Apocalipsis 11: La victoria de Cristo

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Tema 11. La Victoria de Cristo

http://fraynelson.com/blog/2011/06/26/apocalipsis-11-de-12-la-victoria-de-cristo/


Con la caída de Babilonia podemos decir que ha fracasado el proyecto del Dragón; con la caída de Babilonia ha fracasado también la Bestia, y la segunda Bestia; es decir, la trinidad de tinieblas ha fracasado, y en ese sentido ya esa es la derrota; sin embargo, es necesario que las fuentes de la maldad o los principios de la maldad sean derrotados en sí mismos, de modo que la victoria conseguida sea definitiva.

Entonces fíjate, en el Capítulo 18 viene toda lamentación por la caída de Babilonia, lamentación que dirigen principalmente ¿quiénes? Los mercaderes, los reyes y lo que llamamos la opinión pública, las naciones. Ya esa es la derrota, y por eso en el capítulo 19 se empieza con un cántico que ha pasado al día domingo en la Liturgia de las Horas: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos" Apocalipsis 19,1-2.

Pareció un poco rudo el lenguaje a los liturgistas en lo que sigue: "Ha juzgado a la gran prostituta que corrompía a la tierra con su prostitución, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos. ¡Aleluya! Su humareda se eleva por los siglos de los siglos" Apocalipsis 19,2-3.

Entonces, ha fracasado el proyecto del mal, pero tiene que quedar claro que no sólo ha fracasado una vez, sino que ha fracasado para siempre; y por eso, después de esa estrepitosa caída de Babilonia, es necesario vencer a la fuente misma o al príncipe mismo del mal, y eso es lo que encontramos en el final de ese capítulo 19.

La Biblia de Jerusalén lo titula: "Exterminio de las naciones paganas", pero a mí me parece que eso no es lo central; lo central, en el final del capítulo 19 y en el capítulo 20, no son las naciones paganas, porque ya las naciones habían sido cegadas y vendimiadas. Lo principal en el capítulo 19 y en el capítulo 20 es la victoria sobre la raíz del mal en la Creación, es decir, es la confrontación directa con el demonio. Aquí, con todas las virtualidades que tiene la Biblia de Jerusalén, lo titula: "Exterminio de las naciones paganas", no, señor, no es eso realmente lo que corresponde ahí.

Entonces, vienen dos combates contra el demonio: un primer combate en el que queda amarrado durante mil años, y otro segundo combate en el que es arrojado al lago de fuego y azufre, ese lago de fuego y azufre es el destino de toda la maldad. El lago de fuego y azufre se conoce en el Apocalipsis como la segunda muerte o también lo llamaríamos "la muerte definitiva", "la muerte que queda sellada para siempre".

Entonces, miremos un poco cómo es eso de esos combates. Lo que a mí me llama la atención es que cuando apareció la Serpiente, cuando apareció la Bestia, y cuando apareció la segunda Bestia, todo eran blasfemias y blasfemias, es decir, palabras lanzadas aparentemente hacia Dios. Pero ahora vamos a ver que en el combate no hay palabras, y ese dato es importante.

Dice: "Vi el cielo abierto donde había un caballo blanco. Su jinete se llama Fiel y Veraz, y juzga y combate con justicia" Apocalipsis 19,11. Fíjate que esta palabra "justicia" hay que entenderla según explicábamos el otro día sobre la justicia. "Combate con justicia" quiere decir: "Ajusta la Creación".

Este, el jinete del caballo blanco del capítulo diecinueve, que no debe ser confundido con el caballo blanco del capítulo cuarto, son dos caballos blancos pero distintos. Este que aparece aquí "juzga con justicia", quiere decir: "Este es el que ajusta el universo, este es el que devuelve la Creación al plan original de Dios". Eso es lo grande de este jinete.

Viene una descripción en lenguaje apocalíptico, una descripción de quién es: "Sus ojos, llamas de fuego; su cabeza tocada de numerosas diademas; lleva escrito un nombre que sólo él conoce; viste un manto empapado en sangre, y se llama Palabra de Dios" Apocalipsis 19,12-13. ¡Qué hermosura!

"Los ejércitos del cielo, vestidos de lino blanco puro, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a los paganos, a quienes regirá con cetro de hierro" Apocalipsis 19,14-15. Seguramente por eso dicen que es el exterminio de las naciones paganas.

Pero lo esencial ¿qué es?: "Vi a un ángel de pie sobre el sol que gritaba con voz potente a todas las aves que volaban por lo alto del cielo: "Reuníos para el gran banquete de Dios, para que comáis carne de reyes, tribunos, valientes, carne de caballo y sus jinetes". Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para entablar combate contra el jinete del caballo blanco y contra su ejército" Apocalipsis 19,17-19. Es decir, uno se prepara para una gran descripción porque son dos ejércitos frente a frente.

"La tierra entera, -tierra aquí tiene el mismo sentido de mundo, es el mundo en el sentido de complicidad en el pecado-, la tierra entera con sus ejércitos y la bestia comandándolos" Apocalipsis 19,19, eso por un lado, y por el otro lado: "El jinete Fiel y Veraz, el que es La Palabra de Dios, seguido por una multitud ingente de caballos blancos y los ejércitos todos del cielo"

Entonces, uno se prepara para una confrontación gigantesca, colosal, cósmica: "Vi a la Bestia reunidos para entablar combate contra el jinete del caballo blanco y contra su ejército" Apocalipsis 19,19, ahí llega el punto culminante.

Y pasamos al capítulo veinte: "Pero la Bestia fue capturada, y con ella el falso profeta, -el que había realizado al servicio de la Bestia los signos con que seducía los que habían aceptado la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen-” Apocalipsis 19,20. Todo ese paréntesis ¿qué significa? La segunda Bestia.

