Apocalipsis 06: Mensajes a las Iglesias, 2a. parte

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Tema 6. Mansajes a las Iglesias. 2da parte.

http://fraynelson.com/blog/2011/06/22/apocalipsis-06-mensajes-a-las-iglesias-2a-parte/


Como las Cartas a las Siete Iglesias tienen una estructura parecida, hay un modo muy interesante de leerlas, y es un modo transversal; es decir, no vamos a tomar una por una de las comunidades, sino que vamos a ver, por ejemplo, que siempre en el saludo se dice algo sobre Cristo, hay una Cristología.

Por ejemplo, en la carta a Éfeso, se dice: “Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro” Apocalipsis 1,1; por supuesto, ese es un título cristológico.

En el caso de Esmirna: “Esto dice el primero y el último, el que estuvo muerto y revivió” Apocalipsis 2,8; a la Iglesia de Pérgamo: “Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos” Apocalipsis 2,12; a Tiatira: “Esto dice el Hijo de Dios, cuyos ojos parecen llamas de fuego y sus pies metal precioso” Apocalipsis 2,18.

En Sardes: “Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas” Apocalipsis 3,1; en el caso de Filadelfia: “Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David, si Él abre nadie puede cerrar, si Él cierra nadie puede abrir” Apocalipsis 3,7; y finalmente, Laodicea: “Así habla el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios” Apocalipsis 3,14.

¡Es hermoso, realmente, es una letanía de alabanzas a Jesucristo desde las imágenes más elocuentes del Antiguo Testamento, muchas de estas imágenes también hacen referencia a la visión inaugural, la que aparece en el capítulo primero.

¿Qué podemos sacar en general de estos saludos? ¿Qué es lo que se nos presenta aquí sobre Cristo? Pues yo veo una afirmación muy clara de la divinidad de Cristo, especialmente en el saludo a la Iglesia de Filadelfia, donde se le llama “el Santo”; recordemos que “el Santo”, así caracterizado, allá en la vocación de Isaías, capitulo sexto, es Dios mismo.

Entonces lo que aquí se esta afirmando el carácter divino de Jesucristo. ¿Qué más se afirma? La verdad de su Pascua, por eso dice a la Iglesia de Esmirna: “El que estuvo muerto y revivió“ Apocalipsis 2,8. El señorío de Cristo sobre la creación, como aparece en la Carta a Laodicea: “El principio de la creación de Dios" Apocalipsis 3,14.

Aquel que es Palabra, el que es Palabra de Dios, por eso se dice: ”El que tiene la espada aguda de dos filos” Apocalipsis 2,12; es también el que todo lo conoce, por eso: "Sus ojos son como llamas de fuego y sus pies metal precioso” Apocalipsis 2,18, con una alusión a aquellas visiones de Daniel. Entonces es la majestad, es la soberanía de Jesucristo.

Como ejercicio de piedad, como ejercicio de oración, yo les invito a hacer una lista de estas expresiones de Cristo y hacer oración con ellas; son realmente bellísimas, y es a partir de ahí de donde puede brotar una contemplación, una oración y una adoración que ante todo reconoce en Cristo el verdadero Dios, el que ha entrado con la soberanía y el poder del Padre a nuestra historia para transformarla y para reconducirla hacia Él.

Ahí lo que hemos hecho es tomar el primer elemento, porque las cartas tienen la misma estructura; ahí lo que hemos hecho es tomar el primer elemento, que es la presentación de Jesucristo, ¿quién es ese Cristo? Entonces a eso lo llamamos presentación cristológica. ¿Cuál es el segundo elemento que aparece? Pues el diagnóstico, es lo que se dice: “Conozco”, en el caso de la Iglesia de Éfeso lo que se decía era: “Conozco tu conducta” Apocalipsis 2,2.

Y en la parte del “conozco”, ya indicamos que está diciendo la cercanía de Cristo, Cristo conoce de primera mano a los suyos, acuérdate lo del capítulo décimo de San Juan: “Yo conozco a mis ovejas” San Juan 10,14. Es decir, el señorío de Jesús, es majestuosos pero no distante. No es como esos reyes, presidentes o gobernantes que tienen un alto cargo pero no hay ni quien se acerque a ellos, ni ellos se pueden acercar tampoco a nadie.

Por eso en Colombia fue noticia que después de la fallida presentación o testimonio del Presidente Uribe, salío en las noticias que se dio un "septimazo", porque caminó unas cuantas cuadras por la séptima saludando a la gente, y por supuesto exponiéndose a un peligro muy grande porque hay mucha gente que no quiere verlo vivo. Pero entonces fíjate eso: se vuelve noticia que un personaje de esa altura pueda saludar por la calles. Esa es la realidad en este mundo

Cristo es al mismo tiempo el más alto y el más cercano, es el más grande y el más próximo, es el más majestuoso y el más compasivo. Esa unión de los extremos parece estar también incluida en la expresión: “El Primero y el Último” Apocalipsis 2,18. Primero y Último también en eso. Cristo que es el Santo de los santos, que sin embargo está tan próximo al peor de los pecadores; Cristo que es grande, que es poderoso, y que sin embargo reconoce los detalles y las cuitas de nuestra vida.

