7pa2001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19960405

Título: El que sufre con Cristo con Él tiene parte en la Gloria.

Original en audio: 3 min. 37 seg.

Jesús inicio su vida pública en el bautismo de Juan, en esa oportunidad, rodeado de pecadores, se diría que era uno más que iba a reconocerse reo de sus culpas y a pedir perdón y penitencia. Ese ministerio público de Cristo, que empezó rodeado y confundido con los pecadores, termina también rodeado y confundido con los malhechores.

Puesto en medio de dos conocidos maleantes, como si fuera su jefe, como si fuera su cabecilla y con un letrero burlesco sobre su cabeza, Cristo no puede ser mas burlado, ni más escarnecido. Tiene a su lado a dos malvados, tiene a su lado a dos amados, porque esa compañía que podría ser extraña para alguien que cuidara demasiado su propia imagen, no es extraña para Cristo.

En realidad toda su vida pública estuvo rodeado de publicanos, de prostitutas, de pecadores, estuvo untado de la basura del mundo, vivió junto con ese deshecho de la sociedad. Ahora no le cuesta demasiado trabajo, morir junto con el mismo deshecho.

Las dos actitudes, de estos dos maleantes, traen también enseñanza para nosotros. Uno de ellos reniega y blasfema, otro en cambio comprende que ese que está crucificado a su lado sufre injustamente, sufre y es inocente. Y ese al que nosotros aveces llamamos el buen ladrón y que mejor deberíamos llamar el ladrón arrepentido, le hace una súplica a Cristo.

Qué oportunidad preciosa, tenía a su lado al redentor del mundo, este lo supo entender, el otro en cambio desesperado por sus dolores y por su condena aunque fuera justa, no logró abrir los ojos para ver quien era el que estaba muriendo a su lado.

Feliz aquel ladrón arrepentido, que supo robarse la redención en el último momento, hace una súplica a Cristo y Cristo sale de su propio dolor y de su propia tragedia y le dice la palabra que hemos escuchado. Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Así como has estado conmigo en el dolor, estarás conmigo en la Gloria. Qué importa que tu dolor sea castigo y el mío sea expiación. Estamos unidos en el dolor. Si juntos sufrimos, Juntos estaremos en la Gloria.

Hermanos, ese es el corazón de Cristo. El que sufre con Cristo con Él tiene parte en la Gloria. El que padece con Él, pero con Él, no sólo, no blasfemando, no renegando. El que invita a Cristo a su sufrimiento, tiene derecho a que Cristo lo invite a la Gloria.

Qué hermoso nuestro redentor, qué fuerte, qué Santo, qué Grande.