Aasc007a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20110605

Título: El mensaje de la fiesta de la Ascension del Senor es que nada es tan humano como alcanzar nuestra plenitud en Dios

Original en audio: 4 min. 22 seg-


¡Feliz día de la Ascensión del Señor! Sé muy bien que en algunos lugares, esta fiesta de la Ascensión se celebra el jueves, y esa era la costumbre en toda la Iglesia, prácticamente, hasta hace unos años.

Pero en esto de la liturgia a veces hay criterios distintos, y el criterio que ha prevalecido en muchos lugares, por ejemplo en Colombia y en muchos otros países, es que las fiestas del Señor se celebran el domingo, casi sin excepción. La excepción más importante es, por supuesto, la Navidad, que puede caer en cualquier día de la semana.

La razón para asociar las fiestas del Señor con el domingo, es porque el domingo es el día del Señor, es el día que le pertenece de modo particular porque es el día de su victoria, y como de la resurrección del Señor proviene todo cuanto podemos afirmar de Cristo, como de la resurrección del Señor brota nuestra alegría, nace nuestro Bautismo, y ahí está el corazón de nuestra fe, es comprensible que algunos hayan querido trasladar hacia los domingos las fiestas del Señor.

No discutamos en todo caso sobre ese punto, y más bien alegrémonos en la victoria del Señor. Porque el mensaje principal de la Ascensión es que la victoria de Cristo no es solo de Cristo: Cristo nos lleva consigo. Tengamos en cuenta un detalle: cuando la Encarnación, Jesucristo viene a nuestra tierra y asume nuestra naturaleza.

Como explican hermosamente los Padres de la Iglesia, empezó a ser lo que no era, sin dejar de ser lo que era. Cristo, que es Dios como el Padre, segunda persona de la Santísima Trinidad; Cristo que es el Hijo, el Unigénito, desde toda la eternidad comparte la existencia y la naturaleza del Padre. Y por supuesto, en esa eternidad que podemos considerar remota, tan distinta de nuestra existencia, en esa eternidad Cristo no es hombre, es solamente Dios.

Pero una vez que Cristo asume nuestra naturaleza ya no la desecha, y esto significa que esa naturaleza nuestra, ese ser nuestro que se ha levantado glorioso del sepulcro, ese es el ser que atraviesa los cielos de los cielos y llega hasta ese lugar que poéticamente llamamos "la derecha del Padre". No es tanto que se trate de un lugar geográfico o de una orientación, como decir "delante, atrás, abajo, arriba".

Esa clase de direcciones existen en el espacio que nosotros conocemos; tenemos entendido que el cielo es algo que rebasa nuestra imaginación, es algo donde no podemos identificar esa clase de dimensiones.

Pero la expresión "la derecha del Padre", que es tomada básicamente del lenguaje de los reyes, quiere decir aquel que comparte plenamente la soberanía y la majestad del rey.

Si Papá Dios, si Dios nuestro Padre es el Rey, entonces quiere decir que, Cristo sentado a la derecha del Padre, es Rey como el Padre, y eso quiere decir también que la vocación más propia de nuestra naturaleza humana está allí.

Si el diablo en otro tiempo quiso hacernos creer que ser muy humano y disfrutar los placeres de la vida humana implica desobedecer a Dios, el mensaje de la Ascensión es que nada es tan humano como alcanzar nuestra plenitud en Dios, y que nunca seremos más humanos sino cuando recibimos a Dios como nuestro Señor y Creador.