Después viene la parte del “conozco” en el esquema que tienen estas cartas, y con solo una excepción, creo, hay un “conozco” positivo y hay un “conozco” negativo; es decir, el diagnóstico nos muestra cuáles eran las fortalezas de esos cristianos, mientras que la parte negativa nos muestra cuáles eran las tentaciones, los ataques y las debilidades que también tenían.

Entonces vamos a ver esa parte. Vamos a ver cuál era la fortaleza de estas comunidades, qué es lo que aparece como digno de encomio en este momento, estamos hablando finales del siglo primero.

A Éfeso le dice: “Conozco tu conducta, tus fatigas y tu paciencia, sé que no puedes soportar a los malvados, y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo, hasta que descubriste su engaño, tienes paciencia, y has sufrido por mi nombre sin desfallecer” Apocalipsis 2,2-3. Esa es la parte positiva.

Básicamente ¿ahí qué se alaba? Se alaba paciencia y se alaba discernimiento. Vale la pena recordar que la palabra paciencia en español viene de “patientia” en latín, que a su vez viene del verbo “patior”, que es "capacidad de padecer". Entonces lo que se alaba cuando se dice "la paciencia" no es solamente el hecho de esperar o de resignarse, sino más bien la capacidad de padecer, la capacidad de integrar la persecución, la capacidad de no dejarse descontrolar, ni desanimar, ni derrotar por la oposición.

Es una palabra muy vigorosa, la palabra paciencia como aparece aquí, recordemos que es una palabra que se utiliza en la antífona de nuestro Padre Santo Domingo; de él se dice que es “Rosa en el padecer”,"Rosa patientiae", Rosa, por supuesto, por la hermosura, es decir, el padecer de Domingo no solamente es capacidad, sino que es bello en la medida que lo hace semejante al más hermoso de los hombres que es Jesucristo; entonces es “Rosa en el padecer”.

El padecer ¿qué es? No es simplemente que yo aguanto y aguanto; el padecer es integrar la persecución, integrar la mediocridad, ¿A qué llamo yo integrar? Hay personas que cuando encuentran mediocridad se desaniman, personas que cuando encuentran persecución también se desaniman, encuentran el pecado y también se desaniman, entonces se les acaba la fuerza.

El padecer del que aquí se habla, es la capacidad de reconocer que sí hay enemistad, que sí tengo enemigos, claro que tenemos enemigos, por el solo hecho de ser de Cristo tenemos enemigos; “si el mundo os odia, sabed que me odió a mí primero” San Juan 15,18, dice Jesucristo. Entonces el padecer es eso, es saber que uno tiene enemigos, y que lo detestan, y que lo quieren acabar, y que hay mediocridad en el mundo, y que hay burla, y que hay ridículo, y que a uno lo excluyen y le hacen mala cara, eso sin detenerse.

Entonces fíjate que es un rostro muy positivo de la paciencia, la paciencia no es simplemente el soportar o el aguantar, sino la paciencia es la capacidad de integrar dentro de la visión de uno: "¡Claro que hay maldad del mundo!" La mejor imagen que yo he encontrado para esto de la paciencia es la imagen de un médico que trabaja en un hospital, en campo de batalla, ¿qué es lo que espera encontrar ese médico cuando entra ahí? Sangre, gemidos, gritos, maldiciones, dolor, exasperación. Entonces el verdadero médico, cuando entra ahí, ya sabe que eso es lo que va a ver; y por consiguiente, no se descontrola.

Los que no somos médicos entramos ahí y el olor de carne humana, y la cantidad de sangre, y los gritos, pues eso lo descontrola a uno. Entonces ese descontrolarse, ese perder las fuerzas, ese quedar lo que la Biblia llama "confundido", acuérdate que el salmo dice: “No seré confundido”, Salmo 25,20; el quedar confundido ¿qué es? El quedar sin una respuesta, el no saber que hacer, eso es quedar confundido.

Entonces la paciencia es no quedar confundido, es saber integrar la mediocridad de la gente. Uno entra a un monasterio y una sabe que habrá mucha virtud, y que habrá defectos; que habrá mediocridad, que habrá obstinación; que habrá terquedad, y habrá virtud. Y uno tiene que aprender a integrar eso, y a integrar también lo que es la vida de la Iglesia, la vida de la Iglesia es eso. Eso es el saber padecer.

A mí me parece que una de las personas que nos da un testimonio maravillosos de esto, es una virtud que nadie aprecia, es el Papa Benedicto XVI. Al Papa Benedicto le toca padecer de todo, de todo le toca padecer; y uno ve que este hombre sigue con su agenda, sigue con su programa, sigue con su catequesis y sigue brindando esperanza, es decir, el Papa Benedicto está moldeado en el estilo de estos elogios del Apocalipsis.

Esmirna: “Conozco tu tribulación y tu pobreza, y las calumnias de los que se llaman judíos, sin serlo, pues son en realidad una sinagoga de Satanás. No temas por lo que vas a sufrir. El Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte” Apocalipsis 2,9-10.

