Apocalipsis 01: Importancia y actualidad de este libro

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APOCALIPSIS. UN CANTO DE ESPERANZA.

http://fraynelson.com/blog/2011/06/19/apocalipsis-01-importancia-y-actualidad-de-este-libro/


Un retiro espiritual es un tiempo de encuentro con la Palabra de Dios, -así lo definen nuestras Constituciones-, pero es también muchas otras cosas, por ejemplo, es tiempo para compartir nuestra fe. Los bienes del espíritu, en contraste con los bienes materiales, crecen cuando se dan; mientras que el dinero u otros bienes de esta tierra, al darlos, disminuyen; la fe el amor y la esperanza, al darlas, al compartirlas, aumentan.

Así que me siento regalado, bendecido de estar en medio de ustedes en este tiempo de oración y de encuentro con la Palabra de Dios. Y en esta oportunidad vamos a tomar muy en serio aquello del encuentro con la Palabra de Dios, porque lo que vamos a hacer es seguir en una especia de lectio divina, el libro del Apocalipsis; o sea que este es un retiro apocalíptico.

Hay varias razones para acercarnos a este libro, vamos a enumerar algunas. En primer lugar, en este servicio de predicación que tengo de Internet, pues la gente no solo agradece y felicita, sino que también pide o critica. Y alguien me escribía no hace mucho diciendo por qué en la Iglesia Católica se predica tan poco sobre el Apocalipsis.

Podemos decir que casi hemos dejado este libro relegado a los fundamentalistas protestantes; por eso, no hace mucho, uno de ellos, un pastor, que tiene algo más de ochenta años dijo que el mundo se iba a acabar el sábado 21 de mayo de 2011. Por lo visto se acabó y nosotros somos proyecciones holográficas de lo que fuimos

Y este tema del fin del mundo ha estado muy presente en la predicación protestante, incluso tienen toda una serie de discusiones internas sobre el asunto del “rapto”, porque cuando venga el Señor Jesucristo, pues va a raptar, pero para la gloria del cielo, a sus elegidos, y los demás quedarán en una tierra condenada al exterminio.

Entonces la Iglesia Católica ciertamente ha predicado poco, nosotros predicamos poco y reflexionamos poco sobre el Apocalipsis, y ese error hay que corregirlo. El lenguaje apocalíptico, sin embargo, ha estado presente en la Iglesia por otros caminos, especialmente hay una serie de mensajes reales o supuestos, mensajes que se supone vienen especialmente de la Virgen, que hablan de una serie de cosas que van a suceder.

Se habla, por ejemplo, que va a haber una gran señal, que va a ver un juicio, que va a haber un castigo, durante años yo he oído la expresión: “Tres días de oscuridad”, van a venir tras días de oscuridad, y hay gente que ha tomado todo esto muy en serio, tan en serio que empiezan a preparar una especie de refugio anti-aéreo, con depósito de comida, con agua fresca, linternas, ya a prepararse porque en cualquier momento....", creo que la gente lo imagina como una especie de catástrofe nuclear, o si no, como el impacto de un meteorito contra la tierra.

Si cae un meteorito contra la tierra, es tanta la energía que produce un impacto de esos, estamos hablando de un meteorito que tenga más o menos el tamaño de una chancha de fútbol o de ahí en adelante. Si cayera un meteorito de ese tamaño, la explosión que produce es tan grande que levanta miles de miles de toneladas de roca, y de tierra y ahí no vale el hecho de que caiga, por ejemplo, en el agua, porque alguien podría decir: "Siendo tres cuartas partes de la superficie terrestre agua, pues lo más probable es que el océano se gane la rifa del meteorito".

Pero, un meteorito cayendo en el agua, es tanta la energía, es tanta la presión que eso produce, que evaporiza instantáneamente el agua, de modo que el meteorito impactaría el lecho marino prácticamente como si no hubiera agua, entonces esa explosión va a ser colosal y algo como lo que ya sucedió: hay por lo menos unas dos explosiones de esas, que se cuentan en la historia del planeta tierra, una exterminó los dinosaurios.

Entonces la gente hace conjeturas sobre qué pueden ser esos tres días de oscuridad, qué es lo que va a suceder: "Estamos al borde de algo temible, de algo terrible". "El tercer secreto de Fátima nunca se reveló completamente", aseguran una cantidad de mensajes que circulan en Internet, y parece que lo más grave del tercer secreto de Fátima era precisamente un mensaje apocalíptico, un mensaje que hablaba de la extrema corrupción de la Iglesia y de cómo, pues, hasta cierto punto parece que Dios quisiera hacer una especie de borrón y cuenta nueva.

