Apocalipsis 04: Primera entrada de Jesucristo

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

TEMA 4. Primera entrada de Jesucristo

http://fraynelson.com/blog/2011/06/21/apocalipsis-04-primera-entrada-de-cristo/


¿Cómo está distribuido el libro del Apocalipsis? Hay una parte que es la parte de las Cartas, y eso cobija los capítulos uno, dos y tres; luego, a partir del capitulo cuatro, encontramos una serie de visiones que van presentando un camino hacia un desenlace y ese desenlace es múltiple: incluye el castigo de Babilonia, el exterminio de las naciones paganas, y la Jerusalén futura, que al mismo tiempo es una ciudad santa, pero es también la esposa del Cordero.

Entonces uno puede quedarse con eso, con que el Apocalipsis tiene dos partes: las Cartas a las Iglesias, en las cuales hay un mensaje bastante más directo,- recordemos estas comunidades que se encuentran en la actual Turquía, en esa época la llamaban Asia o Asia Menor-, y luego vienen esta serie de visiones, visiones que avanzan a un paso cada vez más fuerte y más acelerado mirando un desenlace y ese desenlace es la victoria sobre el mal.

En realidad son varios males derrotados: el dragón, la bestia, la serpiente, la muerte, el pecado, todos estos son derrotados. Pero de algún modo hay como un resumen en dos grandes imágenes que son Babilonia y la gran prostituta, que en parte son sinónimos con un ligero matiz.

Victoria sobre el mal, ese es como el libro del Apocalipsis, todavía lo podemos decir más sencillo: los primeros tres capítulos son el presente, y del capitulo cuarto en adelante es el futuro, un futuro que el Apocalipsis lo presenta como próximo, pronto.

Pero ya para eso explicamos que ese pronto hay que entenderlo de un modo teológico y no cronológico, y el pronto teológico lo que indica fundamentalmente es la necesidad de no enredarse con las cosas de este mundo, no enredarse con lo pasajero, sea bueno o sea malo; lo pasajero bueno son los placeres, las comodidades, el instalarse, el afincarse en este mundo.

Lo pasajero malo son las incomodidades, los disgustos, los conflictos de poder, incluso las mismas persecuciones. El buen cristiano no se deja enredar en eso, sino que va directo a lo esencial, cumpliendo así el mandato fundamental del libro del Deuteronomio: “No te desvíes ni a derecha ni a izquierda” Deuteronomio 28,14, ahí está el mandato que es cumplido por el verdadero cristiano.

Eso es lo que significa pronto. El Apocalipsis tiene dos partes: presente y un futuro pronto, un futuro próximo; ese presente es el diagnóstico de las Siete Iglesias, que está en un lenguaje bastante directo; y luego, el resto del libro, es una serie de visiones que van como escalando la acción, que van preparándonos para un desenlace, y el desenlace es que el mal es derrotado, que el bien triunfa, triunfa por la acción poderosa, soberana de Dios.

El instrumento de ese triunfo, la señal de ese triunfo, y en cierto sentido, el adalid de ese triunfo, es Jesucristo que es llamado “Cordero Degollado” y es llamado “Palabra de Dios”, así se le llama. Y después de ese triunfo viene la Jerusalén Celestial, ahí está el Apocalipsis, capítulos del uno al tres, y capítulos del cuatro al veintidós .

Los nombres de las Iglesias a las que fueron enviados los mensajes son: mensajes a las Siete iglesias: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia, Laodicea.

Entre otras cosas, algunos de estos nombres nos resultan familiares: Éfeso, por supuesto, por la Carta de San Pablo a los Efesios; Sardes lo recordamos por este gran Obispo Melitón de Sardes; Esmirna, por Policarpo, y también nos resulta familiar Esmirna por las cartas que escribió otro grande, San Ignacio de Antioquía, escribe a los esmirniotas, así como escribe a los magnesios y escribe a los romanos, entonces Esmirnia también; se ve que son comunidades cristinas, que quedan en esa península de la actual Turquía.

¿Qué hay que destacar en estas cartas? Se presentan como un mensaje de Cristo, es decir, son la actualización de aquello que encontramos en la conclusión del Evangelios según San Mateo: “Yo estoy con vosotros” San Mateo 28,20; es decir, Jesucristo no se desentiende del camino, de la lucha o de la victoria de los cristianos.

Cabe también recordar aquí las palabras que recibe el apóstol San Pablo en su conversión, le dice Jesús a Pablo, cuando Pablo le ha preguntado: “¿Quién eres?" Hechos de los Apóstoles 9,5, le dice Jesús: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” Hechos de los Apóstoles 9,5.

Entonces el primer dato teológico que sacamos de estas cartas es que hay una unión inextricable, indisoluble entre Crisito como Cabeza y sus miembros, que somos nosotros. Las luchas que nosotros padecemos, los trabajos por los que pasamos, o las caídas que tenemos, no son ajenas a Jesucristo.

Cristo, aunque está, glorioso está también peregrino; la verdad y la realidad de Cristo es compleja, como es compleja la verdad y la realidad de la Iglesia. Recordemos que se nos ha enseñado que la Iglesia es Iglesia triunfante en el cielo, Iglesia en camino de purificación o purgante, la de aquellos fallecidos que están en el Purgatorio, y también Iglesia peregrina, esta que está en la tierra.

