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Fecha: 20080928

Título: Jesus nos muestra que siempre se tiene que perseverar en la fe.

Original en audio: 20 min. 58 seg.


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Dos refranes sirven para resumir la enseñanza de hoy, el primero es, no se puede vivir siempre de la renta y el segundo es, mientras hay vida hay esperanza, con esos dos refranes ya nos podemos ir para la casa todos. Ese es el resumen de hoy, que no se puede vivir indefinidamente de la renta, no se puede vivir del pasado, de lo que uno tenía y tampoco se puede perder la esperanza.

Vamos a ver como se relaciona eso con las lecturas de hoy, resulta que Jesús nos habla del caso de dos hijos en su parábola, uno dice que no va a ir a trabajar, pero después se arrepiente y va. El otro en cambio dice al principio que sí va a ir, pero luego no va (San Mateo 21, 28-30).

Como en otros casos esta parábola de Jesús tiene unos destinatarios específicos, quitémonos de la idea que Jesús enseñaba así como en abstracto, las palabras que El decía, sin duda sus oyentes las podían comprender y aplicar muy pronto.

Observemos como empieza el texto del evangelio, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. ¿Qué tenían de particular estos grupos de personas (San Mateo 21, 28) que los sumos sacerdotes sentían que eran los buenos, sentían que eran los que comprendían la mente de Dios, sentían que eran los que tenían la entrada al Reino de Dios, sentían que eran los que iban delante, esos sentían los sumos sacerdotes y eso sentían también los que llaman aquí a los ancianos del pueblo.

Ancianos no solamente alude en este caso a la edad, alude sobre todo al liderazgo, la sociedad semítica, como tantas otras sociedades relativamente antiguas o lejanas, funcionaba con ese criterio de tener como líderes, la gente importante, la gente prestante, en inglés hay una expresión que utilizan todavía hoy los shakers and movers la gente que lidera la gente que mueve las cosas, la gente que tiene capacidad de convocatoria, esos eran los ancianos del pueblo.

Podríamos decir que los ancianos del pueblo aluden como a aquellos que lideran al pueblo en lo civil, en lo intelectual, en lo cultural y los sumos sacerdotes corresponden aquellos que lideran al pueblo en lo religioso, en lo espiritual y Jesús les dice a los líderes religiosos de su tiempo y les dice a los líderes civiles de su tiempo esta parábola; porque es parecido lo del domingo pasado, ellos creían que eran los primeros y Jesús vino a decirles “ustedes más bien son los últimos” porque aquello de lo que ustedes se enorgullecen es sencillamente que ustedes han dicho que sí; pero ustedes dicen pero no cumplen, ustedes se parecen a ese muchacho que por la mañana dijo sí voy a ir a trabajar a la viña, pero luego no se han puesto en la tarea.

Ustedes no conocen la viña de mi padre, ustedes no han trabajado en la viña de mi padre, es decir, ustedes están viviendo de un sí que ya envejeció, ustedes quieren vivir para siempre de la renta y eso no les funciona señores sumos sacerdotes, eso no funciona.

Tomemos esa palabra de Cristo y apliquémosla a otras realidades de nuestra vida, pues es lo mismo que pasa con un matrimonio, el matrimonio no puede vivir del cariño que se tenían, eso no funciona, el matrimonio tiene que aprender a renovar su amor una y otra vez, porque si no la rutina se acaba, la rutina acaba con el amor, la rutina acaba con la alegría, la rutina acaba con la ilusión.

Entonces, no se puede vivir del amor viejo, el amor tiene que renovarse cada mañana, y la principal queja que tienen los matrimonios después de un tiempo es que los detalles que hubo en otra época ya no los hay. Entonces los hombres se quejan de que sus esposas sonríen menos, se arreglan menos, son menos detallistas, son menos cariñosas y ellas se quejan de que ellos son menos galantes, ellos son menos afectuosos.

Podría decirse que las mujeres se quejan de que los hombres una vez de que ya sienten segura a la mujer ya no hacen nada mas por complacerla, ya es mi mujer, ya es mi esposa, tiene que portarse así, mientras que en el tiempo del noviazgo, en el tiempo de la conquista, cuanto diera por sostener un momento tu mano, pero ya cuando tiene a la esposa y ya la tiene ahí a todas horas entonces córrase para allá, cuando ya la tiene segura.

