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De Wiki de FrayNelson
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Hoy es 4 de abril y la Iglesia celebra en este día del año 2016 la Solemnidad de la Anunciación, esto si que suena extraño, porque estoy seguro que muchos católicos recuerdan cuál es la fecha propia de la Anunciación, es el 25 de marzo; ¿por qué el 25 de marzo no celebramos la Anunciación? Lo que sucede es que nuestra Iglesia Católica es “madre y maestra” y sabe que incluso, las fiestas más importantes también tienen una jerarquía. El 25 de marzo de este año 2016, correspondió al Viernes Santo, esto quiere decir, que nosotros no podemos tomar la fiesta, la gran solemnidad propia del Triduo Pascual, el Viernes Santo, tomarlo y hacerlo a un lado para celebrar la Anunciación. Es grandiosa la Fiesta de la Anunciación, es grandioso encontrarnos con el misterio del abajamiento de Cristo y la fe preciosa y pura de la Virgen Madre, es precioso, pero siendo eso tan grande, hay algo todavía más grande; el Viernes Santo estamos celebrando el derramamiento de esa sangre preciosa, la única por la que somos redimidos y salvos. Entonces ¿qué hace la Iglesia cuando se encuentran dos celebraciones en la misma fecha?. Porque por cuenta de la fecha de Pascua que se va moviendo, el 25 de marzo es Viernes Santo, pero por otro lado, por cuenta del calendario usual que no cambia de fecha, el 25 es la Anunciación; entonces han coincidido la Anunciación y el Viernes Santo ¿qué hace la Iglesia en esos casos?, la respuesta es: cuando dos fiestas litúrgicas, realmente importantes ambas, llamadas “solemnidades”, coinciden de esa manera y ambas son tan importantes, siempre hay una que es más importante, esa se celebra en su día propio, por eso el 25 de marzo de este año la más importante sin lugar a dudas es el Viernes Santo, entonces se celebró Viernes Santo el 25 de marzo.

Pero la Iglesia no quiere que sus hijos se queden sin el alimento bendito, sin el alimento precioso que es una celebración como la Anunciación, entonces ¿qué hacemos con la Anunciación?, bueno podríamos aplazarla para el sábado, pero resulta que es Sábado Santo, el domingo es Domingo de Pascua; tampoco puede ser el lunes que sería 28 de marzo, porque este día nos encontramos que estamos en la Octava de Pascua; recordemos que la Pascua no es un solo día, la Solemnidad de la Pascua se prolonga por toda una semana, y esa semana fue desde el mismo día de Pascua (el 27 de marzo, en este caso), hasta el domingo siguiente, Domingo llamado de la Misericordia, Domingo II de Pascua, 3 de abril; todo esto es una sola fiesta, es una sola solemnidad, durante todos esos días nuestra atención no tiene que estar en otra cosa, sino solamente en el misterio grande de la Resurrección del Señor, en su victoria sobre el demonio, sobre el pecado y sobre la muerte. ¿Entonces qué hacemos después de toda esa gran celebración?, el primer día libre que allá se celebra la Solemnidad que estaba pendiente y ese primer día libre es precisamente el 4 de abril.

Bueno, hoy no hemos aprendido demasiado sobre la Anunciación, pero hemos aprendido un poquito sobre cómo la Iglesia ama nuestra liturgia, como la Iglesia quiere alimentarnos a través de la liturgia y como este misterio precioso de la Encarnación del Señor tiene que encontrar su propio sitio dentro del conjunto de los misterios de nuestra fe. Así, aunque sea 4 de abril, ¡Feliz día de la Anunciación! y que la intercesión preciosa de la Virgen María, aumente en nosotros los dones de la fe, la humildad y la caridad.