Apocalipsis 03: Algunos criterios de lectura

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Tema 3. Algunos criterios de lectura.

http://fraynelson.com/blog/2011/06/20/apocalipsis-03-algunos-criterios-de-lectura/


Vamos a hacer algunas anotaciones sobre el lenguaje propio de la literatura apocalíptica; algunas cosas son bastante específicas de esta literatura, y otras pertenecen un poco más ampliamente a lo que podríamos llamar la literatura bíblica o el lenguaje semita.

Yo creo que un caso que es importante destacar es el de las comparaciones, los símiles, las imágenes, porque para nosotros las imágenes, especialmente las imágenes literarias, funcionan de un modo distinto al que encontramos en la Escritura.

Yo creo que un caso muy interesante es lo que uno ve en el Cantar de los Cantares, aquí hay una serie de comparaciones que si uno intenta sumarlas, lo que resulta es bastante extraño, por no decir incluso monstruoso; ese es un dato que es importante tenerlo en cuenta. Digamos que ahí está esta descripción, donde si uno toma lo que se va diciendo y lo va sumando, pues es muy extraño.

Aquí dice por ejemplo: “Como manzano entre árboles silvestres es mi amado” Cantar de los Cantares 2,3, bueno, más o menos eso se entiende, pero yo no creo que haya mucha gente hoy que le diría al amado que es un manzano, es una comparación un poco extraña.

El caso más extraño está en el capitulo cuarto: “¡Qué bella eres, amor mío, qué bella eres! Palomas son tus ojos a través de tu velo. Tu melena rebaño de cabras. Tus dientes rebaño esquilado. Tus labios cinta de escarlata. Tus mejillas dos cortes de granada. Tu cuello la torre de David” Cantar de los Cantares 4,1-4.

Estas comparaciones no están hechas para que uno sume, no están hechas para que uno imagine el conjunto, y esto que aparece en el lenguaje amatorio en el Cantar de los Cantares, está también muy presente en el Apocalipsis; entonces, para que este lenguaje del Apocalipsis no nos frene, no sea un obstáculo, sino que sea una puerta, sea un camino, porque ese lenguaje nos lo dio el Espíritu Santo y, por consiguiente, nosotros necesitamos aprender a leerlo y aprender a apreciarlo y a disfrutarlo.

Entonces una condición es que no es un lenguaje que se pueda sumar, yo no puedo sumar las comparaciones; sino que pertenece como a un modo distinto de ver, es como el quedarse en cada detalle, como hacen algunos críticos de arte, que toman un cuadro y van mirando cada detalle: la manera cómo pintó la mano, la manera cómo pintó la boca, la postura que tiene, el río que fluye, y cada detalle lo miran en sí mismo. Entonces lo mismo sucede en el Apocalipsis, para que tengamos eso presente.

Por ejemplo, en esta primera visión encontramos una descripción de Jesucristo, y ahí va a suceder los mismo que en el Cantar de los Cantares, es decir, lo que vamos a encontrar es una imagen que es extraña para nosotros, pero lo que uno tiene que hacer es mirar cada elemento, porque cada elemento tiene su mensaje.

Esta es la primera idea para hoy: en las imágenes apocalípticas cada elemento tiene su mensaje. Segundo punto para destacar aquí: hay un uso bastante fluido de la palabra ”Ángel”, ustedes saben que la palabra “Ángelos” en griego quiere decir "mensajero", como en el Apocalipsis finalmente de lo que se trata es de “revelación”, es decir, un mensaje, todo aquello que lleve revelación es mensajero, y por eso todo aquello que lleve revelación es ángel.

Es un modo extraño de ver las cosas, según los entendidos exégetas católicos, en el Apocalipsis encontramos tanto Ángeles en el sentido tradicional del termino, es decir, seres espirituales, creados así por Dios, independientes del tiempo y la materia, -lo que afirma la teología católica sobre los ángeles-, encontramos tanto esos Ángeles, como Ángeles en un sentido amplio, y en ese sentido amplio es Ángel todo aquello que lleve un mensaje de de Dios, todo aquello que traiga una revelación de Dios.

Entonces parece, por ejemplo, que el mismo Jesucristo es llamado Ángel, en el capitulo primero, versículo primero dice: “Revelación de Jesucristo que le fue confiada por Dios para que manifestase a sus siervos lo que ha de suceder pronto, Él envió a su Ángel para darla a conocer a su siervo Juan” Apocalipsis 1,1. Ahí se habla de un solo Ángel, pero cuando uno mira el texto se da cuenta que ciertamente hay una parte que hay un Ángel que acompaña, pero también se da cuenta de que no es en todo el texto.

