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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20021013

Título: Jesus nos espera en el gran banquete

Original en audio: 11 min. 34 seg.


Yo a veces me pregunto, leyendo estos textos, estas parábolas, me pregunto qué sería lo que Jesús quería que nos quedara más grabado en el corazón.

Esa manera de enseñar con parábolas tiene muchas cualidades, porque la parábola es una narración, es una historia y es fácil que se le quede a uno en la mente, es fácil recordarla; además, una historia tiene casi siempre más de una interpretación, y en el caso de las parábolas de Cristo, esas distintas interpretaciones son como nuevas y nuevas enseñanzas que Él mismo nos regala.

Yo diría que cada enseñanza es como un vaso de agua, pero que la parábola es como una fuente y de la fuente salen muchos vasos, mucha agua fresca.

Las lecturas nos hablan de un banquete, el evangelio explica que es un banquete de bodas por el hijo del rey. Imposible no relacionar estas palabras con la realidad misma de Cristo, porque Él mismo se llamó en otra ocasión "el novio" Marcos 2,19.

El banquete de bodas, la gran celebración es la boda de Jesucristo, a veces se dice que Jesús no se casó, es mejor decir, "Jesús aplazó sus bodas". "No es bueno que el hombre esté solo" Génesis 2,18, dijo el Génesis, y eso significa que Dios no nos hizo para la soledad, Cristo Jesús no es un solitario, no es un solterón, Cristo Jesús es el novio que aplaza, que prepara sus bodas, y la gran celebración, la gran fiesta, a la que estamos invitados todos, se llama "las bodas de Jesús".

¿Por qué se aplazan unas bodas? Porque hay que prepararlas, hay que preparar la reunión, hay que preparar los invitados, hay que preparar al novio y a la novia.

De manera que hay una interpretación muy bonita de estas lecturas, que es una interpretación mirando a las bodas de Jesús; somos invitados a las bodas de Jesús. Jesús no es un solitario, nunca volvamos a pensar en Jesús como una persona sola; Jesús es la fuente misma del amor, Jesús es el gran amor, el gran amador, el gran amado y el verdadero amante.

Jesús no está solo, Jesús está preparando sus bodas y para las bodas de Cristo nos estamos preparando nosotros también; pero hay un problema, mucha gente no quiere ir a las bodas, mucha gente está muy ocupada en sus fincas, está muy ocupada en sus negocios, según dice el texto del evangelio, no les interesa la alegría de Dios porque ya tienen y les basta con sus propias alegrías.

Y aquí viene otra enseñanza: ¿a quién le interesa la alegría de Cristo? ¿A quién le interesa la felicidad, el gozo de Cristo? ¿A quién le interesa esa fiesta? Eso me hace recordar lo que sucedía hace unos años cuando se hizo popular el rock en español, a mí me ha gustado muy poco el rock, ni en francés, ni en inglés, ni en español, ni en latín, ni en nada, he sido poco amigo del rock. Y el rock en español tuvo sus canciones simpáticas, sus canciones vulgares y tuvo unas pocas que me parece que tenían un mensaje muy bueno, para mi gusto, hablo de mi gusto solamente, otra persona dirá otra cosa.

Y la canción que más me acuerdo de la época de furor del rock en español era una canción que decía: "Únanse al baile de los que sobran", esa canción me parecía a mí muy semejante al evangelio de hoy, tenía un ritmito como más o menos así: "únanse al baile de los que sobran" EL baile de los que sobran. El que está muy contento con sus cosas, el que tiene todo resuelto, el que se siente metido en la pomada, en la rosca, a ese no le puede interesar la propuesta de Cristo, no le puede interesar la fiesta de Cristo, porque ya tiene plata, amigos, equipos, música, salud, para hacer su propia fiesta.

xxA la fiesta de Cristo llegan los que sobran, de manera que el rockero que hizo eso, no sé si había leído este texto, pero le salió muy bien. Fíjese qué es lo que dice el evangelio: ".l rey se enfureció y mandó su ejército a acabar con aquellos asesinos, Luego dijo a sus criados: El banquete está listo, pero los invitados no se lo merecían. Vayan, pues, a las afueras, a la periferia, -a lo que no cuenta-, vayan a las afueras e inviten al banquete a todos los que encuentren en los caminos" Mateo 22,8-9.

