Ak05005a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20010401

Título: Decirle a Cristo que es el que tenia que venir al mundo, que confiamos en El y que venga a desatarnos para que nos envie a caminar.

Original en audio: 19 min. 45 seg.



Mis amados hermanos:


Durante estos últimos domingos hemos estado recorriendo un camino de fe, es decir, hemos venido encontrando las maravillas que hace la fe, y hoy en ese capítulo 11 del evangelio según San Juan, aparece uno de los grande prodigios, uno de los más grandes prodigios sucedidos por la fe, "si crees verás la gloria de Dios" (San Juan 11, 40).

Esta es una historia de fe y los testimonios de los domingos pasados, que ustedes seguramente recuerdan, nos han ido conduciendo hasta este momento, está el caso de esa samaritana que tiene una fe lejana "cuando llegue el Mesías" y Jesús le dice "soy yo el que está hablando contigo" y esa mujer llega a creer en Jesús y da testimonio de Jesús.

Y luego está el caso del ciego de nacimiento que fue curado, "le pregunta Jesús ¿crees en el hijo del hombre? ¿Quién es para que crea en el? Jesús le responde: soy yo el que está hablando contigo y el ciego le dice sí señor yo creo y se postra ante Jesús" (San Juan 9, 35-38).

Y aquí, en el evangelio de hoy Jesús dice algo todavía mayor "yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque haya muerto vivirá y el que está vivo y cree no morirá para siempre" (San Juan 11, 25-26) y le pregunta a Martha, aquella mujer piadosa de Betania, le pregunta ¿crees esto? y Martha realiza un acto de fe muy grande y muy bello, sí Señor yo creo que tu eres el Mesías, el que tenía que venir al mundo" (San Juan 11, 27).

Es un camino de fe, la fe nos abre puertas insospechadas, la fe nos permite ver donde los otros no ven y encontrar un camino donde nadie encuentra nada.

Jesús le dice "yo soy la resurrección y la vida"(San Juan 11, 25) y como una señal de esa vida inagotable, de esa vida definitiva que es la vida eterna, como una señal de esa vida ultima, Jesús realiza este maravilloso milagro, resucitando a uno que ya llevaba cuatro días de muerto.

Y así nosotros podemos sacar muchas enseñanzas, hoy quiero compartir con ustedes tres enseñanzas: la primera, puede decirse que la muerte es así como la palabra última, la palabra definitiva, si ya se murió ya no hay nada que hacer, la primera enseñanza es: Jesús siempre tiene algo que hacer, la última palabra no es la palabra de la muerte, es la palabra de Jesús, o dicho de otra manera, Jesús es experto en los casos perdidos, cuando a nosotros nos parece que una situación ya es definitiva y un caso ya es perdido, Jesús tiene todavía una palabra para decir.

Por eso la fe se vuelve esperanza, si tengo mi fe puesta en Jesús entonces tengo algo que esperar, incluso cuando todo parece haberse acabado, para Jesús no existen casos perdidos "si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto" dice Martha, pero mira que fe, "pero aun ahora sé que lo que le pidas a Dios se le va a conceder" (San Juan 11, 22).

La fe es no dar ni un caso por perdido, esto quiere decir que ante la enfermedad, ante el dolor, ante la desesperación, ante la crueldad, ante el avance de la maldad, el cristiano siempre tiene una palabra más que decir, esta situación puede ser muy dura, este caso puede ser muy terrible; pero no es más dura ni más terrible que lo que puede hacer Cristo por mí.

Yo tengo una gran necesidad para mi Cristo, decía un buen predicador, pero yo tengo un gran Cristo para mi necesidad. De manera mis amigos que esta la primera enseñanza, para Jesús no existen los casos perdidos. En segundo lugar observemos en qué momento Jesús empieza a sollozar, este es un evangelio impresionante porque están las lagrimas de Cristo, porque está el llanto de Cristo de por medio.

