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De Wiki de FRAYNELSON.COM

Fecha: 20020125

Título: Descubramos el plan de Dios en el hermano

Original en audio: 18 min. 14 seg.


En la conversión de San Pablo Jesucristo se hace sentir, podríamos decir, de una manera directa, pero también se hace sentir a través de su pueblo, a través de los suyos.

Es interesante ver cómo Pablo recibe una gracia singularísima, pero a la vez es enviado donde otros hombres, en este caso, donde Ananías; es puesto, podríamos decir, en manos de Ananías, ¿no podía Cristo, que le quitó la vista, haberle devuelto la vista? Claro, pero Cristo quiso devolverle la vista a través de la presencia, la intercesión, y la palabra de un hombre, de Ananías.

Esto es lo primero que quiero destacar hoy: cómo se combina lo inmediato con lo mediado. "Inmediato" es ese resplandor que se apodera de Pablo y que viene como de prisa a Pablo; "mediado" es lo que tiene un puente, un instrumento, lo que tiene un mediador. Ananías sirve de puente, de mediador y verdaderamente es una enseñanza para nosotros.

Cristo quiere obrar en nosotros inmediatamente, es decir, directamente, y Cristo quiere obrar en nosotros mediadamente, y hay que saber reconocer a Cristo a través de los "Ananías" que nos envía, pero también hay que saber esperar a Cristo directamente. Las dos cosas no se oponen, la gracia de lo inmediato y la gracia de lo mediado no se contradice.

¿De qué maneras se puede dar esto en nuestras vidas? Por ejemplo, leo la Escritura y siento una inspiración en mi corazón, algo comprendo, eso es casi inmediato y es muy valioso, Dios como que me habla ahí.

A veces los católicos somos muy recelosos, yo no sé si demasiado recelosos para creer que Dios puede así mostrar, en un momento, en un cuadro, en un paisaje, en un niño, en un pobre, en tantas cosas.

O también Dios puede hablarnos a través de mediaciones, alguien me llama aparte y me dice: "Espérate te explico esto", "fíjate que está sucediendo esto", "hay esta preocupación", "ten en cuenta este detalle".

Estemos abiertos a la acción "inmediata", y estemos abiertos a la acción "mediada", porque de ambos modos obra Cristo. Y vemos que le dice Ananías a Pablo: “hermano Saulo” Hechos de los Apóstoles 22,13, es la palabra que le devuelve la luz, esa palabra: “hermano” Hechos de los Apóstoles 22,13.

Porque Pablo no iba a Damasco para recibir consejos de Ananías, ni para recibir oraciones de Ananías, él iba a Damasco a encadenar a Ananías, a llevarse preso a Ananías, para que Ananías le sucediera seguramente como le había pasado a Esteban.

Pablo iba a apoderarse de Ananías, Ananias iba a quedar en poder de Pablo, pero Dios da la vuelta y es Pablo el que queda, por decirlo así, en poder de Ananías y lo más bello es esa docilidad de Ananías, "Señor, he oído que es un hombre terrible, es mi enemigo" Hechos de los Apóstoles 9,13,.

Bueno, tu enemigo es ahora tu hermano, esa palabra "hermano", reconocer al hermano, en el que había sido enemigo.

¿No es verdad que nosotros vivimos en un mundo donde a veces el perdón parece imposible, donde la gente queda marcada como de por vida?, ¿usted a cuántas personas tiene marcadas de por vida? "Ese morirá así", "ella es así, yo la conozco", "es que yo sé", "es que yo conozco", "es que yo hace muchos años.... "

Qué gran milagro la conversión de Pablo, pero qué gran milagro que obrara el Espíritu en la docilidad de Ananías, hasta llegar a llamar hermano al que era enemigo.

Yo creo que el compromiso para nosotros es grande: ¿a cuánta gente tienes marcada? ¿Cuánta gente está excluida casi para siempre?, “yo sé cómo es”… “yo sé”, “¡ah, si no la conociera!”, ¡cuántas razones nos damos para creer imposible que las personas cambien!.