Y entonces viene esa explosión, pero ahí viene, después de esa confrontación, después de esa lucha espantosa, vendrá el reinado del Inmaculado Corazón de María”, así sienten muchas personas, e identifican ese reinado con los mil años de los que habla aquí el Apocalipsis.

Entonces yo he tratado personas que creen que los mil años ya casi van a empezar, es decir que toda esta propagación asfixiante del pecado no va a ser para siempre, esa corrupción de la niñez y de la juventud desde la más tierna edad, eso no va a ser para siempre; esa corrupción de los gobiernos no va a ser para siempre; esa cantidad de sacerdotes incrédulos, mediocres, infieles no va a ser para siempre; esa cantidad de obispos y cardenales masones que tienen manipulado, arrinconado y asfixiado al Papa, "porque el Papa ya casi no puede hacer nada", –según ellos-, eso no va a ser para siempre.

Entonces hay todo un imaginario, la gente tiene todo un imaginario en la cabeza, y muchas de las personas piadosas que vienen, por ejemplo, a un locutorio, que vienen a un monasterio, entonces el pasan a la monjita un papelito donde se informa qué tiene que hacer la monjita, y la monjita dice: "Y bueno, ¿yo dónde haré mi refugio anti-aéreo, según eso?"

Porque no es tan fácil, si uno mira, eso no es tan fácil; por eso incluso hay comunidades que se están mudando, salen de su monasterio para irse a otro lugar y poder tener otro refugio, quién sabe qué estarán pensando. Y la gente no conoce el Apocalipsis, pero hacen unos cruces rarísimos; por ejemplo, lo que aquí se describe de la lucha contra los poderes del mal, para ellos es la lucha contra el judaísmo, la masonería, la incredulidad que hay hoy en la Iglesia.

Otros aseguran que la raíz de los males está en el Concilio Vaticano II: "Pero esta tormentosa, esta cosa terrible que salió del Concilio Vaticano II no va a durar pasa siempre, sino que llegará el momento en el que que vendrá como un cambio total, y entonces se restaurará la verdadera Liturgia, una Liturgia pulcra, en latín, el sacerdote volverá a utilizar sus casullas de guitarra, hay que tenerlas listas, se va a celebrar “coram Deo”, ellos no dicen “de espaldas al pueblo”, ellos dicen “coram Deo”, "delante de Dios", toda la asamblea, incluyendo al sacerdote, delante de Dios"

Entonces hay una serie de temas que están ahí, algunos lo miran desde la restauración de los viejos buenos tiempos, antes del Vaticano II, otros lo miran como el triunfo del Inmaculado Corazón. Ya les he contado, creo, en alguna homilía, aquella anécdota, que no es inventada, de la señorita que alguna vez me trasportaba para un grupo de oración, nos pusimos a conversar. Le pregunté sobre su novio y me dijo que sí tenia algunos admiradores, pero que no tenia novio ni pensaba tenerlo porque ella quería esperara a ver cómo quedaba el mundo después de todo esto.

O sea, ella no quería enoviarse con uno de los que va a morir, entonces ella iba a esperar a que se murieran los que se tenían que morir, ya empieza una etapa nueva, y en esta etapa nueva, ese sí el momento de encontrar novio, ese sí es el momento, porque ya será gente fiel al Inmaculado Corazón de María.

Pero mire que a ustedes les causa gracia esto, reconozco que a mí también, pero hay gente que esto lo toma en serio, pero es que es en serio, y lo miran gravísimo, y hacen colecciones de las predicciones que hubo en Japón, de las predicciones que hubo en no sé dónde, las predicciones en Brasil, las predicciones en la antigua Yugoslavia, lo que dice la Virgen en Medjugorje, las revelaciones en Estados Unidos, y, finalmente, la señora de Garagoa, que se supone ella tiene sus mensajes, y hay otra señora de Bolivia, que también es muy famosa, que ha tenido revelaciones.

