Apocalipsis 05: Mensajes a las Iglesias, 1a. parte

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Tema 5. Mensajes a las Iglesias. Primera parte.

http://fraynelson.com/blog/2011/06/21/apocalipsis-05-mensajes-a-las-iglesias-1a-parte/


Lo más característico de las Cartas a las Siete Iglesias, es que indican la cercanía de Jesucristo; Cristo está cerca, conoce de primera mano lo que sucede en la comunidad; Cristo está cerca, y dispone con autoridad y con precisión lo que debe hacerse; es decir, que estas cartas sobre todo subrayan la presencia de Jesucristo.

La Iglesia, en la perspectiva del Apocalipsis, no es nunca una asociación puramente humana que tuviera una finalidad espiritual o sobrenatural. La Iglesia es desde el principio, desde su comienzo y hasta su consumación, obra de Dios. Este es un aspecto que el Papa Benedicto ha destacado en numerosas alocuciones, me parece que la última vez que lo hizo de manera muy visible fue en la solemnidad de Pentecostés, donde se refirió a la Iglesia como una "obra de Dios”.

La Iglesia no es el concurso de voluntades humanas para lograr unos ciertos proyectos o propósitos. Y por eso mismo, los proyectos que haya en la Iglesia, la estructura organizativa de la Iglesia, el derecho de la Iglesia, eso no puede suplantar la acción del Espíritu, la presencia de Cristo, la acción de Dios.

Y es que ciertamente, hay la tentación de suplantar esta acción de Dios. Lo ha denunciado el mismo Papa cuando se refiere a que la Iglesia no es una ONG. Esa sigla, ONG, quiere decir "Organización No Gubernamental". Es el nombre genérico de multitud de asociaciones que hay en todas partes del mundo y que tienen distintos propósitos, por ejemplo, puede haber una ONG que quiere salvar al ganado orejinegro, ese el propósito de esa ONG; otra ONG tiene el propósito, pues parece un poco más noble, de luchar contra el hambre o de buscar el agua potable para poblaciones de escasos recursos.

Entonces, durante mucho tiempo, o durante un tiempo considerable, sobre todo después del Concilio, la Iglesia estuvo tan cuestionada que, hasta cierto punto, creo que cayó en la tentación de justificar su presencia básicamente diciendo: “Nosotros hacemos muchas cosas”. Y en ese sentido, la Iglesia puede caer en la tentación de mirarse a sí misma, o medirse, por los resultados que produce. Resultados en términos de toneladas de alimentos, o en términos de acueductos que quedan funcionando, ropa que se ha repartido, desplazados por la violencia que han sido atendidos.

Este tipo de cosas tienen un valor inmenso, pero no pueden compararse con el ser mismo de la Iglesia, y el ser de la Iglesia está en la cercanía con Jesús. Esto conviene subrayarlo siempre, pero como que queda aún más a tiempo, es más oportuno, al dirigirme a un grupo de monjas contemplativas; porque ustedes, precisamente, hacen visible lo que dijo San Benito: “Nada se anteponga a Jesucristo”, y esa primacía de Jesucristo tiene que ser recordada una y otra vez.

Ya explicamos que estas siete comunidades indican algo así como la plenitud de la presencia cristiana en Asia Menor, lo que ahí llamaban Asia. Y entonces, aparece en la visión preliminar, la del capítulo primero, que hay siete candelabros y hay entonces siete estrellas.

Y bueno, dice el final del capítulo primero: “Esta es la explicación del misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha y de los siete candeleros de oro, las siete siete estrellas son los ángeles de las siete Iglesias, y los siete candeleros son las siete Iglesias” Apocalipsis 1,20.

Entonces, la Iglesia es un candelero, ¡qué bonito tomar esa imagen! La Iglesia es un candelero. Fíjate que el candelero, o aquí acostumbramos mucho a decir candelabro, creo que no haya diferencia entre una cosa y otra; el candelabro no tiene luz, pero porta la luz. Y la única razón de ser de un candelero o candelabro, es llevar la luz. No sirve para otra cosa. Su único objetivo, su único propósito, es, mostrar la luz, mostrar la luz, mostrar esa luz en lo más alto.

Cuando hay una habitación, que se quiere iluminar por medio de velas, pues las velas tienen que estar altas. Entonces, la Iglesia tiene que ser eso, candelero que desde lo alto regala la luz de Cristo.

Y está el caso de los ángeles de las Iglesias, sobre eso hay varias interpretaciones: algunos dicen que esos ángeles se refieren a lo que hoy llamaríamos obispos, los que son primero responsables dentro de cada iglesia, en la medida en que esos responsables tienen la misión de portar la voz de Dios.

Es decir, son los mensajeros de Dios, son los que preservan, en la enseñanza del Evangelio, y en la verdad de la salvación, a sus respectivas comunidades. Entonces, parece que esos ángeles pueden referirse a lo que hoy llamaríamos los obispos, los encargados, los primeros responsables del bienestar espiritual de esas comunidades.

Otra interpretación, es que esos ángeles pueden referirse, a los profetas. Recordemos que en la Carta a los Efesios, capítulo segundo, el Apóstol San Pablo se refiere a los distintos cargos, a las distintas dignidades que hay dentro de la Iglesia; y entonces, habla por ejemplo, de la importancia de los profetas.

Vamos a, a mirar ese texto, porque creo que es elocuente. Se describe ahí lo que hay en la Iglesia, y entonces aparece de la siguiente manera: "Ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios. Edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas”.; es interesante ese lugar tan alto que se le da a los profetas en la Iglesia Primitiva, los apóstoles y profetas.