Entonces fíjate: la Bestia y la segunda Bestia fueron capturadas, o sea ¿cuál batalla? No hubo batalla. Se preparan los dos ejércitos, van a entrar en combate, pero capturaron a la Bestia y a la segunda Bestia, se acabó, no dura. Este dato es importante. La batalla no dura. "Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian" Salmo 67,2. No hay confrontación real.

El estrépito que uno ve, es el estrépito de el desmontarse de la Creación para que aparezca la verdad; el estrépito que uno ve, es la destrucción de las mentiras del pecado, pero, aún esa destrucción sucede en sólo una hora, ese es el tiempo que dan para la caída de Babilonia.

Es decir que la confrontación parece grande, pero parece grande en el proceso de mostrar la verdad; una vez que la verdad queda clara, una vez que se ve claro: "Aquí está la Bestia, el falso profeta, el ejército del Dragón, y aquí está la Palabra de Dios con sus ejércitos", una vez que aparece la verdad, ya no hay batalla. Esto es muy importante, yo creo.

Fíjate en los Evangelios la manera como Cristo exorciza: a veces, sólo tiene que pensar el exorcismo y lo realiza; a veces lo musita y ya sucede. No hay discusión. Y otro detalle: en los Evangelios escuchamos que Cristo no dejaba hablar a los demonios, y vayámonos más atrás: en el capítulo tercero del Génesis, cuando se cuenta la culpa original, Dios se pone a conversar con el hombre, le hace una pregunta: “¿Dónde estás?” Génesis 3,9, esa es la primera pregunta que le hace, pero yo creo que vale la pena leerlo, porque es muy interesante la diferencia entre el ser humano y la serpiente.

Dice aquí: "Oyeron el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre árboles del jardín. Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?" Éste contestó: "Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo, por eso me he escondido. Él replicó: "¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí comer?" Dijo el hombre: "La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí" Génesis 3,8-12.

"Entonces dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: "¿Por qué lo has hecho?" Contestó la mujer: "La serpiente me sedujo, y comí" Génesis 3,13. Le pregunta al hombre, el hombre le echa la culpa a la mujer; le pregunta a la mujer, la mujer le echa la culpa a la serpiente; pero no le pregunta a la serpiente. No hay diálogo entre Dios y la serpiente.

Y este es el otro dato, la sentencia empieza por la serpiente: "Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita entre todas las bestias y los animales del campo" Génesis 3,14, y viene el resto de la sentencia de la serpiente, y luego viene el castigo saludable de la mujer y del hombre.

Fíjate cómo aparece en el Génesis: le pregunta al hombre, luego a la mujer, pero luego no le pregunta a la serpiente; pronuncia sentencia contra la serpiente, pronuncia castigo contra la mujer, castigo contra el hombre. Es diferente sentencia a castigo. El castigo enmienda, el castigo es para sanar, el castigo para restaurar; la sentencia, en cambio, declara la condición de la serpiente, la declara en la creación visible; no hay diálogo entre la serpiente y Dios.

Lo mismo aquí, en este combate escatológico, se preparan los ejércitos y uno espera que digan: "Y entonces lanzaron las flechas y cayeron tantos, y luego dispararon y cayeron..." No, ahí no hay nadie que caiga, ya el Ejército de Dios es el Ejército victorioso y no pierde ni uno sólo de los suyos, porque los que cayeron fueron únicamente los que se dejaron arrastrar por la cola del Dragón, una tercera parte, indicando con ello que por lo menos el doble han sido fieles a Dios.

La otra cosa que cabe destacar aquí es la diferencia que se produce entre la trinidad maligna y los seguidores de la trinidad maligna; es que esto tiene una sutileza aquí que es preciosa. Mira, voy a volver a leer pero quitando el paréntesis que explica quién es la segunda Bestia: "La Bestia fue capturada, y con ella el falso profeta, los dos fueron arrojados vivos al lago del fuego que arde con azufre. Los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo, y todas las aves se hartaron de sus carnes" Apocalipsis 19,20-21.

La espada que sale de la boca del jinete es indudablemente la Palabra de Dios. Una Palabra que mata, una Palabra que corta, una Palabra que ejecuta el castigo; pero, hay algo maravilloso ahí, fíjate cómo no se dice que son arrojados al lago de fuego y de azufre. Los únicos que son arrojados al lago de fuego y de azufre son la Bestia y la segunda Bestia, o sea, la Bestia y el falso profeta.

Ojo con eso, porque condenarse en el Apocalipsis es el lago de azufre, el lago de fuego y azufre, eso significa condenarse, y lo que aparece ahí es que la Bestia y la segunda Bestia, que también se llama el falso profeta, van para el lago de azufre, pero no se dice que los que estaban batallando, por supuesto que engañados, -porque lo propio del demonio es eso, engañar, seducir-, los que engañados estaban batallando del lado del demonio, y que por consiguiente, son los mismos que repetían blasfemias, los que estaban batallando contra Dios no se dice que sean arrojados al lago de fuego y de azufre, sino se dice que son trozados, que son cortados por el poder de la Palabra de Dios. Esto es muy interesante.

El poder de la Palabra de Dios que viene a producir como una especie de muerte, porque acuérdate lo que sucede en Hechos de los Apóstoles, capítulo segundo; a ver, leamos un poco porque eso hay que oírlo. Pedro está predicando el día de Pentecostés y la gente se extraña de qué es lo que ha sucedido.

Y entonces, encontramos en Hechos de los Apóstoles, capítulo segundo, versísculo teinta y seis. Después de contar Pedro que el que ha muerto es el Mesías, dice así: "Sepa, pues, con certeza todo Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a ese Jesús a quien vosotros habéis crucificado. Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?" Hechos de los Apóstoles 2,36-37. Otra traducción dice: "Estas palabras les atravesaron el corazón". Es la espada que penetra.

