Asun003a

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Fecha: 19990815

Título: Belleza espiritual y relacion con Maria

Original en audio: 16 min. 19 seg.


Celebramos hoy, mis queridos hermanos, la Asunción de la Virgen María, y para decir unas palabras, Dios quiera de provecho sobre este misterio que contemplamos en el Santo Rosario, es el cuarto misterio Glorioso del Rosario, para decir estas palabras hay que empezar por lo que significa la palabra, el término mismo "asunción".

Asunción viene de asumir, es la acción completa de asumir, lo que has sido asumido también se puede llamar asunto.

María la celebramos hoy como asunta, es decir, como asumida. ¿Y qué significa asumir? Asumir quiere decir como abrazar, como incorpor íntegramente, como recibir completamente, por ejemplo, en el orden del pensamiento, nosotros utilizamos esta expresión.

"Asumamos que…", cuando hablamos así, ¿qué estamos diciendo? Considere en su pensamiento, reciba en su pensamiento esta hipótesis, esta idea. Por ejemplo: "Asumamos que todos los colombianos trabajamos por la justicia, ¿qué consecuencia se sigue de ahí?"

Al hablar de este modo le estamos pidiendo a la persona que nos escucha que reciba en su pensamiento, que reciba en sus ideas lo que nosotros le estamos diciendo, en este caso, que todos los colombianos trabajamos por la justicia.

Asumir es un verbo muy hermoso, asumir indica el acoger completamente y si aplicara este verbo a los niños, se podía decir que cuando la mamá levanta al bebecito y lo abraza y lo estrecha en su regazo, lo ha asumido en su cuerpo.

De esta misma familia, de la familia de este mismo verbo son otros verbos como: consumir, resumir y el mismo sumir. Cuando un grupo de muchachos está bañándose, por ejemplo, en un pozo, por allá en una quebrada, de pronto dice, "se sumió", se sumió, ¿qué es? quedó como sumergido, se sumió, se hundió.

Lo mismo tiene que ver con consumir, aquello que nosotros consumimos parece y se hace de nosotros, y cuando nosotros resumimos ¿qué estamos haciendo? Como que recogiendo lo principal de una serie de ideas y pensamientos y condensándolos, podríamos decir, comprimiéndolo, llevándolo a su esencia misma.

Todos estos verbos en español provienen de un verbo en latín que es el verbo sumere, asumir, consumir, resumir y el mismo sumir, todos esos vienen de sumere en latín, que quiere decir la acción por la que uno levanta algo, por la que uno toma algo, esto es sumere.

Bueno, con todas esas palabras y con toda esa explicación, pensemos qué es lo que la Iglesia nos quiere recordar en este día de la Asunción.

Observe una cosa, cuando uno dice “asumir” indica que hay algo que es asunto, pero sobre todo que hay alguien que asume; recuerde el ejemplo de la mamá y el niño. El niño o la niña queda asunta y la mamá es la que la asume, es la que la recibe, es la que la acoge.

Cuando nosotros hablamos de la Asunción de la Virgen estamos diciendo que hubo alguien que la tomó, que la asumió, que la cogió, que la abrazó, que la estrechó.

El misterio de la Asunción de la Virgen está nombrado a partir de lo que le pasó a Ella. Ella fue asunta, pero el fondo de esta fiesta de la Asunción de la Virgen es para que nosotros dirijamos nuestra atención a Aquél que la asumió.

Nosotros decimos que esta es la fiesta de la Asunción en cuerpo y alma de la Virgen, en cuerpo y alma es una manera de decir totalmente, totalmente.

La Asunción de la virgen entonces quiere decir que María, la Madre de Jesús, al final de su vida fue totalmente, totalmente acogida como el muchacho en el pozo, como el alimento en nuestro cuerpo, como la madre que estrecha al niño; María fue tomada completamente, sumergida, sumida, completamente en el misterio de la gloria de Dios, que estaba manifiesto y que está manifiesto por la Pascua de Cristo.

