Ao24005a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 201109011

Título: El perdon al que nos llama Cristo es el que parte de reconocernos deudores y pecadores ante Dios

Original en audio: 4 min. 23 seg.


Si hay una necesidad muy grande que tiene nuestro mundo, es la necesidad de la reconciliación. Mientras que el lenguaje de la guerra y el lenguaje de la venganza avancen en los corazones, el futuro sólo puede presentarse lleno de sombras y de miedo. Por el contrario, a través de la reconciliación, a través del perdón. a través de esa maravilla que se llama recapacitar y volver al camino, la humanidad tiene esperanza.

¡Qué importante este mensaje cuando las lecturas de hoy coinciden con una fecha que ha dejado profundas heridas en muchos de nosotros! Sabemos bien que el once de septiembre del año 2001, empezando nada más este tercer milenio, uno de los actos terroristas más salvajes de los que se tenga noticia, aconteció.

Los aviones que impactaron las Torres Gemelas en Nueva York y el que cayó en Washington son el símbolo de un odio reconcentrado, de un deseo de retaliación y venganza; sabemos lo que se ha seguido de ahí. Además de esos muertos, además de esos inocentes, muchos otros civiles inocentes en Irak, en Afganistán, en la India, en Äfrica y en otros sitios, han seguido esa espiral absurda de la violencia.

El lenguaje que trae Cristo es un lenguaje diferente, podríamos decir, es el lenguaje del perdón, pero estoy seguro que se nos entendería mal, porque creo que muchos inmediatamente replicarían: "¿Cómo se va a perdonar un acto de esa naturaleza!" Evidentemente, si perdón quiere decir dejar las cosas como están y simplemente seguir aguantando, esa clase de perdón únicamente trae espacio libre para que avance la injusticia, la tiranía, la anarquía.

Pero el mensaje de Cristo no se limita a ese perdón superficial que significaría simplemente aguantar. Como nos muestra el capítulo dieciocho del evangelio de Mateo, Cristo apela a nuestra inteligencia, Cristo apela a esa visión que adquiere el corazón cuando descubre las propias deudas. Es decir, la propuesta de Cristo no es algo tan tonto, no es algo tan superficial como decir: "Hagamos de cuenta que no ha pasado nada, aguantemos, y sigamos adelante".

Lo que propone Cristo, más bien, es que cada uno, porque todos debemos hacerlo, también el que se siente tentado de venganza, y el que está cometiendo tal vez injusticia, que recapacite, de eso es de lo que se trata. Lo que Cristo está diciendo es que todos y cada uno tenemos que reconocernos deudores ante Dios; todos y cada uno tenemos que empezar por reconocer nuestra condición de deudores y de pecadores, y desde ese primer recapacitar es posible mirar de otro modo al hermano.

Una vez más lo digo: no es un perdón superficial, es un acto profundo de sensatez, de sabiduría, es el acto de aquel que descubre la luz de la conciencia y que se compromete para seguirla.