Entonces por eso está tan mal puesto ese título de "Exterminio de las naciones paganas", lo que es exterminado es la Bestia y la segunda Bestia. Es decir, esa idolatría del poder se acaba, y esa propaganda de la idolatría se acaba, y se acaban para siempre, porque del lago de azufre y de fuego no sale nada. Esas mentiras se acaban. Pero ahí no dice que se condenen los paganos, ahí lo que dice es que son atravesados por la Palabra de Dios. Eso es lo que dice.

Y entonces ese atravesarse puede significar en algún momento condenación, pero sería muy raro. Es decir, si a mí me preguntan en este momento y hora si el Apocalipsis asegura la condenación de los paganos, mi respuesta sería: "No". Porque no dice que sean arrojados al lago del fuego y de azufre, sino dice que son atravesados por la Palabra de Dios. Y según lo que encontramos en la misma Escritura, ser atravesado por la Palabra de Dios, puede ser, precisamente, convertirse.

Entonces, por supuesto que el ejército del demonio fracasa, por supuesto que no hay ni una sola baja en el ejército del cielo, pero eso no significa necesariamente que se condenen, más bien lo que se dice es que son atravesados.

Pero alguien dirá: "Bueno, si son atravesados y sus carnes son alimento de las aves, los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta en el caballo, y todas las aves se hartan de sus carnes". Eso es perfectamente cierto, pero observa dos detalles: primero, eso de perderlo hasta perder la propia carne, eso es lo propio de la muerte; y observa esto otro: que de los huesos mismos Dios hace renacer por el poder de su Espíritu. Esto es Ezequiel 37.

Entonces yo no quiero forzar las cosas; yo no estoy diciendo que el Apocalipsis afirme que todo el mundo se va a salvar. Lo que estoy diciendo es que sacar de este texto que se van a condenar, no es cierto, de aquí no sale que se van a condenar, tampoco sale forzosamente que se van a salvar; pero yo tendería a pensar que aquello de ser atravesado por la espada de la Palabra de Dios, realmente habla más de conversión que de condena. Incluso si se pierden hasta las carnes, porque de los huesos, Dios puede hacer renacer a su pueblo, como su sucede en Ezequiel 37.

"Luego vi a un ángel que bajaba del cielo, llevando en su mano la llave del abismo y una gran cadena. Dominó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años" Apocalipsis 20,1-2. Bueno, este es el origen del milenarismo. ¿Qué quieren decir estos mil años? Esas son las preguntas que hay. "Lo arrojó al abismo, lo encerró y selló el lugar, así no volverá a seducir a las naciones hasta que se cumplan los mil años. Después tendrá que ser soltado por un poco de tiempo" Apocalipsis 20,3.

Tenemos que volver un poco después sobre esto de los mil años, pero veamos mientras tanto lo que sucede durante el período de encadenamiento del demonio: "Luego vi unos tronos, se sentaron en ellos, y recibieron poder para juzgar" Apocalipsis 20,4. Ahí hay una duda muy grande porque no queda claro quién es el que se sienta para juzgar.

"Pude ver también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, ni quisieron aceptar la marca en su frente o en su mano; revivieron y reinaron con Cristo mil años. Los demás muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años" Apocalipsis 20,4-5.

Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con Él mil años" Apocalipsis 20,6. Es bien complejo esto. En esto si no hay acuerdo entre los exégetas qué son los famosos mil años.

Cuando se llegó el año mil de nuestra era, la gente pensó que se iba a desatar el demonio, que habían terminado los mil años y que, por consiguiente, iba a salir el demonio a acabar con todo. Había como ese temor.

¿Qué podemos sacar en claro de aquí? Lo que podemos sacar en claro es: una vez más, aquí no se habla de condenación, ni de los primeros, ni de los segundos, empecemos por aclarar ese punto. Porque yo dije, -y ese es el título que hemos dado a estas reflexiones-, "Apocalipsis, un canto de esperanza", y es tan grande la esperanza que aquí se anuncia, que hay esperanza incluso para los que han blasfemado, incluso para los que se han rebelado, incluso para los que fueron engañados, para los que fueron seducidos por el falso profeta. Yo tengo esa sensación.

Claro, eso no significa que no haya posibilidad de condenación, -ya lo veremos en un momento-, pero por lo pronto lo que aquí se presenta es que sí parece que hubiera esperanza de salvación.

Mira: "Los que no adoraron la Bestia, ni a su imagen, ni aceptaron la marca en la frente, ni en la mano, revivieron y reinaron con Cristo mil años" Apocalipsis 20,4. ¿Cuáles revivieron? "Los que habían sido decapitados por el testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios" Apocalipsis 20,4, esos revivieron y reinaron; "los demás no revivieron durante los mil años. Es la primera resurrección Apocalipsis 20,5.

Pero ¿qué pasa ahí? A ver, dice aquí: "Los demás muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años" Apocalipsis 20,5, eso indica, evidentemente, que después de ese tiempo revivieron, porque si no hubieran revivido, no tendría sentido decir: "No revivieron hasta que se acabaron los mil años" Apocalipsis 20,5

Bueno, explican aquí los exégetas que este revivir en ningún caso quiere decir reencarnar, ni cosas de esas. Revivir indica aquí de un modo corporativo, el resurgir de una oleada de testigos, pero una vez más destaco: No se dice ni de los primeros testigos de Cristo, ni de incluso de los que quedaron muertos no se dice que se hayan condenado. "La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y Cristo. Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección" Apocalipsis 20,6.

Tratemos de aclarar entonces qué es lo que sucede después de los mil años, para ver si sabemos qué son los mil años. El número mil evidentemente es simbólico, indica una gran cantidad de años o una gran cantidad de tiempo, pero con esta literatura apocalíptica uno nunca sabe qué es una gran cantidad y qué es una pequeña cantidad, porque como estamos en los últimos tiempos,¿qué es gran cantidad y qué es pequeña cantidad? No se sabe.