Y tenemos también otro pasaje dentro de la misma Carta, otro pasaje que vuelve a la misma idea. Dice aquí: “Él mismo dispuso que unos fueran apóstoles; otros, profetas; otros, evangelizadores; otros, pastores y maestros, para organizar adecuadamente a los santos, en las funciones del ministerio, y todo orientado a la edificación del cuerpo de Cristo” Apocalipsis 4,11-12.

Efesios 2,20 nos habla de apóstoles y profetas, y Apocalipsis 4,11-12, nos habla de una serie de ministerios en la Iglesia, y fíjate que el que se nombra después de los apóstoles son los profetas, que tienen un cargo, incluso más alto que el de los doctores y maestros; tienen un cargo más alto que todos los encargados de la evangelización o de la organización de la Iglesia.

Es decir, parece que había una conciencia bastante alta del lugar que tenían estas personas. Quizás había una especie de institucionalización, y esta es una de las preguntas que uno a veces se hace: "¿Si será que eso lo hemos perdido en la Iglesia? ¿Dónde están los profetas? Es una pregunta que se hace también hoy: ¿Dónde están los profetas?

Interesante también cómo, cuando se inicia la evangelización, pues, se habla de que había apóstoles y profetas. En Hechos de los Apóstoles, capítulo trece, que es de donde parte la primera misión, la misión que fue dirigida por Bernabé pero en la que ya estaba Pablo, esa misión es muy interesante porque, sale dirigiendo Bernabé y vuelve dirigiendo Pablo.

El cambio parece que se dio en Antioquía de Pisidia, ahí es donde se da ese cambio. Ellos salieron de Antioquía, en Antioquía de Siria salen, van a la isla de Chipre, y hasta ahí llegó la cuerda a Juan Msrcos. Juan Marcos fue miembro del primer equipo misionero. Juan Marcos se separó, y eso le dejó una herida, por no decir una especie de resentimiento a Pablo, que después en otra ocasión dijo: "No, yo no quiero que nos volvamos a juntar con ese señor que nos dejó tirados en Chipre".

Esto es interesante, fíjate, es decir, son seres humanos, que tienen sus tensiones, que alegan, que discuten, que tienen sus pataletas y berrinches; entonces, Juan Marcos dijo: "Pues, no, yo aquí, a esto no le jalo". Téngase en cuenta que este Bernabé, Bernabé era de ahí de Chipre, Juan Marcos no sé de dónde era, pero el hecho es que Juan Marcos se devolvió ahí en Chipre, y dijo: "Bueno, suerte y pulso. Yo me devuelvo". Y se devolvió a Jerusalén.

Pedro estaba en Jerusalén, y eso explica la cercana relación entre Marcos, -porque este Juan Marcos es el mismo Marcos, Evangelista-, entre este Marcos y Pedro, que es una afirmación que se ha hecho desde toda la vida: que el evangelio según San Marcos recoge mucho del testimonio de San Pedro. Pues es que Juan Marcos dejo a Pablo y se fue donde Pedro.

Entonces siguieron Bernabé y Pablo, pero cuando llegaron a la otra Antioquía, la Antioquía de Pisidia, que ya queda en el Asia Menor, pues ya las dotes, los talentos, diríamos mejor, el carisma de Pablo, ya había aparecido mucho. Entonces ya vemos que Bernabé toma un paso más discreto, es un hombre bueno, él no ahoga el carisma, él no dice: “Aquí el que manda soy yo”, sino que deja florecer el carisma de Pablo, y prácticamente en Antioquía de Pisidia en adelante es Pablo el que dirige la misión.

Pero Bernabé tampoco desaparece del todo, cuando llega el Concilio de Jerusalén, tanto Bernabé como Pablo son llamados para que expliquen qué es lo que está sucediendo. El término técnico es: ”Guachafita", "expliquen a ver que es esa guachafita, allá qué es lo que está pasando en esa tierra de paganos".

Bueno, toda esta introducción es para decir que fíjense la importancia que tiene esa primera misión. Y esa primera misión está descrita en Hechos de los Apóstoles, capítulo trece, que, comienza con éstas palabras: “En la Iglesia establecida en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé y Simeón, apodado el Negro; Lucio de Cirene, Manahen, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo” Hechos los Apóstoles de 13,1.

Probablemente, esa lista se refiere a los profetas y maestros, quiere decir que Bernabé era tenido entre los profetas y maestros, y probablemente el mismo Pablo. Ahí parece que se funden las dos cosas, los dos títulos. Pero en todo caso, es para que veamos la importancia que tiene esto de los profetas.

Una persona, no son muchas, las que han intentado volver a institucionalizar los profetas en la Iglesia. Una persona que lo intentó fue nuestra querida y nunca bien ponderada amiga de Siena.

Santa Catalina, en el siglo XIV, dijo al Papa, después de conocer de cerca la realidad de la curia, allá en Avignon, y después de conocer el género de vida que llevaban tantos obispos y cardenales, y el problema de tantos dignatarios eclesiásticos, entonces dijo: “Su santidad, usted necesita no solamente ni principalmente una corte, usted necesita quien le hable a Dios de usted, y quien le hable a usted de parte de Dios”.

Y entonces, lo que quería Catalina es que hubiera como una residencia, como una especie de monasterio o eremitorio de santos. Gente de muy alta espiritualidad, que debía vivir allá en Roma, allá debía vivir. Y el papel de esos eremitas, el papel de esos penitentes, el papel de esos consagrados, era estar muy, muy atentos al querer de Dios y convertirse en consejeros espirituales del Papa. Este es uno de los pocos ejemplos en los que yo veo que se ha tratado de volver a lo que describen los libros del Nuevo Testamento.

