Aasc006a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20080504

Título: La fiesta de la Ascension del Senor nos abre a la verdadera dimension que debe tener nuestra vida

Original en audio: 16 min. 56 seg.


Por supuesto que este misterio de la ascensión de Cristo es una invitación a contemplar la victoria de Él, la gloria de Él podemos decir, pero también resulta muy instructivo mirar por un momento a los discípulos, porque al fin y al cabo eso somos nosotros también, somos discípulos. Y seguramente las dificultades que ellos encontraron se parecen mucho a las que nosotros encontramos.

Por ejemplo, en el evangelio nos dice que Jesús se manifiesta en esa montaña en Galilea, los discípulos, los Apóstoles se postran, pero dice: "Algunos todavía dudaron" San Mateo 28,17.

Me parece que es interesante esa especie de excepción que se hace ahí, porque uno se imagina que tal vez desde el principio todos estos hombres fueron fervorosos, generosos, convencidos y santos; y en cambio la Biblia lo que nos muestra es un proceso, ellos tuvieron que vivir un proceso, desde la sensación de fracaso que les dejó la Cruz, pasando luego por la noticia asombrosa de la resurrección, luego no le daban crédito a sus propios ojos cuando veían al Resucitado, y luego empiezan a abrirse a esa realidad nueva, fantástica, pero real de la victoria de Cristo.

Esta es una enseñanza para nosotros, porque si nosotros pasamos por esas mismas dudas, pues no es que necesariamente estemos perdidos del camino, tal vez el camino tiene siempre esas fases de cierta oscuridad, de cierto escepticismo, en ese sentido podríamos decir que la Biblia es supremamente humana.

Y también podemos aprender de esto que los Apóstoles no eran gente fácil de convencer, si después los vamos a ver llegar hasta el derramamiento de su propia sangre por el nombre de Cristo, no nos imaginemos que eran unos locos, unos fanáticos, unos idealistas o unos ingenuos, nada de eso, eran gente ruda, acostumbrados a las realidades concretas de la vida, acostumbrados a reconocer el significado de las palabras elementales como hambre, cansancio, traición, amistad, muerte. Gente concreta, no un grupo de soñadores, no un grupo de ilusos.

Esto es importante, porque precisamente el hecho de que fueran así, rudos, concretos, escépticos, hace muchísimo bien a nuestra propia fe. Si esa clase de personas llegaron a convencerse de la resurrección de Cristo, seguramente uno puede creer en la resurrección de Cristo, porque seguramente uno es también, hasta cierto punto, una persona así, un poco escéptica, tal vez cobarde como fueron ellos, tal vez duro de convencer como fueron ellos.

Así que todas esas teorías de que la Resurrección de Cristo fue una cosa como una especie de un acuerdo colectivo entre ellos, o una especie de convicción interna pero sin un soporte afuera, un soporte objetivo; esas teorías que tienen algunos teólogos de que la Resurrección no fue nada que le pasara al cuerpo de Jesús, sino que la resurrección fue simplemente que ellos sintieron que la causa de Jesús valía la pena, hay gente que habla así.

En Colombia tenemos la tortura de un sacerdote que escribe a cada rato en el periódico de mayor circulación, el periódico “El Tiempo”, y una y otra vez dice esta clase de cosas, y eso le hace mucho daño a la fe de la gente.

¡Por Dios, cómo se va a decir que la resurrección fue un convencimiento solamente interior si estas personas, y así las muestra la Biblia, era gente dura, gente escéptica, gente acostumbrada al sufrimiento y a saber la diferencia entre un muerto y un vivo.

Esta gente no iba a arriesgar su vida, ni su tranquilidad por una causa abstracta, tuvo que haber sucedido algo maravilloso, pero supremamente real en su existencia para llegar a decir: “Yo sé que Jesucristo está vivo, y por esa certeza me hago matar”, y se hicieron matar, la gran mayoría de ellos, de los Apóstoles, murieron mártires.