O sea, toda la revelación, si es de Jesucristo, pero no en todo el texto aparece un solo Ángel como que acompañe, y por eso es posible que la palabra “Ángel” ahí se refiera incluso al mismo Cristo ¿en qué sentido? En el sentido en que Cristo es el Mensajero, es el Revelador, es el que nos revela a Dios Padre, ese es el sentido que tiene aquí la palabra “Ángel”.

Hay gente que se va al extremo de decir que en el Apocalipsis no hay ningún Ángel en el sentido tradicional de la teología católica sobre los Ángeles; eso es exagerado, no hay motivo para negar la existencia de los Santos Ángeles o de los Ángeles caídos; de hecho, las afirmaciones que se hacen sobre los ataques de Satanás indican ciertamente una potencia que actúa por sí misma, que no es simplemente símbolo de algo más.

O sea que el Apocalipsis no niega la existencia de Ángeles buenos y malos, pero utiliza la palabra Ángel de un modo bastante amplio, porque se trata de una revelación, una revelación es un mensaje, y todo lo que lleve mensaje es mensajero, y en ese sentido todo es Ángel.

Esto también significa que nosotros somos llamados a ser ángeles en este sentido, somos llamados a transmitir el mensaje de Dios, somos llamados a ser transparencia, reflejo de esa gloria divina, es un punto que también es importante. Entonces llevamos dos: uno, que las imágenes no hay que sumarlas, sino que en una imagen literaria cada detalle tiene un significado y lo que uno tiene que sumar son los significados, no las imágenes, sino los significados.

Lo mismo que en la descripción esa que a nosotros nos suena chistosa de la belleza de la amada en el Cantar de los Cantares, lo que hay que tomar es el significado de cada cosa. ¿Qué significa que para el amado de ella la boca de ella es como cinta de escarlata? Pues eso tiene un significado para él; ¿qué significa que los ojos sean bellos como palomas? Eso tiene un significado para él. Y Esa suma de significados lo que nos cuenta es el impacto que tiene la belleza de ella en él.

Entonces uno no suma las imágenes, uno suma los significados de las imágenes, esto para que lo tengamos presente en lo que vamos a leer; y segundo, lo que ya hemos dicho sobre los Ángeles.

Tercer punto: hay que tener en cuenta que el libro del Apocalipsis tiene unos destinatarios inmediatos, el contexto histórico es la persecución; muchos dicen que se trata de la persecución del tiempo probablemente de Diomiciano, dicen que se puede tratar de esa persecución; pero lo importante ¿qué es? Lo importante es que se sepa que se trata de un momento de dificultad, un momento donde la fe es puesta a prueba, y un momento donde la fe trae sufrimiento, un momento en el que cuesta creer.

Y ese contexto es importante tenerlo presente porque nos indica que el Apocalipsis tiene un primer objetivo, que es confirmar esa fe, aumentar la esperanza, dar ánimo a los que están padeciendo, a los que están sufriendo.

Los destinatarios, según dice el mismo libro, son siete comunidades cristianas que quedan en lo que en esa época se llamaba Asia Menor. Asia Menor en esa época es lo que nosotros llamamos Turquía, y esas comunidades son: las comunidades de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia, Laodicea; todas ellas quedan relativamente cerca unas de otras y quedan en la actual Turquía, es decir, estamos hablando de la parte oriental del Imperio Romano.

¿Por qué es importante esto? El Imperio Romano, pues obviamente nace en Italia y se extiende hacia Occidente hasta llegar a España, luego las Galias que llamaban, es decir, Francia), luego hasta Britania, es decir, lo que nosotros llamamos la Gran Bretaña; eso es la expansión hacia Occidente. Hacia Oriente la expansión es mucho más compleja, ¿por qué? Porque hacia Oriente lo que encontramos son civilizaciones que habían tenido su hora de esplendor.

Entonces encontramos el Imperio Macedónico, hacia finales del siglo IV antes de Cristo. Alejandro de Macedonia ha desplegado su fuerza y ha tenido un éxito militar que llega hasta el actual Irán, es decir, eso cubre Siria, Jordania, Palestina, y más hacia allá Irak, Irán, una parte del norte de Arabia, la península del Sinaí, el norte de Egipto, Chipre, Turquía,obviamente Turquía que era la Persia de esa época, es un imperio gigantesco.

Entonces los romanos se encuentran con los restos de ese imperio, también se encuentran con la potencia de la civilización griega, también se encuentran con la milenaria civilización egipcia, también se encuentran con las tradiciones religiosa y militares persas, también se encuentran con el recuerdo del esplendor caldeo, todas estas cosas están hacia Oriente.

Hacia el Occidente de Italia lo que había eran tribus relativamente bárbaras: estaban los godos, los visigodos, los galos, esos, en comparación con lo de Oriente, eran nada, eran tribus muy primitivas; entonces Oriente va a ser el gran desafío para Roma, y esto quiere decir que Roma nunca tuvo tanto impacto en Oriente como lo pudo tener en Occidente.