Lo mismo se puede decir de Cristo: Cristo es el mismo glorioso, el Cristo majestuoso, pero también es el Cristo que padece, es el Cristo que es perseguido como dijo Él en la palabra a San pablo.

"Juan, a las Siete Iglesias de Asia: Gracia y paz a vosotros de parte de Aquel que es, que era y que va a venir” Apocalipsis 1,4. Este es uno de los varios modos de llamar a Cristo, uno de los varios modos de presentar el mensaje venido de Dios: "El que era, el que es, el que va a venir" Apocalipsis 1,4.

No se trata simlemente de una permanencia al estilo de lo que ha dicho la Carta a los Hebreos: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” Carta a los Hebreos 13,8; no es solamente permanencia, sino es un apelativo relacionado con la majestad de Jesucristo. “El que era, el que es, el que va a venir” Apocalipsis 1,4, indica: "El que está más allá en el tiempo, el que vence el tiempo, el que cambia el tiempo".

Y esta explicación yo creo que es importante, la tomamos de Albert Nolan, por ejemplo entre otros autores. La diferencia entre kronos y kairós, ambos aluden a tiempo; por ejemplo de aquí viene cronometro, cronología; kairós, en cambio, es una palabra que no ha dejado muchos herederos que yo conozca en nuestra lengua.

Ambos se refieren a tiempo, pero este kronos es el tiempo como independiente de nosotros, como ajeno a nosotros, podríamos decir que es el tiempo que marca el reloj; mientras que kairós es el tiempo, pero es el tiempo oportuno, es el tiempo en clave de cualidad, esa es una buena manera de describirlo.

Kronos es el tiempo cuantitativo, mientras que kairós es el tiempo cualitativo. Por ejemplo, cuando nosotros decimos: “Ese fue un buen tiempo”, recordando quizás la juventud, recordando el noviciado, "¡qué buen tiempo!", ahí no está aludiendo uno al número de meses o al número de horas, sino está diciendo que esa época estuvo marcada por acontecimientos, estuvo marcada por un crecimiento, tal vez, estuvo marcada por oportunidades.

El kairós alude a la oportunidad, y por lo tanto alude al cambio. Cuando se habla de Jesucristo como "Aquel que era, que es y que va a venir" Apocalipsis 1,4, uno nota que se trata de un tiempo kairótico, es tiempo en clave de kairós.

¿Por qué? Porque fíjense que no dice: “El que era, el que es y el que será”, que sería como lo normal, ¿no? Era, es y será, al estilo de la Carta a los Hebreos: "Ayer, hoy y siempre" Carta a los Hebreos 13,8; aquí dice: “El que va a venir” Apocalipsis 1,4, ¿por qué lo dice de esa manera? Porque el que va a venir es el que trae consigo un nuevo tiempo.

No es que Cristo este esperando al tiempo, sino que Cristo trae el nuevo tiempo, y si uno logra entender esto yo creo que entiende una línea muy importante de revelación en el Apocalipsis. Repito: Cristo no es sencillamente el que espera el tiempo, como que Cristo estuviera mirando al calendario, mirando al reloj, como niño que espera la hora del recreo, o como ejercitante que dice: "¿Cuando se acabará esta conferencia?" Mira el reloj y dice: "Ya casi, ya no debe faltar mucho".

Cristo no está mirando el reloj para ver cuándo tiene volver, no es el reloj el que le dicta el tiempo a Cristo, es Cristo el que con su venida marca el tiempo. Ese es tiempo kairótico, y eso es lo que significa la expresión "el que va a venir", el que va a venir es Aquel que cambia el tiempo, Aquel que con su venida trae el nuevo tiempo.

Entonces la noción de tiempo que aparece en el Apocalipsis, no es la noción particularmente común entre los griegos, y Zubiri decía: "Los griegos somos nosotros", no es la noción de un fluir, el fluir monótono, por ejemplo del tic-tac, y entonces que Cristo estuviera esperando que llegara el tic número dos millones cuatrocientos quince mil, no, Cristo no está esperando ningún tic especial, sino que la llegada de Cristo produce el tiempo. El futuro lo produce Dios, el futuro lo crea Dios, así como Dios ha creado el pasado.

Entonces observemos que la noción de majestad es aquí altísima, es una noción que esta incluso más allá del tiempo, ese saludo o esa manera de hablar de Cristo aparece varias veces en el Apocalipsis, por ejemplo en este versículo cuatro, y luego la vamos a encontrar un poco más adelante, donde dice precisamente: “Yo soy el primero y el último, el que vive” Apocalipsis 1,7. Sobre esa noción de último también hay que comentar algo: ¿Qué quiere decir ser el ultimo?

Entonces Cristo es el que trae el nuevo tiempo, y por eso desde el principio la esperanza cristiana no es resignación. porque la resignación es lo que le pasa a uno si le dicen: “El doctor sólo puede atenderlo a las cinco”, y uno mira el reloj que dice: "Son las cuatro y cuatro minutos", ¿qué toca hacer? Resignación, y ahí es cuando uno pone cara de aburrido, y ahí es donde uno empieza a esperar, pero esperar en el sentido de resignarse.

