Ao08001a

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Fecha: 2011027

Título: Jesus nos conduce a obedecer desde la conviccion profunda y desde el amor

Original en audio: 4 min. 27 seg.


Domingo, día del Señor, no nos cansemos de decirlo y no nos cansemos de agradecerlo y vivirlo.Hay un día que está marcado por la alegría de la victoria de Cristo, y ese es el domingo.

Por eso los domingos tienen también su propio ciclo especial de lecturas; cada año se le da énfasis a un evangelio, en el Ciclo A, por ejemplo, que es en el que nos encontramos, es el evangelio según San Mateo; en el Ciclo B, que será el año entrante, será San Marcos; y luego el Ciclo C, San Lucas.

El cuarto evangelio, San Juan, nos acompaña todos los años en buena parte de la Pascua y también en el Ciclo B, porque el evangelio según San Marcos es notablemente más corto que los otros dos: Mateo y Lucas.

Pero por ahora estamos con el ciclo A, y en el Ciclo A nos hemos encontrado con ese gran discurso de Cristo, o tal vez recopilación de palabras de Cristo que llamamos "El Sermón de la Montaña".

Y en el "Sermón de la Montaña" cada una de esas partes, cada uno de esos pasajes nos va mostrando a Jesús como el nuevo Moisés, pero sobre todo, como Aquel que lleva a plenitud lo que la Ley de Moisés enunciaba de una manera, podríamos decir, inicial, figurada.

Jesús lleva a plenitud la Ley de Moisés, por ejemplo, de una obediencia a base de temor, Jesús quiere llevarnos a una obediencia desde la convicción y desde la certeza del amor.

Y esto es lo que aparece en las lecturas del domingo de hoy: tenemos ese breve pasaje, sólo dos versículos,del capítulo cuarenta y nueve de Isaías, y ahí está una expresión dulcísima, tiernísima del amor de Dios.

Dice Dios nuestro Padre por boca del profeta: "Aunque una madre se olvide del hijo de sus entrañas, yo jamás te olvidaría" Isaías 49,15. ¡Qué modo tan expresivo, tan vigoroso y al mismo tiempo tan hermoso de contarnos la intensidad de ese amor con el que Dios nos cuida, nos sana, nos levanta, nos perdona, nos guía!

Y esta es la base para entender la parte que nos corresponde del Sermón de la Montaña en el domingo de hoy. Jesús nos invita a vivir en la presencia y en la absoluta confianza de nuestro Padre del Cielo. Jesús diciéndonos que tenemos un Papá, tenemos un Papá que es capaz de mejorar la definición de Papá que hayamos conocido en esta tierra.

Hay gente que dice: "Pero cómo se puede hablar de Dios Padre si hay tantos papás que son un desastre". Pues precisamente por eso, porque nosotros tenemos que saber que Dios es Papá como nadie es papá, que Dios es el verdadero Padre, el que sabe estar cerca, el que sabe proveer a nuestras verdaderas y reales necesidades, el que se anticipa a nuestros anhelos más profundos, el que nos conoce, el que nos escruta, el que nos guía, el que nos sana.

Y de esa manera, hay una preciosa coincidencia, una resonancia entre esta primera lectura y el evangelio, para que nosotros descubramos al Dios cercano, y para que sabiéndonos amados, podamos obedecer, pero obedecer desde la convicción, no desde la obligación solamente, no desde el miedo, sino desde la convicción profunda y desde el amor.