Varias veces, por lo menos un par de veces, en charlas, congresos, retiros he preguntado a personas laicas: "¿Ustedes consideran que el demonio está atado o desatado? Para saber si estamos en los mil años, porque quizás estamos en los mil años; y entonces la gente lo que dice es: "No, el el mundo tan corrompido como está, el demonio está desatado".

Para no hacerles pasar vergüenzas, no voy a preguntar aquí, pero me parece que en esto hay como poco conocimiento. Observa lo que dice Cristo refiriéndose al final de los tiempos: "Si no se acortaran esos días, hasta los elegidos perecerían, renegarían de Dios" San Mateo 24,22. Es decir, cuando se habla aquí del poder del demonio, realmente el poder del demonio es gigantesco, es un poder inmenso, es muy grande. El demonio está atado.

Si el demonio estuviera desatado, no tenemos ni idea de lo que sucedería; es decir, sería tan increíblemente atrayente el mal, sería tan increíblemente fascinante ser perverso, tendría tanto, tanto atractivo serlo, que incluso los elegidos perecerían, dice Cristo, porque el mal tiene sus atractivos.

Entonces la gente dice: "No, ¿pero y todo lo que sucede?" La mejor metáfora es la que le oí a una señora del camino Neocatecumenal. Dijo: "Mire, el demonio está atado con una cadena como un perro rabioso, y ladra, y al que se mete en su espacio lo muerde, pero el demonio está atado". Dice Santa Catalina de Siena: "Ni el demonio ni creatura alguna puede obligar al hombre a pecar si no quiere". El demonio está atado.

Si el demonio estuviera suelto..., el demonio no puede suplantar nuestra voluntad, pero el poder que tiene es el poder de seducir, y según explica Santo Tomás de Aquino: "El poder de los Ángeles sobre nosotros o su influencia, digamos de un modo más general, está sobre todo en el área de la imaginación y la fantasía". Eso significa que si el demonio estuviera desatado, su capacidad de imprimir todo tipo de mentiras una tras otra, tras otra y tras otra sobre la mente humana, haría que perdiéramos el sentido de la verdad, haría que perdiéramos el sentido del bien.

Es decir, obraríamos como enloquecidos, sedientos únicamente de un poco de placer, de un poco de victoria; ahí no habría quien sobreviviera. Por eso se dice aquí que es "desatado por un poco de tiempo" Apocalipsis 20,3, porque la humanidad no resiste eso.

Dicho de otra manera, y esta es una de las posibles interpretaciones, sé que hay otra gente que tiene otras, si se habla del demonio atado ese es este tiempo, "y todo lo que sucede", pues todo lo que sucede por una parte indica, como dice el refrán: "Por el tamaño del ladrido deduzca al perro"; lo que hay son ladridos, porque el demonio no puede obligarnos a pecar; lo que hay es ladridos, es decir, de lejos, de lejos; y por otra parte, hay gente que se mete en el área de la cadena, y por supuesto que pueden ser despedazados, y lo son.

"Cuando se terminen los mil años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, y a convocarlos para la guerra, numerosos como la arena del mar. Subieron por toda la anchura de la tierra y cercaron el campamento de los santos y de la ciudad amada. Pero bajó fuego del cielo y los devoró. Y el diablo, su seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la Bestia y el falso profeta" Apocalipsis 20,7-10.

Entonces la trinidad maligna queda ahí confinada a ese lago. Es evidente que quien se pegue al Dragón, quien se pegue o apegue a la Bestia, quien se apegue al falso profeta, quien se amarre, pues seguirá el destino de ellos; pero aquí no se está hablando de ese tipo de condena.

Lo lo que aquí se cuenta ¿qué es? Lo que aquí se cuenta es que el tiempo de la Iglesia presente, aunque en esto hay muchas discusiones; hay gente que sigue pensando que vendrá un tiempo especial, hay gente que hace como una especie de fusión entre los mil años de los que se habla en este capítulo 20 del Apocalipsis, y lo que se ha dicho del triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Entonces hay gente que piensa que más o menos las cosas son de este modo: vendrán algunos de estos acontecimientos que hemos visto al estilo de trompetas y plagas, y después de una gran conmoción, pero lo que se cuenta ahí es muy válido con respecto a lo que se cuenta acá. Bueno, así piensa la gente, gente significa aquí algunos católicos piadosos cercanos a profecías marianas y cosas de estas; ellos consideran que después de grandes conmociones y de una terrible devastación en la tierra van a quedar diezmadas las naciones.

Es decir, va a morir muchísima gente, miles de millones de personas van a morir, y van a quedar unos pocos. Claro que los que eso piensan creen que son los que van a quedar, y quieren verlo. Entonces van a quedar unos pocos y esos pocos que van a quedar, ya cuando salgan de su refugios antiaéreos, descubrirán que la tierra quedó devastada, calcinada, que desaparecieron pueblos enteros, que miles de millones murieron.

Pero ya esos que van a quedar, van a ser haz de cuenta como los anawin, como el resto de Isarael, como el germen; esos pocos que van a quedar despés de semejante castigo, entonces ya van a decir: "Oiga, verdad, hagamos las cosas bien, evitemos el pecado, evitemos la abominación, respetemos, respetemos la familia, respetemos la vida, respetemos el orden querido por Dios".

"Y entonces ya vendrá un tiempo nuevo, donde será mucho más fácil educar a los niños, porque entonces los niños no tendrán que batallar como sucede ahora, que desde muy pequeños les toca batallar, batallar contra todo tipo de idolatrías, contra todo tipo de engaños, contra todo tipo de seducciones".