Entonces desaparecen los detalles, desaparece el amor y el evangelio nos dice “cuidado porque no puedes vivir del amor viejo”, no puedes vivir de la renta.

Otro ejemplo, esta vez tiene que ver con nosotros, es decir nosotros en este caso es la hermana que está ahí y esta hermana que está ahí y este pecho que está acá, nosotros los sacerdotes y religiosos nos puede pasar lo mismo, entramos a la comunidad, entramos enamorados de Jesús, quiero ser de Jesús, quiero ser santo, quiero predicar el evangelio, pero luego pasa el tiempo y a veces uno se queda viviendo del amor viejo y se nos olvida que el amor hay que renovarlo también como religioso y como sacerdote.

Por eso hay un letrero que lo he visto en varios idiomas y en muchos países, quien sabe quién inventó eso, pero es muy bueno, es una recomendación para los sacerdotes, dice ese letrero, que puede estar por ejemplo en la Sacristía: “Sacerdotes de Dios, di esta Misa como si fuera la primera, la última y la única”. Porque claro, cuando empezamos a decir la Misa, sentimos ese fervor así como cuando alguien se casa, pero luego pasa el tiempo y uno como sacerdote ya le toma demasiada confiancita a Cristo, entonces ya no es el Cristo que yo adoro y venero sino ya le tomé confiancita, entonces ya lo trato de cualquier manera.

Un padrecito decía esta frase: “al principio el sacerdote le tiene como miedo a Cristo, todo lo trata con una delicadeza; pero luego pasa el tiempo y Cristo le toma miedo al sacerdote, porque ya el sacerdote lo trata de cualquier manera”.

Ese es el mismo error, yo no puedo vivir del amor viejo, el amor mío por Jesús tiene que renovarse cada mañana, el amor mío por Jesucristo, mi pasión por el evangelio, el deseo de servirlo a El tiene que renovarse cada día, así como los esposos tiene que saber renovar y rejuvenecer su amor.

Y un último ejemplo que nos sirve para todos, la primera comunión, cuando hicimos nuestra primera comunión, nos dieron una serie de catequesis, nos explicaron muchas cosas, pero hay mucha gente se queda con eso que aprendió en la primera comunión, pero aquí vuelvo a lo mismo, no se puede vivir con el amor viejo, no se puede, tú no puedes vivir únicamente de lo que aprendiste por allá, sin citar edades, por allá hace treinta años, cuarenta, cincuenta años.

Yo digo una cosa, suponte que tu vas a un consultorio porque estás enfermo y te dicen; - ese doctor se graduó en 1975, recibió su grado de doctor, no ha vuelto a tocar un libro desde esa época, no ha hablado con nadie, no ha recibido un curso, no ha practicado la medicina- ¿te pondrías en manos de ese doctor? por ejemplo ¿para que te hiciera una operación? yo creo que nosotros diríamos “prefiero vivir”.

Uno no se mete con un doctor de esos, es un doctor desactualizado, pero es lo que nosotros hacemos con nuestra fe, a veces llega gente donde uno y dice: “padre, tengo una cantidad de dudas de fe” ¿y cuál fue la última instrucción religiosa que recibieron? hace veinte años, hace treinta años, cuando hicieron la primera comunión y desde entonces han vivido las realidades de este mundo, los retos, la agresividad que el mundo tiene para arrancarnos la fe, porque el mundo tiene agresividad para decirnos “no vale la pena creer, no pierdas tu tiempo en esa Misa, deja de estar como un tonto allá disque rezando a un Dios de piedra o de madera”.

Todos los días recibimos retos, todos los días recibimos cuestionamientos sobre nuestra fe y si nosotros no nos educamos en la fe, si nosotros no crecemos en la fe, si nosotros no tocamos un libro para formarnos mejor, entonces estamos con la fe de la primera comunión y es muy difícil responder con la salud de un niño de primera comunión a los retos que se le presentan a un adulto, seguramente no vamos a poder hacerlo.

Entonces por eso esta enseñanza de Jesús no se puede vivir únicamente de la renta, eso se aplica también a los países, resulta que si uno recorre un país como Inglaterra, uno se encuentra algo como esto, que hay unos niveles de violencia absurda y no es violencia de matar para comer, no es que la gente se esté muriendo de hambre, es el placer de la violencia.