Por eso digo que uno saca mucho provecho de mirar a los discípulos, tan concretos eran ellos, tan concretos, que se les aparece, esta es la primera lectura, se les aparece Cristo, y entonces les empieza a hablar de un modo que podíamos llamar inspirado, de un modo místico casi, ¿no?

Les dijo que se quedaran en Jerusalén, que esperaran la promesa del Padre, y esta gente no se quedó en que la promesa del Padre: "No, bueno, a ver, concretemos", porque eran así, eran gente práctica, le preguntan: "Sí, sí muy bonito, la promesa del Padre, orar, el Espíritu Santo, todo lo que tú quieras, pero pregunta concreta: "¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?" Hechos de los Apóstoles 1,6, Muy linda toda su poesía, Señor Jesús, pero explíquenos si ahora es cuando se va a mejorar la situación de nuestra gente".

Porque la mente de ellos era una mente práctica o si queremos decirlo de otro modo, una mente mundana, una mente dirigida a las realidades terrenales: Ccómo está la política, cómo está la economía, cómo está la independencia de la gente, ¿nos van a seguir maltratando? ¿Vamos a seguir siendo esclavos?" Esa es la pregunta que ellos tienen, una pregunta especifica, una pregunta concreta.

Una vez más, la Biblia no maquilla las cosas, por eso me enamora la Palabra de Dios, porque es un libro profundamente espiritual, pero es un libro donde cada rato me veo retratado yo. Decía un autor francés que "la Biblia es el libro que me lee”, ese libro hasta cierto punto me obliga a mirarme.

Y yo leo este pasaje del capítulo primero de los Hechos de los Apóstoles y me veo retratado ahí, porque estas son las preocupaciones concretas de la gente. Tú puedes ser hindú, puedes ser musulmán, puedes ser budista, pero si hay una hambruna terrible, si no hay independencia, si lo están humillando a uno a cada rato en la calle, eso no lo aguanta nadie, y eso era lo que estaba viviendo esta gente con los romanos.

Entonces ellos muestran en este pasaje cuál era el tipo de corazón y el tipo de mentalidad que tenían: gente terrenal, muy práctica, gente que sabía cuáles eran los sufrimientos de esta tierra y que quería soluciones específicas.

Así que cuando luego esta misma gente nos esté hablando del Espíritu Santo y nos esté hablando de buscar la santidad, no nos está llevando a que huyamos de la tierra, sino nos están llevando a los niveles más profundos de la misma existencia que tenemos.

La espiritualidad cristiana no es espiritualismo, no es una huida a un mundo bonito, un mundo religioso tal vez, un mundo rosado en el que no hay problemas, en el que todo el mundo se porta bien. La Biblia es muy distinta, la Biblia nos muestra al ser humano con sus grandezas y sus miserias, con sus posibilidades y sus heridas.

¿Qué les responde Jesús? Esta parte también nos interesa, por supuesto: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido" Hechos de los Apóstoles 1,7, y hace una promesa, o mejor, aclara cuál es la promesa del Padre, esa promesa del Padre se llama el Espíritu Santo: “Recibirán la fuerza del Espíritu” Hechos de los Apóstoles 1,8.

Y después de renovar y de clarificar esa promesa, entonces asciende delante de ellos, y ese es el misterio que recordamos en el Santo Rosario cuando mencionamos la Ascensión del Señor, y ese es el misterio que aparece también en el Credo que vamos a decir en un momento, que Jesús, dice aquí: “Al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso”.

Bueno, y entonceséque significa ese misterio para nosotros? No se trata de que Dios está encima de las nubes, lo que sucede es que Jesús, durante toda su vida enseñó por medio de comparaciones, por medio de ejemplos, se valió de las cosas más sencillas y del lenguaje elocuente, de todo lo que es simple en esta vida, para mostrarnos los más profundo.

Para Jesús la sencillez y la profundidad no se contradicen, hay gente que dice cosas sencillas, pero son triviales, y hay gente que dice cosas profundas, pero de un modo muy complicado; en cambio en Jesús las cosas a la vez son muy sencillas, como la semilla, como el grano de trigo en la parábola del sembrador, muy sencillo todo, pero a la vez muy profundo en su significación.