Ananías llama a Pablo “hermano” Hechos de los Apóstoles 22,13. Y hay otra cosa que me admira de Ananías, lo primero, la docilidad del Espíritu, y lo segundo la humildad: “hermano" Hechos de los Apóstoles 22,13.

"El Señor Jesús que se te apareció por el camino, me ha enviado para que recobres la vista" Hechos de los Apóstoles 9,17.

¡Qué cosa tan maravillosa eso que le dice Ananías!: “El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo, porque vas a ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oido” Hechos de los Apóstoles 22,13.

¿Ustedes han leído o han oído alguna vez que se diga: lectura de la carta de Ananías?" No, el que brilla es Pablo; ¿carta de Ananías a los Colosenses?, ¿la tercera Carta de Ananías a los Efesios? No, eso no existe; Ananías hizo su obra y desapareció en la penumbra, supo desaparecer, se dio cuenta de la obra de Dios.

Yo hasta veo un parecido entre la manera de cómo obra Ananías con Pablo y la manera cómo obra Juan Bautista con Cristo, dejar que el otro surja, dejar que el otro nazca.

Algunas veces a uno le toca de paisaje en este teatro del mundo, a veces el papel de uno es de árbol, roca, nube; a veces creemos que tener al Espíritu Santo es centro de algo o de alguien: “Aquí estoy yo en el centro, y en torno a mí nace una historia”, tal vez no es así, tal vez Dios me llama a ser Ananías.

Pregunta: ¿te llama la atención?, ¿estás dispuesto a ser esa persona que le ayuda a otro a descubrir su vocación?, ¿tendrías tú la generosidad de decirle a un hermano o hermana: "Dios te amó tanto, Dios te eligió de tal manera que vas a brillar" y sentir que por dentro en tu mente dices: "Tú vas a brillar como yo nunca voy a brillar"? ¡Esa sí es virtud heroica!, "¡tú vas a brillar!".

Fíjate que Ananías no era ningún aparecido. Es que hay dos lecturas propuestas para la fiesta de hoy, una es la del relato de la conversión en el capitulo noveno, y otra del veintidós, y yo tomo textos de una y otra.

Fíjate cómo este Ananías no era ningún tonto devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, era un personaje en Damasco Ananías. ¿Tú estás dispuesto a ayudarle a otro a descubrir su vocación? Uno dice: "Pues sí, ¿no?, yo le puedo ayudar a alguien a que descubra que es un gran pintor, porque como yo soy poeta".

¿pero tú, que eres poeta, le podrías ayudar a otro poeta a que descubra su vocación y a que sea mejor poeta que tú? Eso es lo que cuesta trabajo, ayudarle a otro.

Ananías era un personaje dentro de esa comunidad, y lo que le está diciendo a Pablo es: "Pablo, tú vas a ser un personaje en todas las comunidades", luego, eso traducido en nuestro caso, significa poder decirle a otra persona: "Tú tienes la misma vocación que yo, pero tú la vas a vivir con más brillo", ¿tenemos el corazón dispuesto para llegar allá?

Es que es muy fácil festejar a otro que crece en otro jardín, pero admitir que otro al lado mío, con el camino mío y con la vocación mía, ese sí va a brillar y yo no, y sentir con esa mansedumbre, con esa humildad de Ananías: “El Señor te eligió, no pierdas tiempo, brilla; te llamó, ve y brilla” Hechos de los Apóstoles 22,16, ¡cosa maravillosa!, y desapareció.

Hoy en miles de iglesias se predicó la conversión de San Pablo ¿será demasiada vanidad mía, será demasiado orgullo pensar que casi nadie habló de Ananías? Cuántas cosas se habrán dicho de Pablo, y Ananías allá en la penumbra.