¿Quién aconseja a un Provincial? ¿Quién aconseja a un Obispo? ¿Quién aconseja al Papa? Porque si las personas que aconsejan a las a los grandes dignatarios, a las grandes autoridades, son hombres y mujeres de Dios, Catalina tenía muy claro eso, que tiene que haber hombres y mujeres; es que lo de Catalina de Siena es mucho más serio de lo que parece, mucha gente cree, yo le oí predicar a un padre, para dolor del alma mía, que se rasgó las vestiduras, mi alma.

Dice el padre, que Catalina era una una histérica. Eso fue todo lo que le aprendió él a Santa Catalina. ¡Eso es una tristeza! Pues esta histérica, histérica de amor de Cristo, esta histérica tenía unas ideas más revolucionarias que cualquiera.

Por ejemplo eso: A ver, señor Provincial, usted tiene que tomar muchas decisiones, pero muchas, y muy graves, que afectan miles de personas, que tienen que ver con la salvación de mucha gente. Sus oídos, Padre Provincial, ¿están cerca de quién? ¿Quién le habla a usted? Si la persona que le habla es una persona que tiene la libertad del Espíritu, si la persona que le habla es una persona enamorada de Jesús, si la persona que le habla es una persona consciente del absoluto y la primacía de Dios, muy probablemente las decisiones suyas irán más y más de acuerdo con la voluntad del Señor.

Eso era lo que Catalina quería que tuviera el Papa, y eso era lo que ella quería que tuvieran los obispos, y para eso su procedimiento es casi ingenuo, es muy bonito. Simplemente hay gente que es de muy reconocida santidad, especialmente los eremitas, ella le tenía mucho afecto a ese tipo de vida, porque ella misma había sido, pues en su juventud, realmente una ermitaña.

Entonces, estos eremitas que están desprendidos de toda pretensión y de toda búsqueda terrena; estos eremitas que no tienen ninguna codicia, ese es el tipo de personas que deben estar en Roma, que deben estar cerca del Papa y a esas personas es a la que debe consultar la autoridad para buscar de un modo desinteresado y libre, -la libertad es muy importante-; lo que fastidiaba, lo que le daba alergia a Santa Catalina, en Avignon, era ver que el poder, poder espiritual, quedaba enzarzado y ahogado por las espinas de tantos poderes y de tantos intereses materiales.

"Porque hay que quedar bien con el Cardenal no sé qué", "porque no se puede desairar al príncipe", "porque no se puede faltar al cumpleaños de su majestad", "porque no se puede uno privar de ir al banquete de no sé dónde", "porque hay que acompañar en su sesión de cacería de no sé quién", y en eso se va la vida. Entonces, ¿dónde están los enamorados de Dios que te puedan hablar, que te puedan decir lo que hace falta en la Iglesia?

El Papa Juan Pablo II, de una manera muy discreta, dio un paso en esta dirección. Quisiera yo saber, si tuvo alguna referencia o alguna alusión a ese intento de Santa Catalina, que no le hicieron caso.

Bueno, entonces el Papa Juan Pablo II puso un monasterio de clausura en el Vaticano. Es algo que tiene alguna semejanza con lo de Santa Catalina de Siena, con la diferencia que tiene también su razón de ser, de que ese monasterio de clausura, es un monasterio pequeño, es rotativo.

Entonces duran ahí unos años algunas religiosas, y luego van cambiando a otra comunidad contemplativa y a otra comunidad contemplativa, como una señal de que el Papa necesita no solamente gente que le haga el organigrama y el cronograma y que le planee los pasajes, sino necesita gente que ore; todavía falta por cumplir algo de eso.

Y esta es una de las deudas que tenemos: en la Iglesia, ¿dónde están los profetas? De un modo visible, de un modo claro; sin embargo, -y con esto termino el paréntesis sobre lo de Santa Catalina-. Sin embargo, fíjate que Catalina era muy realista, ella tenía muy claro que esas personas iban a tener, obviamente, bastante poder para influir.

Entonces ella creía que esas personas, como una característica, debían estar bastantes retirados de las cosas de esta tierra, por eso tenían que ser prácticamente de clausura. Es decir, no pueden ser personas que estén recorriendo el mundo para que la gente, a través de ellos, pretenda tener poder sobre el Papa; tienen que ser gente que sepa tomar una gran distancia de las cosas del mundo, gente que sepa realmente buscar el Reino de Dios y su justicia, en primer lugar, para que todo lo demás venga por añadidura.

Bueno, toda esta explicación es para decir que es posible que los ángeles de los que se habla aquí en las Iglesias, sean ministerios proféticos establecidos; es decir, el profeta cumple una función de ángel de la Iglesia, el profeta que se vuelve voz de Dios, el profeta que tiene que anunciar y denunciar, y si nos damos cuenta eso tiene mucho sentido, porque el tipo de mensaje que se da son mensajes, ciertamente, de anuncio, pero también de denuncia.

Otra interpretación, que hasta donde yo alcanzo a ver tiene menos partidarios hoy por hoy, es que, efectivamente, se trata de ángeles protectores, es decir, en la teología de los Santos Ángeles, se habla de que los ángeles no solamente protegen, por ejemplo, las personas humanas, lo que llamamos el Ángel de la Guarda, sino también se habla de ángeles que protegen, por ejemplo un monasterio, o que protegen una nación, o que protegen la Orden Dominicana. Entonces, habiendo tantos ángeles, debe haber también el ángel que protege la Iglesia de Esmirna, el ángel que protege la Iglesia de Sardes.

