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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020310

Título: Todo lo que es iluminado por la luz, se convierte en luz.

Original en audio: 23 min. 58 seg.


Nuestra santa Iglesia quiere que hoy meditemos y saquemos mucho alimento espiritual sobre esta comparación entre la luz y las tinieblas.

Fíjate cómo las tres lecturas tienen que ver con esa comparación, con ese contraste que hay entre la luz y las tinieblas; la luz es aquello que está claro, es aquello que no se esconde, es aquello que es verdadero. Las tinieblas es aquello que se oculta, son el terreno de la mentira, del engaño, de la ignorancia, del miedo.

Dice San Pablo en la segunda lectura: “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora unidos al Señor son luz” Carta a los Efesios 5,8. Esa palabra está perfecta para el encuentro que hemos vivido por la misericordia de Dios.

Los testimonios que hemos escuchado aquí, son eso, cada vez que alguien ha dicho: "Quiero dar un testimonio", lo que nos ha estado contando es esto que dijo San Pablo, "mi vida era tiniebla", tiniebla significa confusión, significa engaño, significa miedo, ignorancia, falsedad.

"Mi vida era tiniebla, he encontrado a Jesús, o, mejor, Jesús me ha encontrado y ahora siento luz". Y cuando una persona da un testimonio, es tanta la luz que sale, que hasta sus propios pecados los toma Dios para convertirlos en luz, y eso fue lo que nos dijo el Apóstol San Pablo en la lectura.

Dice aquí que todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz. Si una persona, por ejemplo, vivía en adulterio, eso es tiniebla; pero si una persona se convierte y da testimonio y dice: "Yo viví en adulterio, hasta ese peor pecado del adulterio se convierte en ocasión para que brille la luz de Cristo.

Por eso es muy cierto lo que dice San Pablo: “Todo lo que es iluminado por la luz, se convierte en luz” Carta a los Efesios 5,8.

A veces uno se angustia por el pasado que ha tenido: “¡Cómo es posible!”, “yo cómo podré responder ante mi familia por todo lo que he hecho”, “qué dirá Dios de mi”, “tantos años de oscuridad”, “tantos años de tiniebla”. San Pablo viene en auxilio nuestro y dice, mira: “Todo lo que es iluminado por la luz, se convierte en luz” Carta a los Efesios 5,8.

Como esta es una enseñanza que no se predica mucho en la Santa Iglesia, yo quiero dar otros ejemplos de la Biblia y fuera de la Biblia.

Acuérdate el caso de la mujer samaritana, ese es el evangelio que escuchábamos el domingo pasado, la mujer Samaritana no llevaba una vida luminosa, llevaba una vida sucia, una vida de pecado, y Jesús le mostró que ella estaba en pecado y le dijo: “Cinco maridos has tenido, y ese que tienes ahora tampoco es tu marido” San Juan 4,18.

Ella no llevaba una vida luminosa, pero llegó la luz de Cristo a ella, ¿y ustedes recuerdan lo que hizo esta mujer después de encontrarse con Cristo? Fue al pueblo, ese pueblo donde todo el mundo la conocía y seguramente la rechazaba y la odiaba; pues allá fue esa mujer, ¿y a qué fue? Ella fue a dar testimonio.

Y mire con qué palabras: “He encontrado a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho” San Juan 4,29. ¿Qué hizo esa mujer? Tomó su propia vida, tomó su propio pasado sucio y con ese pasado sucio, levantado en alto, proclamó la gloria de Cristo, manifestó que había gloria, verdad y luz en Cristo; es decir, ella convirtió las tinieblas de su pasado en una luz.

Por eso, amigos, nosotros no tenemos que desesperar de nuestro pasado, el pasado es pesado cuando Cristo no ha llegado; cuando Cristo ya llegó, Él mismo, con la misma fuerza con que levantó la cruz, Él mismo levanta nuestro pasado y Él convierte toda la tragedia de nuestro pasado, la convierte en una preciosa ocasión de manifestar la gloria de Dios.

De modo que toda esa vida de miseria que llevaba la Samaritana, se convirtió en una oportunidad para proclamar la gloria de Dios

Otro ejemplo, San Pablo, sabemos por dónde llegó San Pablo. San Pablo no era un borracho, ni era un traficante, ni era un ladrón, pero el pecado de San Pablo era grande, su orgullo era gigantesco, y dice él, “yo fui un blasfemo y un furioso perseguidor” 1 Timoteo 1,12.

San Pablo persiguió a la Iglesia de Dios, la persiguió con saña, eso está en su pasado de él, ¿y qué pasó? Que el pasado no es pesado cuando Cristo ha llegado; él, en vez de desesperarse y decir: “Dios mío, Dios mío, yo ayudé a matar cristianos, ¿qué hago ahora? ¿Qué irá a ser de mí?” Él no entró en desesperación, ¿él qué hizo? Tomó ese pasado y en todas partes convirtió el pasado sucio en la carta de presentación.