Entonces ¿qué se elogia aquí? ¿Hay un diagnóstico positivo? Relativamente. Se habla de tribulación y de pobreza, pero ¿qué es lo que se elogia ahí? ¿Dónde está el aspecto positivo? Pues que la tribulación no ha destruido la fe, que la tribulación no ha vencido la fuerza del testimonio de esta gente.

“Conozco tu tribulación y tu pobreza” Apocalipsis 2,9. Entonces es el sobrevivir en medio de recursos limitados, porque muchas veces uno dice: “Pues yo seria santo, pero si aquí se estudiara como se debe estudiar, se guardara el silencio que se debe guardar, la gente rezara a las horas que son, las monjas dieran buen testimonio, la gente realmente estuviera en silencio; si todo esos sucediera, yo seria santo”.

Cuando uno depende de demasiados recursos exteriores, es porque depende demasiado poco de recursos interiores. Acuérdate lo que dice el Señor Jesucristo a la samaritana, dice que le va a dar un manantial a la persona. Uno de los sentidos o interpretaciones místicas que tiene este manantial es precisamente no depender de fuera.

Hay una especie de santa independencia que hace que uno no espere de quien no puede dar; ese aprender a no esperar del ser humano, sin ser duro con el ser humano; ese no esperar de quién no puede dar, pero al mismo tiempo entender que no lo puede dar, eso es lo que esta incluido en esta combinación de tribulación y de pobreza. Es el aprender a depender de Dios.

Entonces aquí hay un elogio interesante a la Iglesia de Esmirna, que es el ser independiente de recursos externos, o de ayudas externas, o de testimonio externo, y al mismo tiempo ser profundamente dependiente de Dios. Aprender a depender de Dios, esa es la parte fundamental, la parte clave; y el que depende de Dios no pierde la paz. Acuérdate que Jesús dijo que iba a darte una paz que no era como la que da el mundo, porque la paz que da el mundo, el mundo luego la quita; en cambio la paz que da Dios, ya no se pierde, esa es la gran diferencia.

El mundo da la paz, claro que da la paz, si una persona, por ejemplo, tiene abundantísimos bienes y entonces edifica una casa, una villa preciosa, en un lugar maravilloso, con un clima agradabilísimo, y tiene ahí seguramente una pozeta o piscina, música agradable, eso da la paz, se siente uno tranquilo, pero ¿qué pasa? Que eso lo quita también el mundo.

Entonces después de que tiene la villa: “Señor, quiero contarle que el fin de semana se nos entraron los ladrones”, entonces ya se acabó la paz, entonces ya tengo que poner unas rejas y entonces me mandan un papalito: “Usted es secuestrable”, entonces ya volví a perder la paz; luego contrato unos escoltas y entonces me llega el chisme: "A uno de los escoltas le pagaron para que lo matara", entonces ya no creo en los escoltas. El mundo da la paz, pero el mundo quita la paz.

Cuando la paz depende de que las cosas funcionen, uno nunca tendrá paz; cuando la paz de uno depende de que la gente sea coherente, recta, virtuosa, generosa, paciente; es decir, cuando uno depende de que la gente sea mejor que uno, ahí está muy difícil que llegue verdaderamente la paz, la paz no llega, y si llega, no dura.

La paz no llega por ese camino, esta paz es la paz del que depende de Dios, el que depende de Dios, el que tiene el pozo dentro, el que tiene la fuente viva dentro, esa persona no pierde la paz, porque su vida no depende tampoco de los otros, por también dice Jesús: “A mí la vida no me la quitan, yo la entrego” San Juan 10,17.

Pérgamo: “Sé que vives donde está el trono de Satanás, eres fiel a mi nombre, y no has renegado de mi fe ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, a quien mataron entre vosotros ahí donde habita Satanás” Apocalipsis 2,13. El elogio entonces ¿cuál es? Fidelidad, evidentemente, fidelidad a la que podemos agregar algo más: se trata de fidelidad en la prueba, ¿por qué hay que destacar la fidelidad en la prueba? Porque es que es muy fácil ser fiel cuando no hay la prueba, eso es muy fácil.

Como cuando uno dice, por ejemplo: "Yo soy la persona más paciente del mundo mientras nadie se meta conmigo". "Yo soy humilde, lo más humilde del mundo, mientras nadie me humille, el día que alguien me humille, ya se me acaba la humildad". Entonces uno tiene una virtud pero una virtud sin probar, y la virtud sin probar es una virtud de mentiras.

Santa Catalina de Siena dice que solo valen las virtudes probadas y dice que Cristo, puente entre Dios y los hombres, ese puente está hecho de rocas mezcladas con cemento y sangre. El uso de la sangre para el cemento está atestiguado en la Edad Media. Se utilizaba sangre de animales, por supuesto, que se mezclaba en la argamasa.

¿Por qué la sangre puede ayudar al el cemento? Porque la sangre tiene una cantidad de fibras largas, que son las del colágeno, que son las que sirven precisamente para que uno cicatrice; cuando uno cicatriza, mirándolo bajo el microscopio se ve el proceso de cicatrización, que es una belleza, porque se van produciendo como redes, realmente lo que se hace es una tela que no deja salir más plasma sanguíneo.