Estamos en un ambiente apocalíptico, estamos en un ambiente en el que muchos católicos, cuando toman en serio su fe, consideran que es un tiempo de ataque, es un tiempo de batalla y es un tiempo en el cual se está definiendo realmente el futuro de la humanidad, y lo que se está definiendo el es triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Y por eso esas mismas personas consideran que es indispensable que el Papa declare “el quinto dogma”, es indispensable que se declare que María es medianera de todas las gracias, es indispensable que se haga esa proclamación porque esto va a adelantar la batalla, es decir, eso va a sacar a luz los que están a favor y los que están en contra. Ya vendrá la confrontación definitiva, y de ahí saldrá el reinado del Inmaculado Corazón.

Es un ambiente muy confuso, porque uno ve que muchas de estas personas realmente han cambiado su vida, desde el ángulo de la oración, del ángulo del Rosario, por ejemplo. Durante un tiempo siguió la amistad con esta señorita que les dije, –parece que ella cambio de opinión porque finalmente sí consiguió novio, y sí se casó y creo que tiene dos hijos o algo así.

Pero lo que quiero decir es que ella vivió un proceso de conversión. Uno ve que hay algo como erróneo ahí, hay algo que es como exagerado o fanático, pero tampoco se puede negar que muchas de estas personas, por ejemplo son defensores de los valores más entrañables de la Iglesia; muchas de estas personas son las que están en la primera línea de batalla cuando se trata de luchar contra el aborto, cuando se trata de defender la familia tradicional, cuando se trata de defender también el derecho a la vida hasta el final, es decir, están en contra de la llamada eutanasia.

Por todo eso yo creo que nos hace falta darle una buena mirada al Apocalipsis, pero además de esa razón que podemos llamar de contexto, y además del hecho de que el Apocalipsis ha sido como descuidado en nuestra Iglesia, es que yo pienso que estamos perdiendo mucha fuerza y mucha vida que está aquí.

Mi difunta madre decía que no le gustaba el Apocalipsis porque le parecía que era un libro muy miedoso, quizás ella se fue a la eternidad con esa idea, quizás; pero si lo miramos bien, el Apocalipsis es exactamente lo contrario, el Apocalipsis es un canto de esperanza, y por eso considero que es muy importante acercarnos al Apocalipsis, independientemente de todas estas situaciones que hemos descrito de contexto, y de la gente que está como obsesionada: " ahora viene el año 2012, y según los Mayas, ese es el fin".

Además de esas razones de contexto, es que aquí hay una fuente de esperanza, y resulta que la virtud de la esperanza es otra virtud de la que poco se predica, no debe ser coincidencia que por una parte el Apocalipsis sea poco predicado, y por otra parte la esperanza sea poco predicada, supongo yo que hay como una relación entre estas dos cosas.

El Papa Benedicto ha sido como un apóstol de la esperanza, él se ha dado perfecta cuenta que en el mundo en el que nos encontramos, la esperanza es tal vez la virtud teologal que está en una crisis peor, claro, todas están heridas, la fe y la caridad también, pero podemos decir que la esperanza no solamente está herida sino está agonizando, y esta agonizando como fenómeno social.

Una de las razones por las que nuestros jóvenes desarrollan fácilmente depresión y agresividad es por falta de esperanza. Hay gente que se pregunta por qué tanta agresividad en los jóvenes, yo creo que una explicación, honestamente, está en el tema de la esperanza, porque la esperanza lo lanza a uno hacia el futuro y sobre todo la esperanza le da sentido al presente.

Entonces cómo puede uno esforzarse, cómo puede uno hacer la tarea de esforzarse si no encuentra uno un sentido, y muchos jóvenes no encuentran sentido, y la razón no es simplemente porque temen que el mundo se va a acabar, o porque crean que el mundo se va a acabar, sino porque su mundo ya está terminado, porque su mundo está en ruinas.

Entonces tenemos toda una generación sin esperanzas, una generación que no encuentra verdaderas razones para esforzarse, para dar la pelea, para batallar, y esto produce una especia de idolatría del momento y del presente, es el significado que se suele dar a esa expresión que siempre se cita en latín: “agarra el día”, “carpe díem”, es el lema de la postmodernidad, "agarra el día" es “disfruta el momento, haz lo que puedas en el presente", pero es un presente desconectado de un pasado que se ve como extraño, como ajeno, y desconectado de un futuro que se ve como incierto, y si no, imposible.