"El mundo será un lugar amable, el mundo será un lugar tranquilo donde se dará culto a Dios, quizás haya algún pecado, quizás, uno que otro; pero el mundo será un lugar sustancialmente diferente, y eso va a durar un buen tiempo, y ese va a ser como el reino de los mil años, hasta que ya venga el tiempo en el que desaten al demonio, vendrá la gran confrontación, pero ya se acaba. Esa es la idea que mucha gente tiene, que eso es lo que va a suceder".

Si me preguntan a mí, yo creo que esa visión contradice lo que conocemos en la historia humana. La historia humana dice que los seres humanos somos esencialmente lo mismo en todas las épocas; que los seres humanos tenemos tendencia a mentir, si una mentira nos libra de problemas; tenemos tendencia a acaparar, si podemos quitar con facilidad las cosas; tenemos tendencia a envidiar, si preferimos nuestra comodidad al esfuerzo; tenemos tendencia a buscar la satisfacción de nuestras pasiones y placeres de acuerdo con las inclinaciones, debilidades que cada uno tiene.

Entonces no todo el mundo es atraído por el licor; no todo el mundo es atraído por el sexo; no todo el mundo es atraído por la droga; pero indudablemente aquel que sí es atraído llega a volverse adicto de eso; además, lo que hemos encontrado en todas las edades es que es delicioso mandar, tener poder, eso tiene su encanto, tiene sus mieles, "las mieles del poder".

El ser humano es así. El problema no está en los árboles, ni en los arroyos; el problema no está en las nubes, ni en los asteroides; el problema está en el corazón humano, y si quedan tres seres humanos, esos tres seres humanos tendrán que decidir: "Bueno, y aquí ¿quién va a ser el prior?" Y entonces dos harán campaña para que quede uno, el cual se sentirá traicionado.

Yo no creo que en la condición presente, por condición presente quiero decir: mientras nosotros tengamos sujeción al tiempo y al espacio; mientras nosotros tengamos la experiencia de aprender con dificultad y de trabajar con esfuerzo, yo no creo que la especie humana sea muy distinta.

Claro, después de una catástrofe, usualmente, algunas cosas mejoran y otras empeoran; entonces, después de una catástrofe o de una guerra te puedes encontrar unos rasgos de generosidad conmovedores, pero te puedes encontrar también gente que se endurece.

Entonces después de que terminen todos esos cataclismos que están esperando algunos profetas católicos, después de que todo eso termine y la gente salga, pues lo primero que va a querer encontrar es un supermercado, y agua limpia, y un buen desodorante, y una comidita que sepa a rico; es decir, eso es lo que la gente va a querer, sobre todo que yo conozco a mucho de esos y sé de qué clase social son, y esa es gente que sabe escoger muy bien su desodorante, ysabe escoger muy bien su comidita, y quieren tener una buena conexión.

Entonces,, cuando ellos salgan de sus refugios y vean que no hay señal en "Comcel", ¿ah? Cuando ellos salgan de sus refugios y se dan cuenta que todo mundo huele a chivo; cuando salgan de sus refugios y no encuentren qué comer, entonces vamos a ver si todo es paz y todo es armonía, "y venga aquí, reunámos todos los que olemos a chivo".

¡No, eso no es lo que va a suceder, eso no es lo que hemos encontrado! Lo que hemos encontrado es que en las circunstancias difíciles el ser humano se vuelve héroe, pero también se vuelve monstruo; y en las circunstancias difíciles hay gente muy generosa y hay gente muy rapaz; y en las circunstancias difíciles hay grandes amistades y hay terribles traiciones.

Entonces suponer que los mil años vendrán como con una especie de país o lugar, eso está peligrosamente cerca de lo que Cristo critica, porque Cristo critica esa idea: "el Reino de Dios no está aquí ni allí, el Reino de Dios está en ustedes" San Lucas 17,21.

Entonces, a mí me cuesta mucho trabajo suponer que haya un cambio tan radical en la economía divina como para decir que ahora las cosas son de otro modo. Yo no lo creo, tan sencillo como eso. No lo creo. Y mis razones están en los Evangelios,mis razones están en lo que sabemos de la teología sobre el demonio; mis razones están en lo que conocemos sobre la especie humana. Yo no creo que eso sea así, no creo que eso vaya a suceder.

Bueno, ¿qué hacemos con las promesas de un reinado del Inmaculado Corazón? A mí me parece que el reinado de Dios, el reinado de María, el reinado de los santos como se presenta aquí, porque se dice que "los santos reinan con Cristo" Apocalipsis 20,4, a mí me parece que ese tipo de reino caben todos dentro de la categoría de lo que dijo Cristo: "El Reino de Dios está entre ustedes" San Lucas 17,21, ahí es donde queda el Reino de Dios.

Eso qué quiere decir? Porque alguien me dirá: "Bueno, ¿pero dónde se cumple eso?" ¿Dónde se cumple el reinado del Inmaculado Corazón de María? ¡Pues claro que se cumple! Va uno por un país de tanta indiferencia religiosa como puede ser Francia y de repente te encuentras personas de una pureza de corazón inmensa, de un amor a Dios, de una capacidad de servicio, llenos de fe, llenos de alegría y andan por la calle. Nadie los reconoce. Nadie los aplaude. Ellos son el reinado del Inmaculado Corazón, y ahí van por la calle.

Cosa que tiene mucho sentido, porque, a ver, se habla del reinado del Inmaculado Corazón de María. Bueno, ¿y ¿María? María es el reinado de Dios caminando por Nazaret, María es el Reinado de Dios caminando por Palestina, o sea que Dios es experto en guardar sus santos anónimos, quietecitos, calladitos, y ahí están.