Los emperadores intentaron subsanar esto más adelante, afianzando su presencia en Constantinopla, la actual Estambul que queda en Turquía precisamente, pero en la época en que se escribe el Apocalipsis, lo que nos encontramos es que los emperadores tratan de afianzar su presencia en esos lugares a través de decretos, a través de órdenes y a través de persecuciones.

Recordemos dos cosas sobre los emperadores romanos. Primera: que ya desde la época de Augusto, que es alrededor del nacimiento de Cristo, empiezan a darse estatuto divino, el emperador cuando muere se vuelve un dios, y luego esa idea loca se empieza a retrotraer a la vida del emperador, es decir, ya el emperador en vida es un dios.

Segundo punto: los emperadores, tratando de fortalecer su presencia, especialmente Oriente, mandan instalar estatuas de sí mismos, como no tienen televisión, ni tiene Internet, ni tienen periódicos, como la gente ni siquiera sabe cuál es la cara del emperador, entonces lo que hacen es mandar estatuas de ellos a los principales centros en Oriente, de modo que la gente pueda saber cuál es su señor y su dios, y aquí viene lo grave para efectos de las persecuciones romanas, de modo también que la gente venere esa estatua como si venerara al emperador.

Por supuesto que es una cosa ridícula, pero para los paganos no era algo que ofreciera demasiados problemas, finalmente, pues el emperador es el emperador, si hay que venerar al emperador hay que venerar a su estatua; y además, recordemos que la religión romana y los actos de culto romano son completamente externos, es decir, no implican el corazón en modo alguno, las ceremonias religiosas de los romanos son simplemente cosas que hay que hacer: "Está mandado que usted se ponga este vestido, diga estas palabras, tire estos granos de incienso sobre el altar, se dé media vuelta y salga".

Es un culto que se podríamos llamar “robótico”, ahí no se necesita lo que usted piense, lo que usted sienta, lo que a usted le preocupe. Los dioses romanos, lo mismo que los dioses griegos, son dioses obsesionados únicamente por sí mismos; los dioses romanos no tienen ningún interés en los asuntos humanos, hay que complacerlos como se complace a un gerente, a un jefe, hay que complacerlo, hay que estar bien con el jefe.

Pero eso no significa que al jefe le interese mi vida, ni mi felicidad, ni mi dolor, ni mi angustia; son religiones sin alma, son religiones sin interioridad. Entonces ¿qué hacina los romanos en las persecuciones? Adornaban una estatua del emperador y la gente tenía que pasar allá; había una especie de pebetero, o sea una cosa ardiendo ahí, con un platoncito, y una canasta o cosa parecida con incienso o sustancias aromáticas.

Y el asunto es muy sencillo: se instala ahí el emperador, la gente pasa haciendo fila, toma un puñado de incienso y lo echa en el pebetero, hace una venia y sigue, eso significa: “Este es mi dios”, ahí no importa la convicción, el pensamiento, la razón, los sentimientos, las angustias, nada. Es una ceremonia civil, como izar la bandera, no se espera que cuando usted ice la bandera tenga un éxtasis místico, no, simplemente se levantar esa tela allá, es lo que tiene que suceder.

Probablemente tenemos nosotros más fervor para izar la bandera de lo que ellos podían al hacer una cosa de estas, es algo completamente externo, vacío y esto valía incluso para el llamado “Pontifex Maximus”. El Pontifex Maximus era el sumo sacerdote, y el sumo sacerdote tenía que hacer sus ceremonias, las cuales consistían en cosas como esa: Ahora se agarra este animal, se le rompen las entrañas con este cuchillo, se saca esto, se pasa aquí, se dicen estas palabra". Eso es como un robot, eso es lo que hay que hacer.

Es importante recordar lo de las estatuas, porque eso también nos hace caer en cuenta de cuál es el dilema frente al que se encuentran los cristiano; o sea, si ponen esa porquería, esa payasada ahí, y hay que hacer fila y tirar ese incienso, pues eso no significa nada, pero resulta que si no lo hago sí significa mucho.

¿Cuántos cristianos fueron fieles y cuántos cristianos fueron infieles? Uno tiende a pensar que la gran mayoría de los primeros cristianos eran fieles, nuevas investigaciones que le he oído a nuestro del Padre Carlos Mario, indica que los cristianos fieles fueron o algo menos de la mitad o por ahí la tercera parte; eso significa que con toda probabilidad la mayor parte de la gente no le vio problema a eso.

Es decir, finalmente, "yo no me voy a complicarla vida, yo tiro mi poco de incienso ahí y sigo para mi casa, y que no se metan conmigo". Ese era el estilo de persecución al que estos se encontraban.