Entonces hay mucha gente que está viviendo esto, está viviendo en el día, y por consiguiente, no se sienten capaces de hacer compromisos a largo plazo. Es muy interesante, y lo han mencionado varios, entre otros nuestro antiguo Maestro de la Orden, el Padre Aspiroz, cómo la crisis matrimonial y la crisis vocacional van juntas, –entendiendo aquí por vocación la vocación religiosa-.

Fíjate que la persona que se siente sin razones para entregar su vida en un matrimonio, es la persona que se siente sin razones para entregar su vida en un convento, es decir, en ambos casos hay una patología de incertidumbre radical del futuro, la gente no tiene certeza de qué va a ser de ella en el futuro, entonces se agarran de del presente.

Su presente ¿qué es? La diversión inmediata, su presente ¿qué es? El consumismo, el hedonismo, su presente ¿qué es? Los momentos gratos con los amigos. Si nosotros preguntáramos a la gran mayoría de los jóvenes en qué consiste la felicidad, la respuesta de ellos es muy sencilla: "Pasarla bien con amigos", esa es su felicidad. Pasarla bien puede ser un paseo, puede ser una fiesta, una reunión, incluso algunas cosas religiosas, para los que tienen más o menos esa inclinación, un retiro, una convivencia.

Pero la fe de ellos, como su misma estructura emocional, está hecha únicamente de puntos, no hay una continuidad entre ellos, no hay una figura que se pueda discernir, simplemente son instantes. Entonces ¿qué soy yo? Pues yo soy un accidente en un instante, por supuesto esto produce una profunda crisis de autoestima, porque no tiene significado entonces mi vida. Si yo únicamente la pase bien aquí con un amigo, la pase aquí bien con una amiga, luego nos fuimos con unos amigos, y todo queda registrado en las redes sociales.

Las redes sociales, potenciadas básicamente por Internet y potenciadas por el uso de los teléfonos celulares, son las que permiten crear la ilusión de que la vida se sostiene en una sucesión desconectada de instantes, entonces la vida de muchos de estos jóvenes consiste en eso: "Tengo un momento feliz, una foto, la foto va a dar a una red social, las más populares en Colombia, pues me imagino que son Facebook, por supuesto, y luego hay otra que se llama"Sónico" y otra que ser llama "Hi fi", de esas la que yo utilizo, básicamente para publicar predicaciones como esta, es Facebook,

Facebook está repleto de fotos de personas que viven el instante: "Nosotros tomándonos una cerveza en el parador donde nos dejó la flota mientras íbamos para el paseo"; "nosotros asomándonos en el mirador de no sé dónde"; "nosotros pasándola bien"; "fulanita que es loquísima".

Entonces lo anecdótico, lo "loco", una carcajada vacía, una carcajada que esconde la tristeza, que esconde la soledad, que esconde la falta de familia, que esconde la falta de futuro. Por eso el Papa nos habló de las redes sociales, por eso el Papa dijo que el gran peligro, la gran tentación con las redes sociales es la ficción, vivir de mentiritas.

Porque resulta que, en el caso mío yo tengo bastantes amigos en Facebook, amigos llaman ellos las personas con las que uno puede está conectado, entonces yo estoy conectado con cerca de cinco mil personas en Facebook, a algunas de esas personas las conozco personalmente. Bueno, esas personas a las que conozco directamente, yo sé que llevan muchas veces una vida de la que no se sienten orgullosos, una vida que la sienten vacía, una vida que es como un cacharro hueco; pero sus fotos, sus comentarios entonces son: “¡Estoy gozándomela! Estoy gozando, estoy disfrutando”.

Fíjate cómo hay una línea, hay una coherencia en todo esto. la falta de esperanza, por falta de futuro, la falta de esperanza produce la idolatría del presente, lo que importa es el ya. Es una cosa impresionante ver cómo a muchas personas lo que más les interesa de un ligar no es disfrutar el lugar, sino tomarse una foto para decir: Estuve en el lugar", eso es lo que importa del paseo, que quede constancia que yo estuve, es el momento.

Entonces no disfrutan el lugar, sino sacan la foto, la fotografía es como el sacramental de un mundo secular, oí: oigame esa frase: "La fotografía es el sacramental de un mundo secular, de un mundo que no tiene una referencia trascendental ni profunda". Entonces lo que tiene muchas personas son colecciones de fotos, algunos de los que están conectados conmigo en Facebook, son personas, no les estoy exagerando, que ya han publicado más de tres mil fotos de cuanta cosa suceda, de cuanta cosa pase.