¡Y debe haber unas obras prodigiosas de Dios! Hay una cantidad de gente que uno conoce y unos se asombra. Una persona la ve uno en Misa, ahí con frecuencia, como haciendo mala cara, a veces llega tarde, a veces llega temprano; reza mucho, por ahí como que tiene un grupo, de pronto uno habla con ella, ¡resulta que esa persona todos los días hace penitencia por la santificación de los sacerdotes!

"¿Y a usted con ¿qué la alimentaron, o qué?" Ella comió lo que todo el mundo comía, ella utiliza los mismos buses que los demás, ella va a Misa con todo el mundo pero muy seguramente es una santa, y está siendo penitencia por la conversión del mundo. En ella reina Dios. Ese es un triunfo del Inmaculado Corazón.

¿Y qué va haciendo le Inmaculado Corazón de María? Pues va creando unos códigos, ¡esto es tan bello, tan bello, tan bello! Ver qué es lo que va haciendo Dios a través de María Santísima sobre todo en estos tiempos últimos. ¿Cuáles son esos códigos? Mira, partamos de la base de que María es Evangelio realizado, entonces María es la gran adelantada, es la gran estrella de la victoria sobre Satanás. María es aquella que levanta la voz y junto con la voz levanta la bandera de todas las virtudes que tienen victoria sobre el demonio.

Entonces María levanta la bandera de la humildad, que en el mundo no vale nada; pero resulta que hay algunos que sí reconocen esa bandera y resulta que cuando yo he reconocido esa bandera, entonces voy atento a ver dónde aparece la misma bandera, y esa bandera la llevan otras personas, y así María va conectando gente.

La Santísima Virgen es maravillosa en eso de lograr que sus hijos sean amigos. María santísima es muy eficaz en esa tarea. Yo creo en el reino del Inmaculado Corazón de María, y también me parece que pueden suceder cosas de gran proporción, cosas maravillosas, cosas impactantes; pero yo no creo que esas cosas maravillosas o impactantes sean el centro del mensaje.

A mí me parece que el reino del Inmaculado Corazón de María sucede a través de esas banderitas, cuando uno se encuentra corazones como los de Ella, corazones en los que brilla la humildad, en los que brilla la oración, en los que brilla la llama del amor divino, en los que brilla un modo de amar tan puro, tan limpio, tan hermoso. Eso va creando una red.

Pero esta red está escondida como María vivió escondida. Esa no es una red que se muestre mucho, incluso, cuando Dios le concede mostrarse a esa red, por ejemplo, a través de organizaciones marianas, fiestas marianas, congresos marianos, Dios se las arregla para que esos eventos sucedan en parábola, de modo que el mundo nunca entiende lo que está pasando, y apenas le queda humo de confusión. El mundo no entiende qué está sucediendo.

Esto sería para explicarlo muy despacio, pero no es el objetivo de este retiro. Es algo muy hermoso cómo Dios vela, cómo Dios oculta a ojos del mundo la santidad de María, y cómo luego Dios oculta a ojos del mundo la red mariana. Esa red existe, esa red es real, eso va sucediendo, son cosas fantásticas.

Yo conocí, por ejemplo, este caso que puedo contar de primera persona. Estuve predicando una vez en la ciudad de Cali, en un congreso de la Renovación Carismática. Después de varios años me volvieron a invitar los mismos de la Renovación a otro congreso, y en alguno de los descansos de ese segundo evento se acercó una señora y me dijo: "Desde que usted nos dijo la vez pasada que oráramos por los sacerdotes, yo no he dejado de orar por usted un sólo día". Ella no me conocía.

Fíjate, quién sabe qué bandera, quién sabe qué conexión vio ella entre mi vida y mi ministerio, y su vida y su ministerio; todos los días orando por mí. Y así hay varias personas que me he encontrado, varias. También una religiosa de la Presentación que desde hace años. por no sé qué razón, tuvo no sé qué inspiración, y llegó a la conclusión que ella tenía que orar por mí todos los días.

Entonces son conexiones y eso no es porque yo sea Nelson Medina, no, eso le pasa a otra gente con otros: con obispos, con el Papa, con sacerdotes, con la conversión de no sé qué; son hilos de gracia en una y en otra dirección, y María es la que va haciendo ese tejido; pero ese tejido no tiene que mostrarse mucho, ese tejido está ahí. Entonces yo digo: "¡De cuántas desgracias me habrá librado Dios por virtud de oraciones que yo nunca supe!"

Cuando terminó el Congreso Mariano de Ocaña este año, yo tenía que ir hasta la ciudad de Bucaramanga a tomar avión para Bogotá. El señor obispo de Ocaña, gentilmente me presionaba para que viajara pronto, él quería que llegara con suficiente tiempo a Bucaramanga.

Y entonces el viaje tenía que hacerse en dos fases, terminó la primera fase, ahí tenía que recogerme otro padre, que era el que me iba a llevar finalmente hasta Bucaramanga.

Este segundo Padre resultó un poco lento, perezoso, o así lo juzgué yo, y seguramente me equivoqué; y fue tanto lo que se demoró entre una cosa y otra y otra, que llegó finalmente la hora de almorzar, y entonces me dijo: "Almorcemos y nos vamos", y así lo hicimos. Pero yo creo que llevábamos por lo menos, de acuerdo con el calendario o el cronograma original, hora y media o dos horas de retraso. A esa hora finalmente salimos.

Y entonces salimos y nos encontramos otro retraso, porque había un trancón, que decimos en Colombia, un atasco de tráfico larguísimo, lo superamos y todavía encontramos otro atasco, todo eran demoras, pero todas esas demoras tomaron sentido cuando llegamos al lugar donde toca desviar de la principal para tomar el camino hacia Bucaramanga, y entonces nos dicen: "No, han cerrado la carretera porque hubo un derrumbe y hay no sé cuántos muertos".