Los castigos por persecución eran distintos: en algunos casos se trataba del destierro, ¿qué implicaba el destierro? Muchas veces implicaba morir de hambre, tan sencillo como eso; una persona lanzada a su suerte, donde no hay civilización, donde no hay agricultura, donde no tiene recursos queda expuesta a mendigar, o a que la esclavicen, o incluso morir de hambre.

En otras oportunidades implicaba la tortura, implicaba la confiscación de los bienes o implicaba la muerte, ese era el ambiente en el que estos se encontraban, y en esas circunstancias, pues las distintas iglesia reaccionan de distintas maneras.

Pero esto ya esto nos dice algo muy importantes sobre el Apocalipsis: es un libro para darle fuerza a los que están tentados y a los que están perseguidos, ese es el propósito, para eso se escribió el Apocalipsis.

Comentaba el padre Pedro Ortíz, que ha estudiado mucho este libro y que lo ha expuesto y que ha escrito sobre él; el famoso exégeta jesuita colombiano, comentaba el Padre Pedro Ortíz que uno no debe oponer los varios objetivos que tiene el libro; el libro se refiere, por una parte, a la persecución de ese momento; y por otra parte, parece referirse o alude expresamente al final de la historia humana; y por otra parte, tiene resonancias en el final de la vida de cada uno.

Podemos decir que en el Apocalipsis hay como tres objetivos o como tres aplicaciones posibles: se puede aplicar a los cristianos de esa época, es decir, fines del siglo I, esa es un aplicación, que es esto de las persecuciones, la imagen del emperador, la confiscación de bienes, era algo extremadamente doloroso.

Aprendí no hace mucho que las persecuciones fueron dolorosas no no solamente para los cristianos, sino para los amigos de los cristianos; muchas veces la gente que se oponía a las persecuciones no eran los cristianos, sino paganos que no veían sentido en que torturaran a sus vecinos, porque muchos de estos cristianos realmente eran buenas personas, eran buenos ciudadanos, eran buenos amigos.

Y aunque habían paganos que no estaban siquiera pensando convertirse al Cristianismo, tenían suficientes ojos para ver que eran buenos seres humanos, y verlos torturados no era algo agradable para ellos. Entonces una aplicación del Apocalipsis es para los cristianos del siglo primero.

Otra aplicación es para el fin de la historia humana, y otra aplicación es para el fin vida humana. Quiere decir que como meditación sobre el reinado de Cristo en el conjunto de la historia humana, ¡precioso! Como ventana que nos permite asomarnos a ese tiempo tan especial de la historia del cristianismo, ¡precioso! Y como escuela espiritual que nos ayuda a prepararnos para nuestra propia muerte, ¡precioso!

Son como los tres objetivos, -dice el Padre Ortiz que no debemos eliminar ninguno de estos objetivos-. Históricamente pues los dos que más se han destacado son estos: el final de la historia humana y la situación de los cristianos al término del primer siglo de nuestra era.

¿Qué más implica estar en Asía Menor en aquella época? Oriente es la tierra de las religiones, entonces hay un hervidero de filosofías, cultos, religiones, escuelas de pensamiento, y estos cristianos no solamente tienen la persecución corporal, visible de: "Me van a torturar, me van a quemar, me ¡van a quitarme lo poquito que he hecho en la vida, hombre! No solamente eso, sino que también hay una situación de asedio que podemos llamar espiritual, doctrinal.

¿Qué tipo de religiones aparecen por ahí? Ya dijimos que la religión romana era algo completamente externo, la palabra que ahora prefiero para describirlo, incluso más que religión social o sociológica, es una religión robótica; porque de los que se trata simplemente es de: "Párese, siéntese, haga esto, póngase esto, quítese esto, rompa aquí, haga esto, pague esa vela, váyase", es un robot, la religión romana es robótica.

No se espera que tú sientas nada, ni que encuentre nada, ni que cambie nada en tu vida, no tiene nada que ver con tus pecados; la religión nuestra tiene que ver con el corazón, con la conversión, con nuestra realidad de pecadores y de necesitados, la religión romana no tenia nada que ver con eso.

Pero obviamente ese modo religioso, deja un inmenso vacío, cada vez que la religión es simplemente un dato sociológico, deja un vacío en el corazón. Los amigos del “Camino NeocatecumenaL”, empezando por el estimado Kiko Argüello, hablan de los que es una religión sociológica o una fe sociológica que es la fe únicamente por costumbre.