Les voy a contar una de las campañas que ví que están haciendo en Inglaterra recientemente: primera campaña, que hacemos para que los adolescentes dejen de apuñalearse los unos a los otros.

Segunda campaña, que hacemos para que la gente no le tire piedras a las ambulancias que llevan enfermos de urgencia, porque a veces las llenan de piedras la ambulancia, la ambulancia tiene que detenerse y en algún caso estalla en llamas.

Tercera campaña ¿qué hacemos para que la gente deje de agredir a los que van en sillas de ruedas? Porque resulta que algunos les parece muy simpático, que como ahora todos los celulares tienen cámara, entonces les parece muy simpático que uno filma y el otro lo hace, entonces buscan a una persona en silla de ruedas y por ejemplo la tiran escalera abajo, unos tres o cuatro peldaños, que llore, que grite y luego eso se filma y luego se pone en internet.

Es una crueldad, es una sinrazón, es una estupidez, que no es para comer, esta no es una gente que está luchando para ver como se defiende del hambre, son las pasiones más perversas de corazones oscuros, solitarios y amargos.

¿Y por qué menciono esto? porque resulta que en Inglaterra, en una época era uno de los países mas católicos de Europa, y hay gente que dice, se puede quitar a Dios, a Dios lo podemos quitar, al fin y al cabo todos somos gente razonable, adulta, sensata, nosotros ya tenemos la carta de los derechos humanos, nosotros no necesitamos un papa que nos esté diciendo que está bueno o que está malo, todos somos crecidos, todos somos inteligentes, todos somos razonables, pues ya ves donde están los razonables y los inteligentes, tirando, porque eso lo vi yo con mis ojos, tirando una anciana de su silla de ruedas para ver qué cara hace.

Porque la gente tiene que sentir algo aquí en las entrañas, para sentir que está viva, donde esta lo razonable del ser humano ahí ¿y por que hago ese comentario? Queriendo como quiero a Inglaterra y oro por Inglaterra y he ido varias veces he ido a predicar a alguna parroquia allá como ustedes saben.

¿Por qué menciono esto? Porque la gente que dice que se puede sacar a Dios de Europa, creen que se puede sacar a Dios y como ya somos tan inteligentes y ya tenemos los derechos humanos y ya tenemos el Parlamento europeo y ya tenemos la policía, y ya tenemos unas leyes súper justas, podemos sacar a Dios, que nuestras leyes nos protegen, ya podemos sacar a Dios, que nuestra razón humana nos protege, y la gente no se da cuenta que cuando tu sacas a Dios empiezas a vivir de la renta ¿de dónde salieron los derechos humanos? ¿de dónde salieron?

Las grandes consignas de los revolucionarios franceses, La libertad, la Igualdad, la Fraternidad ¿de donde salió la palabra fraternidad? sino es de hermano ¿y de donde salió la idea de ser hermanos en una sociedad si no es del reconocimiento de un mismo padre? ¿eso quien lo predicó sino el cristianismo? ¿en donde se han predicado los derechos humanos? ahí donde ha habido una sociedad de puño cristiano, ¡duélale a quien le duela eso es así!

Vete al mundo árabe y dime si allá se predican los derechos humanos, vete a las tribus del África y dime si allá se predican derechos humanos, no digo que no tengan valores esas culturas, estoy hablando solo de derechos humanos.

Vete a lo que algunos ponderan tanto nuestras queridas tribus en Sudamérica, incluyendo a aimaras y guaranís y toda aquella gente hermosa que hay allá; pues junto con eso hay una cantidad de aberraciones y exageraciones, vete a la China o al Japón y dime en donde aparecen los derechos humanos, los derechos humanos nacieron, brotaron de siglos de reflexión cristiana y ahora la gente cree que los derechos humanos se pueden sostener sin Dios.

Pero se equivocan de palmo a palmo, si tu sacas a Dios empiezas a vivir de la renta, pero la renta se te acaba y el espectáculo grotesco que es ver a unos jóvenes fuertes tirando a una anciana de su silla de ruedas ese es el final de un camino que empieza cuando tú crees que como sociedad puedes vivir de la renta.

Por eso nosotros tenemos que ser muy claros en Irlanda y tenemos que ser muy claros en España y tenemos que ser muy claros en nuestros países, el nombre de Dios lo amamos y lo respetamos y lo hacemos valer.

