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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111016

Título: Saber reconocer cual ha de ser nuestra tarea sobre esta tierra, sin jamas olvidar que estamos destinados para el cielo

Original en audio: 4 min. 40 seg.


El comienzo del evangelio en este domingo nos habla del cuerdo que toman los fariseos para atrapar a Jesús en sus propias palabras.

Hay que saber que los fariseos estaban convencidos de que Jesús era un engaño, para ellos Jesús era un impostor, que cuanto más éxito tuviera, más retrasaba la llegada del Reino de Dios. Y la razón por la que ellos pensaban esto es porque según ellos el Reino de Dios sólo podía llegar a través de la estricta observancia de la Ley.

La lógica de ellos era que así como el ser humano, así como el pueblo de Israel había incumplido las cláusulas de la Alianza con Dios y esto había llevado al desastre, pues el mismo ser humano, cuando empezara a cumplir esa alianza en todos sus detalles, podía volver a recibir la protección y la bendición de Dios. Es decir, para los fariseos, el mismo que daña es el mismo que arregla, parece que se les olvidaba que es mucho más fácil estropear algo que arreglarlo.

¡Que fácil, por ejemplo, es romper una ventana! ¡Basta, qué sé yo, una piedra, un balón, y ya rompiste la ventana! ¡Pero cuánto cuidado y cuánta tecnología y qué clase de máquinas se necesitan para hacer un buen vidrio!

¡Es que hasta en los animales encontramos esto! La imagen tan popular del gato que sabe subirse al árbol y luego no sabe cómo bajarse del árbol, o el niño que sabe muy bien, y nadie tiene que enseñarle, cómo ensuciar y estropear sus pantalones; pero no sabría ni cómo hacer unos pantalones nuevos, ni siquiera cómo lavar los que tiene.

Es que es mucho más fácil dañar las cosas, que arreglarlas; es mucho más fácil dañarlas, que hacerlas. Pero los fariseos no parecían descubrir esto, y por eso ellos querían que el mismo que daña arregla, y por eso ellos creían que únicamente a través de la observancia estricta de la Ley se podía llegar a ese tiempo maravilloso en que el Reino de Dios iba a despuntar.

Ellos mismos no eran capaces de cumplir la Ley, ellos mismos no lo lograban, y por eso su vida se convierte en una hipocresía, una hipocresía que Cristo denuncia, por ejemplo, en el evangelio de hoy. La trampa que le tienden es que quieren presentarlo o como un enemigo de del César o como un amigo del César, y si es enemigo del César se le puede denunciar frente a las autoridades romanas, porque es un rebelde, es un sedicioso; en cambio, si es amigo del césar entonces quiere decir que está negando que sólo Dios es rey, entonces se le puede acusar de traición a la religión.

O sea que es un rebelde frente al César, o es un enemigo, un incrédulo, un rebelde frente a Dios. Esa es la trampa que le tienden. Y la respuesta de Jesucristo es dar a cada uno lo que corresponde: "dar al César lo que es del César, dar a Dios lo que es de Dios" San Mateo 22,21.

Pero lo más irónico, lo que tiene como un toque de humor es que Jesús pide que le den una moneda; es decir, ellos mismos están utilizando los bienes del César, entonces si estás utilizando los bienes del César has adquirido también un deber para con él.

Pidamos al Señor que nos dé este sentido de justicia y de proporción, para reconocer cuál ha de ser nuestra tarea sobre esta tierra, sin jamás olvidar que estamos destinados para el cielo, un cielo que finalmente sólo puede llegar para regalo.