La esperanza cristiana no es resignación, la esperanza cristiana es certeza de la intervención soberana, majestuosa de Jesucristo; si Cristo no está esperando que el reloj le diga, o el calendario le diga cuándo tiene que intervenir, entonces nosotros no estamos esperando a que llegue una fecha especial, no estamos esperando a que llegue una hora especial, nosotros no esperamos ni días ni horas, nosotros esperamos a Jesucristo.

"Juan, a las Siete Iglesias: gracia y paz de parte de Aquel que es, que era y que va a venir, de parte de los siete espíritus, que están ante su trono" Apocalipsis 1,4. Bueno, aparece por primera vez el número siete, al referirse a las Siete Iglesias, y al referirse a los siete espíritus. Se ve que estas siete comunidades tenían una cierta importancia en aquel tiempo, se habían consolidado relativamente.

¿Qué tiempo podían tener esas comunidades? Según los estudiosos, el Apocalipsis debió de escribirse en la última década del siglo primero; si uno hace cuentas de cuándo fueron fundadas esas comunidades, lo que concluye es que debían tener en existencia como entre treinta y cinco y cuarenta años de existencia, pero dada la expectativa de vida, -y esto es interesante-, la expectativa de vida de aquella época, lo más probable es que ya estas cartas tienen como destinatarios una segunda generación de cristianos.

La primera generación fue la que recibió el mensaje fundamentalmente de Pablo, porque el gran evangelizador de todas estas comunidades fue Pablo, de Esmirna, y de Éfeso, de Tiatira, Pérgamo, toda esta zona está bajo influencia de Pablo, está también bajo influencia de Juan; porque Juan, según la tradición y según los datos que tenemos, pues se estableció en Éfeso. Pero la primera generación de creyentes ya ha pasado, en el termino de cuarenta años, ya ha pasado.

Entonces esta es una segunda generación, que ha tenido poco o ningún contacto con el testimonio apostólico directo, es una generación de cristianos que tiene que aprender a volar con sus propias alas, tiene que aprender a descubrir a ese Cristo del cual les han hablado los anteriores cristianos, pero un Cristo que ya para ellos es mucho menos tangible, es mucho menos inmediato porque no tienen esa generación apostólica tan cercana.

Sin embargo queda un interrogante: ¿por qué, si esto es así, este Juan no hace referencia al otro Juan, es decir, al Evangelista? Ese es un problema muy complicado y yo no me siento autorizado para entrar en ese detalle exegético, porque ahí viene la discusión de qué relación tiene el Apocalipsis con San Juan como tal.

Y en eso hay todo tipo de teorías, una de las teorías es que el autor del Apocalipsis toma el nombre de Juan en alusión directa pero honoraria del Apóstol San Juan; algo así como que: “Yo quisiera escribir hoy un mensaje para Colombia, y entonces yo escribo un mensaje y firmo: Simón Bolívar. Esto no es querer suplantar a Simón Bolívar, sino que lo que intenta decir es: "Lo que estoy diciendo lo debo todo a Simón Bolívar, y aquí estoy renovando y manteniendo vigente su pensamiento".

Entonces existe la posibilidad de que este libro del Apocalipsis pertenezca a lo que se llama, así en exégesis “Círculos joaneos”, es decir, discípulos muy instruidos, muy afectados por la teología de San Juan, los cuales, de un modo, diríamos, de tributo, dedican ese libro a San Juan, presentando su autor ese nombre: Juan.

Algo como lo que sucedió cuando la revolución de Espartaco. Cuando las legiones romanas intentan atrapar a Espartaco, pues no sabían quién era él, y encuentran una cantidad de esclavos, todos parecidos unos a otros, y preguntan quién es Espartaco, y todos dicen: “Yo soy Espartaco”. Un poco para mostrar su solidaridad y también para proteger a su líder y también para burlarse de la legión romana. Entonces algo parecido es aquí: “Yo soy Juan”, es posible, es una explicación razonable.

Lo que sí parece es que este discípulo aventajado de San Juan, que pertenecía a una de las comunidades influenciadas por San Juan, pues toma el mismo nombre de Juan para expresar lo que ha sido su propia experiencia espiritual. Esa es una explicación plausible de por qué no se hace ninguna referencia a San Juan, siendo así que se escribe a cristianos de Éfeso, e incluso a cristianos de la región de la Laodicea, que ya vemos que hay ese problema entre la región de Laodicea y la ciudad de Éfeso. Lo cierto del caso es que el autor se presenta como Juan y escribe a las Siete Iglesias.

El número siete es el número que indica la perfección, indica que algo está completo; el tiempo se completa en siete, por eso está la semana. Una de las sorpresas que tuve en aquella ocasión cuando pude viajar al Extremo Oriente, es ver que, por ejemplo, para los chinos el número siete no significa nada; por consiguiente, durante siglos y siglos ellos no han tenido el concepto de semana, para ellos la semana no existe, tampoco existe la idea de descanso semanal, esa idea del descansa proviene del Sabbat judío, entonces el descanso semanal no existe para ellos

Eso significa que para ellos lo que existe es el: "Se trabaja hasta que uno se cansa, y se descansa lo que se necesita descansar, para seguir trabajando, y se acabó". En algunos lugares en China existía la costumbre de tener un descanso más o menos cada diez días, pero no tienen el concepto de semana como tal, ya la influencia occidental pues muy fuerte y en algunas cosas se nota eso de la semana, pero en principio no lo tienen. El número siete, números de perfección.