Fíjese que algo de la religión de los romanos está también en nuestro tiempo. Ahí en el Convento de Santo Domingo donde vivo, tenemos con alguna frecuencia matrimonios, confirmaciones, primeras comuniones, y muchas veces uno siente que las primeras comuniones, especialmente esas, son un acontecimiento simplemente sociológico, muchos niños y niñas son tratados como robotcitos: "Ahora tú te paras aquí, sigue la foto; ahora te paras aquí, haces esta fila, entras acá, te sientas, te paras, comes esto, te arrodillas, se saca la otra, y el postre, la fiesta. Es decir, es una serie de cosas que hay que hacer: "Haz esto, haz esto, haz esto otro".

No quiere decir que todas las Primeras Comuniones sean así, hay personas para las cuales la Primera Comunión ha significado muchísimo, ha sido un momento grande en su historia de fe, pero yo mucho me temo que para un gran numero de católicos, la Primera Comunión es algo vacío, y así se les vuelven muchas cosas en la fe.

Es decir, nuestro catolicismo puede estar cayendo un poco, o bastante, en ese síndrome del cascarón vacío, en ese síndrome de esa religión sin alma; entonces para muchos católicos, su fe consiste en una serie de recuerdos que más o menos tienen olor de fabula y una moral en la que escogen lo que les gusta y lo que nos les gusta, –casi siempre no les gusta lo que la Iglesia diga sobre sexualidad y matrimonio-: "Esa parte déjemela a mí, yo la organizo como yo quiera, Padre, no se meta con mi vida privada".

Y en cuanto al culto, la religión consiste en ir cada vez que se muera alguien, entonces ahí aparecen para los muertos, y por eso predicaba cierto padre misionero diciendo que la gente hace tres confesiones y todas mal hechas en la vida. Primera confesión: para la Primera Comunión, en que está nervioso, "el padre no me va a aprobar y me voy a perder la fiesta", una confesión mal hecha".

Segunda confesión: "Me voy a casar, tengo todas las preparaciones y toda la recepción y todo listo, pero hay que cumplir con este requisito, yo ni me acuerdo desde cuándo fue la última vez que me confesé, padre, pero resumamos que ya casi tengo que entrar a la iglesia". Segunda confesión mal hecha.

Tercera confesión, ya boquiando, ya se está muriendo, ya tampoco se acuerda de lo que hizo, de lo que no hizo, toca darle una absolución bajo condición ahí, y se murió, conclusión: nunca se confesó bien.

Entonces a religión también se nos puede quedar a nosotros sin corazón, sin alma, ¿dónde busca entonces la gente el alma hoy? En el yoga, en la meditación, en los mantras, en los cultos emocionalmente retributivos: "Yo voy a un culto protestante y allá, entre la belleza de los cantos, la elocuencia de la predicación, el ambiente como cargado de una energía, -dice la gente-, entonces eso sí llega al corazón".

Algo parecido es lo que están viviendo los destinatarios del Apocalipsis, estos cristianos del siglo I, ellos se están encontrando exactamente con lo mismo, ellos están encontrándose con que, por una parte, la religión romana, hay que cumplir con ella: "Es la religión de emperador, yo no voy a pelear con el emperador"; pero por otra parte hay un vacío interior, ¿y ese vacío quién lo llenaba en aquella época? Pues las religiones llamadas mistéricas, los misterios.

la palabra misteryum, de donde viene sacramento, eso se tradujo como sacramento en el latín, ¿los mystérion qué eran? Los mistéryon eran actos de culto en los cuales hay una conexión emocional, una conexión del corazón y una conexión comunitaria. Con mucha frecuencia en esas religiones mistéricas se bordean los terrenos de la magia, del esoterismo, las invocaciones, el uso de sustancias alucinógenas, el uso programado de sensaciones fuertes que pueden incluir el alcohol o el sexo, aunque quizás no fuera esto lo más relevante en todos los casos.

¿Pero qué es lo que tienen de particular estas religiones? Que intentan llenar el vacío que dejaba la religión robótica de los romanos, eso de que: "párese, siéntese, haga esto, encienda aquí, apague allá, ponga cara de serio y váyase". "-Oiga, ¿y mi dolor? ¿No ve que yo tengo un hijo enfermo?" "-Pues entonces vaya al otro templo, párese, siéntese, encienda una vela, tire el incienso y salga". ¡No, no, no, lo que yo necesito es algo que conecte con mi corazón, yo necesito algo que le diga a mi vida!

Entonces las religiones mistéricas,las religiones que predicaban una catarsis, que predicaban una limpieza, porque obviamente, la religión romana es una religión que no cambia a la persona por dentro, entonces la gente necesita sentir que saca de su vida lo que le duele, lo que le angustia, "¡ay, que eso salga, que salga todo!"

Uno de los modos de catarsis sigue funcionando a través de la televisión hoy en día y se llaman las telenovelas, ya en esa poca había telenovelas, que no se llamaban telenovelas pero ya las había, es decir, ¿qué pasa en una telenovela? En una telenovela se presenta una historia con la esperanza de que uno conecte con alguno de los personajes. Y uno empieza a ver esa pobre damisela, tan digan de ser amada, pero tan poco reconocida y entonces uno ve cómo ella intenta, y cómo llega ese príncipe, pero, ¡oh, tragedia, se fue!