Entonces esas redes son básicamente redes de moléculas de colágeno, o parecidas al colágeno, que es lo que se encuentra en las plaquetas. Una persona sin plaquetas tiene un grave problema de cicatrización y puede morirse de una hemorragia.

Entonces la cicatrización se hace con esas redes, esas sustancias, esas redes de colágeno precisamente lo que hacen es pegar, y por eso el cemento que tiene sangre -era un mecanismo primitivo-, el cemento con sangre pega mucho porque tiene colágeno. Catalina de Siena conocía el uso de la sangre en la argamasa de los puentes, y ella dice que Cristo está hecho con esa sangre y con esas piedras.

Sangre, que es su sangre de redención, y piedras que son las verdaderas virtudes, y para ella las verdaderas virtudes son las virtudes probadas; la virtud que uno no tiene probada, eso es muy discutible: "¡Yo sé mucho, pero no me pongan a ningún examen!" ¡Yo soy humilde, pero que nadie me humille! ¡Yo soy paciente, pero que nadie se meta conmigo! ¡Eso no vale! La virtud probada. Esa fue la Iglesia de Pérgamo.

Miremos la Iglesia de Tiatira. Es un mensaje largo, yo creo que es el más largo de todos: “Esto dice el hijo de Dios: ”Conozco tu conducta, tu caridad, tu fe, tu espíritu de servicio y tu paciencia” Apocalipsis 2,18-19. Son bastantes elogios, luego viene el problema que vamos a ver después del regaño; pero por ahora, los elogios.

Entonces los elogios son varios. Mire: caridad, fe, servicio, paciencia y crecimiento, ¡no es poco lo que tiene Tiatira!. “Tus nuevas obras sobrepujan a las primeras” Apocalipsis 2,19.

Miremos a Sardes, que viene siendo la quinta de las cartas. ¿Qué elogios se hacen ahí? Dice de la siguiente forma: “Tienes nombre de como quien vive, pero estás muerto. Mantente en vela, reanima lo que te queda, pues está a punto de morir” Apocalipsis 3,1-2.

O sea que no es mucho lo que tiene, pero algo tiene, eso es importante: “Reanima lo que te queda” Apocalipsis 3,2; es decir, sí hay una semilla de donde se pueda renacer. Y fíjate que esto es importante porque aquí lo que está apareciendo es en dónde tenían su fe y su esperanza las comunidades de este tiempo. En Sardes, lo que encontramos es simplemente una semillita, una semilla para revivir, queda algo, una semilla

Luego tenemos a la Iglesia de Filadelfia. Filadelfia es un nombre muy hermoso; adelfós, quiere decir hermano; filia, quiere decir amor, o amistad, o bienquerencia. Entonces Filadelfia es la ciudad del amor fraternal, la ciudad del amor de hermanos. “Conozco tu conducta; mira, he abierto ante ti una puerta, que nadie puede cerrar, pues, aunque tienes poco poder, has guardado mi palabra y no has renegado de mi nombre” Apocalipsis 3,8.

Entonces hay fidelidad a la palabra y hay constancia. “He decidido poner en tus manos algunos de la sinagoga de Satanás, de esos mentirosos que se proclaman judíos sin serlo” Apocalipsis 3,8. Fíjate cuántas veces ha aparecido esto de los falsos apóstoles, los que son falsos judíos. ¿Qué quiere decir eso? Que estamos todavía en los ecos de los mismos problemas que se encontró San Pablo, ¡es el mismo problema! Y Pablo pasó predicando por ahí hacia los años cincuentas del primer siglo, esto se escribe cuarenta años después, y sigue vivo el mismo problema.

Esto es interesante, porque si ustedes miran, Pablo le escribió parece que unas cuatro cartas a los Corintios, de las cuales se conservan fragmentos de tres, que quedaron integradas en la Primera y la Segunda, esto ha sido un poco complicado, porque fueron cuatro, de las cuales quedan tres integradas en dos, ese es el resumen de lo que sucedió.

Pero Pablo le escribió a los corintios y les escribió que se unieran: “Ustedes no sigan diciendo yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, ¡únanse!” No se unieron. San Clemente Romano, uno de los primeros Papas, escribe a los corintios, ¿y otra vez qué les dice?: “A ver, si ustedes quisieran unirse otra vez”. A uno le da pesar porque quiere decir que las palabras de Pablo no surtieron efecto en el caso de los corintios, las palabras de Pablo no surtieron efecto en el caso de estas Iglesias de Asia Menor.

Fíjate cómo ha aparecido en tres o cuatro comunidades “la sinagoga de Satanás”, esa expresión durísima ¿qué está indicando? Está indicando que ese espacio, la sinagoga, ya no es un espacio donde reina la Palabra de Dios, sino simplemente se ha enquistado de tal manera el ansia de poder y el gusto por controlar, que ya ahí no sólo no reina Dios sino lo que reina es el pecado y es un instrumento para el demonio.

Eso lo denuncio Pablo, por eso lo azotaron, por eso lo apedrearon, por eso lo detestaron; y sin embargo, cuarenta años después, ahí sigue el problema. Ustedes dirán que eso es un mensaje muy triste, saber que los problemas duran tanto tiempo. En parte es triste, pero en parte nos sirve para tener una visión muy realista de los famosos primeros cristianos.