¿Estás dispuesto o dispuesta a admitir esto? A acercarte a otra persona de tu propio camino y de tu propia vocación y decir: “Tú vas a brillar aquí y en muchas partes”.

Se necesita verdadera unión con Dios para eso, porque lo que ha faltado en las almas consagradas, almas sacerdotales, almas de religiosas, almas de vírgenes, es muchas veces es ese tamaño de amor, es el amor que verdaderamente pone a Dios primero: “Eres tú quien va a brillar”.

La Biblia tiene unos ejemplos conmovedores de esto. Juan Bautista cuando le dicen: "oye, mira, el que tú bautizaste, fíjate que está bautizando también, ¿y ahora que vamos a hacer?", y dice Juan: “Nadie toma nada si no le viene de lo alto", "Dios tiene que crecer y yo tengo que disminuir", y añadió: "Y ahora mi gozo es completo".

Hay almas santas en estas tierras. Una persona que sea capaz de eso. ¿Qué era Juan? Lo único que era, profeta, y le sale otro Profeta y que va a brillar por los siglos, y Juan ante el Profeta que nace, y dice: "que yo tengo que disminuir" San Juan 3,30, ¡eso es muy grande!

O el ejemplo de Jonatán y David. ¿Ustedes saben que Jonatán era el hijo de Saúl y era el heredero y David era la competencia? Así que Dios es grande, es que ahí es donde se ve cuándo entra la competencia, cuándo el otro me puede opacar; ahí es que es grande Ananías y es grande Juan Bautista y es también grande Jonatán.

Y le dice Jonatán a David: “Mira, reina tú, y yo voy en segundo” 1 Samuel 23,17, y Jonatan era el heredero, y el heredero le dice al amigo: “Reina tú y yo voy en segundo” 1 Samuel 23,17. ¡Eso es virtud, eso es grandeza, eso es un llamado hermoso, ese es un llamado santo en Dios!

Por eso pidamos al Señor, primero: que nos abra a sus inspiraciones inmediatas y a sus acciones mediadas, y segundo: pidamos al Señor que nos colme de su Espíritu Santo para saber reconocer la obra de Dios en ese otro que tiene mi mismo camino, que si crece me va a disminuir y si brilla me va a opacar; ayudar a descubrir esa vocación.

Bueno, yo no puedo dejar de mencionar un caso en la Orden Dominicana, el de san Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino. Bueno, San Alberto brillaba y tuvo de alumno a Santo Tomás.

Y ustedes saben que de Santo Tomás se burlaban, le llamaban el "buey mudo", y San Alberto, el gran profesor de París y de Colonia, dice: "A usted le llaman el "buey mudo", pero cuando usted empiece a mugir, su voz se oirá en todas partes".

Lo mismo de Juan Bautista, lo mismo de Jonatán y lo mismo de Ananías. ¿A quien podía opacar Tomas? A Alberto, y de hecho, Santo Tomás de Aquino es muchísimo mas conocido que San Alberto, pero San Alberto ayudó a construir la vocación que lo iba a opacar a él, ¡esa es gente grande!

Yo veo un amor tan grande ahí en la persona que es capaz de reconocer: “no, es que primero es el plan de Dios; esto no es que yo o que tú, primero; el plan de Dios, y el plan de Dios está contigo, eres tú. Como dijo Jonatán: “reina tú yo voy de segundo” 1 Samuel 23,17.

Eso es grande, eso es santo y eso es señal, no solamente de humildad, sino sobre todo de amor a Dios, porque esta gente: Ananías, Juan Bautista, Jonatán, Alberto Magno, ¿hacen eso por disminuir? ¿porque yo como he cometido tantos pecados?

¡No, no es por eso! Es por una claridad por el plan de Dios, es por un amor de Dios, es por darse cuenta en: "no, aquí lo que importa es que brille la gloria de Dios".

Que Dios nos dé un corazón así.

Amén.

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