Entonces la gente llora, y está llorando por la protagonista y está llorando por sí misma, porque resulta que la persona que llora también siente: “A mí nadie me quiere, yo soy digna de que me aprecien mas, a mí deberían ponerme más atención”, pero como eso no sucede, ese llanto viene a juntar historia de la pantalla con la historia propia. Los griegos, en general las culturas antigua eran culturas que lloraban mucho y ese llanto es llanto que amarra, es llanto que junta historias, la potencia del llanto es esa: junta las historias.

Entonces por eso, si una persona tiene un dolor muy grande, por ejemplo un duelo, está lloroso y se acerca un amigo y el amigo también sinete que se humedecen sus ojos y derrama unas lágrimas, las lágrimas de uno y otro vienen a sellar de un modo muy especial esa amistad. Entonces los griegos apelaban a cosas como estas, es decir, estaba esa unión del llanto, estaba esa conexión profunda, y esos eran cultos de iniciación, eran cultos mistéricos.

A través de todo eso la gente buscaba un corazón, buscaba, mejor digo, que su corazón tuviera un lugar en su religión, eso buscaban ellos. Pero en esa búsqueda pues todo vale, porque resulta que ¿cómo se llega al corazón? A través de una narración, el primer lenguaje que uno entiende es el lenguaje narrativo, no el lenguaje descriptivo, ni el lenguaje abstracto, ni el lenguaje teórico, ni el lenguaje sistemático.

El primer lenguaje que uno entiende y el primer lenguaje que uno saborea, es el lenguaje de la narración, por eso los niños pequeños en general gustan de que les cuenten historias, y por eso hay personas que les fascina conocer vidas ajenas, ¿no? Por eso, porque es agradable oír historias y saber los detalles; las palabras más repetidas entre amigas son: "Cuéntamelo todo", eso es: "Dame todos los detalles, dime una historia, una narración".

Y por eso hay algunos que en el siglo XX insistieron tanto, y siguen insistiendo, en que la teología tiene que volverse también teología narrativa, porque resulta que el ser humano está hecho para la narración, lo primero que nuestra mente observa son relatos, luego los puede criticar o no, pero lo primero que absorbe son relatos, historias, cuentos.

Pero los relatos pueden venir de cualquier parte, los relatos pueden ser ficción, pueden ser..., como se cuenta de algunos padres, ¿no? Algunos padres en nuestra comunidad, que tenían muchas historias, y contaban y contaban, y entonces al fin al Padre Pastor le decía a uno de esos padrecitos: "-Oiga, ¿eso es verdad?" Y decía el Padre: "-Más o menos la mitad".

Pero las historias gustan, y a base de historias, de historia legendarias, historias mistéricas, historias intrigantes, todo tipo de culto se iba metiendo, y es que fíjate que el Cristianismo también es una historia, porque finalmente ¿cómo les había llegado a ellos el Cristianismo? Como la historia de Jesús.

Entonces, después de que se ha oído la historia de Jesús, y uno dice: "¡Ay, tan bonito!" Pues uno puede quedar con ganas de oír otras historias: "-Ya me contaron la historia del pobre Jesús, todo lo que le hicieron, cómo murió, pero resucitó después, ¡qué bonito! Ahora cuéntame otra". "-Ah, pues te tengo la historia también de..." Entonces queda un apetito de oír historias.

Los griegos tenían un apetito infinito por oír historias: "Cuente, cuente a ver, cuente otra, qué se dice". El apetito de historias es muy peligroso porque detrás de las historias, entraban historias mágicas, historias esotéricas, historias cabalísticas, historias gnósticas, entonces la fe también se corrompía.

Quiere decir que los peligros a los que estaban sometidos estos cristianos del siglo primero, no eran únicamente los peligros externos de la persecución, sino también los peligros internos de corromper la fe, estaban débiles interiormente y atacados exteriormente.

Y también aquí yo veo una gran actualidad, porque yo veo que persecución sigue habiendo en nuestro tiempo, y veo que debilidad sigue habiendo en nuestro tiempo; y, además veo, que precisamente en la medida en que la fe católica se vuelve como un cascarón vacío, una pura costumbre para la gente, pues están como decía un tío mío: “Maduritos, maduritos para que llegue cualquier secta, para que llegue cualquier gnóstico, para que llegue cualquier buda, o budismo, o mantra, y ahí los tiene usted".