Porque por lo menos cuando yo era niño y era joven, yo me acuerdo que había una versión muy idealizada: "¡Como los primeros cristianos!" Y uno sentía que los primeros cristianos eran como muy unidos, muy virtuosos, era gente de unas cualidades inmensas. Y sin embargo, va una o ver, y la realidad es otra, la realidad es que el espíritu humano es obstinado, la realidad es que una vez se tienen privilegios no se quieren soltar. La conversión para eso judíos ¿qué implicaba? Soltar su cuota de poder, cuota que les había costado a algunos toda la vida.

Hagamos un paréntesis y comentemos un poco el tema de los escribas. Yo les comento lo siguiente: un escriba necesitaba para su formación cerca de cuarenta años, y resulta que la expectativa de vida en esa época estaba en cuarenta y tantos años; es decir, es como si hoy dijéramos que hay un cierto titulo, un cierto doctorado, que para lograrlo se necesita estudiar hasta los sesenta y cinco años. Pero ya uno a los sesenta y cinco años, uno dice: "Bueno, ¿y de aquí en adelante cuánto me quedará?"

Es decir, realmente para ser escriba había que hacer como un voto, porque era decir: “Yo le entrego la vida a esto”. Eso no es que yo soy escriba y después de que sea escriba y sepa la Palabra de Dios y pueda explicar la Palabra de Dios, pongo un negocito; no, ser escriba era como ser monje, ser escriba era como consagrarse de por vida a eso.

Con una cuestión adicional, los que eran maestros, que era la aspiración de muchos de ellos, por costumbre inveterada no podían cobrar, realmente eran como monjes en muchas cosas, claro que ellos sí se casaban; pero imagínate, tener uno voto de pobreza con esposa, es mucho más complicado, porque para eso existe ese refrán que dice: “¡Aguantadora como mujer de poeta!”

Los escribas, los que llegaban a rabinos, no tenían derecho a cobrar, tenían familia, o sea que tenían que pagar unos gastos, pero no tenían derecho a cobrar. Obviamente, en comunidades sólidas no les iba mal, -eran como mendicantes-; la gente, a base de donaciones, los sostenía muy bien a ellos y luego el hijo mayor pasaba a ser también el rabino, y todo eso tenia una cierta autoridad. Pero, fíjate que era una entrega total.

Entonces si una persona le ha gastado setenta años de su vida, en escala nuestra, ¡setenta años de su vida estudiando para que le vengan a decir: “No, mire, es que resulta que lo esencial no es eso, sino lo esencial es la gracia y la misericordia dela sangre de uno que murió allá en Palestina, que resucito, que no sé qué”, eso significaba para ellos: “¡Perdí mi vida! ¿Entonces qué fue lo que yo hice?”. Eso explica la persistencia de estos falsos apóstoles, de estos falsos judíos, o de lo que aquí llama la “sinagoga de Satanás”.

Sigamos con las cualidades, que es el tema que traemos. En Filadelfia ¿qué cualidades se alaban? La fidelidad a la Palabra y la constancia, perseverancia.

Finalmente llega Laodicea: “Conozco tu conducta, no eres ni frío ni caliente, eres tibio. Dices que eres rico, pero no eres rico. Estoy a la puerta y voy a llamar” Apocalipsis 3,15-20, es decir, prácticamente no hay nada, eso sí, a los pobres de Laodicea no les dice nada, únicamente les deja una esperanza que es: “Acepta mi visita, ábreme la puerta”, que es prácticamente como decirles: “Volvamos a empezar”, eso lo único que les queda a los de Laodicea.

“Ábreme la puerta, volvamos a empezar”. Es como otro tipo de semilla, la semilla aquí es: "¡Estás agonizando!" La semilla aquí es: "Ya te morirse, pero volvamos a empezar", "resucita, ha llegado la hora de que resucites".

¿Qué es digno de encomio en este momento? Hay una insistencia, obviamente, en la fidelidad: fidelidad en la prueba, fidelidad en la Palabra, ahí está como lo importante; luego hay otra línea que es la paciencia, la constancia; luego hay otra línea que es el discernimiento y la claridad en la fe.

Esas son como las tres líneas principales que yo alcanzan a ver, seguramente se puede hacer otro tipo de análisis; pero lo que yo vería es que las tres grandes líneas de elogios son esas. Primero, la fidelidad, ahí está lo que tiene que ver con depender de Dios, fidelidad en la prueba, fidelidad a la Palabra. Luego hay otra línea que es la del discernimiento, y hay otra línea que es la de la paciencia.

Entonces: fidelidad, paciencia y claridad en la fe. Una fe iluminada, una fe que discierne, una fe verdadera. Entonces estar en la fidelidad, permanecer en la tribulación y reconocer la verdad del Evangelio. Estos son como los elementos principales que aparecen ahí, y a mí me parece que son elementos que tienen un valor permanente.