No es que uno deba oponerse a esa interpretación, sino que parece un poco extraña por dos razones: primero, porque a ese ángel seguramente no hay que darle razones, ya él lo sabe; es verdad, seguramente, que hay ángeles protectores de las comunidades cristianas, pero los ángeles no necesitan que se les informe así por escrito.

Entonces ahí parece un poco extraño, y tampoco esos ángeles parece que pudieran actuar realmente dentro de las comunidades para que las cosas mejoraran. Entonces, en lo personal, yo me encuentro como en un cincuenta y cincuenta por ciento Yo no sé si se trataba de un ministerio profético, o yo no sé si se trataba de lo que hoy llamaríamos los obispos, los responsables de esas comunidades. No sabría yo decir en cuál de los dos casos nos encontramos.

El orden de las comunidades parece tener también su importancia. Se empieza por Éfeso, que es una comunidad de enorme trascendencia; las estrellas son los ángeles, y por eso hemos hecho la explicación sobre los ángeles; los candeleros son las Iglesias.

Entonces empieza por Éfeso, que es la que está como más relevante, como la primera, y se termina por la Iglesia de Laodicea, la cual no recibe sino regaños. A todas las demás siempre se les dice algo positivo y algo negativo. Más o menos, la estructura que se sigue en las cartas es muy sencilla, siempre se dice: "Al ángel de tal lugar escríbele lo siguiente: conozco, -que es la palabra técnica para decir estoy presente en tu realidad, estoy presente en lo que tú eres, sé de primera mano, y que también es lo que da autoridad para luego decidir qué es lo que hay que hacer-.

“Conozco” Apocalipsis 2,1, y ahí normalmente se incluye lo bueno y lo malo, casi siempre se incluye lo bueno en primer lugar: “Conozco esto bueno que has hecho”, como quien dice: "Eso se le suma, pero, tengo contra ti”, viene la segunda parte: "Me doy cuenta que aquí hay estas deficiencias". Luego hay una insistencia en el pronto, casi en todas las cartas: “Hay que obrar y hay que obrar pronto”. Y varias veces dice: “Vengo pronto”. El Señor asegura, su visita, ya explicamos en su momento que ese “pronto” es teológico y no es cronológico.

Miremos entonces algo sobre los textos que aquí se dicen, recordando lo que ya pusimos antes en el contexto: es interesante ver que hay persecución, pero que también hay debilidad. Del lado externo, los cristianos son perseguidos, pero internamente también son tentados, también son mediocres, también se cansan, son incoherentes y, lo que ahí parece más grave, se dejan desviar por doctrinas extrañas.

Casi que el pecado más grave es el pecado contra la fe, porque el que conserva la fe, aunque esté equivocado, sabe para dónde tendría que caminar; en cambio, el que destruye la fe, el que permite que la fe se corrompa, es como el que está perdido en el bosque, y permite que se le pierda, o permite que se extravíe la brújula.

"Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro: “Conozco tu conducta, tus fatigas y tu paciencia, sé que no puedes soportar a los malvados, y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo” Apocalipsis 2,1-2.

¿A qué alude eso de los falsos apóstoles? Hay dos teorías: los falsos apóstoles pueden ser predicadores de religiones, de credos o de filosofías extrañas, o gente que había corrompido la fe cristiana revolviéndola con trazas de gnosticismo. Vamos a encontrar que en buena parte de estas Iglesias está siempre la sombra amenazante del gnosticismo, y por eso también tenemos que hacer una explicación sobre la gnosis; entonces lo de los falsos apóstoles puede referirse a eso.

Pero si recordamos la predicación de San Pablo, falsos apóstoles, por ejemplo en la Segunda Carta a los Corintios, son aquellos que predicaban la necesidad de obedecer la Ley de Moisés, entonces eran los que iban detrás de San Pablo, pero a buena distancia, de modo que cuando él dejaba la ciudad, ellos entraban, visitaban las comunidades cristianas, y con aire de cierta importancia y de cierta sabiduría, decían: “-Bueno, no han empezado mal ustedes, ¿pero ya se circuncidaron?" "-No, nosotros no sabíamos que había que circuncidarse". "-Claro, tienen que circundarse. La Ley es santa, la Ley es buena”, no sé qué. Y entonces los ponían a obedecer la Ley de Moisés.

El propósito principal de este obligarlos a la circuncisión y a la Ley, ¿cuál era? Pues, a ver, expliquémoslo de este modo: había una red, ¿cierto? Había una red de sinagogas, en el mundo antiguo había muchas sinagogas: sinagogas en Alejandría, sinagogas en Fenicia, en Antioquía, en Éfeso. Esas, sinagogas estaban en contacto las unas con las otras. Algunas eran más importantes que otras. Estaban en conexión las sinagogas.

Y este sistema de sinagogas se había, afianzado en una historia de siglos. Usted recuerde, por favor, que la primera expulsión de hebreos de su propia tierra sucede en el siglo VIII antes de Cristo, y aquí estamos hablando del siglo I. Entonces ya son ochocientos años de gente que ha salido, que ya no tiene posibilidades de celebrar la fe en el Templo, y que, por consiguiente, tiene como único modo de congregarse, la Palabra; el único modo de congregarse es la Palabra, entonces, y esto va a ser la norma casi absoluta después del destierro, la religión significa Sinagoga.