Una experiencia un poco dolorosa que tuve no hace mucho en una reciente gira de predicación por España, por Baena, Gecla y Murcia, fue encontrarme que de la gente más cercana a la parroquia, más amigos del párroco, gente muy especial, muy comprometida, muy alegra, muy fraterna, como suelen ser especialmente los españoles del sur, que son queridísimos; y sin embargo, yo hice una predicación denunciando algunas de estas cosas de la Nueva Era y cómo sutilmente le va cambiando el significado a las palabras.

Porque es que acuérdate que una narración es un diccionario, la narración te va dando el sentido de las palabras. Entonces yo le contaba a estas personas, y no estoy hablando de paganos, alejados, pecadores, no, estoy hablando de la gente cercana a la parroquia, y sin embargo ellos decían: “Nosotros no le vemos ningún problema a eso”.

Entonces fíjate qué futuro se anuncia ahí, por eso yo digo que el Apocalipsis es tan actual, porque esas tentaciones, que son las tentaciones de Balaán, que son las tentaciones de Jezabel, son personajes que van aparecer en las Cartas a las Iglesias; hay que saber, porque si a uno le preguntan por la calle: "El Apocalipsis critica la religión de Balaán, ¿cuál era el problema con la religión de Balaán?" No sabe, no responde. Ahí no hay nada que decir.

Y resulta que las tentaciones de la religión de Balaán y las tentaciones de la religión de Jezabel, que esa es muy precisa, esas tentaciones están ahí; hay otros que conocemos menos, hay unos tales “nicolaítas”; los nicolaítas, parece, dicen los estudios que tienen que ver con unos brotes de gnosticismo, puede decirse que el paganismo, la magia, el gnosticismo son los principales enemigos que asoman en estas comunidades cristianas y siguen siendo los enemigos que nosotros tenemos. Ese es el contexto de este mensaje, estas son las comunidades a las que les escribe este Juan.

“Revelación de Jesucristo que le fue confiada por Dios para que manifestase a sus siervos lo que ha de suceder pronto” Apocalipsis 1,1. Esa palabra "pronto" es extraña, extraña porque, como también dice la Biblia que para el Señor mil años son como un día, entonces ese "pronto" parece que toca leerlo de un modo teológico.

“Él envió a su Ángel para dársela a conocer a sus siervo Juan, que ha dado fe de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo de todo lo que vio. Dichoso el que lea, y dichosos los que escuchen las palabras de esta profecía, y tengan en cuenta lo escrito en ella, porque el tiempo está cerca”. Apocalipsis 1,2.

¿Qué quiere decir ese "pronto"? Nosotros explicábamos en una de las predicaciones pasadas que la literatura apocalíptica no funciona de modo cronológico, sino teológico. Entonces el ""pronto cronológico es un pronto que tendría que medirse en términos de minutos, o en términos de días, o términos de años, pero es muy difícil aplicarlo de ese modo.

Además, recordemos una cosa, si nos devolvemos un poquito en los libros de la Sagrada Biblia, encontramos esto en la Carta a la Hebreos: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos, nos ha hablado por medio del Hijo, a quien instituyo heredero de todo, y por quien también hizo el universo” Carta a los Hebreos 1,2.

¿Entonces qué quiere decir eso? Quiere decir que estos son los últimos tiempos, porque en estos últimos tiempos, según la construcción griega, que no entramos a analizar aquí, no quiere decir simplemente: “Ahora recientemente”, no, es una declaración de que estos son los últimos tiempos, lo que dice realmente es: "Al final del león presente", eso es lo que dice en griego, "al final de esta era".

Luego se habla del final de un tiempo, estamos entonces en el fina de los tiempos. Pero dice uno: "Pero bueno, el fin de los tiempos, desde hace dos mil años estamos en el final de los tiempos", por eso ese pronto no se puede aplicar de un modo cronológico.

Quiere decir que tenemos que vaciarlo de todo contenido, quiere decir que tenemos que quitarle toda importancia y decir: “Pues en esas estamos desde hace mucho, nada ha pasado y nada va a pasar”. Pues no, porque resulta que de todas maneras hay una esperanza, de todas maneras hay un camino que vamos recorriendo, y en ese camino nosotros tenemos siempre una meta. Que la meta se demora, que la meta llega, que la meta no llega, ya eso es otra cosa, pero nuestra obligación no ha disminuido.

Mira cómo lo dice la Primera Carta de San Pedro, capítulo cuatro, versículo siete: ”El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, sensatos y dáos con seriedad a la oración. Ante todo amáos profundamente unos a otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Sed hospitalarios unos con otros sin murmurar. Que cada cual ponga al servicio de los demás los dones que haya recibido, como buenos administradores de la diversas gracias de Dios” 1 Pedro 4,7-9.

Yo creo que eso nos enseña algo muy importante y es que la visita de Dios, el verdadero sentido del "pronto" está en estos frutos: la sensatez, la oración, el amor, la acogida y el servicio; eso es lo que significa la prontitud de Dios, eso es lo que quiere decir.