Por ejemplo, eso de la verdad y el discernimiento, lo que se dice ahí de los nicolaítas, lo que se dice ahí que va a aparecer lo de Jezabel, todo el ruido que crearon los de la sinagoga de Satanás, todo eso ¿qué está indicando? Que se necesita discernimiento, que se necesita claridad, pero además de la claridad, se necesita aferrarse a la palabra, mantener la claridad, soportar en medio de la dificultad, sabiendo que eso es lo que se puede esperar, que no hay otra cosa que esperar.

La segunda parte del “conozco” ¿cuál es? Ahora vienen los regaños que es la mejor manera, me parece, de terminar charla, porque así se predicaba antes, a mí me dijeron en Chiquinquirá: "Usted no predica bien, porque aquí el padre que había antes, ese sí lo echaba a uno al infierno".

Vamos a ver en qué quedan los regaños. Dice aquí: “Debo decir en tu contra, empezamos nuevamente con Éfeso: "Has perdido tu amor de antes” Apocalipsis 2,4. Ahí hay un problema que podemos describir como falta de fervor, como falta de amor, creo que lo mejor es describirlo sencillamente como falta de amor.

“Date cuenta de dónde has caído, arrepiéntete, etcétra" Apocalipsis 2,4 Entonces lo primero que se denuncia es: falta de amor. “Has perdido tu amor de antes" Apocalipsis 2,4.

Esmirna: “Conozco tu tribulación y tu pobreza, aunque en realidad eres rico, conozco las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo. No temas por lo que vas a sufrir. Mantente fiel hasta la muerte, te daré la corona de la vida" Apocalipsis 2,9-10. Entonces dice uno: "Bueno, realmente a los esmirniotas no los regaña. Lo único que les anuncia es: "Viene más tribulación, viene más persecución, pero esos salieron más o menos bien librados".

“No temas por lo que vas a sufrir. El diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel, sufriréis tribulación por diez días” Apocalipsis 3,10. La nota de la Biblia de Jerusalén dice que los diez días es un breve espacio de tiempo. “Mantente fiel hasta la muerte” Apocalipsis 3,10. Bueno, ahí esta, no hay como gran defecto visible en la Iglesia de Esmirna.

Curioso lo que se dice: “Conozco tu pobreza, aunque eres rico” Apocalipsis 3,9. Se trata de unos, que en medio de su carencia, han sabido cultivar eso que Cristo llamaba “Los tesoros en el cielo”. Se trata de los que han sabido tener el verdadero tesoro. “Pareces pobre, pero eres rico”, es lo que le está diciendo, en contrate con lo que le había dicho a Laodicea: “Te crees rico, pero eres pobre” Apocalipsis 3,17. Aquí se da ese contraste entre la Iglesia de Esmirna y la Iglesia de Laodicea.

Pérgamo: “Eres fiel a mi nombre...." Apocalipsis 2,13. Dice aquí: "Tengo algo contar ti: mantienes a algunos que sostienen la doctrina de Balam, que enseñaba a Balac a poner tropiezos a los hijos de Israel. Del mismo modo mantienes junto a ti a algunos que sostienen la doctrina de los nicolaítas. Arrepiéntete” Apocalipsis 2,14-15.

Entonces se ve que hay una cierta debilidad doctrinal, y junto a la debilidad doctrinal está un coqueteo con la magia, coqueteo con el poder oculto, con el ocultismo. Entonces son dos cosas que suelen ir muy unidas: debilidad doctrinal y magia. Cuidado con esos poderes ocultos.

Ahora en algunos colegios de niñas, como ya se han dado cuenta de que es tan peligroso esto de la “ouija”, que es para invocación de espíritus, entonces hay un sistema de invocar espíritus con una moneda, y entonces unas niñas enseñan a otras cómo invocar espíritus utilizando solamente una moneda.

O sea, se ve que la magia tiene una capacidad de seducción y despierta interés; y todo se puede acabar en un periódico menos el horóscopo; y cualquier programa se acaba menos el programa de astrología. Hay una fascinación permanente en la historia de la humanidad por la magia. Yo lo atribuyo a que la magia es exactamente lo opuesto de la fe. Mientras que la fe consiste en que yo haga lo que Dios quiere, la magia pretende que Dios, o que la divinidad, o que la naturaleza haga lo que yo quiero. Así que Pérgamo no estaba muy bien.

Tiatira es la carta más larga. “Debo decir en tu contra que toleras a Jezabel, esa mujer que se llama profetisa y que engaña a mis siervos induciéndolos a que forniquen y coman carne inmolada en los ídolos” Apocalipsis 2,20.. Muy probablemente a lo que se refiere aquí es el lenguaje metafórico a las distintas formas de pecado. La fornicación no necesariamente indica pecados directamente con el cuerpo, aunque eso que eso también podría ser.

Recordemos que en el lenguaje profético siempre se llama adulterio y se llama fornicación todo lo que es apartarse del Dios vivo, porque Dios quiere casarse con su pueblo y quiere unirse en matrimonio fiel y santo con su pueblo. De modo que todo aquello que atente contra la unidad entre Dios y su pueblo, viene a ser una fornicación, viene a ser un adulterio.