¿La fotografía qué viene a reemplazar? ¿Qué esta haciendo la fotografía? La fotografía es tratar de atrapar el día, es tratar de atrapar el presente, “que no se me vaya”. Pero ese presente, así atrapado, no corresponde a la verdad de la vida de la persona; esto es lo que destaca el Papa Benedicto: “Tu vida no es esa”.

“Tu, muchachita, que te sacas fotos y fotos, esa no eres tú, cuando uno habla contigo encuentra una persona con baja autoestima, insegura, miedosa, con mucha necesidad de ser amada, sin encontrar quien la quiera de veras, pero allá sale abrazada con amigos, con amigas, con no sé que. Esa no es tu vida esa no eres tu”.

Entonces tenemos una crisis profunda de esperanza, esa crisis de esperanza tiene impacto en todos los órdenes de la sociedad y de la Iglesia; una de las razones principales de la falta de vocaciones es eso, la crisis de esperanza, porque la persona sí quiere tener experiencias.

Si ustedes dijeran en este monasterio: "Mire, quien quiera venir aquí a pasar una semana”, eso sí, la curiosidad sí existe, y entonces ¿qué pasaría? Empezarían a salir los corredores del monasterio en Facebook: "Aquí yo abrazada con...", y ya pasó el instante, ya me tomé la foto, ya quedó atrás esa pagina. Son páginas de un libro.

Así como cuando las personas cuando van a un consultorio, -ustedes saben que en los consultorios de odontólogos, de médicos, suelen poner revistas para que la gente mate el tiempo y mate los nervios; pero esas revistas nadie las lee, la gente no las lee, sino que van pasando páginas precisamente para mantenerse distraídos, entonces la gente, para matar los nervios, está ahí mirando páginas y páginas, y pasan y pasan y pasan las fotos de cualquier cosa, pero nadie lee.

Así es la vida de la gente, la vida de la gente se volvió eso, otro libro que a nadie le interesa, otro libro que nadie lee, y entonces pasan sus página, y en esas páginas es: "Aquí yo cuando dizque iba a ser monja, ¡imagínate yo iba a ser monja! ¡No, pero mucha loca! ¡Yo si soy mucha loca! Mira, en cambio aquí estoy en una montaña porque yo iba a ser alpinista; y aquí haciendo buceo, porque yo iba a ser buceadora.

Entonces la gente tiene todo un libro de lo que iba a ser, oye eso: tiene todo un libro, un libro al que nadie le interesa, un libro que es un libro "de lo que yo iba a ser”. “Yo iba a se casada, y mira, ahí estoy con mi ex”, ahí está, queda la foto, queda la constancia, se pasa la página: "Aquí estoy yo con hábito porque viví la experiencia, y eso sabes que bien, interesante, y ese silencio, pero la madrugada terrible, pero no, bien", pasa la página, pasa la página, pasa la página.

Y en esas experiencias, las personas creen que pueden entrar y salir sin que les pase nada. Tenemos hoy mucha gente que cree que puede meterse en una relación afectiva, y salir, "y aquí no pasó nada", y entonces creen...., y esta será una nueva complicación, un nuevo dolor para millones y millones de jóvenes, hombres y mujeres, lo nuevo que creen es que les falta experiencia homosexuales, entonces: “Yo tengo que entrar y tener una experiencia homosexual, porque yo no sé finalmente si sí o si no”, y entonces la gente cree que en su libro puede agregar páginas: “Aquí estoy yo con mi novio, aquí estoy yo con mi novia”, "aquí estoy yo con...", y creen que no pasa nada.

Pero por supuesto que eso tiene un costo, eso tiene un costo emocional, eso tiene un costo existencial, y ese costo es que la persona se siente muerta, y ahí nos vamos acercando a algunos textos de estos: “Tienes nombre de vivo, pero estás muerto” Apocalipsis 3,1. Eso se cumple literalmente en mucha gente hoy.

Entonces, el Apocalipsis es muy importante, porque el Apocalipsis es un canto de esperanza, pero antes de ser un canto de esperanza es una escuela de esperanza. Finalmente, el Apocalipsis es un manual de batalla, el mundo del que nos habla el libro del Apocalipsis, es un mundo que está sujeto a imperios, fuerzas, ataques, persecuciones; en el fondo, el libro del Apocalipsis lo que está es recordándonos que así es la fe, que la fe no es otra cosa, la fe no es un modo de adaptarse al mundo, es una manera de vencer al mundo.

