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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19990321

Título: "Al ver lo que había hecho Jesus, creyeron en El"

Original en audio: 8 min. 8 seg.


Estos tres evangelios que la Iglesia nos ha ofrecido en los últimos dos domingos y en este, tienen una secuencia y tienen un propósito. Aunque nos encontramos en el ciclo A, en el cual prácticamente todos los evangelios son tomados del evangelio de San Mateo, esta vez, estos tres textos para los domingos tercero, cuarto y quinto de Cuaresma han sido tomados, no de San Mateo, sino de San Juan.

Se trata de la escena de la samaritana, luego del ciego de nacimiento y luego de Lázaro. Tres personas: la samaritana, el ciego y Lázaro. Tres personas que son como tres estaciones dentro de un camino, las últimas tres estaciones dentro de este camino, porque ya el próximo domingo, con la bondad de Dios, será el Domingo de Ramos y entraremos así a la Semana Mayor.

De manera que estos tres evangelios: la samaritana, el ciego y la resurrección de Lázaro, evidentemente tienen un propósito de introducir al Pueblo de Dios en la Semana Santa. Introducirlo, podríamos decir, bajo un tema particular: la fe.

El tema, la realidad que atraviesa a estos tres domingos es la fe. Podríamos resumir no sólo el evangelio de hoy sino estos tres últimos evangelios con la frase con la que termina el texto que hemos escuchado para hoy: "Al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él" San Juan 11,45.

De eso es de lo que se trata; de ver lo que hace Jesús, llegar a la fe en Él. La samaritana ve lo que hace Jesús; bueno, en ese caso mejor escucha sus palabras, cree en ellas; y aquel pueblo de Sicar en Samaría queda lleno de fe.

Ese evangelio del tercer domingo de Cuaresma terminaba con esta frase: "La gente del pueblo le dijo a aquella mujer: "Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo" San Juan 4,42.

En ese tercer domingo terminábamos con esa profesión de fe. Ya no es de oídas la fe, ahora lo hemos oído a Él; ya no son noticias sobre Jesús, es la voz misma de Jesús, es su misma Palabra la que nos ha convencido; es una profesión de fe.

El cuarto domingo, ¿en qué terminaba? En que después de todas aquellas conversaciones del ciego de nacimiento con los fariseos y con los papás, se vuelve a encontrar con Jesús y Jesús le hace esta pregunta: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" San Juan 9,35; Él contestó: "¿Quién es, Señor, para que crea en Él?" San Juan 9,36.

Jesús le dijo: "Lo estás viendo, el que te está hablando ése es" San Juan 9,37; él dijo: "Creo, Señor; y se postró ante Él" San Juan 9,38. Ahí hay una profesión de fe: "Creo, Señor" San Juan 9,38.

Y acabamos de escuchar cómo termina este evangelio de Lázaro. "Muchos judíos que habían venido a casa de María al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él" San Juan 11,45.

Es decir, que nuestra madre la Iglesia ha seleccionado estos tres textos preciosos del evangelio según San Juan para que nos ayuden en nuestro camino cuaresmal en el ciclo A, dejando como en reposo el evangelio de Mateo, que sería el propio para este año.

Hemos juntado estos tres pasajes para que nosotros veamos lo que hace Jesús y para que también nosotros creamos en Él. Estas tres señales, quisiera terminar diciendo, van creciendo. Cuando la samaritana, la señal que da Cristo es que Él conoce la vida de ella sin que ella se lo diga; eso supone una unción de Dios, así lo interpreta la samaritana; dice: “Veo que eres profeta” San Juan 4,19. Es una señal relativamente pequeña.

Ya un ciego de nacimiento, curar a un ciego de nacimiento es una señal mayor. Y ahí en ese evangelio se nos decía: "Curar a un ciego de nacimiento, nunca se había visto; curar a un ciego de nacimiento, nunca lo habíamos oído San Juan 9,32.

Y ahora vencer sobre la muerte, que parece omnipotente sobre la especie humana, es una señal todavía mayor. Pero es importante darnos cuenta de que así como tres son las señales, y así como crece el número de personas que creen, así también crece la oposición.

En la samaritana prácticamente no encontramos oposición; el mensaje se propaga felizmente por aquella aldea. Con el ciego de nacimiento sí hay un núcleo de personas que ven que las señales que hace Cristo son polémicas, son problemáticas para la autoridad de ellos.

Y aquí con lo de Lázaro, los versículos que siguen en el texto que nos ofrece la Iglesia, versículo cuarenta y seis del capítulo once de San Juan, lo que nos cuenta es que muchos creyeron en Él, sí; pero otros decidieron que había que matar no sólo a Cristo, sino a Lázaro. Lo resucitaron, pues hay que rematarlo.

Va creciendo entonces la acogida, pero va creciendo también el rechazo. De este modo la Iglesia también nos prepara para que nos encontremos con la cruz, que es la gran señal de Jesucristo, y para que nosotros sepamos cuán cierto es eso que dice el mismo Señor, que "Él es el que va a realizar el juicio del mundo, que sólo se puede estar con Él o contra Él" San Lucas 11,23.

Y que así, "puesta como señal de contradicción" San Lucas 2,34, utilizando las palabras de Simeón, así puesta como señal de contradicción, la cruz puede ser el manantial de nuestra salvación, y puede ser, si es rechazada, la señal que nos excluya a las tinieblas.

Con esta preparación encaminémonos resueltamente hacia la Semana de Pasión, hacia el misterio de la muerte, hacia la gran señal de la victoria de Cristo..