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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110828

Título: El vigor para pasar por encima de la cruz es lo que hace valiosa la vida

Original en audio: 4 min. 25 seg.


Yo he llegado a pensar que entre los personajes del Antiguo Testamento pocos tiene tanta semejanza con Jesús como el profeta Jeremías.

Yo creo que la lectura de hoy me da la razón. Estamos hablando del capítulo veinte del profeta Jeremías, en la primera lectura de hoy, y ahí describe el el profeta un poco de su drama interior: él se da cuenta de que su labor, su ministerio profético lo mete en problemas y trata entonces de llevar una vida más cómoda, es decir, una vida de menor compromiso con la causa de Dios.

Quiere deshacerse de esa cercanía con Dios porque ve que le trae muchos problemas.Yo creo que es algo que muchos lo podemos entender porque quizás lo hemos hecho, quizás nosotros hemos sido o somos de aquella personas que en ciertos momentos sacan a relucir su fe, pero en otras oportunidades prefieren pasar disimulados, preferimos que no se nos note demasiado la fe, preferimos que no se nos señale.

El Papa Bendicto decía, en uno de sus viajes apostólicos, que una de las formas de persecución que tiene el mundo moderno es ponerlo a uno en ridículo, y aunque a todos nos duele estar en ridículo o quedar en ridículo, hay edades en las que uno es especialmente sensible a ese tema.

Quizás, pensemos en un adolescente, pensemos en una jovencita que tiene un pequeño grupo de amigos y además esos amigos son como su mundo, porque los jóvenes hoy en día suelen estar demasiado solos, los papás, o no tiene el tiempo, o no tiene el lenguaje, o las cosas no se dan para una comunicación mucho más cercana, mucho más entrañable.

Y por las razones que sea, los jóvenes quedan muchas veces a su propio arbitrio, y en manadas, en pequeños grupos, en pandillas, en círculos de amigos quieren encontrar todo un mundo, un mundo de afectos, un mundo de referencias y valores, y como es ese mundo, pues, lo peor que les puede suceder es que los expulsen de ese mundo, y por eso uno disimula, y por eso entendemos a Jeremías.

Pero la experiencia de Jeremías no termina en el disimulo, la Palabra de Dios se vuelve como un hervor, es un torrente en su interior, es algo que es como fuego, él no puede detener esa palabra; y aunque le hace sufrir, y aunque le ponga en ridículo, él tiene que seguir sirviendo al Señor.

Ese mismo tipo de actitud resuelta, es la que Cristo espera de nosotros en el evangelio de hoy, que corresponde al capítulo dieciséis de San Mateo. Por eso nos dice el Señor que es necesario tomar la cruz y seguirlo, y en ese tomar la cruz yo creo que hay un eco de lo que vivía Jeremías; si yo estoy sirviendo a Dios, si estoy buscando a Dios de todo corazón, aquello que se convierte en dificultad, se convierte en lastre, se convierte en espina para mi camino, pues esa es la cuz.

Y Jesús dice que de algún modo uno tiene que afrontar ese obstáculo, uno tiene que pasar por encima de eso dolor y uno no puede dejar que simplemente las circunstancias le resuelvan al vida a uno y dispongan de la vida de uno, uno no puede permitir eso, uno necesita algo diferente.

Y ese algo diferente, ese vigor para pasar por encima de la cruz es lo que hace también valiosa la vida, y es lo que hace que la vida tenga un significado, y que la vida valga la pena vivirla.

¡Qué profunda es la filosofía de Jesús!