Entonces, que estas cartas sean a las Siete Iglesias, se interpreta usualmente de este modo: que no son solamente cartas para esas Iglesias, sino cartas para toda la Iglesia; es decir, parece que estos siete rostros de comunidad cristiana, de algún modo tipifican el conjunto de los fieles.

Nuestro hermano y amigo Francisco de Asís no escribió muchas, cosas pero entre lo que escribió, escribe unas cartas a toda la humanidad. Me parece de una ternura infinita, muy propia de San francisco. Cartas a todos los hombres, es decir: "Yo tengo algo que decirles, pero es para todos".

Qué cosa tan bonita, ¿no? Tan precisa. En cambio, Santo Domingo de Guzmán, "una cara a las monjas de no sé dónde", y eso es lo único que queda, que eran unas monjas de Madrid; en cambio San Francisco se riega en prosa para escribirle a todos los seres humanos. Bueno, así, aquí se escribe de algún modo a toda la Iglesia.

“La gracia y la paz la desea de parte de Aquel que es, que era y que va a venir, de parte de los siete espíritus, que están ante su trono” Apocalipsis 1,4. Entonces hay varias interpretaciones de esto. Los siete espíritus puede significar como la plenitud del mundo espiritual, por aquello de que siete es lo completo, lo pleno.

Entonces siete puede querer decir esa corte de espíritus, que rodean a Dios, o puede aludir a la plenitud de su Espíritu, su Espíritu único, o puede aludir a los siete dones de los que habla el profeta Isaías en el capitulo once:” Dará un vástago al tronco de Jesé, un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahvé. Y se inspirará en el temor de Yahvé” Isaías 11,1-3. De ahí viene, pues, la idea de los siete dones del Espíritu.

Entonces es posible que al referirse aquí a los siete espíritus se refiera como a esa unción, se refiera a ese Espíritu que acompaña al Mesías; la alusión en este caso seria que no está simplemente Jesucristo, sino que está Jesús con el poder de su unción, y es Cristo, es Jesús el Ungido, el que asegura la gracia y la paz de las comunidades.

Y continua diciendo: “Al que nos ama y nos ha purificado con su sangre de nuestros pecados, al que ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén" Apocalipsis 1,5-6. "Va a venir acompañado de nubes, todos podrán verlo, hasta los que le traspasaron; y por Él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí, amén” Apocalipsis 1,5-6.

Bueno, ese parrafito que identifica a Jesucristo como autor verdadero del Apocalipsis, tiene la importancia de recoger de una manera muy compacta una cantidad de imágenes tomadas del Antiguo Testamento, y por eso es muy probable que esto de los siete espíritus aluda a ese texto del capitulo 11 de Isaías.

Porque fíjate cuáles son las características del Mesías. Como ya vimos, en el capitulo 11 de Isaías, “que estará lleno del Espíritu del Señor” Isaías 11,2, entonces aquí esta Él con su unción, aquí esta Él con su Espíritu; luego: "Él es el que nos ha purificado con su sangre de nuestros pecados"Apocalipsis 1,5, es otra característica, la sangre que purifica, la sangre de la Nueva Alianza. Este es el Cordero de la Nueva Alianza.

Luego: "Es el que ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre" Apocalipsis 1,6. La expresión, como vemos en el pasaje paralelo, se encuentra tal cual en la Priemra carta de Pedro, capítulo segundo. Luego más adelante: “Acompañado de nubes” Apocalipsis 1,7, ahí hay una doble alusión.

En primer lugar, recuerden el pasaje de la Ascensión que se dice: “Este que habéis visto partir, volverá así como le habéis visto” Hechos de los Apóstoles 1,11. Pero lo más importante está en lo segundo, esa nube recordemos que es la nube de la gloria de Dios, de modo que cuando se dice "acompañado de nubes" Apocalipsis 1,7, lo que se indica: es: "Vendrá con poder, con majestad, vendrá en gloria".

El tema de la nube, ya hemos dicho en otra prdicación, que aparece numerosas veces, desde la nube, la columna de humo que acompaña a los israelitas, la nube que se encuentra Isaías en el momento de su vocación, la nube de Ezequiel, quien ve también una nube de la cual salen como relámpagos, la nube de la transfiguración, la nube o la sombra que cubre a María Santísima, ese tipo de expresiones, pues indican la nube de la gloria de Dios.

Realmente es una síntesis muy apretada de una cantidad de imágenes, y luego lo de Zacarías: “Todos podrán verlo, hasta los que le traspasaron; y por Él harán duelo todas las razas de la tierra" Apocalipsis 1,7. Entonces es la victoria, es el juicio definitivo del mundo.

Eso de que “lo verán lo que le traspasaron” quiere decir: "Llegara a conocimiento de todos quién es el que fue sido sacrificado", eso es lo que significa. Entonces, Cristo aparece, "incluso delante de los que le traspasaron" Apocalipsis 1,7, indica el juicio sobre todos, sobre amigos y enemigos.