Los que no tienen una finca, para hacer su propia rumba, esos tienen espacio en la rumba de Dios. Dios prepara un baile para los que sobran, Dios prepara un banquete para los desvalidos, Dios busca a los de las afueras. Y entonces dice uno, en una primera lectura, este evangelio parece que es un evangelio como duro, sobre todo con ese final tan cruel que tiene el tipo que estaba sin vestido, era como una especie de vestido litúrgico, y el hombre estaba sin vestido litúrgico y lo echaron, entonces con ese final tan triste dice uno: "¡Uuy, Dios está como bravo!"

Pero el mensaje no es "Dios está como bravo", el mensaje es: ¿Para quien la gracia de Dios es una buena noticia?. Y por eso Jesús les dice esta parábola a los sumos sacerdotes. Miren lo que decíamos al principio: "En Jerusalén volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo" Mateo 22,1.

A los de la rosca, a los que se sentían firmes, buenos, incluidos, los que se sentían que eran el centro, Jesús les está diciendo: "Mucho cuidado, caballeros, porque de pronto Dios tiene un baile para los que sobran, no para esa gente que se cree importante porque es amiga de los importantes. xxxxxxxxxxxx De pronto ustedes los importantes están ya tan felices, ustedes pueden organizar también su felicidad que ustedes ya ni siquiera esperan, la felicidad de Dios, y ya no les interesa la propuesta de Dios, pues sepan que Dios tiene una propuesta y que esa propuesta Dios la va a ofrecer a los que no caben en los planes de ustedes señores sacerdotes, señores ancianos del pueblo, autoridades importantísimas civiles, políticas, eclesiásticas, militares o lo que sean, mucho cuidado, porque de pronto, Dios con los que sobran, con los que no importan, por los que nadie voltea a mirar, está preparando su banquete y esa gente va a ver el espectáculo más grande, el espectáculo al que renunciaron los que ya estaban muy contentos con sus propios espectáculos.

Que palabra la de Jesús, ¡que hombre Jesús! ¡que potencia en la palabra! ¡que valor en la cara! que fuerza en el corazón, fíjate como une el vigor de una denuncia con la dulzura y con el amor de un anuncio, ese es Jesús, y hoy Jesús nos está confrontando, hoy que nos vamos a acercar a la eucaristía, eucaristía que es anticipación del banquete final.

Hoy Jesús nos confronta, hoy Jesús nos pregunta, tú tienes hambre de este banquete, te hace falta el pan del cielo, te hace falta la eucaristía, te hace falta la palabra de Dios, te hace falta el amor de Cristo, te hace falta la noticia del evangelio o ya estás muy contento con tus noticias, con tus bienes y con tus rumbas, si tu puedes organizar tus propias fiestas y esas te bastan, que desgraciado eres, porque no tendrás mas que lo que tú puedas preparar para ti y te vas a perder la gran fiesta, el gran banquete de las bodas.

Esta no es otra cosa mis hermanos sino el mensaje de la bienaventuranzas, feliz el que tenga hambre, feliz el que no esté saciado, feliz el que no se sienta completo, feliz el que esté como Jesús esperando el banquete, porque Jesús que está preparando sus bodas está incompleto y sólo cuando se complete Jesús, será perfecta, de alguna manera, la plenitud de su naturaleza humana, solo en ese momento, dichosos los que nos sentimos incompletos, dichosos los que cojeamos y nos caemos, los que lloramos y gemimos, los que esperamos y estamos insatisfechos, dichosos los que nos sentimos desadaptados, dichosos los que no cabemos en los esquemas de esta tierra, felices nosotros, hay un banquete que nos aguarda.