La Sinagoga es el lugar de la religión, eso no existía en tiempos de David, ni en tiempos de Moisés. Mientras el Templo estuvo en funcionamiento, el Templo era el centro de la vida religiosa. Pero el movimiento de la dispersión llevo a que la Sinagoga se convirtiera en el eje central, y la Sinagoga ¿qué significa? Una cantidad de poder para el que sabe leer y escribir.

Entonces los escribas, las escuelas de teología, los intérpretes de la Ley, esos son los que tienen poder sobre la gente, esos son lo que, de algún modo, dirigen la comunidad, son los que son consultados cuando hay que tomar una decisión para la comunidad judía.

Hoy nos cuesta un poco de trabajo entender esa característica del poder, pero tú piensa algo: esta gente está en muchos lugares del mundo, viven aislados, aislados de los paganos, porque tienen costumbres muy distintas a las de los paganos.

Los paganos, pues, practican la prostitución, el homosexualismo, la pederastia, comen todo tipo de cosas, tienen sus bacanales, sus desórdenes. Entonces los judíos no quieren participar de eso, los judíos se aíslan, la historia del aislamiento de los judíos es milenaria, realmente. Entonces, ¿quién es líder dentro de esos núcleos? El que dirija la Sinagoga, ¿y quién dirige la Sinagoga? El que sabe leer y escribir.

Entonces son los escribas, son los letrados, son los intérpretes, por eso el poder de un hombre como Gamaliel era mucho más grande de lo que parecía, porque acuérdate que estamos en un tiempo en que el uno por cierto de la población sabía leer, esa era la proporción, entonces, ¿eso qué quiere decir? Que esa era la gente que tenía el verdadero poder dentro de la comunidad.

Esto explica lo que sucede cuando llega San Pablo. Llega San Pablo, como esa escena tan chistosa de Iconio o de Listra, de todos esos lugares, ¿no? Llega San Pablo y lo reciben bien, es un judío, ¿no?" Entonces lo reciben bien: "Bueno, bienvenido", -obviamente, a todo anfitrión le gusta lucirse un poco-,¿no?: "¡Bienvenido! ¡Qué bueno que nos traes noticias de la ciudad santa! Sigue, por favor, aquí al puesto de honor, vamos a cantar los salmos".

Y había un gran espíritu de hermandad, un gran espíritu de solidaridad. "¿Si ahora quieres dirigirle la palabra a la gente?" Y entonces viene Pablo y empieza a decir: "Bueno, vengo a contarles que todo eso que ustedes leen todos los sábados ya se cumplió. Vengo a contarles que el Mesías ya llego, el Mesías se llama Jesús, ya lo mataron, ¡ya resucitó!"

Y entonces éstos se quedan así como un poco..., no logran alegrarse, ese es un dato importante, no consiguen alegrarse, ¿por qué? Pues no consiguen alegrarse porque su sistema, o como algunos dicen hoy tan simpáticamente, su tinglado, ya estaba organizado.

Su sistema no permitía un Mesías que viniera a desordenar todo eso; además, resulta que sí ya llegó el Mesías, y el Mesías ya murió y resucito, y el Mesías dejo el mandato de que hay que bautizarse, y dejo el mandato de que hay que hacer la fracción del pan, la Sinagoga misma se acaba, "no hay más que hacer aquí".

Es decir, Pablo era una amenaza, uno tiene que caer en la cuenta de esto, tenían que ver a Pablo como una amenaza, ¿ah? Eso es una cosa que a uno le cuesta mucho trabajo imaginar, ¿no? ¿Cómo poder hacer una comparación con el tiempo nuestro? Es muy difícil, imaginarse que algo así pudiera suceder.

Si uno le dijeran: ”No, mire, es que ya llegó Cristo, volvió Cristo, lo que pasa es que volvió un poco más discreto de lo que se pensaba, pero ya volvió, está en Ecuador y está congregando una asamblea, entonces ya no tiene sentido que ustedes sigan en clausuras, ya lo que toca es ir al encuentro con Él". En ese momento toda la vida pierde sentido.

¡Ya que vamos hacer más cosas! ¿Como vamos a celebrar la Misa si ya volvió Cristo? No más Misas, vamos es a organizar el viaje, a encontrarnos con Cristo porque Cristo está en las planicies de no sé dónde en Ecuador". Eso desarma el mundo por completo.

Entonces Pablo llegaba y empezaba a decir: “Bueno, vengo a contarles que todo esto ya perdió sentido; vengo a contarles que usted, que dirige esta Sinagoga, no tiene nada que hacer; vengo a contarles que hay una palabra que es más grande que la de Isaías y de todo eso; y vengo a contarles que hay que bautizarse y hay que celebrar la fracción del pan. ¿Qué opinan ustedes? A ver, ¿ahora qué dicen ustedes?“ Ellos sentían que les estaban desarmando el mundo.

Por eso, cuando se iba Pablo y llegaban los súper apóstoles, que llama Pablo, pues el mensaje de ellos parecía mucho más ponderado. Porque los súper apóstoles llegaban y decían: "Sí, sí, sí, lo que pasa es que Pablo es intenso; pero, pero mira, no, no, las cosas hay que tomarla con calma, por supuesto, por supuesto, porque la gente ya preguntaba: "¿Pero ahora qué hago, circuncido o no circuncido a mi niño?"

Entonces llegaban los súper apóstoles: "Claro que sí, claro que sí, hay que seguir circuncidando a vuestros hijos, y lo que nos dijo Moisés pues es palabra que está ahí, es palabra que nadie puede cambiar. Ningún Pablo que venga ahora nos va a cambiar la Ley, por supuesto". Entonces el mensaje de los súper apóstoles era un mensaje que parecía razonable. Por eso aquí no sabe uno exactamente a quien se refiere estos de lo que se llaman apóstoles sin serlo.