Esto para decir que no tenemos claridad para decir quién era esta Jezabel, y de hecho es probable que sea un nombre simplemente prestado de la historia del profeta Elías. Elías fue profeta en tiempo del rey Ajab, el cual no reinaba, porque la que reinaba era su esposa, era ella la que hacia y deshacía y abusaba, y ella fue la que firmó el decreto para matar a Nabot, el de la viña de Jezrael; ella fue la que mandó exterminar a los profetas de Yhavé.

Es decir, Jezabel es una de esas figuras tenebrosas, una de esas figuras escandalosas de la Biblia, en las que parece reconcentrarse un mal lleno de poder, de astucia, de inteligencia, de intriga, de capacidad de seducción.

Probablemente aquí se esta utilizando el nombre de Jezabel en ese sentido genérico, no que hubiera tal vez una persona que se llamara así, porque además ese es un nombre muy propio de Palestina, sería extraño encontrarlo aquí en el Asia Menor; sino que más bien es un nombre genérico que se aplica acá para decir: “Aquí se está enseñando a pecar”. Y eso es gravísimo y eso está sucediendo en Tiatira.

“Le he dado tiempo para que se arrepienta; pero no ha querido arrepentirse de su fornicación, he decidido postrarla en el lecho del dolor, y he dispuesto una gran tribulación a los que adulteran con ella, si no se arrepienten de sus obras. Además, heriré de muerte a sus hijos para que sepan todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones y que os daré a cada uno según vuestras obras” Apocalipsis 2,21-23.

Es una comunidad dividida. Los dos problemas que tiene aquí es que tiene un culto falso, probablemente haya un tipo de sincretismo, es lo que se cree que puede haber ahí, se está revolviendo con quien sabe qué tipo de idolatría, magia, culto raro, hay un revuelto de credos y hay división dentro de la Iglesia de Tiatira, de modo que está grave la situación de los cristianos de esa ciudad.

En Sardes, ¿cuál es el cuadro que encontramos?” Mantente en vela y reanima lo que te queda, pues esta apunto de morir” Apocalipsis 3,2. Una vez más encontramos aquí el contraste entre lo que parece y lo que es. Fíjate: En Esmirna: ”Pareces pobre, pero la verdad es que eres muy rico” Apocalipsis 2,9, Sardes: “Tienes nombre de quien vive, pero estas muerto” Apocalipsis 3,1. ¿Qué es lo interesante aquí? Lo interesante aquí es que Dios es el que conoce lo que nadie ve.

“Pareces pobre, pero en realidad eres rico” Apocalipsis 2,9, ”pareces vivo, pero en realidad estas muerto” Apocalipsis 3,1. “Tú dices que ves, pero en realidad no ves nada”. Esas expresiones son hijas de esta: “Conozco”. El que sabe la verdad, el que no se deja engañar, el que va ms allá de las apariencias, ese es Jesucristo.

Sardes: “He descubierto que Dios no considera perfectas tus obras. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste mi palabra; guárdala y arrepiéntete” Apocalipsis 3,2-3 Fíjate que esto tiene un parecido con lo que se le dice a Éfeso: “Has perdido el amor primero. Mira de dónde has caído” Apocalipsis 2,4-5

Y ustedes recordarán que dijimos que cuando se habla de esa manera, seguramente la alusión no es a la historia de una persona, sino al cambio que ha tenido la comunidad, es como diciendo: “La gente de antes recibió mejor la palabra", es una misma comunidad, pero ya una nueva generación de personas. entonces a los nuevos se les dice: "Aprendan de los antiguos, aprendan del fervor, aprendan de la apertura con que se recibieron las cosas antes". “Acuérdate de cómo recibiste mi Palabra, guárdala y arrepiéntete” Apocalipsis 3,3.

Pero ¿qué es lo malo? ¿Qué es lo deficiente aquí? “He descubierto que Dios no considera perfectas tus obras” Apocalipsis 3,2. Realmente no se denuncia un pecado específico como en el caso de la brujería que tentaba a los de Pérgamo, o el sincretismo que tentaba a los de Tiatira. Lo que se denuncia aquí es una atonía, que es un término médico. ¿la atonía qué es? Es un desgonzamiento.

Los músculos deben tener tono, el tono muscular. Cuando una persona tiene daño neuronal severo, los músculos quedan sin ningún tono. Mi querida mamá, por ejemplo, sufrió de eso. Ella perdió, -cuando se afectó con lo del tumor y tuvieron que hacerle la operación-, ella perdió completamente el tono muscular en el lado izquierdo. Es lo que uno dice, -y es tan doloroso decirlo de la propia madre-, que los músculos quedan como un trapo. Eso es atonía, es sin fuerza alguna, sin vida por dentro.

Esa atonía es lo que sufre la Iglesia de Sardes, es una Iglesia mediocre, sin fuerza, sin ilusión, sin vida. Es una Iglesia que vegeta es una Iglesia que no tiene vigor para dar, y el que no tiene vigor para dar, simplemente se queda esperando a que otros le dicten la plana y le cambien el credo.

La atonía, en este caso, es lo mismo que la mediocridad, es el desgonzamiento; probablemente sea también lo que los escritores de la época de los Padres del desierto llamaban la famosa "acedia", es como un desgonzamiento, como un desinterés, falta de ánimo, una incapacidad como de encontrarle sentido a las cosas.