A ver trato de explicarme un poquito más. Si el criado dice: "Mi amo tarda" y se pone a golpear a los demás siervos y a las empleadas, cuando venga su señor lo juzgará duramente, lo echara a las tinieblas exteriores, etcétera. Entonces ¿qué es lo contrario del "pronto"? Lo contrario del pronto es una vida sin esperanza; el que nada espera se enclava en el presente, en disfrutar el presente y por consiguiente en aprovecharse de los demás. Entonces lo que significa ese "pronto" es: “No te instales en el presente, no te enclaves en el presente", eso es lo que significa el "pronto".

Y el que no se instala en el presente es lo mismo que nos dice el Apóstol San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, capítulo siete, versículo veintinueve: “Os digo, pues, hermanos, que el tiempo apremia. Por tanto, los que tiene mujer que vivan como si no la tuviesen; los que lloran, como si no llorasen; los que están alegres, como si no lo estuviesen; los que compran, como si no poseyesen; los que disfrutan del mundo, como si no lo disfrutasen, porque la representación de este mundo va pasando” 1 Corintios 7,29.

Entonces vivir en el "pronto" es no apegarse, entender la fugacidad del tiempo presente, es dedicarse a los bienes del cielo más que a los de la tierra, es como acumular tesoros en el cielo, como decía Jesús, es seguir la escuela de San Pedro, que es la escuela de la sensatez, recordemos esas palabras de San Pedro que me parece que son claves: “El fin de todas las cosas está cercano” 1 Pedro 4,7.

Es muy fácil hacer la asociación psicológica con el caso de uno cuando se piensa por ejemplo en que a uno le dijeran con verdad: "Te queda un mes de vida"; cuando uno sabe que el tiempo es corto, que realmente lo que me queda es un mes, que no es más lo que me queda, pues estas palabras de Pedro adquieren mucho sentido: “Sed sensatos” 1 Pedro 4,7.

Es decir, si me queda un mes de vida ¿yo por qué tipo de cosas voy a discutir? ¿Qué cosas harían que yo discutiera? ¿que cosas harían que yo hiciera mala cara? Claro, eso es lo que uno tiene que preguntarse; ¿qué cosas me disgustarían? ¿Por cuáles cosas pelearía yo? ¿Por cuáles cosas alegaría yo, si supiera que me queda un mes de vida, cuando el tiempo está corto?

Y esta es la espiritualidad monástica, esta es: ser monje es entender que el tiempo es breve, que cien años son cortos; ser monje es entender que el tiempo es fugaz; y por consiguiente, escoger muy bien las peleas, no es que uno no vaya a pelear, pero hay que escoger muy bien las peleas. "Me queda u mes de vida, ¿yo por qué voy a pelear?" Uno se vuelve sensato. Dice San Pedro: “Daos con seriedad a la oración”, el tiempo es breve, “daos con seriedad a la oración, amaos profundamente unos a otros” 1 Pedro 4,7-8.

Queda un mes, yo me imagino uno despidiéndose, tratando de hacerle la mejor cara a todo el mundo uno de todo el mundo. “Amaos profundamente unos a otros” 1 Pedro 4,8. Es que fíjate que la actitud del egoísta y la actitud del caprichoso son la actitud del que cree que tiene mucho tiempo, ¿y cuánto cree usted que le va a durar todo eso? Cuando se esté pudriendo de un cáncer, esté en una cama, ¿qué va a necesitar? Que otra persona la ayude. Entonces ¿qué hace usted aislándose? "Es que conmigo no", "conmigo no" porque te sientes fuerte, el día que estés débil: "Ay, sí, traigan a alguien aquí que me ayude".

La prontitud ¿en qué consiste? El tiempo es pronto es la conciencia de la fugacidad, la conciencia de la contingencia, la conciencia de lo esencial, eso es lo que significa "pronto". "Pronto", teológicamente, no es tanto en unas horas o en unos días o en unas semanas, ¡eso no importa! El Apocalipsis jamás entra a dar cifras, jamás; cifras en el sentido de que en tantos años, lo hizo ese pastor protestante: "Sumo, multiplico, divido: el 21 de mayo se acaba el mundo", pero ya se corrigió y dijo que el 21 de octubre.

"Pronto" teológicamente quiere decir: "Con plena conciencia de la fugacidad, con plena conciencia de la contingencia, con plena conciencia de lo esencial, con plena conciencia de lo eterno". Eso es lo que significa "pronto".

Demos gracias a Dios por estas palabras, y entraremos a mirar cómo aparece, cómo entra Jesucristo en la vida de este vidente Juan, y cómo entra Jesucristo en la vida de estas comunidades.