Es decir, que si nosotros hubiéramos seguido el horario original, o hubiéramos quedado sepultados o hubiéramos quedado entre dos de esos derrumbes, porque no fue uno, sino varios derrumbes como consecuencia de este invierno tan fuerte que hemos tenido en los años 2010, 2011.

Yo realmente sentí: "¡Ahí yo me iba a morir! ¡Ahí me hubiera tocado!" Cosa que hubiera cambiado los planes para este retiro, no se hubiera cancelado, a mí no me venga a decir: "¡Ay, se hubiera cancelado el retiro!" No, ahí pasa como estos viciosos del juego, tahúres, los llaman, ¿no? Estaban jugando póker cuatro de esos viciosos de las cartas.

Y uno de ellos apostó no sé cuántos millones y más millones y perdió; cuando el tipo vio que perdió le dio un ataque y cayó muerto, y los otros con las cartas en las manos: "¿Y ahora qué hacemos?" Porque había bastante juego. "Pues en señal de respeto acabemos de pie". ¡Eso fue lo que se les ocurrió!

Entonces, si yo hubiera quedado en ese derrumbe, a mí no me vengan a decir: "¡Ay, se hubiera cancelado el retiro", no. No hubieran dicho: "¡Ay, el Padre Nelson, alma bendita, le llegó su apocalipsis al Padre Nelson!" Y la vida sigue, y ustedes tienen su retiro, y luego se van para donde tengan que irse, y se acabó; pero lo que yo sentí fue eso: "Dios no quería que yo muriera ese día". Y probablemente quien estaba detrás de la pereza del padrecito era la oración de no sé quién, porque así funciona la economía espiritual, es así, extraña, es a través de intercesiones y oraciones.

Entonces, me parece que hay gente que no soporta esa extrañeza, esa rareza de la comunión de los santos. Y quieren que aparezca toda esa red, porque se vea: "He aquí que nosotros somos los buenos, los limpios, los santos, nosotros los marianos, nosotros somos los del equipo positivo”. No, señor, el estilo de Dios suele ser distinto. Es verdad que tienen que verse algunas cosas, es verdad; pero tiene que verse ante todo el Cuerpo de Cristo, tiene que verse ante todo la Palabra de Dios.

Por eso el Papa no cesa de decir: "La Iglesia no es para anunciarse a sí misma". Y el Maestro de la Orden estuvo en Irlanda, donde mis amigos irlandeses, y les dijo, o mejor, les recordó: "La Orden de Predicadores no es para anunciar el dominicanismo, La Orden Dominicana no es para predicar a Santo Domingo, la Orden Dominicana es para anunciar a Jesucristo. Que nos conozcan por eso, pero que nos conozcan por esto: porque anunciamos con fuego, con luz, con pasión a Jesús”, por eso nos tiene que conocer.

Nosotros no tenemos que ser los campeones en anunciar a Santo Domingo, porque esto se vuelve una competencia. A ver si los franciscanos hacen más por Francisco que los dominicos por Santo Domingo, o los jesuitas por San Ignacio. ¡No! Este no es un campeonato de intercolegiados; somos servidores todos de la Iglesia y de Cristo, y de lo que se trata es de anunciar a Cristo.

Y lo que uno tiene que hacer en el bendito locutorio, es anunciar a Cristo. ¡Esa es la promoción vocacional! La promoción vocacional es que a usted se le vea tanta pasión por Jesucristo, que usted transparente de tal manera la alegría de Jesucristo, que la persona diga: "¡Yo quiero amar así a Jesucristo!"

Modo incorrecto de hacer la promoción vocacional: llega el Padre Nelson con una amiga, -no que eso haya sucedido hoy, porque puede haber confusión.- Llega el Padre Nelson con una amiga: "¡ay, el Padre ya nos trajo una vocación!" Esa mujer queda cauterizada, vacunada, sellada. ¡Jamás entrará! Queda absolutamente convencida: "Aquí, ni para el relicario, ¡jamás!"

Entonces, ¿qué tiene que ser la Orden Dominicana? ¿Qué tiene que ser la Iglesia? Tiene que ser anuncio de Jesús. Si en nuestra conversación está Jesús, si en nuestro corazón está Jesús, si el reinado de Jesús está, la gente dice: "Oiga, ¿cómo es esa Orden de usted, donde se anuncia a Jesús?" Esa es la promoción vocacional,"¿cómo es esa vida de ustedes que produce ese tipo de mensaje?" Pero tenemos que ser expertos en anunciar la vida.

¿Por qué llegamos aquí? Porque estábamos hablando del reino del Inmaculado Corazón de María, ¿y por qué hablábamos del reino del Inmaculado Corazón de María? Por los mil años.

Entonces, yo me quedo, puedo estar equivocado, pero yo me quedo con la idea de que esos mil años son sencillamente este tiempo abundante en el que nos encontramos, y esos mil años quieren decir que el demonio está encadenado, quieren decir que este es el tiempo para evangelizar con todas las fuerzas, sin miedo; porque cuando uno piensa que el demonio está suelto, es como cuando a uno le dijeran: "Salga ahí al jardín, pero tenga cuidado que el perro está suelto".

Entonces, si uno sale al jardín y el perro está suelto, ¿qué es lo que busca uno? Protegerse a sí mismo, y así es como vive la Iglesia, bueno mucha gente en la Iglesia: "Como el demonio está suelto, lo primero es protegernos, y nosotros nos encerramos, y que nada nos pase, nada dañe nuestra economía, que nada dañe nuestro futuro, que nada dañe nuestra estabilidad; y sobre todo, que nada dañe la bolsita de agua caliente para dormir, que mi vida siga tranquila, sin problemas".

Cuando se piensa que el demonio está suelto, lo primero que hace la gente es tratar de asegurarse y protegerse. Cuando caemos en cuenta que el demonio está encadenado, este es el tiempo, como dijo Juan Pablo II, "para lanzarse a presentar a Jesús, lanzarse a anunciar a Jesucristo".