Este es uno de los puntos de contacto que tiene el libro del Apocalipsis con respecto a la literatura Joanea, es decir la del Evangelista San Juan; hoy por hoy muchos exégetas creen que el autor del evangelio es el mismo autor de las cartas: evangelio según San Juan y las tres cartas que pasan por ese nombre: Primera, Segunda y Tercera Cartas de Apóstol San Juan.

Pero con respecto al Apocalipsis siempre ha habido dudas, aunque se mencione el nombre de Juan expresamente. De hecho, empieza diciendo, en el versículo primero: “Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para que manifestase a sus siervos lo que ha de suceder pronto, El envió a su ángel para dárselo a conocer a su siervo Juan” Apocalipsis 1,1.

Pero aunque aquí se diga Juan, el consenso que hay hoy entre los exegetas es que este Juan no es el Evangelista Juan; sin embargo, sí hay una serie de puntos de contacto, y uno de los puntos más importantes en ese contacto, es la mirada a la fe como una batalla: la fe es una batalla, y hay que vencer al mundo.

La manera como se describe el mundo, bueno, hagamos una aclaración: “mundo”, en los escritos de San Juan, tiene dos significados. Cuando se habla: "Tanto amó Dios al mundo” San Juan 3,16, ese "mundo" es la creación y es lo que los bienes de la naturaleza pueden hacer con nosotros; pero "mundo" también tiene otro sentido, que es el más fuerte y es el más frecuente en los escritos de San Juan, y ese otro sentido es el mundo como un tejido de complicidades y de pecados. Ese mundo, así entendido, asoma en el libro del Apocalipsis con un nombre propio: no se llama el mundo, se llama Babilonia.

Entonces ya vamos viendo por dónde va la trama del libro. El libro lo que nos quiere contar es que Babilonia puede ser vencida, y así nos prepara para la batalla, porque Babilonia ya está en marcha, ya está funcionando, la Babilonia del Apocalipsis ya está funcionando; por supuesto, algunos protestantes lanzan el insulto y entonces dicen que la Babilonia y la ramera es la Iglesia Católica, ese es el ataque de ellos.

Pero es muy fácil deshacer ese ataque, y no hay necesidad ni siquiera volverlo a mencionar; lo que sí interesa es que Babilonia puede ser vencida, y ahí está el mensaje de la esperanza, podemos decir que el libro del Apocalipsis quiere ayudarnos a reconocer a Babilonia.

Porque aquí pasa como en el libro de San Agustín, “La Ciudad de Dios”, un libro que es precioso pero de difícil lectura, por tantos detalles técnicos que tiene de la cultura romana. San Agustín, hacia el final de su vida escribió "La Ciudad de Dios".

Entonces hay una ciudad terrena y una ciudad de Dios, la “Civitas Terrena” o “Ciudad Terrena” que menciona San Agustín, pues en últimas es la Babilonia del Apocalipsis y es el mundo, en ese sentido particular de mundo en San Juan. Ese mundo, cuando Jesús dice que nosotros tenemos que vencer al mundo, y que Él ha vencido al mundo, ése mundo es la “Civitas Terrena” y es la Babilonia que aparece aquí.

Sin embargo, también hay una pequeña diferencia: mientras nosotros vamos caminando en la historia, el mundo y Babilonia están como entreverados, como que no hay una distinción neta, pero al final el trigo se separará de la cizaña, al final se verá con claridad a Babilonia

Entonces ¿qué es el Apocalipsis en esta primera aproximación? El Apocalipsis es una escuela de esperanza y un manual de batalla, con esas dos expresiones nos podemos quedar: manual de batalla, que mostrándonos un poco el desenlace de los acontecimientos, no de un modo cronológico sino de un modo teológico, y esto lo insiste Joseph Ratzinger, oye la frase que estoy diciendo: no de un modo cronológico sino de un modo teológico, nos muestra el desenlace de la historia.

Mostrándonos el desenlace de la historia, el libro del Apocalipsis nos ayuda a mirar el presente con ojos llenos de luz, para reconocer ya la batalla en la que estamos; o sea que el objetivo del Apocalipsis no es el futuro, sino que el futuro es como la pantalla donde se refleja el drama del presente. Es una estructura compleja, no es una historia, no es un desenlace cronológico, sino teológico.

