han caído estrepitosamente produciendo también desconcierto y muerte. alguien decía: "La historia humana es poco más que una sucesión de guerras".

Entonces, Cristo ha acogido esa realidad nuestra, Cristo ha aceptado nuestro pasado, para que nosotros aceptemos su futuro; Él ha querido abrazar lo que nosotros fuimos, para que nosotros abracemos lo que seremos en Él.

Y esta fiesta de la Transfiguración nos lanza hacia ese futuro, un futuro que empieza con la oración, porque la escena de la Transfiguración empieza precisamente así: Cristo que ora. Así nos está enseñando que el camino de toda verdadera transformación es la oración. A través de la oración, en el camino de la oración, nos unimos al Cristo orante. En el camino de la oración nos unimos a la ofrenda de sus palabras, pero sobre todo, a la ofrenda de su amor purísimo que asciende y toca el corazón del Padre.

Y después de la oración ¿qué viene? La luz. Cristo irradia luz. Esto ya había aparecido en el caso de Moisés. Moisés, ese gran contemplativo del Antiguo Testamento, entraba en la tienda del encuentro, que así se llamaba, y hablaba con Dios y su rostro resplandecía. En algunos santos se ha visto también esto. Por ejemplo, los testigos del proceso de canonización de Santo Domingo de Guzmán dicen que varias veces se veía en su rostro una luz especial, algunos hablaban incluso de una estrella, y por eso se representa a veces a Santo Domingo con una estrella.

Entonces viene la oración y viene la luz. Pero la verdadera culminación de la escena es la palabra del Padre Celestial: "Este es mi Hijo amado"San Mateo 17,5. El amor es el lazo de unión, el amor es el punto de fusión en el cual hasta cierto punto desaparece aquello de "lo tuyo y lo mío".

Por eso Jesús puede decir en su oración en el evangelio de Juan, le dice a Papá Dios: "Todo lo tuyo es mío, todo lo mío es tuyo" San Juan Juan 17,10, es la fusión que trae el amor.

Pues bien, nosotros, en Cristo, y por Cristo, y con Cristo, entramos en esa dinámica de oración y de luz y de amor, para que Cristo sea también el lugar donde nosotros escuchamos esa palabra, que tienes que oírla tú y tengo que oírla yo: "Esta es mi Hija amada", "este es mi hijo amado". Tenemos que escucharlo y tenemos que sentir que todo lo de Papá, todo lo de nuestro Padre Dios es nuestro..