Ao03003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020127

Título: Busquemos a Cristo donde nos sentimos humillados, oscuros, tristes, decepcionados

Original en audio: 6 min. 12 seg.


La tierra en donde creció Jesús, es decir, Galilea, queda al norte de Palestina. Allá los judíos, Judea queda al sur, Galilea al norte, los judíos sentían que no había nada que hacer.

Esa expresión que aparece en la primera lectura y que el evangelio la repite, es una expresión de desprecio: "Galilea de los gentiles", es decir, "Galilea la pagana", como quien dice, "tierra perdida", "tierra pagana", "lo que ya volvió al paganismo".

Parece que Jesús hubiera querido escoger lo más oscuro para empezar a brillar; el tiempo más oscuro, el lugar más tenebroso, la tierra más perdida. Hay como una opción de Jesús por lo que parece inútil, lo que parece devastado, lo que parece muerto.

Y así es en el evangelio. La gente que acompaña a Jesús es la gente que parece perdida, lo que parece muerto, lo que ya no va a dar nada.

Y así llega también Jesús a nosotros, a través de lo que parece perdido, allí donde sentimos el fracaso, allí donde parece que todo está muerto.

Jesús se goza en llenar con su luz la tiniebla. En lo más oscuro, en lo más tenebroso, Cristo es especialista.

En este año vamos a recorrer especialmente el evangelio de Mateo, en los domingos. Pues bien, esa presencia de Jesucristo en medio de lo oscuro, queda lleno de luz, es como la puerta grande de este evangelio de Mateo.

Consecuencias que podemos sacar para nosotros. Desde luego que la parte oscura o triste de nosotros, es la parte que nos humilla. Busque a Cristo por ahí cerquita; ahí donde usted se sienta humillado, por ahí anda Cristo. La parte oscura de nosotros, es la parte donde nos sentimos confundidos o inseguros. Busque a Cristo por ahí cerquita; ahí donde usted se siente inseguro o confundido, por ahí cerca está el Señor.

La parte donde nos sentimos oscuros, es la parte que nos trae mayor tristeza, decepción, incluso depresión. Allí donde siempre ha habido tristeza, busque a Cristo.

Así como Palestina tenía su Galilea, y era llamada Galilea de los gentiles, usted tiene en su vida una Galilea. ¿Cuál es la Galilea que usted tiene dentro? ¿Cuál es la Galilea de su vida?

Ahí es donde Cristo quiere empezar a predicar y ahí es donde se hace real la invitación del Señor: "Convertíos, está cerca el Reino de los Cielos" San Mateo 4,17.

Nosotros le damos la espalda a esa parte oscura, como los judíos que no querían oír hablar de esa Galilea, y cuando les decían que Jesús el de Nazaret, decían: "Pero qué puede salir de Galilea?" San Juan 7,52.

Nosotros no queremos oír hablar de nuestra parte humillante, oscura, triste, pero es ahí donde Cristo viene a saludarnos. Además, es en esa parte humillante, triste, donde nosotros nos volvemos comprensivos; es en esa parte humillante y triste, donde somos capaces de abrazar al hermano.

En lo que yo me siento fuerte, sano, limpio, en eso soy un juez y trato con dureza a los que no alcanzan lo que yo soy o creo que soy.

Pero en lo que me siento humillado, confundido, triste, desconcertado, ahí no soy juez de nadie, ahí tengo mis brazos extendidos para que Dios me levante, pero los brazos que se extienden para que Dios levante, son los brazo que se extienden para que el hermano llegue. Ahí está el misterio de la fraternidad cristiana.'

Somos hermanos no por una decisión forzada de nuestra voluntad, somos hermanos no por un decreto externo, somos hermanos porque en Galilea todos somos hermanos.

Es en Galilea donde todos nos encontramos, es cerca de Jesús, es en Cafarnaúm, es allí donde asoman todas las miserias, donde todos sentimos que somos de los mismos y que hay Uno que es nuestro Hermano mayor y que puede rescatarnos,