Sigue contándole cosas buenas a los efesios: “Tienes paciencia, y has sufrido por mi nombre sin desfallecer” Apocalipsis 2,3. La persecución de fines del siglo primero fue de Domiciano. Domiciano fue el de la persecución a la que aquí probablemente se hace referencia, dónde dice: “Has sufrido por mi nombre sin desfallecer. Pero debo decir en tu contra que has perdido tu amor de antes” Apocalipsis 2,3-4

Esta frase, que la hemos meditado muchas veces, y que puede servir para las confesiones que hacemos de nuestros pecados, esta frase, uno casi siempre la relaciona con la historia personal de uno, ¿no? Uno mira, cómo era yo, por ejemplo, uno dice: "¿Cómo era yo de novicio?" Uno se acuerda cómo era uno de novicio, pero hay que tener en cuenta lo que dijimos antes, acuérdate que aquí se le está hablando a una segunda generación de cristianos.

Entonces, aquí no es tanto: "Ustedes, los que están oyendo estas palabras, antes eran más fervorosos", sino lo que quiere decir es: "La generación anterior a ustedes, esa sí era fervorosa". Es más ese sentido el que tiene aquí lo de haber perdido el amor primero.

“Debo decir en tu contra que has perdido tu amor de antes” Apocalipsis 2,4, porque acuérdate que se le está hablando a una Iglesia, se le está hablando a una comunidad como tal, entonces el mensaje no es simplemente que tú como persona, que eso también sucede, ¿no? Tú como persona antes eras más fervoroso y ahora eres menos fervoroso, sino que se refiere a la comunidad cristiana: la primera generación tenía mayor fuego.

Esta segunda generación es una generación tibia, una generación mediocre. “Date cuenta de dónde has caído, arrepiéntete, y vuelve a tu conducta primera” Apocalipsis 2,5. Entonces el volver a la conducta primera, ya nos queda claro que la conducta primera no es simplemente: "A ver cómo me enfervorizo", sino, volver a la conducta primera es: "Vuelve al contacto con los Apóstoles, vuelve al contacto con el mensaje, vuelve al contacto con el Evangelio, vuelve al fuego".

Porque, como es una comparación, muy probablemente, es una comparación entre generaciones, que una comparación en la historia de una sola persona, entonces muy posiblemente lo que se está diciendo es: "¿Dónde estaba el fuego de esa primera generación? En los Apóstoles, en el Evangelio, en la predicación primera; vuelve a ese fuego, vuelve al contacto con ese primer mensaje".

“Si no, iré a ti, y si no te arrepientes cambiaré de su lugar tu candelero” Apocalipsis 2,5. Esa es una expresión dura como tantas otras, ¿y que puede querer decir “cambiar de su lugar tu candelero”? Pues significa la extensión de la comunidad, acuérdate que el candelero es la Iglesia.

El tipo de amenaza que se hace aquí, es una amenaza en realidad, es la misma amenaza que Cristo hizo a los escribas. ¿Te acuerdas lo que dijo a los escribas y fariseos?: “Por eso se os va a quitar el Reino de Dios a vosotros y se dará a otro pueblo que si dará sus frutos”.

Es ese mismo de amenaza que se hace aquí: “Cambiaré de lugar tu candelero”.Entonces eso iría a favor de la hipótesis que los tales apóstoles estos eran de los judaizantes. Los judaizantes iban por la línea de escribas y fariseos, y por eso se les regaña en términos parecidos a los que Cristo utilizó con los escribas y fariseos.

“Tienes, en cambio, a tu favor que detestas el proceder de los nicolaítas que yo también detesto. Él que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias” Apocalipsis 2,6, y viene la promesa, siempre termina con una promesa: “Al vencedor le daré de comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios” Apocalipsis 2,7.

¿Quiénes eran los Nicolaitas? No sabemos quiénes eran, nadie da razón exacta de quiénes eran los nicolaítas. Pero yo creo que es una buena ocasión, para que terminemos esta primera entrada en las Cartas a las Iglesias, describiendo un poco el fenómeno gnóstico, porque es que lo vamos a tener presente en todas estas cartas,

¿En qué consiste la tendencia gnóstica, y cuál es el daño que hace? La manera más fácil de describir la tendencia gnóstica, pienso yo, es a través de la imagen de una montaña.

Así que, vamos a imaginarnos una montaña: para los gnósticos, el conocimiento, -la palabra gnosis quiere decir conocimiento-, para los gnósticos el conocimiento, o sea la gnosis, es femenino en griego, la gnosis es un ascenso, esto tiene mucho sentido, porque efectivamente, en el proceso de conocer, suele suceder que lo que uno sabe le sirve para aprender otra cosa, por ejemplo uno aprende los números y así aprende luego a sumar; luego, sabiendo sumar, aprende a multiplicar, es como una escalera, es un ascenso. Ese es el primer dato: el conocimiento es un ascenso.

Segundo dato para la gnosis: hay conocimientos que son más importantes que otros, y el conocimiento más importante de todos es saber vivir. Entonces, la gnosis no se preocupa de todos los conocimientos, como decir: "Vamos a aprender contabilidad, química, física nuclear, ¡no! La gnosis se ocupa del conocimiento que lleva a la vida, el conocimiento que da vida, o mejor, porque eso ya es terminología muy bíblica lo que acabo decir, la gnosis se ocupa de cómo vivir.