Jesús no empieza a llorar cuando le dicen que se murió Lázaro, Jesús no empieza a llorar cuando ve la tristeza de la gente que está de luto, que está acongojada por la muerte de Lázaro, Jesús no empieza a llorar ahí, miremos bien la palabra de Dios, miremos en qué momento empieza a llorar Cristo, porque ahí encontramos que es lo que realmente conmueve a Cristo.

Casi siempre se ha entendido que Cristo lloró porque se le murió el amigo, incluso los judíos que estaban ahí, cuando lo vieron llorar decían “cuanto lo quería” (San Juan 11, 36) pero es que los judíos se equivocaron muchísimas veces con Cristo y tal vez ese no es el motivo principal del llanto de Cristo.

¿Cuándo empieza a sollozar el Señor? No cuando le dicen mira que se murió tu amigo Lázaro, cuando Jesús llegó Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado, ahí no empezaba el llanto de Cristo, incluso nosotros sabemos por ese capítulo 11 de san Juan, que Cristo se demoró, que voluntariamente se demoró en llegar (San Juan 11, 15).

Ahí habían dicho que Lázaro estaba enfermo y Cristo se demoró en llegar, El mismo retrasó la llegada, o sea que el llanto no fue en primer lugar porque se murió mi amigo, no fue por eso ¿Cuándo empieza a llorar Cristo? vamos a mirarlo, le dice Jesús “yo soy la resurrección y la vida” Cristo está seguro de lo que va a hacer.

En este evangelio mis hermanos nunca aparece Cristo como vacilante, como inseguro, como aplastado por las circunstancias no, Cristo está seguro lo que va a hacer. Yo realmente pienso que el llanto de Cristo no es por la muerte de su amigo, ¿cuándo solloza Cristo? Cristo le dice a Martha “el que está vivo y cree en mi no morirá para siempre ¿crees esto? Ella le contestó: sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el ungido, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo” (San Juan 11, 25-27).

Esa es la frase que le dice Martha, esta mujer de Betania, “tú eras el que tenía que venir al mundo ” y entonces, ahí es cuando Jesús se conmueve hasta las lágrimas, con esa frase de Martha “tú eres el que tenía que venir al mundo”.

¿Por qué es frase conmueve tanto a Cristo? Porque ahí esta mujer, Martha, está obrando como una especie de embajadora de toda la raza humana, en realidad esa frase de Martha la podría decir cualquiera de nosotros y la tiene que decir cada uno de nosotros “Jesús, tu eres el que estábamos esperando” “Jesús, tu eres el que tenía que venir al mundo” “Jesús tu eres el único”.

¿En esa frase que hay? En esa frase hay al mismo tiempo la expresión de nuestra profunda miseria, miseria por la muerte, por la enfermedad, por el pecado, la expresión de nuestra miseria, y la expresión de nuestra fe, de nuestra confianza en El.

"Yo soy pobre Señor" "yo me siento cargado con mi pecado" "me duele la enfermedad" "me duele la crueldad humana" "me pesa la vida, esto es duro Señor; pero yo confío en ti, toda mi esperanza está en ti Señor" esa frase le saca el sonido a Cristo, un sollozo de amor a Cristo, porque esa es la frase que permite el abrazo entre la misericordia de Dios y la miseria nuestra, la miseria de los hombres.

Cuando nosotros le decimos a Cristo la frase de Martha, Cristo, por decirlo de alguna manera, se derrite, Cristo se conmueve, Cristo se deshace, porque Cristo tiene entrañas de amor, de misericordia.

Es como cuando un hijo cuando le habla al papá, me contaba una amiga mía que es mamá de un chiquillo de unos dos años, dos años y medio tendrá el niño, un cierto día el niño se había portado mal, pero mal lo que se dice mal en la vida, el bendito muchachito, latoso, caprichoso, ruidoso llorón estaba como dicen en algunas partes de Colombia "chinchoso", cansón, es que no le aguantaba nadie, y la mamá que lo quiere tanto ya casi no lo aguantaba, cuando llegó la noche y había terminado ese día tan largo, porque el muchachito sí que había estado cansón ese día, cuando llegó la noche, esta joven señora, se acostó para consentir un poco al niño y para dormirlo, se acostó con el bebecito, el niñito de dos años y pico, y el niño como que se dormía y no se dormía, de pronto le dijo, se volteó donde la mamá, la miró y le dijo: "mamá, yo te quiero mucho" le dió un besito y se quedó dormido, ya con eso ya pagó todo.

