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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19960714

Título: Aunque todo en nuestra vida parezca perdido, Cristo siempre se sale con la suya para salvarnos

Original en audio: 6 min. 58 seg.


En esta parábola, conocida como del sembrador, casi siempre se queda uno pensando así, en la tierra, y hacemos la parábola de la tierra, por una aplicación alegórica que se hace, que aparece en el mismo capítulo del evangelio sobre la tierra árida, sobre la tierra superficial, sobre la tierra llena de zarzas, sobre la tierra buena.

Y casi siempre el objetivo del predicador es sacudir a la persona, sacudir al oyente para que trate de pensar qué clase de tierra es. Este objetivo es laudable, pero no es el único que se puede buscar con esta parábola.

Por ejemplo, uno puede darse cuenta de que Jesús dice al final: "El resto cayó en tierra buena" San Mateo 13,23.

Si queremos que esta sea la parábola del sembrador, la parábola de la tierra, el interés y la atención debe estar ahí en el sembrador, el sembrador es la buena noticia; la tierra puede ser buena o mala, pero la buena noticia hay que esperarla, no de la tierra, sino del sembrador.

Ahora mira esto: "El resto cayó en tierra buena" San Mateo 13,8. Esa expresión, "el resto", en los labios de Jesús y en los oídos de los oyentes, tenía que hacer alusión a una cantidad de profecías que hablan del "resto", por ejemplo, Sofonías.

Resulta que Dios saca adelante su plan siempre con un resto, siempre con un resto. David se sintió orgulloso, se sintió fuerte y quiso hacer un censo para saber cuáles eran las fuerzas vivas de su Reino; después le tocó arrepentirse de eso.

Salomón se llenó de esplendor y se llenó de riquezas y se llenó de alianzas políticas por medio de matrimonios, y por eso Dios también lo llevó a que de esa abundancia y esa exuberancia, viniera a quedar reducida al mínimo la casa de David.

Y se dividieron en el Reino de Judá y en el Reino de Israel, y luego ese Reino de Judá quedó reducido al mínimo, y luego de ese mínimo quedó el mínimo, y de ése, el mínimo del mínimo; y los sacaron para el destierro, donde prácticamente no quedó nada.

Y los que volvieron del destierro fueron todavía menos. Esos que volvieron del destierro, esas personas, ese resto, esa es la esperanza, lo que volvió del destierro.

Cuando uno ve a todo Judá, cuando uno ve a Jerusalén devastada y solitaria porque van saliendo, uno dice: "¡Pero se perdió todo!" Cuando llegan ciertos momentos de nuestra vida, cuando uno siente que todo se le va devastando, se le va acabando, uno dice: "¡Se perdió todo!"

Y Jesús dice, mira: "En el campo el sembrador echa la semilla" San Mateo 13,3; se perdió, se perdió, se perdió mucha semilla, pero quedó un resto, quedó un restico en el manto, ese resto que quedó en el manto va dar fruto de sobra por todo lo que no dio fruto.

Como si Jesús quisiera decirnos en esta parábola, leída desde el sembrador, no desde la tierra; Jesús quisiera decirnos en esta parábola: "No te afanes demasiado por aquello en tu vida que parece que se ha perdido, no te afanes demasiado por aquellas personas, por aquellas historias, por aquellas posibilidades, por aquellos caminos que se cerraron."

"No te afanes por aquello que parece perdido, ya no llores más esas semillas que se las llevaron los pájaros, ya no llores esa semilla que no dio fruto, ya no te lamentes más por esas zarzas; ten la certeza de que este resto que tienes en el manto, ahí está la verdadera respuesta".

De manera que Cristo se sale con la suya. Esta no es la parábola del "cómo es que va a dar fruto", no es esa la interpretación principal, así sea la que uno más oye. La principal interpretación es: "Cristo se va a salir con la suya".

Si miramos a Jesús aquí en la cruz, ¿qué es este Jesús Crucificado, sino una persona a la que a fuerza de azotes y golpes se le ha quitado todo? Pero ha quedado un resto, ¿un resto en qué, si su si su cuerpo está despedazado? ¿Un resto en qué, si su dignidad está humillada? ¿En dónde quedó ese resto? En lo profundo de su conciencia, en el santuario de su conciencia. Dice el Papa Pablo VI: "Jesús es del Padre".

Y ahí, en ese santuario de su conciencia y en esa ofrenda de su propio amor, ahí queda un resto de Jesús, y de ese resto de Jesús, que es menos que un hombre, porque el hombre fue despedazado a fuerza de golpes y de humillaciones.

En eso que es menos que un hombre, en ese gusano, como lo llama Isaías, en ese menos del menos, en ese resto del resto, ahí está la esperanza del Cosmos, ahí está la salvación el Universo, ahí está nuestro consuelo, ahí está nuestro tesoro.

Por consiguiente, mis amados amigos, miremos a este Jesús así, al que a fuerza de azotes le han arrancado la carne, le han arrancado la paz, le han arrancado la dignidad, le han arrancado todo, menos un resto: la voluntad del Padre, la ofrenda de su vida al Padre.

Pues también en nuestras vidas Dios sabrá conservar ese resto, que también en nuestro manto van a quedar semillas, y de esas semillas va a nacer la redención.

Creo que es una aplicación que, de otra manera, nos ayuda a mirar este texto, y sobre todo nos ayuda a comprender por qué este texto es un evangelio, es una buena noticia.

Desde luego que a lo largo de la historia vendrán las distintas tierras, sí; a lo largo de mi historia y a lo largo de tu historia. Pero lo más importante es el verso final: "El resto dio grano" San Mateo 13,8.

Y ése último poquito de vida de Jesús, y ese último poquito de fidelidad, dio grano; y de ahí la redención, de ahí la gloria para el Padre, de ahí la salvación para todos los hombres.