Y entonces, si lo escuchamos en los discursos de los Hechos de los Apóstoles, si lo escuchamos en la Carta a los Gálatas, si lo escuchamos en la Primera Carta de Timoteo, ¿qué palabras escuchamos? Palabras impresionantes. Dice San Pablo: “Dios quiso perdonarme a mí, el peor de los pecadores, para manifestar en mí, el tamaño de su misericordia” 1 Timoteo 1,14.

Es decir, en vez de desesperarse diciendo: "Yo hice, yo encadené cristianos, yo ayudé a matar a Esteban, yo hablaba mal de Cristo, ¿qué será de mi? ¿Y ahora ese Cristo, sí me podrá salvar?" En vez de entrar en esa desesperación, ¿qué hizo? Fue tomar ese pasado y decir: “Hermanos, esto fui yo, y eso que yo fui, Dios lo ha transformado; solamente Él podía cambiarme y me cambió, y la gloria es para Él”.

Eso se llama aprovechar la basura del pasado para le de gloria a Dios y eso es lo mismo que nosotros estamos llamados a hacer, exactamente lo mismo. Nuestro pasado tal vez esté lleno de basura, tal vez, pero con esa basura tú puedes hacerle letras, y tú puedes escribir con esas letras un mensaje de pureza, un mensaje de verdad y un mensaje de amor.

En la Iglesia primitiva todo el mundo sabía que el Apóstol Pedro había negado a Cristo, ¿y cómo obró Pedro? "Dios mío, Dios mío, yo lo negué"; pero no, él no se dejó llevar por la desesperación, más bien, si leemos la Primera Carta de Pedro, ¿qué es lo que él dice? Que Cristo, como oveja llevada al matadero, enmudecía y no habría la boca" 1 Pedro 2,22.

Y dice Pedro: “Esas heridas de Él nos han curado a nosotros” 1 Pedro 2,24, -y no eran solamente las heridas de su cuerpo, era también la herida de la traición-. Es decir, él toma las miserias de su vida y las convierte en una ocasión de darle gloria a Dios.

Por eso no se nos puede olvidar lo que nos ha dicho San Pablo: “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, ahora son luz en el Señor; unidos a Cristo son luz” Carta a los Efesios 5,8.

"¿Y qué voy a ser ahora con todas las tinieblas de mi pasado?" Toma esas tinieblas y conviértelas en un lenguaje para dar testimonio de lo que Dios ha hecho por ti; jamás te desesperes por tu pasado, nunca; la Biblia tiene una paz tan grande para referirse al pasado de las personas, nunca te desesperes.

Pero hay otra cosa, de pronto mas profunda. En la Carta a los Colosenses leemos otra expresión que utiliza el Apóstol San Pablo, dice que: “Nuestro Señor Jesucristo arrebató de en medio de nosotros la nota, el papel que nos acusaba con todas nuestras culpas, la arrebató de en medio de nosotros y la clavó en la cruz” Carta a los Colosenses 2,14.

Eso es muy bonito, muy bello, había un documento, había un papel que tenía todas nuestras miserias, ese papel que de pronto pesa en tu conciencia o ha pesado en tu conciencia por el mal que hiciste o por el bien que dejaste de hacer, y eso pesa en la conciencia, ese documento.

Y nos dice san Pablo: “Cristo, con su mano poderosa arrancó ese papel de en medio de nosotros y lo ha puesto en la cruz” Carta a los Colosenses 2,14, y por eso dice también San Pablo: “¿Y ahora quién nos podrá condenar? ¿Acaso Dios que mandó a su Hijo para remisión de nuestros pecados? ¿Acaso Cristo que por nosotros murió?" Carta a los Romanos 8,31-34

Es tan grande, hermanos, la paz que se siente cuando uno dice: “Toda la nota acusatoria, todo lo que pudiera estar en contra mía, todos esos documentos, Cristo los arrancó de mi vida y los ha puesto en la cruz, ¿para qué? ¿Para qué están mis miserias en la cruz? Mis miserias son estas manchas rojas que están en esa imagen, esas son mis miserias, esas manchas rojas, sangre viva, estas son mis miserias.

¿Por qué están mis miserias ahí? Por tres razones. Primera: para que yo sepa lo terrible que es el pecado y la consecuencia que trae; segundo: para que el demonio sepa cuánto me ama Dios; y tercera razón: para que yo comprenda que respuesta tiene Dios a mis angustias y a mis miserias.

Cuando le pregunten a usted: “oiga, y todo eso que usted hizo, toda esa vida sucia, inicua criminal suya, ¿qué? ¿Eso qué? ¿No cuenta?" Usted tiene que responder: “Toda mi vida, todo mi pasado, ¿quiere ver todo mi pasado? Está aquí y ahí; ahí está en esas Llagas, todo mi pasado."

Por eso, yo les confieso una cosa: a mí me gustan las imágenes de Cristo donde aparecen sus Llagas. Y hay una historia tan bonita. Resulta que en la ciudad donde yo vivo, en la ciudad de Villavicencio en Colombia, hay una mujer pintora, ella pinta muy bien distintos temas, paisajes, frutas, casas, en fin.