Dice el Señor Dios, el Todopoderoso: “Yo soy el Alfa y la Omega, Aquel que es,-vuelve a aparecer-, que era y que va a venir” Apocalipsis 1,8. La expresión “Alfa y el Omega”, por supuesto se refiere a la primera y la última letras del alfabeto griego, en otro lugar ya vimos que decía: “El primero y el ultimo”. ¿Qué quiere decir el último? El último no indica de menor rango sino todo lo contrario.

"Este el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados" Mateo 26,27-28.

El hecho de que esa Sangre sea la Sangre derramada para perdón de todos, el hecho de que esa Alianza sea Eterna, quiere decir: Ya no hay otra alianza; porque a la alianza con Moisés le faltaba algo, y por eso fue necesario esta Nueva Alianza, la Alianza que se cumple en la Sangre de Jesucristo.

Entonces decir que Cristo es el último no indica que es el de menor importancia sino que es el definitivo; o dicho de otra manera, que Él es el último quiere decir que después de Él nadie dice nada, después de Él nadie puede añadir nada, después de Él nadie puede cambiar nada, Él es que marca el termino, Él es el que marca el límite.

Es la misma idea que encontramos en el evangelio según San Juan cuando Jesucristo está en la cruz y entonces dice: “Tetélestai”, "todo está cumplido" eso marca un límite, límite de la primera alianza, la alianza con Moisés, límite en el poder del pecado, límite en el poder de la muerte, límite en el poder de los enemigos de Cristo: “Está cumplido”.

"Está cumplido", entre otras cosas, significa: "Hasta aquí", eso es lo que quiere decir "Omega", que se debe pronunciar "Ómega", porque la lengua griega tiene Ómicron, que quiere decir la o pequeña: micron, es pequeño, y tiene Ómega, o sea la O grande. Entonces por eso hay ómicron y Ómega. Cristo es el Alfa y la Ómega, Cristo es el primero y el último. Primero significa que nada empieza sin Él, último significa "nada cambia después de Él", eso es lo que quiere decir Alfa y Ómega.

Bueno, no es pequeña presentación de una carta para decir quién es el que está hablando, el que está hablando es el que recoge todos los siglos, es el que resume el Antiguo Testamento, es el que ha realizado el Nuevo Testamento, es el que ha logrado la victoria, es a quien nos debemos como pueblo; es difícil imaginar más contenido en tan breves palabras.

Este Cristo, así presentado, ahora le va a hablar a Juan: “Yo, vuestro hermano Juan, soy copartícipe de la tribulación del reino y de la paciencia en virtud de nuestra unión con Jesús" Apocalipsis 1,9. Toda persecución provine de la unión con Jesús, toda victoria viene de la unión con Jesús, "si me han perseguido a mí, os perseguirán a vosotros” San Juan 15,20, dijo Cristo.

O sea, la razón por la que somos perseguidos se llama Jesucristo, la razón por la que somos salvados se llama Jesucristo, San Pablo lo dice con otro lenguaje: “Si padecemos con Él, reinaremos con Él” 2 Timoteo 2,12. "Copartícipe", la expresión "copartícipe" es familiar de la expresión "coheredero", que es una expresión muy querida para San Pablo. Coheredero es aquel que participa de la misma herencia, es aquel que le ha tocado en suerte la misma porción.

Nosotros somos coherederos de Cristo, nosotros heredamos con Cristo, y esto significa que a nosotros nos suceden las cosas que le suceden a Cristo, esta expresión la desarrolló especialmente el Oratorio Francés, porque hay el Oratorio Italiano, que es el de San Felipe Neri, pero existe el Oratorio Francés, que es el del Padre Olier, ese Oratorio Francés es el que insiste en nuestra participación en los misterios de Jesucristo.

Lo que vivió Cristo lo vivimos nosotros, lo que vivimos nosotros lo vive Cristo, esa unión íntima es lo propio de la co-herencia, no en el sentido de coherencia, sino en el sentido de "heredar con".

“Estando yo en la isla llamada Patmos, entregado a la Palabra de Dios y al testimonio de Jesús, caí en éxtasis el día del Señor” Apocalipsis 1,9-10. El éxtasis literalmente quiere decir "salida de sí mismo", éxtasis es como sentir uno que lo sacan de sí mismo, como que uno no queda dueño de su cuerpo, como que es incapaz de percibir lo inmediato, como que está enajenado, completamente absorto.

Cuando se describen los altos estados de la contemplación, suele hablarse de esto, de éxtasis, que es aquella experiencia fortísima como de enajenamiento, porque en palabras de Santa Catalina, "tan unida está la mente de Dios, que queda como desprendida de la realidad corporal".

¿Qué hay que destacar en esto del éxtasis aquí? No es la primera aparición que hacen los éxtasis en la Biblia; de hecho, en la época en que se hablaba de una especie de movimiento profético, quiere decir en la época de Eliseo, estos profetas tenían ese estilo; lo que hay detrás de todo esto ¿qué es? Es la conciencia de la infinita distancia que hay entre la santidad de Dios y la condición de criaturas y de pecadores que nosotros tenemos. Entonces da la impresión de que en esta condición tan limitada en la que nos encontramos, no podemos, no somos capaces de percibir las cosas de Dios.