La Iglesia de Filadelfia: “Conozco tu conducta; he abierto ante ti una puerta, que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra. He decidió poner en tus manos algunos de la sinagoga de Satanás, de esos mentirosos que se proclama judíos sin serlo. Ya que has preservado mi recomendación de ser paciente, también yo te preservaré en la hora de la prueba, que va a venir por el mundo entero. Mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona” Apocalipsis 3,8-11.

Qué bonito, pero yo no encuentro propiamente como una denuncia; sin embargo, está en peligro, está en tentación, tiene que tener cuidado, pero no hay propiamente una caída, no hay algo demasiado grave.

y finalmente viene Laodicea, a la cual sí le dice muchas cosas, ante todo lo que más se denuncia es la hipocresía. “Eres una mentira”, eso es lo que le viene a decir Jesús a la Iglesia de Laodicea: “Eres una mentira".

"Tú dices: ”Soy rico, me he enriquecido, pero no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego, para que te enriquezcas, vestido blancos, para que te cubras y no quede al descubierto tu vergonzosa desnudez. Tú dices que tienes vista y estas ciego” Apocalipsis 3,17-18. Lo más grave de Laodicea ¿qué es? Es pura mentira, es pura apariencia.

Resumen: ¿qué es lo que se critica dentro del “conozco” de estas comunidades? Lo que se critica es esto: que por un lado hay apariencia, yo creo que eso es muy grave, la hipocresía, es pura fachada, tú eres pura fachada, eso se acusa ahí. ¿Qué otra línea de denuncia denuncia aparece? La mediocridad, es decir, el desgano, la tibieza: “No eres ni frío ni caliente” Apocalipsis 3,15.

Entonces fíjate: está la mentira o engaño, está la tibieza o mediocridad, entonces ahí van dos líneas; luego la confusión doctrinal, la confusión en la fe, que es lo contrario del discernimiento, esa es la tercera, y eso aparece en el uso de la magia en el sincretismo; cuarto, las divisiones en la comunidad; y quinto, falta de amor. Siempre son críticas serias, criticas bastante fuertes.

Entonces el ser pura fachada, la tibieza, la confusión en la fe, la falta de empeño, la falta de amor, las divisiones, ¡es grave lo que aarece ahí! Pero una vez más ¿qué comprobamos? Son las mismas tentaciones por las que pasamos todos, en todos los tiempos, son las mismas tentaciones que nos llegan hasta lo más recóndito de los monasterios. Cuando uno ve los monasterios, que resultaron practicando tantas cosas de la Nueva Era, eso es lo mismo: eso es sincretismo, eso es otra vez la magia.

Yo me acuerdo de una comunidad religiosa, –distinta a ustedes-, donde fui a predicar unos retiros, entonces en la capilla del noviciado tenían todos los libros de la Nueva Era: el yoga, el método Silva, el Budismo Zen, no sé que. De esas novicias no quedó ni una, imposible que quedaran con ese tipo de siembra.

Es para que nos demos cuenta que esto sigue en nuestro tiempo, esto no es que ahora somos más inteligentes, más perspicaces, más virtuosos. Estas tentaciones siguen estando: el sincretismo sigue estando en nuestro tiempo; uno dice la magia, la magia como tal no, pero ahí está el tema de la Nueva Era que hemos dicho; las divisiones en la comunidad se ve en algunas partes. Lo de ser pura fachada, eso nos pasa a todos, porque como además uno hace toma de hábito y recibe vestido de santo, entonces uno a veces empieza a creer como que de veras eso es así, y resulta que el único santo es el vestido. De ahí en adelante, difícil creer.

La falta de amor, el desgonzamiento espiritual, ¡No? Esa gente a la que uno le va a hablar: “-Mira, es que he pensado que quizás tú pudieras", y le contestan a uno: "-¡Ahhhh!" Tiene atonía espiritual; hay que tener cuidado con eso porque eso nos tienta a todos.

Dejamos por aquí este tema de las cartas. Hemos visto cómo se ve Jesucristo. Hemos visto, cuáles eran los aspectos más hermosos y más significativos de estas comunidades, y también los aspectos criticables.

Luego vienen unas recomendaciones, que yo las dejo también a ustedes. A cada Iglesia se le hacen recomendaciones: "Arrepiénte"; "mira, vengo pronto"; "toma estas decisiones"; "no juegues con esto", etcétera. Esas determinaciones quedan un poco como tarea para ustedes.

La invitación ¿cuál es? La invitación es que ustedes revisen ese tipo de invitaciones y nos las apropiemos. Por decir algo, a Esmirna se le dice: ”Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” Apocalipsis 2,10. ¡Qué lindo! Con eso se puede hacer una cartelera y un un mensaje, porque ese tipo de cosas las seguimos necesitando hoy como las necesitaron ellos.

De esta manera cerramos el tema de las Siete Iglesias y entramos entonces, a partir de nuestra siguiente reflexión, con el tema de las visiones proféticas, a ver qué logramos sacar en claro entre tantas nubes, dragones y pestes