Ahora, nuestros queridos españoles, de los cuales hay varios aquí, no todos, pero en su mayoría, por lo menos en el gobierno actual, están en una locura que otro nombre no se le puede dar a eso, ya somos adultos, somos una sociedad pensante, aquí no necesitamos que ningún credo, ninguna religión se imponga sobre ninguna otra ¿y cuál es el fruto de eso? Aborto libre y pagado para todos, en cualquier etapa del embarazo, incluyendo aborto por decapitación, incluyendo lo que sea, eso es lo que acontece cuando se saca a Dios del panorama.

Uno dice, me volví ateo y no me pasó nada ¿y sabes por qué no te pasó nada? Porque tú esposa conserva algunos valores que tú ya perdiste o tu esposo ¿sabes por qué no te pasa nada? porque vives en una sociedad que formó un conjunto de leyes deducidas, inspiradas, que son fruto de una civilización cristiana, por eso tu puedes ser un ateo tranquilo, por eso tu puedes vivir como un ateo tranquilo, mientras no te toque vivir en una silla de ruedas en algún pueblo perdido de Inglaterra.

Entonces el primer conjunto enseñanza es ese, no se puede vivir de la renta, la sociedad irlandesa tiene que renovar su amor por Cristo y por la Virgen, hoy aquí, y nosotros mientras estemos aquí somos parte de este hermoso país y tenemos que hacer lo que podamos para que aquí florezca la fe de nuestros padres. Y si vamos para otra parte allá también y en nuestros países de origen también.

Pero dijimos que eran dos refranes, un refrán es: que no se puede vivir de la renta, y el otro refrán es: que mientras hay vida hay esperanza.

El primer ejemplo que dio Cristo fue: que al primer hijo, aquel hombre le habló así, “quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña” y lo primero que él respondió fue “no quiero” que es lo mismo que mucha gente está diciendo en Inglaterra, en Irlanda, en Francia y en Colombia y en todo el mundo.

Mira, te postras en adoración a Dios -no quiero- ¿quieres conocer más de tu fe? - no quiero- ¿no te interesa la Misa? -no, paso, no quiero, no, estoy feliz como vivo, váyase a su sacristía-.

Pero ese no es el final de la historia, esa misma persona jamás debemos despacharla, jamás debemos pensar que es un caso terminado o perdido, el mismo que dice “no quiero” el día de hoy puede recapacitar, o sea que esta parábola es muy importante, los que a veces nos creemos grandes, creyentes, los que a veces creemos que somos muy católicos ¡cuidado! porque podemos estar en el grupo de los que dicen que sí pero al final no dicen nada.

Y al contrario, los que parece que no son nada, los que parece que únicamente se niegan y se oponen a todo, también pueden convertirse, porque mientras hay vida hay esperanza.

Y cuando Jesús dijo esto, a los que puso como ejemplo fueron a los peores de ese tiempo, es decir, a las prostitutas y a los publicanos; y esto sí que tuvo que haberle dolido a las clases dirigentes de aquella época.

O sea que la enseñanza hay que darla completa, por un lado que no se puede vivir de la renta y que tenemos que ocuparnos y preocuparnos de que haya una fe viva, explicita, clara, gozosa en nuestras familias, en nuestra sociedad, pero por otro lado, cuidado con juzgar demasiado duro, porque no sabemos si ese adolescente, que en un acto de tontería o de vandalismo le hace daño a un inválido, ese mismo puede convertirse en un gran apóstol, mejor que tu y que yo, y que todos, solo Dios lo sabe. Así que en lo que a nosotros respecta, nada de vivir de la renta, nada de vivir del amor pasado, nada de vivir de la fe que yo una vez tuve por allá en aquella época.

Pero por lo demás cuidado con juzgar demasiado duro, aunque veamos cosas que nos desconciertan, solo Dios sabe cuando le puede llegar el toque, el beso de la gracia a alguien y seguro que una persona así puede hacer un bien maravilloso.

Sigamos nuestra Misa agradeciéndole a Dios que nos regala la fe, pidiéndole que nos renueve el amor cada mañana y pidiendo también que nosotros tengamos siempre esperanza en todos los que vemos a nuestro alrededor; porque solo Dios sabe cuándo puede llegar la hora de ellos.