Fíjate que incluso San Pablo lo dice en la Primera Carta a los Corintios, cuando habla del hombre espiritual, y dice que "el hombre espiritual percibe todo y juzga de todo, pero nadie lo juzga a él" 1 Corintios 2,15, expresiones que entrañan su cierto peligro porque pueden ser manipuladas en muchos sentidos; pero lo que está diciendo San Pablo es muy cierto, lo que está diciendo es que con la revelación, con la llegada del Espíritu, con la acción de la gracia hay una capacidad de percepción que no se puede poner fácilmente en palabras.

Y esa conciencia era la que tenían estos profetas, ¿entonces cómo se supera el abismo, el doble abismo de la creaturalidad y de la imperfección moral? Dios es eterno e infinito y además santísimo; nosotros somos limitados, finitos y además pecadores, ¿cómo podemos decir que tenemos el pensamiento de Cristo? Expresión que dice San Pablo: “Nosotros tenemos el pensamiento de Cristo” 1 Corintios 2,16, ¿cómo se puede llegar a decir una frase de esas? Tiene uno que tener una especie de éxtasis.

Entonces aquellos profetas del tiempo de Eliseo se valían de distintos recursos, entre otros la danza. La danza, porque los movimientos corporales tienen su cierto efecto. Para dormir a los niños hay que mecerlos. La danza tiene un cierto efecto, y los profetas del tiempo de Eliseo recurrían a eso, es una práctica un poco discutible, bordea en la heterodoxia; los profetas de Baal utilizaban otros recursos, por ejemplo, sacarse sangre.

Porque efectivamente, en la medida que uno tiene menos sangre, pues se produce una especie de debilidad o vahído, y entonces en esa debilidad la realidad como que se vuelve un poco confusa y ahí se puede experimentar muchas cosas.

En otras religiones han utilizado otros recursos, por ejemplo, sustancia narcóticas, entre los indígenas, especialmente que yo sepa, indígenas de la Amazonía es común eso, buscar estados alterados de la conciencia para buscar una inspiración; otros utilizan la droga para buscar nuevas melodías, entonces se dice que muchos de los autores de estas canciones, -las llamo canciones por darle algún nombre a eso-, son gente que se droga y en medio de su "traba", que decimos en Colombia, en medio de esa "traba" espectacular oyen melodías, y esas melodías se supone que sirven de inspiración para canciones.

¿Qué quiere decir inspiración? Inspiración quiere decir estar en un espíritu; ¿qué quiere decir entusiasmo? Quiere decir estar en un dios, "en theos". Entonces, para logar el entusiasmo y para lograr la inspiración, se han utilizado muchos recursos.

¿Cuál es la diferencia principal entre los recursos que aparecen en la Biblia y los que vemos en otras religiones o que vemos en los que dan culto a los ídolos, por ejemplo, a los Baales? La diferencia principal es que en la Biblia nunca se favorece el uso sistemático de lo que destruya la conciencia.

Por ejemplo, no se aprueba el uso del sexo, porque en el sexo, con la intensidad de sus sensaciones, también era otra cosa que se utilizaba en esto; por ejemplo, en el oráculo de Delfos, que se supone que era un oráculo del dios Apolo, pues ahí había una cantidad de desordenes, entre otros, desórdenes sexuales, de modo que la intensidad de las sensaciones y de los placeres también era un modo como de buscar como una alteración de la conciencia.

Entonces el uso alucinante del sexo, o de sustancias, o de sacarse sangre, o cosas parecidas, eso nunca realmente recibe aprobación en la Biblia, pero es que ni siquiera recibe aprobación en la Biblia el pretender buscar esa enajenación, el pretender buscar el éxtasis.

Hay personas que tratan de enseñar esos estados. Yo cuento la historia de lo que conozco un poco de la Renovación Carismática. Resulta que hay personas que han tenido, o hemos tenido, porque a mí me ha pasado también, yo no lo voy a negar, hemos tenido experiencia muy fuertes en las cuales uno por ejemplo pierde la conciencia, a eso lo que llaman “descanso en el Espíritu”. Hay veces que se ora por una persona y la persona como que pierde la conciencia.

A veces pasa eso, que se ora por una persona y la persona queda como abrumada por la experiencia, es como un éxtasis, y en medio de esa sensación que desborda por completo la conciencia, la persona queda como desmayada, como inconsciente, es algo muy hermoso.

Pero entonces ¿qué pasa? Que hay gente que trata de producir eso, ¿cómo lo producen? Por ejemplo pasa la persona a orar y entonces le toman la cabeza y empiezan precisamente a mecerlo; si usted cierra los ojos y le mueven la cabeza, usted muy pronto pierde el equilibrio y muy pronto se siente mareado. Esto es tratar de producir la sensación.

Cada vez que se trata de producir lo místico resulta falso, en camino normal es la ascética y la mística, la ascética es como una purificación del corazón, es como un decirle a Dios: “Aquí estoy, Señor, para que dispongas de mí”; pero es Dios el que tiene que disponer, no nosotros imponerle a Dios, que Dios disponga, no que el hombre imponga.