Pero al final será soltado, claro, hay un último combate, un último combate que será muy breve, y en ese combate pues el que se amarre al demonio, el que se amarre a la Bestia, el que se amarre al falso profeta, seguramente, tendrá la consecuencia de sus actos.

Al final del capítulo 20, dice: "Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra desaparecieron de su presencia sin dejar rastro. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; fueron abiertos unos libros, y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras" Apocalipsis 20,11-12. Aquí es donde se ve que no estaban condenados.

Y fíjate que no estaban condenados ni siquiera los que blasfemaron, ni siquiera los que habían sido seducidos, ni siquiera los que habían peleado de lado del demonio, ni siquiera esos estaban condenados. Es decir, yo creo que este libro nos da muchísima esperanza.

No nos está diciendo que se puede ser irresponsable, no nos está diciendo que se pueda vivir de cualquier manera, porque ya quedó claro que vamos a ser juzgados según nuestras obras, no nos está diciendo que nadie se vaya a condenar, pero sí nos está diciendo que hay enorme esperanza, y que somos llamados a dejarnos atravesar por la Palabra de Dios.

Porque creo yo que es demasiada presunción decir: "No, no, no, no, yo ya estoy en el ejército del cielo". Acuérdate que el vestido de lino lo que indica es una pureza intachable. Eso es lo que significa el lino. Por eso era vestidura sacerdotal. Entonces yo creo que sería un pecado muy grande decir uno: "Yo ya estoy en una pureza intachable", sería muy grave eso, me parece.

Más bien, lo que uno debe suponer es que uno pertenece a los que se han equivocado, a los que se han ensuciado, a los que han dado mal ejemplo. Cuando usted ha dado mal ejemplo, usted ha sido un instrumento del enemigo para dañar a otra persona, en ese sentido, y pena me da decirle, usted ha colaborado con el demonio. "¡Ay, pero no me diga eso, padre! ¿Y ahora qué va a ser de mí?" Pues, no. Bien lo dice ahí: "Arrepiéntete, mira de dónde has caído y arrepiéntete"

Lo que tengo que hacer no es pensar que "yo soy de los buenos y qué hago para que no me agarren los malos; todos esos malosos, perversos, sucios, ¡guacala!" ¡No! Yo lo que tengo que pensar es: "¿Cómo hago para que la espada de Dios me atraviese? ¿Cómo hago para que la Palabra de Dios me cambie?" Eso es lo que tengo que pensar.

Porque es que se le ha dado una vuelta a la lectura del Apocalipsis, que es a pensar que uno es de los buenos, claro que eso es muy explicable, porque con tanta película de Hollywood que hay, siempre se ven los buenos y los malos, ¿y uno qué hace? Pues asociarse con los buenos, y empezar a desear "que no le vaya a pasar nada a ese que va bien, que no le vaya a a pasar nada". Uno siempre se quiere asociar con los buenos.

Pero, fíjate lo que nos está enseñando aquí, mucho más sano es que yo diga: “Señor atraviésame con tu Palabra”, como decía San Luis Bertrán, "quema aquí, cura aquí, corta aquí, lo que tengas que hacer, Señor; atraviésame con la Palabra”. Eso es lo que tiene que hacer. De modo que uno experimente dolor de conversión. Decía San Agustín: "Y brotaban con abundancia las lágrimas que me hacían mucho bien". "¡Atraviésame, Señor, con tu Palabra!" Porque quizás, -horroroso es decirlo-, pero quizás yo he ayudado a dar mal ejemplo, y si me preguntan a mí, yo estoy convencido de eso.

¡Claro que sí! Si reviso mi vida, a ¿qué conclusión voy a llegar? Que hubo palabras que dije, que no las debí haber dicho; cosas que hice, que no las debí haber hecho; malos ejemplos que di; cosas que uno ya no puede reparar, ¿porque ahora cómo repara uno todo el mal que ha hecho? Eso es muy difícil, por eso es tan sabio lo del monasterio de clausura porque ahí por lo menos queda el mal encerrado.

Pero en cambio uno dé vueltas, aviones, aeropuertos, salga, salga, esparza por todas partes, ¿y ahora qué hago yo, ah? Arrepentirse. Le toca a uno arrepentirse, le toca decir: "Señor, con tu Palabra conviérteme, con el poder de tu Palabra"

Nos quedaba pendiente la Muerte y el Hades. "El mar devolvió los muertos que guardaba. La Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras. La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego, -este lago de fuego es la muerte segunda-, junto con los que no estaban inscritos en el libro de la vida" Apocalipsis 20,13-15. O sea que sí que hay posibilidad real de salvación y de condenación.

Entonces, ahí está la claridad que nos da el Apocalipsis. Ha terminado la confrontación. El Dragón, la Bestia, el falso profeta, para el lago de azufre; Babilonia, la gran prostituta, ya habían caído antes; la Muerte y el Hades tenían su tesoro precioso, que eran sus muertos, tuvieron que devolverlos; y luego, Muerte y Hades, van para el lago de azufre, también ellos se acabaron. Todos son juzgados.

Los que no están inscritos en el libro de la vida, al lago de azufre; ha terminado la confrontación. Terminada la confrontación, ¿qué quedan? La Palabra de Dios, los siete espíritus del trono, los cuatro vivientes, los veinticuatro ancianos, los ciento cuarenta y cuatro mil inscritos, las multitudes que alaban a Dios, los que estaban aquí en el libro de la vida, toda esa gente, ¿qué va a pasar con ella? Pues eso es lo que nos va a contar la última visión que es doble: La Jerusalén Celestial y las bodas del Cordero.Apocalipsis 19,12-13.