De manera que esta fiesta nos está contando que la gloria de Dios, como si fuera el abrazo de un papá cariñoso, la gloria de Dios, como si fuera el regazo de una madre amorosa, tomó completamente, el misterio, la vida, el cuerpo y el alma de María.

¿Qué significa esto para nosotros? Muchísimas cosas. María quedó como sumergida completamente en el misterio de Dios. Si una persona se sumerge en un tanque de tinta, pues queda teñido, si una persona se sumerge en Dios, queda endiosada. Ella no es Dios, pero queda, por decirlo así, endiosada, penetrada del misterio de Dios, empapada en Dios, como una esponja; esta es una imagen que utilizan los santos.

Como una esponja que echáramos a un acuario. La esponja queda repleta, colmada del agua del acuario. Así la realidad de María queda colmada de la vida de Dios. Y de esta maravilla podríamos decir muchas cosas, pero yo sólo quiero mencionar una para no fatigar a nadie.

En Dios está la fuente de la belleza. Cuando aparece la belleza de Dios con todo su poder, eso es lo que en la Biblia se llama la gloria de Dios.

Cuando una persona es demasiado hermosa, demasiado bella, parece que detuviera los relojes, que detuviera las conversaciones, que detuviera los pensamientos a su alrededor, y por eso se dice, por ejemplo de una mujer, que es bellísima, o que le gusta demasiado a un hombre, se dice: "Es que ese hombre quedó que parecía que se le caían las babitas".

Es una manera de mostrar que la belleza tiene poder. María, sumergida en Dios, recibe la belleza de Dios; y María, revestida, empapada en Dios, adquiere el poder de la belleza divina.

Mis amigos, la belleza tiene muchísimo poder, muchísimo. La belleza, por ejemplo, la belleza física causa efectos como ese que he descrito hace un momento. La belleza cautiva, la belleza arroba, la belleza fascina, la belleza despierta el amor, antes incluso de que la razón pueda reaccionar.

Nosotros los seres humanos, hombres y mujeres, necesitamos de la belleza, buscamos la belleza. En el plano puramente físico en esta tierra, a la mujer le gusta sentirse bella, le gusta ser admirada, en cierto modo necesita gustar de acuerdo con su edad y con su estado, pero necesita gustar.

Y en este plano puramente físico de este mundo, el hombre busca la belleza. Necesitamos de la belleza y la belleza tiene poder en nosotros.

Pues yo quiero contar que una de las enseñanzas que tomamos de esta celebración de la Asunción de la Virgen, es que María ha recibido toda belleza, El encuentro con la Santísima Virgen es un encuentro en la belleza.

Antes que cualquier razón o cualquier explicación, es la soberana majestad que Dios le ha concedido a Ella, la que hace que María tenga, por decirlo así, poder en nuestro corazones, no para que nosotros vayamos tras Ella, sino para que nosotros vayamos hacia Aquél que la ha asumido a Ella, hacia Aquél que la ha abrazado, que la ha acogido, es decir, a Dios Nuestro Señor.

¿Y esto qué aplicaciones tiene en nuestra vida? Mencionemos tres aplicaciones con las que terminamos estas palabras.

Primera: preguntémonos cómo anda la belleza del alma. Este día, es un día para meditar en la belleza espiritual de la Virgen, esa belleza que hace que el trato con Ella, que la amistad con Ella, que la cercanía con Ella sea deliciosa, atrayente, dulce, amorosa.

Preguntémonos cómo anda nuestra belleza espiritual. Estamos acostumbrados a que cuando se habla de espíritu, de espiritualidad o de fe, se piensa solamente en lo bueno y en lo malo; y lo bueno, y lo malo, y lo razonable, o lo irracional ocupan nuestro pensamiento, y nos hemos acostumbrado a defendernos.