Yo creo que esta parte del Apocalipsis nos ayuda a tomar conciencia de eso, sí existe ese regalo. Santa Teresa, o Santa Inés, o Santa Catalina, tuvieron muchas veces esa experiencia, ¡claro que existe! Es muy propio de la apocalíptica el éxtasis, más incluso que en la profecía.

Uno se encuentra que en la profecía el tipo de conciencia de las personas fluctúa mucho, es decir, si uno lee a Ezequiel parece que Ezequiel todo lo hubiera recibido en medio de unas sensaciones y unas experiencias extrañísimas: “Vi una luz, había como un relámpago y dentro del relámpago algo que parecía como un torbellino, y dentro del torbellino como un color”, todo es "como", y uno dice: "¡Quién sabe qué vería ese señor! Al fin es muy difícil describirlo, y ese es un profeta.

Por otra parte, uno se encuentra profetas que parece que están hablando como quien conversa con uno en la calle, o como quien conversa con uno en una sala, y dice, por ejemplo: “Exprimís al pobre, hacéis que se venda por un par de sandalias” Amós 8,6. Ese es un discurso que aparece tan plano, tan directo, tan razonable, incluso tan terrestre, que uno no se imagina que el profeta esté por allá como en la última nube diciendo: "Hacéis que se venda por un par de sandalias" Amós 8,6, no; eso da la impresión de que se puede decir en el mismo nivel de conciencia.

Entonces es necesario descubrir que para la profecía no necesariamente hay que cambiar el nivel de la conciencia, lo más importante en la profecía no es la conciencia alterada, y en esto hay mucho despiste de católicos fervorosos que creen que cuando hay mensajes y cuando llegan los mensajes del Señor, los mensajes de la Virgen, la persona tiene que estar en éxtasis, y entonces la persona tiene que estar en un estado de conciencia alterado.

La verdad es que la Biblia no avala esa idea.Hay profetas que han hablado y han hablado de parte de Dios en pleno uso de sus facultades, hablando casi como nosotros estamos hablando ahora y eso es profecía. Hay otros que desde un estado de conciencia que Dios les dio, por la razón que Dios haya querido, hablaron de otro modo.

Pero fíjate que lo imortante ahí no es el estado de conciencia, lo importante ahí no es si la persona torció los ojos mucho o poco, y si se cayó, se pegó o no se pegó, eso no es lo que importa,lo que importa en la profecía, la presencia de Dios que se busca en la profecía está más allá de ese tipo de estados de conciencia.

De todos modos, en la literatura apocalíptica, ahí sí, es mucho más frecuente que el lenguaje sea de tipo extático, es decir, fruto de un éxtasis. El malentendido que se presenta es que se tiende a pensar que cuando la persona está en éxtasis, ya no es ella; ya es como si fuera una línea telefónica: el mensaje que me llega a mí por un teléfono que yo esté escuchando, yo no le echo la culpa del contenido del mensaje al cable, el cable no es el que produce el contenido; si llega mal, será problema del cable, pero el cable no produce el contenido.

Entonces hay gente que se imagina, -y este es el último malentendido que quisiera que quitáramos hoy-: hay gente que se imagina que en el estado extático, en el lenguaje extático desaparece la persona. No. Precisamente con la interpretación del tercer secreto de Fátima, como la hizo Joseph Ratzinger, él hace ver eso: nunca desaparece la persona; de hecho, la Constitución Dei Verbum lo dice claramente: “Escribieron como legítimos autores”. Nunca desaparece la persona.

Es verdad que en la literatura apocalíptica es prácticamente una constante que el lenguaje sea de éxtasis, y ya explicamos por qué, porque hay toda esa distancia, y por eso se utiliza también se utiliza el lenguaje simbólico, y por eso se utiliza el lenguaje cifrado, de acuerdo: Apocalipsis significa el lenguaje cifrado, simbólico y extático, de acuerdo, pero eso no quiere decir que desaparezca el ser humano. Dei Verbum lo dijo muy claramente: “Ellos escribieron como verdaderos autores, utilizando las facultades y recurso que tenían en su momento”.

Entonces, por ejemplo, yo leo el Apocalipsis y encuentro una serie de imágenes, visiones, experiencias, pero cada uno de los elementos que aparecen aquí son elementos del mundo de esa época, en ningún momento dice por ejemplo el capitulo veintitrés del Apocalipsis, que no hay porque son veintidós-, el capítulo veintitrés no dice: “Y en ese momento el ángel, sacando su celular…” ¡No dice eso! Es decir, todas las imágenes son construidas de acuerdo con las experiencias de la persona.

Lo divino no cancela lo humano, yo me he cansado de decirle esto a la gente de grupos de oración entusiasta que le necesitan como palpar, como ver cosas extrañas y milagros espectaculares, y están esperando que haya como una desaparición de lo humano para que llegue lo divino. Incluso hay una palabra que repiten mucho y es la palabra “instrumento”.

Yo me acuerdo la primera vez que oí esa palabra quedé completamente desorientado: “Fray, me gustaría que conociera una señora que es instrumento”, dije yo: "¡Virgen Santísima, qué sera esto! ¿Será trata de blancas? ¿Qué es esto, una señora que es instrumento?" Entonces la gente tiene la idea de que esa señora es simplemente como un tubo donde en un extremo esta Dios, manda el mensaje, y en el otro extremo estamos nosotros. Entonces que el instrumento no cambia nada, el instrumento no toca nada: “Eso fue lo que Dios dijo, eso fue lo que yo entregué, ahí no pasó nada, yo no metí nada".

