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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020329

Título:

Original en audio: 8 min. 21 seg.


No puedo ocultar que esta es la palabra que a mí más me gusta.

Dijo Jesús: "Todo" San Juan 19,30, y todo es todo, entonces es posible encontrarle tantos sujetos a esa frase. El predicado es sencillo, aunque también es amplio: "Está cumplido, está consumado" Juan 19,30, pero el sujeto es todavía más amplio: "Todo" San Juan 19,30.

Mencionemos algunos de esos posibles sujetos en esa frase. Es un hecho por ejemplo que, Cristo, llegando al final de su vida, decididamente quiere que se cumplan las Escrituras, y el verbo es el mismo. Por ejemplo le dice a Pedro, cuando Pedro hirió en la oreja al criado del sumo sacerdote: "No crees que yo podría decirle a mi Padre, y mi Padre enviaría más de doce legiones de Ángeles? ¿Pero entonces cómo se cumplirían las Escrituras?" San Mateo 26,53-54.

Se ve que en el Señor Jesús hay una divina obsesión por el cumplimiento de las Escrituras, cosa que no resulta nada fácil de entender para nuestra mentalidad. Nosotros miramos nuestra vida de un modo mucho más libre, podríamos decir, o nosotros lo llamaríamos más libre. Uno no se siente cumpliendo un plan, uno no se siente cumpliendo una Escritura; uno se siente haciendo lo que uno quiere hacer, que si luego se vuelve filósofo y empieza a analizar qué tanto de lo que uno quiere realmente lo quiere uno o lo han querido otros para uno, pues ahí empieza a escribir libros y a hacer plata con la filosofía.

Pero mientas tanto, uno siente que uno hace la vida. Jesús, en cambio, siente que ha recibido una vida y que esa vida se encuentra al término de un proceso, de un camino recorrido. Jesús, indudablemente, por lo menos al final de su vida, tiene conciencia de que en Él alcanza su culminación, alcanza su plenitud un proceso que venía de antes.

Por ejemplo dice: "Yo no he venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud" San Mateo 5,17, Él es el que le va a dar plenitud a la Ley. La palabra plenitud es muy importante para comprender el ministerio de Cristo. Él trae la plenitud, con Él se alcanza la plenitud.

Y Jesús dice que, "las Escrituras se cumplen" San Mateo 26,56, ¿eso qué quiere decir? No es el estilo musulmán de un destino que está escrito y que uno tiene que cumplir fatalmente, o un poco lo que aparece en las tragedias del teatro griego; no es como algo que estaba escrito, como si Jesús fuera un títere de unas palabras que estaban escritas antes.

Más bien, es un a fuerza vital, que no es otra sino el don del Espíritu Santo, del cual dice el Credo: "Habló por los profetas". Es una fuerza vital que va empujando la historia humana, desde los tiempo de Adán va empujando la historia humana hacia una plenitud en que sea derrotado el pecado, en que sea derrotada la muerte y en que sea derrotado Satanás.

Y esa plenitud que está anunciada en la Escrituras es la que va a llegar ahora con Cristo, y cuando Jesús dice: "Todo está cumplido" San Juan 19,30, está diciendo: "Ese proceso y eso que venía, ahora llega a su plenitud, ahora". Es maravilloso pensar que cuando Cristo dijo eso se cumplieron las Escrituras, se cumplió todo lo que había sido anunciado; todas las promesas, todas las esperanzas, todo tiene su punto de convergencia en la hora de la Cruz, y ahí precisamente alcanza plenitud.

En otro sentido, que también me gusta destacar en ese "todo", es el de la misión misma de Cristo, tal ve porque en español es tan fácil y tan frecuente decir: "Misión cumplida". Es muy grande eso, es muy lindo y, a la vez, es como un desafío para nosotros. ¿Quiénes de nosotros podemos despedirnos de esta tierra diciendo: "Misión cumplida"? Yo pienso que es difícil para un padre de familia, pienso que es difícil para un sacerdote, para un profesor, pienso que es difícil para un ciudadano.

¡Cuántas cosas es una sola persona! Una misma persona es papá y es ciudadano y es médico y es esposo; en todas esas dimensiones de nuestra vida podemos pasear esta frase que dice Cristo: "Todo está cumplido" San Juan 19,30, y podemos convertir en pregunta la frase de Cristo: "¿Está cumplido?" ¿Si yo me examino como hijo, como profesional, otro dirá como padre, como esposo, como amigo, como ciudadano, puedo tomar todas esas dimensiones de lo que yo soy y puedo decir: "Cumplido, cumplido, todo está cumplido"? Creo que es un examen muy riguroso el que nos presenta Cristo.

Y Él mira y en su conciencia limpia, en su conciencia diamantina, mira, el poder del Espíritu Santo le esclarece su propia realidad, y con sencillez de niño dice: "Cumplido", ¡qué lindo! Así se despide Él de esta tierra, y así empieza ya a saludar al Papá del Cielo.

Nosotros seguramente no podemos decir lo mismo, nosotros seguramente descubrimos muchas deficiencias, y por eso hay una dimensión profética, hay una dimensión como de denuncia en esta palabra, una dimensión de denuncia que nos invita entonces a convertirnos, a llegar a la plenitud también. Jesús llegó a la plenitud, Él decía: "No ha llegado mi hora" San Juan 2,4, y después dijo: "Ahora ha llegado mi hora [:Categoría:Juan 012_023|San Juan 12,23]], la hora de la plenitud. También para nosotros hay una hora, también para nosotros hay una plenitud.

Pidámosle, pues, al Señor Jesucristo que nos envíe su Espíritu Santo. El Espíritu era el que empujaba la historia hacia Jesús, y el Espíritu fue el que empujó a Jesús hacia el desierto, y luego lo empujó a realizar milagros, y luego lo llevó hacia la Cruz.

Y el Espíritu es el que empuja a la Iglesia, y el Espíritu es el que sigue conduciendo en hermosa tensión a la humanidad hacia la plenitud escatológica de Jesús.

Que venga ese Espíritu para que nosotros la hora de la muerte podamos despedirnos de la tierra y podamos saludar al cielo diciendo: "Todo cumplido".