Llevamos dos puntos: la gnosis es conocimiento, y la gnosis quiere responder a la pregunta “cómo vivir. Tercer punto: hay leyes en la vida, la vida tiene sus leyes, y esas leyes, si tú las respetas y aprendes a utilizarlas, sabes vivir; si las desconoces, o conociéndolas no las respetas, o conociéndolas y respetándolas, no las utilizas, entonces tu vida es mediocre, probablemente, oscura, y seguramente, triste. La vida tiene leyes, y el propósito es descubrir las leyes de la vida.

Entonces podemos decir, en esta pirámide que hemos imaginado, podemos decir que la cumbre, la cumbre es la gnosis, la representamos con la letra Gamma mayúscula, es la gnosis. Ahí está el conocimiento, ese es el conocimiento, esa es la cumbre. Pero resulta que esa cumbre, que es la posesión de las leyes que rigen la vida, y que rigen el cosmos, y que rigen el amor, y que rigen las relaciones interpersonales, y que rigen el poder, es decir, las leyes que gobiernan todo, esas leyes las personas las descubren de distintos modos, por distintos caminos y en distintas escuelas.

Es decir, a esta cumbre, se llega, a veces, por este camino, otro llega por este camino, otro más sube por este camino, y otro más por por allá; hay distintos caminos para llegar a una misma meta. Y la meta es llegar a conocer las leyes de la vida. ¿Qué nombre adquieren esos caminos? En algunos casos, según los gnósticos, en algunos casos se llaman filosofía, en otros se llaman sabiduría, en otros se llaman religión.

Entonces, para los gnósticos, de aquella época y de nuestra época, las religiones son simplemente caminos opcionales y alternativos para llegar a una meta, y esa meta es: el conocimiento de las leyes de la vida .

Si yo llego a conocer las leyes de la vida y cómo funciona la vida, pues, he llegado a la gnosis. Que yo lo aprendí como cristiano, muy bien, excelente, muy bien, que vivas y que practiques tu fe cristiana, excelente, muy bueno. "-Ah, pero yo soy musulmán". "-¿Y ya conoces las leyes de la vida?" "-Pues estoy aprendiendo". " Pues muy bien, sigue en tu empeño, sigue como musulmán. El gnóstico no pelea con ninguna religión, dicen ellos.

En realidad, uno viene a descubrir que niegan toda religión. Pero al principio parece que sencillamente no pelean con nada: "No, tú sigue tu camino. Tú eres protestante, bienvenido eres, sigue tu camino. El otro es budista, "un gran camino de iluminación". "-¿Tú qué eres?" "-Yo pertenezco a la religión shinto". "-Bueno, pues sigue con tu shintoísmo y así llegarás también a la iluminación".

Otro dice: "-Yo soy ateo". "-No hay ningún problema, eres un ser vivo, te toca de todas maneras convivir con otros seres humanos, tienes que resolver los mismos problemas que todos los demás, no importa que tú seas ateo, de todas maneras necesitas conocimiento para darle, un sentido y un valor y una alegría a tu vida".

De ahí la importancia de la imagen de la montaña. Entonces ninguna religión es privilegiada, de acuerdo con los gnósticos, ninguna, da lo mismo ser cristiano que ser musulmán, que ser ateo. O,bviamente si uno es un convencido de Jesucristo se le empiezan a encender las alarmas, uno dice: "Esto está raro, esto está feo"; cualquier enseñanza que diga que da lo mismo Cristo que no Cristo, uno dice: ¡Esto esta raro!" Lamentablemente, hay mucho cristiano que no tiene tanta claridad sobre su fe, y entonces se deja engañar por este tipo de cosas.

Bueno, hecho este planteamiento, ahora decimos lo siguiente: si esto es así, entonces ¿quién es Cristo en este esquema? Pues Cristo es un iluminado, Cristo es uno de los muchos iluminados. Buda fue otro iluminado, Gandhi fue otro iluminado, Mahoma seguramente fue un iluminado. Es decir, aquí en la cumbre de esta montaña están todos tomados de la mano: Mahoma, Jesús, Buda, todos, Confucio, todos los iluminados de todos los tiempos.

¿Qué es lo que vale de Cristo? Que es un Maestro, sus palabras son sabias. Y uno pregunta, a ver: "-¿Y la muerte, de Cristo? Porque Cristo murió en la Cruz". "-Sí, fue una muerte que vino a sellar su enseñanza, una muerte que mostró la coherencia de su enseñanza". "-¿Pero Cristo entonces es Dios?" "-Claro, Cristo es Dios, tú eres Dios, yo soy Dios, todos somos Dios".

"Cristo descubrió su ser divino, y si tú sigues el camino de la gnosis tú vas a descubrir tu propio ser divino", esa es la gnosis. Fíjate cómo la estrategia gnóstica es empezar siempre por no negar, todo lo admite, ¡sin ningún problema! Todo lo admite y todo lo cambia; todo lo admite y todo lo retuerce; todo lo admite y todo lo confunde. Entonces ellos admiten a Cristo, pero el Cristo admitido por los gnósticos no es el Cristo en el que nosotros creemos.

Hay mucho que decir sobre la gnosis pero nuestro principal propósito no es la gnosis, obviamente. Entonces terminemos esta parte sólo recordando algo más: Cristo como mensajero no importa. Para los gnósticos lo único que importa es el mensaje; es decir que Cristo, para los gnósticos, Cristo se hubiera podido morir de un resfriado severo, al lado de su esposa y de sus hijos, y hubiera sido el mismo Cristo, el mismo Cristo, que nos hubiera dejado palabras de gran sabiduría, como las palabras que han dejado los demás.