La Dei Verbum es muy importante, muy clara: “Siempre hay el elemento humano”, ¡y bendito elemento humano! Ese elemento humano no es ningún estorbo, ese elemento humano no es una pobreza del mensaje, porque la Carne de Cristo tampoco es pobreza de Cristo. Digamos, si se piensa en quién es Dios, la Carne de Cristo es pobreza para Cristo; pero si se piensa en la grandeza que ha hecho la Carne de Cristo, es la riqueza de Cristo, Porque sin su encarnación no tendríamos muerte redentora, no tendríamos salvación.

Entonces la idea del instrumento, no hay que confundirla con la idea del éxtasis. voy a resumir en dos o tres frases lo que hemos dicho en estos últimos minutos porque puede ser un poco confuso. Hemos dicho lo siguiente: En la profecía Dios nos brinda su palabra independientemente de los distintos nivel de conciencia, o formas de conciencia, o modos de conciencia que tenga el profeta o la profetisa.

Entonces, hay profetas que están profetizando en el Nombre de Dios y están en pleno uso de sus facultades y están hablándonos, así, en un lenguaje llano y directo; y hay otros profetas que están siendo sujetos de una experiencia muy diferente, como es el caso de Ezequie, como es el caso Daniel, y a través de sus visiones nos están contando cosas.

Entonces, en la profecía hay distintos tipos de conciencia, y Dios es el único que sabe qué es lo que sirve para cada caso. Segundo: en la apocalíptica, prácticamente como norma, el nivel de conciencia lo podríamos llamar especial, o distinto, o alterado.

Son éxtasis, son visiones, pero ya nos damos cuenta que eso no es lo fundamental, ¿por qué? Porque hay una afirmación fundamental en cambio, que es la que nos da el Concilio Vaticano II, y es la que dice que también en esos casos, como en los demás casos, los que dan esas visiones, los que tienen esas experiencias obran como legítimos autores.

San Pablo dijo esto mismo de otro modo: “Los espíritus de los profetas, obedecen a los profetas” 1 Corintios 14,32, Lo cual quiere decir literalmente: “Ningún profeta puede desconectar su responsabilidad de la palabra que dice”. “¡Ah, no, yo no sé, eso fue lo que el Señor les mandó decir; yo no sé nada, yo nunca he estudiado teología, yo nunca he estudiado nada de religión, eso es lo que el Señor les manda decir”.

El profeta nunca puede desconectarse de la responsabilidad de la palabra que profiere; lamentablemente, y digo lamentablemente porque esto desacredita obras del Espíritu en nuestra época, hay gente que se ha presentado así. Un hombre al que yo personalmente aprecié mucho en vida, ha fallecido no hace mucho, se llamaba Lino Sevillano, era un personaje que siempre hablaba en esos términos: “Yo soy un negrito chocoano,- decía él-, yo soy un negrito chocoano, yo soy un indio, yo de eso no sé nada, pero ahí el Señor les manda decir”.

Cita...No, con todo cariño, Lino, no, las imágenes que tú utilizas, el lenguaje que tú utilizas es responsabilidad tuya también. “Los espíritus de los profetas, obedecen a los profetas” 1 Corintios 14,32.

Entonces, cuando hablamos aquí de éxtasis, y esta es la conclusión a la que yo quería llegar. Un éxtasis no es una huida en el mundo, es una zambullida en lo profundo de la realidad; no es huida de la realidad, sino zambullida en lo profundo, en lo más misterioso, pero en lo más real de lo real. Los éxtasis cristianos, los éxtasis de nuestra fe no son huidas, son entradas en profundidad, de aquí la importancia de profundizar.

El profeta o el extático no es uno que huye de la realidad, es uno que se sumerge en lo más mistérico, en lo más fecundo, también a veces en lo más duro de la realidad, y por eso no tenemos que ver al Apocalipsis como una presentación de un mundo ajeno al nuestro, sino más bien como el cruce de avenidas de los intereses más fuertes de este mundo y los designios más poderosos de Dios. Esa es otra definición del Apocalipsis.

Repito, una descripción del cruce de avenidas entre los intereses más fuertes de este mundo y los designios más vigorosos de Dios, en esa área se mueve el vidente del Apocalipsis, lo describe por medio de símbolos, imágenes, pero sabemos que no nos está hablando de un mundo por allá lejano, nos está hablando como un buzo, nos está hablando de lo profundo, de lo más real de lo más interior al mundo.

¡Qué bueno tomar esa conciencia! Este no es un paseo por la fantasía, lo que estamos empezando, -porque son prácticamente cuatro conferencias sólo de introducción-, lo que estamos empezando no es un paseo por la fantasía, este no es un paseo por una narrativa épica que se le ocurrió a un señor por allá en el siglo primero, lo que estamos empezando es el acto de sumergirnos en el cruce de avenidas entre los intereses más obstinados del mundo y los designios más vigorosos de Dios.