Le salió al niño decirle eso, ya con eso se derritió la mamá, ya la desarmó, son esas frases que pasan, las entrañas que conmueven el corazón, que conmueven hasta el fondo, oír a la persona que nos ama y que nos necesita, una frase como esa, “yo te quiero mucho” “yo confío en ti” una frase como esa desarma a cualquiera y Cristo, que tiene esa capacidad de misericordia, se conmueve profundamente con esa frase.

Si usted quiere tocar el corazón de Cristo, ahí está esa frase del evangelio de hoy, nada mas quédesele mirando, y dígale la frase de Martha “Señor, yo se que tú eres el Mesías, yo se que tú eras el que tenía que venir, Señor, todos te estábamos esperando, tu nos haces mucha falta” esa frase abre los tesoros de la compasión divina para nosotros, es una gran enseñanza.

Si queremos crecer en la oración y en la unión con dos hay que decir esa frase, si a usted le está yendo muy mal en los negocios, si usted está muy preocupado, acongojado por la situación y la violencia y la economía que no mejora, seria que usted dentro de su cabeza mantiene una licuadora, mantiene un remolino de pensamientos "y ahora que voy a hacer y ahora como voy a pagar y voy a ir al banco..." y dele a sus pensamientos, yo le invito a que usted encuentre descanso diciéndole a Jesucristo “yo tengo muchos problemas Jesús; pero muchos pero también se en quien tengo puesta mi confianza” “Jesús yo confío en ti, tú eres el que tenía que venir al mundo” es una frase hermosa que abre puertas.

Y finalmente mis queridos amigos, como una tercera enseñanza, tomemos aquella frase que dice Cristo después de que ha resucitado a Lázaro “desatadlo y dejadlo andar” (San Juan 11, 44) es la expresión de una vida nueva. Los judíos acostumbraban a envolver en una cantidad de vendas a los muertos, “ya no está muerto desátalo y déjalo andar” que ande, que camine, esa es la expresión del que tiene nueva vida.

En esta Semana Santa Cristo trae para nosotros nueva vida, Cristo nos va a quitar vendas, Cristo nos va a desatar, esa es la fe grande con la que hay que llegar a la Semana Santa, Cristo nos va a desatar.

¿Cuáles son nuestras ataduras? tal vez nuestros miedos, tal vez nuestras enfermedades, tal vez nuestra desconfianza, nos cuesta mucho trabajo confiar, apoyarnos, ser solidarios, muchas veces está cada uno como envuelto en sus intereses, metido en su mundo, como cada muerto en su tumba, Cristo ordena ¡desátate! ¡desátalo, déjalo andar!

Cristo viene a desatarnos en esta Semana Santa, con el poder de su amor Cristo viene a desatar ty nosotros estamos dispuesto a dejarnos desatar.

Vamos a llegar a la Semana Santa diciéndole: “Señor, yo quiero que me desates, yo quiero que me liberes Señor, yo quiero que también a mi me digas lo que le dijiste a Lázaro” desátenlo déjenlo andar, “yo quiero que tú me desates y que me envíes Señor, que me pongas a andar, que me pongas a caminar, que me des nueva libertad”.

Eso es lo que nos va a traer la Semana Mayor, estamos en la recta final mis queridos amigos, en la recta final de la cuaresma, termina ya esta cuaresma, hay que estar atentos con estas lecturas del evangelio nos hemos preparado ¿para qué? para creer en Jesús, para entregarle la vida a Jesús, para confiar radicalmente en Jesús, ya sabemos cómo tocar el corazón de Cristo y también para rogarle a Cristo "desátame, envíame, tu eres mi esperanza, mi fuerza, mi alegría".