Como Jesús pone a hablar a la realidad, como Jesús hace que las cosas más sencillas de esta vida nos hablen de Dios, como Jesús, podemos decir que es el poeta, pero no de palabras solamente sino el poeta de la realidad, el poeta de la vida, cuyas palabras son los hechos mismos de la existencia.

En esta aparición que estamos celebrando, cuando al asciende al cielo, realmente lo que estaba haciendo Jesús es como otra parábola más, Jesús estaba transmitiendo un mensaje grandioso a esta gente, Jesús estaba contándoles otra parábola, como lo había hecho tantas veces, pero esta vez no hilando unas palabras, sino con los hechos mismos.

Entonces repito, no se trata de que Dios está lejos, o en la estratosfera, o cerca del planeta Marte, o más allá del Sistema Solar, ese no es el sentido.

Mucho mejor podemos pensar que a través de ese signo tan sencillo pero tan elocuente, está mostrando muchas cosas, porque nosotros también levantamos la mirada, es nuestra primera referencia como niños, levantamos la mirada para pedir ayuda, levantamos la mirada para que nos levanten, levantamos la mirada y los brazos para que nos abracen. De manera que está en el ser humano, está en el diccionario del corazón humano ese levantar la mirada para encontrarse con aquel que es grande.

Jesús enseña en este misterio de la Ascensión, en dónde termina su misión, su misión no es simplemente: "Vamos a organizar esta tierra para que se pueda vivir mejor"; Jesús no es un consejero de asuntos de esta tierra: "A ver cómo nos podemos entender mientras vivimos en este mundo". Nos está mostrando, al contrario, que nuestra vida tiene un llamado que va mucho más allá.

Sí, hay que luchar por la justicia y hay que luchar porque haya una distribución de la riqueza y hay que luchar por superar la violencia, pero todas esas luchas no resuelven todos los problemas, porque hay problemas más hondos, porque hay preguntas más profundas, como por ejemplo la pregunta misma de la muerte.

Nos esforzamos por tantas cosas, pero eso no resuelve el problema de mi muerte, y para esa pregunta y para ese destino eterno yo necesito algo más. El problema del conocimiento, lo que alcanzo a conocer, la verdad que anhela mi alma, no la alcanzaré a estudiar aunque hiciera todos los doctorados que se pueden hacer durante una vida humana.

El anhelo que tiene el corazón humano es más grande que lo que da la vida humana, ¿cómo se puede resolver ese problema? Jesús nos muestra que su misión va más allá de organizar las cosas de esta tierra; hay que buscar un orden justo, hay que buscar una vida apropiada, prudente, sobria; hay que tener amigos, hay que saber pasarla bien, hay que saber descansar, pero eso no termina de responder. Entonces necesitamos algo más.

Algunos predicadores y filósofos hablan de esta palabra bonita: “Trascendencia”. Necesitamos encontrar algo más. La vida es más que trabajar, consumir; la vida es más que esforzarse, tener unos hijos, echarlos a rodar por la tierra, y luego tener una buena pensión y sentarse a ver televisión, hasta que los lleven a uno a la sala de cuidados intensivos y se muera.

La vida es más que respirar millones de veces, la vida es más que tener unos cuantos placeres, la vida es más. Ese es el mensaje de la Ascensión: la vida es más, tu vida y mi vida son más que eso, más que acumular unos cuantos dólares, o euros, o pesos, o lo que sea y gastarlos; la vida tiene que tener un desenlace mayor, y en ese sentido, nuestros ojos se levantan junto con Cristo hacia la altura, y encuentran su plena significación únicamente en Dios.

Sigamos esta celebración pidiéndole a Dios, al mismo Dios, que nosotros tengamos ese equilibrio: por una parte, hay que tener los pies bien en la tierra, como estos discípulos que no eran unos ilusos ni unos tontos; pero por otra parte, hay que saber que los anhelos más hondos de nuestro corazón no se van a solucionar, a menos que subamos junto con Cristo allí donde está sentado a la diestra del Padre.