Entonces, la carne de Cristo no tiene ningún significado, el sufrimiento de Cristo no tiene ningún valor, La cruz de Cristo no importa, la Sangre de Cristo no es la que nos salva. Lo que salva, y mejor no utilizar la palabra “salva”, porque a ellos no le gusta la palabra “salvación”, les gusta la palabra “iluminación”, que es lo que tú vas encontrando a medida que asciendes y asciendes en la montaña y vas encontrando más luz y más luz, hasta que llega un momento en el que ya eres un ángel, porque los seres humanos se vuelven ángeles, según la gnosis.

Entonces ya te vuelves un ser completamente espiritual, y seguramente le revuelven también reencarnación y otro millón de cosas. Entonces tú asciendes en el conocimiento, asciendes, asciendes, ¿cierto? Y vas llegando a la luz, entonces lo único que importa es el conocimiento, y lo único que importa es la luz, la iluminación.

Uno de los autores más gnósticos que hemos tenido en estos tiempos es Anthony de Mello, si ustedes quieren saber de qué estoy hablando, es de los escritos de una persona como él. Uno puede recorrer trescientas páginas de Anthony de Mello sin que se mencione la sangre, la carne, el sufrimiento, la cruz, y en cambio, cada página y media, la iluminación, la inspiración, el conocimiento, el descubrimiento.

Hay una palabra que es muy elocuente en inglés “insigth”, esa es la palabra que da título a una de las obras de mi autor del doctorado, Bernard Lonergan, pero él no la utiliza en sentido gnóstico, valga la aclaración.

Entonces, lo que interesa para Anthony de Mello es que las personas tengan, momentos, de despertar: "¡Oh, veo la luz! ¿Pero qué es esto? ¡Ahora entiendo la vida! ¡He llegado a las leyes de la vida!". Es el momento en el que se llega a la iluminación, pero a la iluminación se llega por las palabras, se llega por la humildad, se llega por la enseñanza; a la iluminación no se llega por el bautismo, ni se llega por la gracia, ni se llega por la sangre, ni se llega por la carne de Cristo, ni se llega por el Espíritu Santo.

La historia de Anthony Mello es una historia muy triste, porque es la historia de un esfuerzo evangelizador de los jesuitas en la India, que se convirtió en un esfuerzo evangelizador del hinduísmo en el mundo. Lo mismo que le sucedió a muchos de éstos que se metieron en la causa obrera, que querían convertir a los obreros, resultaron convertidos al comunismo.

"Yo voy a convertir a los obreros comunistas", pero los obreros comunistas me mostraron la dureza de su vida, los obreros comunistas me mostraron la estrategia para cambiar y mejorar su existencia miserable, entonces ahora yo soy vocero de los obreros comunistas. Léase el caso de Camilo Torres o de tantos otros.

Entonces esta es la historia de la gnosis. La gnosis tiene una presencia y tiene una historia muy impactante y es muy pegajosa, porque cuando a uno le hablan de las leyes de la vida, muchas veces, u otro término que utilicen, es lo que uno siempre ha estado intentando. Uno dice: "Bueno pero ¿por qué será que yo casi no hago amigos? A ver, ¿yo hace cuándo hice el último amigo? A ver, analicemos, amigos así que se diga, qué amigos que hizo, no, ¿verdad? Yo, la verdad, yo no consigo amigos, ¿qué será?"

Como esa propaganda de desodorante que había hace muchos años: ”¿Qué será que todos me miran, se acercan y se van?” Era una propaganda de desodorante. Entonces lo mismo aquí, hay mucha gente que dice: "¿Qué será que yo como que no le caigo bien a nadie? ¿Yo como que no hago amigos? Me la paso, no sé, como cansado del camino", entonces dice uno: "¿Qué será lo que a mí me sucede? ¿Qué será lo que a mí me pasa?"

Y si en ese momento uno se encuentra con un maestro que le diga: “-Yo te lo explicaré, pequeño saltamontes, yo te lo explicaré. Mira, lo que sucede contigo es que tú no te has dado cuenta de cómo hay que tratar a las personas: ¡hay leyes en la vida!" Ah, entonces dice uno: "-Venga, a ver, explíqueme y yo aprendo, y luego explíqueme cómo se tiene la paz, y luego explíqueme cómo tengo que meditar, y luego explíqueme cómo tengo que respirar, y luego por favor, explíqueme cómo es eso de la reencarnación, ¿sí? ¿Me hace el favor?" Y ya uno resultó en otra religión y no se dio cuenta a qué horas, no supo a qué horas.

La gnosis es muy pegajosa, porque la gnosis juega con las palabras, y lo que nosotros tenemos para evangelizar, ¿son? Palabras en primer lugar. La gnosis juega con las palabras, la gnosis utiliza la estrategia más inteligente de todas, y por eso Hans Urs von Balthasar decía que ¡era el peligro número uno para la Iglesia!

Peligro número uno no es el ateísmo, el peligro número no es el consumismo, ni el relativismo, aunque todos son gravísimos; el peligro número uno no son las sectas, el peligro número uno es la gnosis, ¿por qué? Porque la gnosis es el proceso de destapar las palabras hasta que se evaporen, y luego llenarlas de otro significado, y luego regalar el vaso y decir: “¡Tómatelo!” Y la gente cree: “Yo todavía creo en Cristo”, y hace mucho tiempo que ya Cristo desapareció de la escena.

Entonces, es para que se sepa el peligro real que tiene la gnosis. Y eso ya existe desde esta época; entonces, probablemente estos nicolaítas tenían que ver con eso, y luego vamos a ver otros que también eran amenaza para el Cristianismo de ese tiempo..