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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20080601

Título: Las verdaderas alternativas que tenemos en nuestra vida no estan afuera de nosotros

Original en audio: 9 min. 31 seg.


Las lecturas de hoy, queridos hermanos, nos hablan de alternativas, nos hablan de los distintos caminos que hay en la vida. A veces, las circunstancias se abren como hacia lo bueno, y otras veces uno dice: "Esto va camino del desastre".

Es decir, a veces la alternativa está como afuera de uno, y por eso también hablamos de tener buena suerte o tener mala suerte.

Otras veces la alternativa está en el corazón humano, porque a veces pasa que la gente comparte las mismas circunstancias pero no la misma vida, y a veces encontramos personas que han crecido en circunstancias bien, bien difíciles, y sin embargo son gente de paz, con gran serenidad, con gran alegría, con gran empeño y con capacidad de hacer el bien.

En el mismo ambiente se han criado otras personas, que al contrario se han dejado llevar de una amargura total, un sentimiento de desesperación, de tristeza que les acompaña siempre.

O sea que hay alternativas afuera y hay alternativas adentro. Sobre las alternativas afuera, sobre las cosas que a uno le pasan, hay una historia muy bonita, que no resisto la tentación de contarla, la aprendí hace poquito y se supone que pertenece al folclor marroquí.

Dice de la siguiente manera: resulta que había un reino, y entre los muchos consejeros que tenía el rey, había uno que vivía diciendo: "Todo puede servir o para bien o para mal". Por eso la historia de las alternativas.

Este sabio hombre quería hacerle ver al rey que a veces, cuando uno tiene muchas riquezas, las puede usar mal; y otras veces puede ser pobre, y sin embargo, ser tan recursivo, que su misma pobreza, o su misma necesidad se convierte más en un acicate.

Entonces este sabio vivía diciendo eso: "Las cosas pueden servir para bien o para mal". El rey ya estaba un poco impaciente con esa repetición, con ese estribillo, pero no había tomado ninguna medida al respecto.

Un día salió de cacería, tuvo un accidente, se hirió malamente una mano y perdió un dedo. Entonces volvió a su castillo, por supuesto a recuperarse, y cuando el sabio aquel supo que el rey había perdido el dedo, volvió con su estribillo: "Bueno, todo puede servir para bien o para mal".

Eso ya fue demasiado para el rey, que ya no se lo aguantó, y entonces montó en cólera y mandó a ese sabio, que era su consejero de cabecera, lo mandó a la cárcel, a la peor cárcel del castillo porque se sintió insultado: "¡Cómo así que tengo un accidente, termino perdiendo uno de los dedos de mis manos, y ahora este me viene con que eso me puede servir para bien o para mal! ¡Eso es una desgracias simplemente".

Entonces quedó el sabio en la prisión y el rey se fue recuperando de su herida, y tanto se recuperó que recuperó también una de sus aficiones que era pasear. Se dedicó a pasear los términos de su reino, se fue a una isla lejana, porque era tan grande su reino que ni él ni su papá lo habían conocido completamente.

Tenía tierras y tierras y costas, islas, tenía de todo. Lo que él no sabía es que en una de esas islas habitaba una tribu terrible, una tribu feroz.

Entonces este rey llegó a allá, y estaba con unos pocos de sus compañeros de aventura, y unos indígenas de estos violentos salieron al encuentro de ellos. Resulta que estos indígenas eran tan agresivos que tenían la costumbre un poco terrible de comerse a sus prisioneros.

Entonces decidieron que había que comerse a uno de los prisioneros en un banquete en honor de sus dioses. Y por supuesto escogieron al prisionero que vieron como más bonito, más agradable, que era el rey.

Entonces se llevaron al rey para cocinarlo vivo, este hombre decía que él era el rey, que él era el rey, pero ni le entendían el lenguaje, ni hubieran cambiado de opinión si le hubieran entendido.

Como conclusión, lloraba ya en la desesperación el pobre rey de ver que lo iban a matar de manera tan dolorosa, tan humillante, cuando intervino el sumo sacerdote de aquella religión en aquella isla y dijo: "Un momento, hay que detener el sacrificio. Esta víctima no puede ser sacrificada porque es una víctima imperfecta. Lo hemos revisado y le falta un dedo.

Como le falta ese dedo, no puede ser sacrificado. Y esta gente es de mal agüero, háganme el favor de liberar a toda esta gente, que se vaya en los barcos porque si no van a atraer la desgracia sobre nuestra raza".

Entonces el rey se fue muy feliz de que le faltara ese dedo. Se subió al barco y por su puesto su primer recuerdo fue para aquel sabio que estaba todavía en la prisión.

Entonces se fue allá al castillo, sin pérdida de tiempo bajó a la prisión y mandó que lo liberaran, y entonces le contó toda esta historia al sabio y le dijo: "Fíjate que tenías razón. En realidad, la pérdida de ese dedo fue lo que salvó el resto de mi cuerpo.

Y sin embargo, -le dijo el rey pero ya en un tono más informal-, y sin embargo todavía no estoy de acuerdo contigo. Porque está bien que yo perdí el dedo y eso me salvó a mí, pero tú has tenido que gastar años en una prisión inicua, fría, terrible, ¿cómo puede ser eso un bien para ti?"

Y dice el sabio: "Pues sí que fue un bien, porque si hubiéramos ido juntos, seguramente me hubieran escogido a mí, que no me falta ningún dedo".

Esa historia, que se cuenta en Marruecos, nos enseña muchas cosas. A veces uno cree que las cosas que llegan necesariamente son bienes, las cosas que son abundantes son bienes, y no es totalmente cierto. A veces, tener una gran inteligencia, no es la máxima bendición. Hay refranes que dicen como que "la suerte de la fea la bonita la desea".

Si ese refrán existe, quiere decir que no siempre la gente más bonita es la gente más feliz. Además, yo oigo mucho aquí en Irlanda que toda esta prosperidad económica, este "tigre celta" que llaman, hay dos versiones: hay unos que dicen: "Pues el tigre celta se volvió y empezó a comernos", dicen unos irlandeses, y ustedes lo habrán oído.

Y otros dicen: "Pues toda esta prosperidad ha traído muchos bienes pero se llevó por delante muchas cosas: se ha llevado por delante mucho de nuestra fe, de nuestras costumbres y de nuestras familias".

Y todo eso indica que las verdaderas alternativas, como en el cuento de este rey, las verdaderas alternativas no están tanto afuera; la vida no es tanto lo que a uno le pasa, la vida es lo que uno hace con lo que a uno le pasa, esa es la vida, eso es lo que construye la vida humana.

Y por eso, porque la verdadera alternativa está dentro del corazón, es tan importante el evangelio de hoy, donde Jesús nos invita a poner en práctica, a hacer el experimento.

Ese poner en práctica es una resolución interior, es una decisión que uno tiene que tomar: "Voy a poner en práctica lo que me dice Jesús", y desde esa resolución interior uno encuentra firmeza y uno encuentra consistencia y uno encuentra esa vida que el mismo Señor nos prometió.

En resumen, hay muchas cosas buenas y malas que nos suceden, pero los verdaderos bienes y los verdaderos males están mucho más en la actitud que uno tenga, en la decisión que uno tome y en la manera como uno sepa descubrir ahí el plan y las palabras de Jesús.