Si de pronto la Iglesia nos dice: Tal cosa está mal, tal cosa es pecado, entonces ya tenemos una respuesta, pero yo hoy le cambio la pregunta a usted, no le pregunto si usted es bueno, seguramente usted me dirá que usted es bueno, que no le hace mal a nadie; permítame que le pregunte si usted es bello, permítame que le pregunte si es agradable para Jesús estar cerca de usted; permítame que le pregunte, en fin, si nuestro vecinos del Cielo, ese es el vecindario al que queremos ir todos, se sentirían a gusto a nuestro lado.

Estas son las señales de la belleza espiritual y es una pregunta que quiero dejar como cuestionamiento para ustedes.

Segundo: quiero preguntarle también por su relación de amor con la Santísima Virgen. Yo he descubierto que cuando falta amor y no cualquier amor, cuando falta amor, un amor encendido, un amor profundo, entrañable a la santísima Virgen, es señal de que algo anda mal y muy mal en la vida de las personas.

No lo digo como un regaño, tal vez los sacerdotes parecemos o somos demasiado regañones; no se lo digo como un regaño, se lo digo tal vez como se lo podría decir un médico.

María Santísima está por gracia de Dios tan unida a las fuentes de la vida, que yo he comprobado que cuando una persona carece de amor y no cualquier amor, carece de amor entrañable a la Virgen, con absoluta seguridad, tiene dificultades, tiene heridas, tiene vacíos en el orden de la vida. Problemas con sus padres, problemas con sus hijos, problemas consigo mismo, problemas de aceptación con su existencia.

Yo he podido comprobar que un test, que un examen maravilloso para saber cómo estamos nosotros con nuestra propia vida, es pensar cómo está nuestra relación con la Santísima Virgen.

Si apenas admitimos que esa Señora existió y que seguramente fue virgen y punto, si esa es toda nuestra relación con la Virgen, si no existe el amor entrañable, si no existe el gozo de contemplarla y de felicitarla, como profetizó Isabel, si eso no existe, normalmente o lo que está pasando es que la persona tiene un conflicto con su propia vida, o con sus hijos, o con sus padres.

Hasta ahora esa regla no me ha fallado ni una sola vez. Cuando hay problemas en el amor hacia la Virgen, hay problemas en la acogida, en el amor hacia la propia vida, o problemas con los hijos, o problemas con los padres. Algo que tenga poder con la vida y la transmisión de la vida. Y por eso le quiero dejar ese segundo cuestionamiento: ¿cuál es la relación suya de amor con María?

Pero, la tercera aplicación es: María no está puesta en la Iglesia solamente para hace un examen, un diagnóstico. María está puesta como oferta, podríamos decir, le voy a contar por qué.

Porque el Evangelio nos pide una cantidad de cosas, la religión nos propone una cantidad de cosas, pero a veces uno cree que esa cantidad de cosas es imposible de cumplir, a veces uno cree que eso es para otra clase de personas, que no es para uno; a veces uno cree que esos son como inventos de hombres.

María Santísima, en este misterio que hoy celebramos, el misterio de la Asunción, se presenta a nosotros como el Evangelio completico, Ella es la proclamación de que el Evangelio sí es posible, y por eso para todos nosotros, los que vamos en camino de conversión, el hacernos amigos de María, amigos de Ella, invocarla con frecuencia es camino para que también el Evangelio se realice en nosotros.

Así pues, le quedan dos cuestionamientos y un camino. Primer cuestionamiento: ¿cómo andamos de belleza espiritual? Segundo: ¿cómo anda nuestra relación con la Virgen? Y tercero: un camino, a través de la amistad y de la invocación frecuente de María, a quien hoy celebramos como asunta a los cielos, podemos obtener la realización del Evangelio en nuestro ser.

Demos gracias a Dios en esta celebración, y sigamos esta Santa Misa, proclamando la misma fe que a Ella la hizo santa y que a nosotros nos conduce a la santidad.