Y a esta pintora se le ocurrió pintar una imagen hermosa de Jesús, oye, le quedó realmente bello, e invitó a una amiga suya y le dijo: "Mira, quiero que veas el cuadro que pinté", y la amiga entró y miró el cuadro y dijo: “Ese no es Jesús, ese es Juan Bautista."

Y la otra: "¿Cómo? ¿Y por que?" Y ella dijo: “Yo conozco las huellas de mi Amado; son sus Llagas, éste no tiene Llagas, este debe ser Juan Bautista, porque éste no tiene llagas; el amor de mi alma, mi Amado tiene Llagas”.

Esa frase es linda y hay que decirla, y hay que decirla con orgullo, con paz: “El amor de mi alma tiene Llagas; porque hasta ese precio me amó, hasta allá llegó su misericordia por mí, y en esas Llagas está mi pasado." Y no se le olvide, amigo: “El amor de mi alma tiene Llagas, y ahí está todo mi pasado, todo entero."

De manera que dice el Apóstol San Pablo: “Todo lo que es iluminado por la luz, se convierta en luz" Carta a los Efesios 5,8, incluyendo las miserias de nuestro pasado.

Cuando se oye que un hombre maltrató niños o abusó de niños, esa es una miseria terrible; pero cuando ese hombre reconoce esa miseria y cuando ese hombre, desde ese reconocimiento, manifiesta cómo Dios ha tenido poder en su vida, entonces la cosa es muy distinta.

Yo les digo amigos, confesando nuestras miserias, en primer lugar en la confesión sacramental, pero también cuando haya que dar testimonio, confesando nuestras miserias, estamos obligando a Satanás a reconocer el reinado de Jesucristo.

¿Me explico? Ustedes saben, amigos, que Satanás es una serpiente astuta y no quiere perder nada y no quiere perder nunca. Cuando Satanás presiente los pasos de Jesús, a quien le tiene terror, intenta no perder su presa; pero si de todas maneras la persona se convierte a Jesús, entonces Satanás intenta no perder todo, trata de conservar algo.

¿Y sabes cómo intenta hacerlo? Más o menos haciéndote este dibujo, mira: la línea de la mesa, esa es la línea de tu vida, y la línea vertical de la mesa, vamos a decir que es el día de hoy, el día que te convertiste a Jesucristo.

¿Sabes qué estrategia quiere utilizar Satanás? Quiere utilizar esta estrategia: "Bueno, hagamos de cuenta que tú dizque te vas a convertir a ese tal Jesús, esto es de aquí para allá, pero todo este terreno me pertenece a mí".

Esa es la estrategia del diablo, "todo esto me pertenece a mí, porque ahí tú eras un bellaco y ahí tú eras un miserable", como quien dice, "si esta es la línea de tu vida, un buen pedazo le pertenece al diablo."

Pues ahora le tengo una noticia maravillosa para usted y terrible para el diablo: cuando Cristo llega a una vida, ¡toda la vida le pertenece a Cristo, toda! ¿Por que entra a pertenecer a Cristo toda la vida? Porque hoy le dije que sí, el día de mañana, porque hoy me va a ayudar a vivir; y el día de ayer, porque siempre cuando yo hable de ayer, hablaré de lo que el hizo por mí; todo le pertenece a Él".

Por eso el verdadero cristiano siente un gran paz con su pasado, y una gran paz por su futuro, una profunda paz.

Hubo una mujer, entiendo yo que era una alemana, fundadora de una pequeña comunidad de religiosas. Esta mujer no llevó una vida muy piadosa, y a ella la atormentaba mucho el pasado, lo que había hecho, lo mal que había vivido, tanto tiempo que se había negado al amor de Dios, hasta que el Espíritu Santo le enseñó esta oración: “Señor, mi pasado está en tu misericordia, mi presente está en tu gracia y mi futuro está en tu Providencia”. ¡Es tan linda!

Y si el demonio quiere averiguar un archivo de mi vida, que lo busque en las entrañas del Corazón de Cristo, y él no se asoma por ahí.

Mi pasado está en este archivador, mi pasado está en el corazón de Jesús, ahí están mis carpetas, ahí está mi pasado en la misericordia, mi futuro, ¿y ahora qué será de mi? Dios me tiene una respuesta, mi futuro está en la Providencia.

Un gran predicador, Fray Luis de Granada, decía: “Dios, que te trajo hasta aquí, no te va a echar de aquí"; Dios tuvo que caminar mucho y sufrir mucho para que tú llegaras hasta aquí; no te va a dejar aquí, Dios es providente.

"¿Cómo voy a dar testimonio? ¿Cómo voy a hacer? ¿Qué va a pasar conmigo?" Nada. Tu futuro está en la Providencia. Vuelve a mirar la línea, tu pasado en la misericordia, tu futuro en la Providencia y tu presente en la gracia, todo es de Cristo, todo es luz porque "todo lo que es iluminado por la luz, se convierte en luz" Carta a los Efesios 5,8.