Expliquemos esa frase, y con eso terminamos esa primera reflexión. Supongamos: un jovencito, tiene 15 años, es hijo de una madre soltera, tiene además una hermanita que tiene 11 años; estos dos niños viven con la mamá en un barrio que tiene muchos problemas: pandillas, droga, violencia, ahí viven. La mamá hace lo que puede por educar de la mejor manera posibles a sus hijos.

La niña que tiene once años, como dije, más o menos parece responder con docilidad al esfuerzo de la mamá; el muchachito que tiene 15 años, cada vez es mas rebelde, cada vez pasa más tiempo en la calle, y la mamá ha llegado a conocer a algunos de los sujetos con los que anda el niño, y no son nada recomendables.

De ahí podemos entender la diferencia entre cronológico y teológico. La mamá se pone a hablar con el hijo, evidentemente ella está muy preocupada, y le cuenta lo que le va a suceder si él sigue por ese camino; entonces le dice: “Lo van a enseñar a drogarse, lo van a meter a usted en esto..., usted va a resultar en esto...., ya lo veo a usted en la cárcel, ya me veo yo allá tratando de visitarlo, me van a tener que esculcar, porque así es en las cárceles, para ver si puedo entrar a verlo a usted,y usted sabe cómo son esas cárceles, miré lo que le va a pasar”.

La mamá no le está diciendo: ”En este mes le va a pasar esto, en esta año le va a pasar esto y dentro de cuatro años va a estar en esto”. No es cronología, le está mostrando las consecuencias, le está mostrando el desarrollo interno: “Mira las consecuencias internas de por donde vas”; eso es el Apocalipsis, es una descripción de las consecuencias, el desenlace de por dónde va Babilonia, de por dónde va el mundo, por dónde va la incredulidad y por dónde va la fe.

Entonces no es una cronología, y cualquier intento de ver, -como ahí se mencionan tantas cosas, que el número 7, por ejemplo juega muchísima importancia, que tres tiempos y dos tiempos y un tiempo, y mil años, y entonces la gente empieza a pensar en esos mil años, y cuando iba llegando el año mil de nuestra era, hubo una cantidad de gente que entró en paroxismo, histeria, fanatismo: "Ahora vendrá aquí el colapso, vendrá...." En el año dos mil ya hubo un poco menos, habrá que esperar el año tres mil qué tal resulta.

Pero, fíjese ustede que la gente quiere a toda costa sacar datos y fechas, ese no es el propósito del Apocalipsis, por eso nos explica el Cardenal Ratzinger: no es cronología, es teología, es mostrar el desenlace, es mostrar para donde va el mundo así como va; pero también para donde va la fe así como va, y qué consecuencias se siguen de eso.

Y eso lo ha aplicado uno desde siempre, mire usted el caso, por ejemplo, de un matrimonio: él más bien mujeriego, y ella es de muy, muy, muy mal genio, pero se contiene porque no quiere que se le dañe el noviazgo, y en esas condiciones se casan. No se necesita ser un gran adivino para saber qué va a pasar. Uno sabe que con el tiempo, él, que ha estado tratando de disimular su modo de ser mujeriego, le sale tarde o temprano; y ella, que ha estado tratando de contenerse para no explotar, explotará.

Entonces uno dice: "Déjelos tranquilos que eso explota", efectivamente, dicho y hecho, al cabo de unos meses o de unos años están de pelea, pero esa pelea era perfectamente previsible, ¿por qué? Bastaba mirar los ingredientes.

El Apocalipsis es mirar los ingredientes de esta sopa que se llama la historia humana; la historia humana es como un caldero donde han echado muchas cosas, ¿sí? Entonces uno va viendo este caldero para dónde va, esto para dónde va. Y así nos quedamos con la tercera definición del Apocalipsis: la primera, que es la que creo que sirve más de titulo y de hilo conductor a estas predicaciones, la primera es: canto de esperanza; la segunda es: manual de batalla; y la tercera es: lectura teológica de la Historia.

Con esa introducción, le pedimos al Espíritu Santo de Dios que nos ilumine, para que podamos aprovechar eso, porque necesitamos esperanza, porque necesitamos vencer en la batalla, y porque necesitamos la luz de la sabiduría y de la sana teología.